martes, 22 de marzo de 2011

Pari Dukovic

Pari Dukovic es un fotógrafo turco que vive en Brooklyn y acaba de ser nombrado como uno de los treinta fotógrafos emergentes de mayor proyección por la revista “pdn”, (PHOTO DISTRICT NEWS).

Nacido en Estambul en 1984, comenzó a interesarse por la fotografía a la edad de nueve años, cuando su padre le regaló su primera cámara. Inspirado en las imágenes de Ara Guler, sin duda el fotógrafo turco que mejor ha sabido captar el retrato de su ciudad, empezó a ser cada vez más consciente de su entorno y a observar a través del visor de la cámara de un modo diferente, captando momentos fugaces y dejando que la calle se introdujera en su vida y su trabajo, haciendo de la vida cotidiana el tema principal de su obra.

En el año 2002 decidió viajar a Estados Unidos para completar sus estudios, graduándose en el Instituto Rochester de Tecnología, tras lo cual se mudó definitivamente a Nueva York, donde ha desarrollado una gran parte de su trabajo. Según sus propias palabras, para alguien interesado en las subculturas urbanas Nueva York es el sitio perfecto para vivir, ya que esta ciudad ofrece un amplio abanico de posibilidades. Las personas y sus pasiones son la esencia de su trabajo y al utilizar la cámara para captar su libertad de expresión, de algún modo el artista está capturando la suya propia.

Paralelamente a los trabajos realizados en Estados Unidos Pari ha registrado algunas de las tradiciones más antiguas de su país, como por ejemplo la lucha turca, magníficamente representada en su serie “Fields of Glory” que junto a las imágenes de “Istanbul” forma parte de algunas de las secuencias más interesantes de su trabajo.









http://www.paridukovic.com/

jueves, 17 de marzo de 2011

Conchita Meléndez - Melchita


Creo que a estas alturas ya va siendo hora de que me presente. Una buena parte de los que seguís este blog habéis llegado hasta él por que me conocéis, incluso algunos conocéis mi trabajo, pero para los que no es así os comento que no puede decirse en el sentido estricto de la palabra que sea fotógrafa ya que no vivo de ello. Claro que en los últimos tiempos muchos de mis amigos y compañeros que trabajaban para la prensa o en publicidad también han engrosado la cola del paro o se dedican a otras actividades para poder llegar a fin de mes.

Empecé a interesarme por la fotografía siendo muy joven pero no fue hasta hace relativamente pocos años que dispuse del tiempo suficiente para dedicarme a ello con mayor dedicación. Estudié fotografía profesional en EFTI, una de las escuelas de fotografía e imagen más prestigiosas de Madrid. Lo hice cuando todavía imperaba el sistema analógico y aún recuerdo las horas pasadas en el laboratorio y la maravillosa sensación de ver como la imagen empezaba a aflorar en el tanque de revelado. Cuando algún tiempo después me compré una cámara digital y empecé a experimentar con el revelado digital hice un par de cursos de PhotoShop para ponerme al día. Desde entonces he asistido a multitud de talleres y conferencias con los mejores profesionales del sector. Fotógrafos como Cristina García Rodero, Ricky Dávila, Jose Manuel Navia, Grabriel Brau o Jane Evelyn Atwood han dejado en mi su huella y me han enseñado a poner orden en mi caótico trabajo.

Mis imágenes no son una declaración de intenciones, no busco un discurso narrativo y en la mayoría de los casos no son una llamada a la reflexión; sólo son el reflejo de lo que veo, de aquello que encuentro a mi paso, unas veces de forma intencionada y otras simplemente porque está ahí. Me gusta la gente y me gusta observar sus costumbres, como viven, como sienten. De alguna manera se puede decir que soy un voyeur, siempre al acecho de cualquier imagen que llene mi retina. Aunque trabajo indistintamente en color o blanco y negro, debo decir que es este último formato con el que más me identifico y con el que más disfruto, ya que creo que la ausencia del color consigue resaltar las formas y las texturas y contribuye a dirigir la mirada de quienes observan las fotografías hacia lo que realmente importa y que de este modo se muestra desnudo de distracciones.

Puede parecer presuntuoso el incluirme entre los fotógrafos que os vengo mostrando, la mayoría de ellos de reconocido prestigio, pero al fin y al cabo éste es un blog de fotografía y aunque como he dicho al principio, no me gane la vida con ello, si he realizado diversas exposiciones tanto a nivel individual como colectivo y he ayudado a otras personas a introducirse en el maravilloso mundo de la fotografía, así que creo que me he ganado el derecho a estar aquí y si eso no os basta, que caray, el blog es mío.

Un saludo a todos y gracias por seguir estas páginas. Espero que no dejéis de hacerlo a partir de hoy.









http://www.melchita.es/



viernes, 11 de marzo de 2011

Juan Carlos Tomasi


Juan Carlos Tomasi es un reportero gráfico nacido en Madrid en 1959 que reside en Barcelona. Esto es cuando no se encuentra en cualquier otro lugar del planeta trabajando para mostrar al mundo algún conflicto o catastrofe, porque de eso es de lo hablan los reportajes de este fotoperiodista que, tras los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, decidió cambiar de rumbo abandonando el periodismo deportivo, para dedicarse a denunciar las brutalidades de la guerra, de la violencia de genero, de los marginados y de todos aquellos que por uno u otro motivo se han visto avocados a una vida de miseria y dolor.

Desde 1996 Juan Carlos colabora asiduamente con la organización humanitaria Médicos sin Fronteras; también ha realizado reportajes para El País, El Periódico o la Vanguardia; ha publicado diversos libros y realizado documentales. Sus obras se han expuesto tanto dentro de las fronteras de España como fuera de ellas; Buenos Aires, Moscú o Sidney son algunos de los lugares donde ha podido apreciarse la belleza de sus imágenes y es que, aunque pueda parecer extraño, cuando uno ve las fotografías de Tomasi lo primero que se pregunta es ¿Cómo puede una imagen mostrar a la vez tanto dolor y tanta belleza?

Los que vivan en Madrid tienen la suerte de poder presenciar en este momento y hasta el 15 de Mayo, en el Instituto Cervantes, la exposición “Testigos del Olvido”. Esta muestra que está patrocinada conjuntamente por el Instituto Cervantes, Médicos sin Fronteras y El País, es una mirada sobre ocho grandes catástrofes humanas olvidadas que asolan el mundo, narradas por otros tantos grandes escritores en lengua española: Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Laura Restrepo, Juan José Millás, John Carlin, Laura Esquivel, Manuel Vicent y Leila Guerriero. La muestra se compone de 169 fotografías de Juan Carlos Tomasi, que pueden verse –impresas o proyectadas– junto con extractos de esos ocho reportajes y objetos diversos.

El trabajo está basado en los reportajes-denuncia que publicó el diario El País en los años 2009 y 2010 en el suplemento dominical y nos habla del Congo, un país sumido en la miseria de la guerra y el horror; de Haití, el país más pobre de América; de los campos de refugiados del Yemen; del Estado indio de Cachemira, asolado por una guerra eterna con Pakistan y que sin embargo posee algunos de los paisajes más bellos de la tierra; de los refugiados rohingas, minoría musulmana de Birmania que se ve salvajemente perseguida por la Junta Militar de su país; de Guatemala, dónde se producen 15 asesinatos al día y las violaciones se multiplican; de la selva Colombiana, en donde los campesinos se ven atrapados entre el fuego cruzado de guerrilleros, militares y narcotraficantes; de Zimbabue, que en 20 años ha pasado de ser un modelo de desarrollo en África a convertirse en una tierra baldía, asolada por el VIH, con gente sin los más mínimos recursos de los que vivir.

Estos hechos no son nada nuevo y todos hemos oído hablar de ellos pero verlos todos juntos reunidos en una muestra parte el alma. Esperemos que los más de quince años que Tomasi ha dedicado a reunir estas imágenes sirvan, al menos, para remover unas cuantas conciencias.







http://www.juancarlostomasi.com/index.html


jueves, 3 de marzo de 2011

Mark Laita

Es curioso como tendemos a ubicar a las personas en compartimentos, imaginándolas de una u otra forma, a través de la primera visión que tenemos de ellas. Cuando yo ví por primera vez una obra de Mark Laita me quedé impresionadísima y dí por sentado que se trataba de algún tipo de reportero, documentalista, retratista, no sé cualquier cosa menos de lo que en realidad ha ocupado la mayor parte de su trabajo.

Mark Laita está considerado como uno de los mejores fotógrafos en el campo de la publicidad. Estoy completamente segura de que aunque a algunos no os suene su nombre habréis visto su obra en vallas publicitarias, revistas, catálogos, etc. Las campañas que ha realizado para empresas como BMW o Adidas, o para el gigante Apple, han sido merecedoras de prestigiosos premios y las agencias publicitarias se lo rifan a la hora de realizar una campaña.

Dentro de su obra personal le gusta trabajar con animales, plantas y todo aquello que tenga que ver con la naturaleza. En mi opinión una de sus obras más destacadas es la de “SERPENTINE”, serie de fotografías realizadas a reptiles en armoniosas formas geométricas.

Sin embargo de todo su trabajo lo que más ha llamado mi atención han sido las imágenes iniciales por las que le conocí. Se trata de la serie de dípticos “CREATED EQUAL”, (Creados Iguales). Mark Laita viajó por todos los Estados Unidos sacando fotografías a diferentes personas. Se trata de retratos sencillos en blanco y negro en los que la condición especial es que se contraponen dos personajes, o grupos de personajes, que están unidos por un nexo común que los une o los separa, dependiendo del punto de vista.

Los contrastes que se dan entre estos personajes pueden ser puramente físicos, o estar relacionados con su profesión o estilo de vida, con sus ideas religiosas o morales o con el habitat en que se desarrollan. De este modo el autor nos enfrenta con nuestros propios perjuicios, al mostrarnos que pueden darse similitudes entre personas totalmente dispares y por el contrario puede haber un gran abismo entre aquellos que creemos cercanos.








http://www.marklaita.com/