Cabecera La Mirada Fotográfica
lunes, 13 de febrero de 2012
Jeanloup Sieff
Aunque Jeanloup Sieff cultivó todos los géneros fotográficos, desde el reportaje periodístico al paisaje, la publicidad o el retrato, es sin duda por sus fotografías de moda y sobre todo por sus desnudos femeninos por lo que resulta más relevante.
Jeanloup Sieff nació en París el 30 de noviembre de 1930, aunque sus padres eran inmigrantes de origen polaco. Tal vez esta circunstancia o quizás la temprana desaparición de su padre hicieron de Sieff un joven solitario y algo indeciso. Tras realizar estudios clásicos durante el bachillerato se matriculo en Letras, pero apenas aguanto dos semanas. Más breve aún fue su paso por la escuela de periodismo, sólo diez días.
Sieff que había empezado a practicar la fotografía a los catorce años cuando le regalaron una cámara Photax y que desde los quince revelaba en el baño de su casa los negativos que había realizado en los más bellos rincones del parque de Zakopane, decide entonces, con idea de mejorar su formación, asistir a la Escuela de Vaugirard, donde nuevamente sólo permanece durante aproximadamente un mes. Desde allí se marcha a Suiza, al prestigioso centro Vevey donde supera su record permaneciendo durante un periodo de siete meses y aprendiendo la técnica y los fundamentos del oficio que practicaría el resto de su vida.
En 1954 debuta como reportero gráfico en París y un año más tarde empieza a trabajar para la revista Elle, en donde comienza realizando reportajes para pasar después al terreno de la moda. También en 1958 se une a la Agencia Magnum para la que realiza varios reportajes en diversos países de Europa, de entre los cuales probablemente los más significativos fueron los realizados durante una huelga de mineros en Bélgica y también el que hizo con motivo de la muerte del Papa Pio XII. Sin embargo su espíritu inquieto le hace también renunciar a estas colaboraciones y en 1959 deja la Agencia y comienza a trabajar para Realités y Le Jardín des Modes. Ese mismo año recibe el Premio Nièpce, galardón que se otorga a la excelencia fotográfica.
Es en aquella época cuando Jeanloup publica su primer libro, Le Ballet, con imágenes realizadas durante los ensayos y las representaciones del Ballet de la Opera de París. Quizás ése fue el momento en que Sieff descubrió la magia del cuerpo femenino y su capacidad para plasmar sus más bellas formas. De esa manera la danza se convirtió en uno de sus temas favoritos, llegando a fotografiar incluso al máximo exponente de la disciplina en aquellos momentos, Rudolf Nureyev. Aunque éste no fue el único personaje famoso retratado por Jeanloup Sieff.
En 1931 se había trasladado a Nueva York, donde permaneció por un periodo de cinco años trabajando para las más prestigiosas revistas del momento, Look, Esquire o Harper’s Bazaar, desde aquel lado del charco y Twen, Vogue y Queen, durante sus breves viajes a Europa. En América realiza, además de las fotografías de moda o publicidad y de los retratos, una serie de fantásticos reportajes como es el caso de la serie de imágenes tomadas en El Valle de la Muerte, en California, donde de una manera dramática y con una mirada certera y algo romántica nos muestra unos paisajes desnudos, de horizontes abiertos y de indudable belleza.
De vuelta ya en París, en 1967, continua trabajando para distintas publicaciones a la par que se dedica a realizar retratos femeninos. Y si curiosamente en sus fotografías de paisaje el autor utiliza una estructura de líneas rectas y duras, en sus desnudos y fotografías femeninas prevalecen las curvas como un recurso más del erotismo que desprenden las imágenes. El uso del angular como elemento de transgresión y un magnífico aprovechamiento de la luz hacen que las fotografías de Sieff no resulten en modo alguno fuera de contexto sino que por el contrario estén dotadas de un exquisito buen gusto. Para Jeanloup Sieff “la belleza es subversiva y tiene el poder de conmover a quien la observa.” Del mismo modo creía que el exceso de análisis mata las emociones, por eso prefería la fotografía inspirada por los sentimientos. “La Fotografía representa la materialización de determinadas emociones, captadas en momentos particulares.”
Probablemente todo ese sentimiento del que nos habla el autor sea el motivo de que sus imágenes contengan una gran armonía de formas, un cuidado estudio de la luz y una extraordinaria y expresiva fuerza en sus composiciones. Los grandes contrastes son otro recurso más utilizado por Jeanloup Sieff para dotar a sus fotografías de un matiz iconográfico que perdura en la mirada.
Jeanloup Sieff falleció en el año 2000, dejando tras de si una extensa obra y habiendo recibido numerosos galardones entre los que se encuentra el Gran Premio Nacional de Fotografía de Francia en 1992.
http://www.jeanloupsieff.com/
jueves, 2 de febrero de 2012
Sergio Parra
Sergio Parra es uno de esos fotógrafos a los que se les nota a la legua que disfrutan con su trabajo. Nacido en Madrid en 1971, estudió la carrera de Psicología en la Universidad Autónoma y aunque nunca la ejerció reconoce que los conocimientos adquiridos le han sido de gran utilidad a la hora de realizar su actividad. Prácticamente autodidacta comenzó a fotografiar a los dieciséis años y tras recibir varios premios consiguió su primer trabajo profesional a través de la Residencia de Estudiantes.
En 1999 conoció a Juan Carlos Rubio, autor teatral, que por aquel entonces era actor y para el cual realizó un portfolio. Encantado con los resultados del trabajo que le entregó Sergion Parra, Juan Carlos le ayudó a introducirse en el mundo del teatro facilitándole la entrada al camerino de Amparo Rivelles en el teatro Alcazar , donde la actriz estaba interpretando “Los árboles mueren de pie”. Así fue el comienzo del que habría de ser su proyecto más ambicioso, “Camerinos”, en el cual ha estado trabajando durante los últimos doce años y con el que ha llegado a reunir más de 60.000 imágenes.
Tras tener muy claro que lo que él quería era dedicarse a la fotografía de las artes escénicas, realizó varios cárteles y diseñó la imagen de diversos espectáculos pero lo que más satisfacción le produce es captar a los actores y actrices en su propio elemento y que mejor para eso que un camerino. Ése es el lugar en que el actor deja de ser el mismo para transmutarse en su personaje, es también su santuario, el pequeño rincón donde se quedan los últimos miedos, donde se guardan los fetiches, donde la máscara cubre el rostro y el alma se despoja de toda vanidad que no pertenezca a aquel a quien interpretan.
Sergio Parra moviéndose de una manera suave y subrepticia, casi fundiéndose con el entorno para no romper la magia que precede a esos minutos previos a la salida al escenario, ha sido capaz de captar lo más intimo de cada uno de los actores y actrices a quienes ha fotografiado, o quizás no, quizás lo que su cámara ha recogido ha sido la intimidad de los personajes que sin ningún tipo de tapujo han invadido el espacio que antes ocuparan sus interpretes.
En cualquier caso el fruto del trabajo realizado por Sergio Parra se puede ver en estos días en una colección de aproximadamente una cincuentena de imágenes que están ubicadas en la Plaza de Santa Ana de Madrid, frente al Teatro Español y también en la fachada y en la segunda planta del mismo teatro. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 26 de Febrero y se completa con la edición de un libro con prólogo de Mario Gas, Blanca Portillo y Juan Carlos Rubio, conteniendo las imágenes de la muestra y algunas series con el proceso de creación de los personajes de algunos de los retratados.
Otro de los proyectos más conocidos de Sergio Parra fue el de los “Bombones del Lara”. Realizado en un momento en que el mítico teatro se encontraba en plena renovación del patio de butacas, gracias a la colaboración de diversos mecenas, entre ellos varios actores y actrices. La serie que fue presentada en el propio teatro consta de diez imágenes realizadas a Silvia Abascal, Eduardo Noriega, Maribel Verdú, Paco León, Esperanza Roy, Javier Gutiérrez, Nuria González, Carlos Hipólito, Blanca Portillo y Raúl Arévalo; todos ellos ataviados al estilo de los personajes que en los años 20 poblaban los escenarios.
lunes, 23 de enero de 2012
Joe McNally
A pesar de que Joe McNally es un fotógrafo consagrado como uno de los profesionales más importantes del mundo y de haber realizado un extraordinario y reconocido trabajo durante más de 30 años en al menos cincuenta países, debo decir que yo lo conocí a través de dos de sus libros: “Fotografía Extraordinaria” e “Iluminación para una fotografía impresionante”. Fue pura casualidad, de esas veces que llegas a la librería, te pones a curiosear a ver que encuentras y de repente una portada te impacta. Es cierto que no siempre la cubierta de un producto es garantía de que su contenido vaya a resultar lo que promete, pero en este caso debo decir que para tratarse en cierto sentido de libros de “texto”, McNally no tiene ningún problema en contar como realizar las fotografías o que equipo utilizar, debo decir que no me decepcionaron en absoluto.
En realidad
Joe McNally no tiene ningún problema para contar nada. Si leéis alguno de estos
libros os daréis enseguida cuenta de que le encanta hablar, de hecho es un
magnífico comunicador. Probablemente por eso los cursos presenciales que ofrece
el artista cada año están reservados a un reducido grupo de privilegiados
fotógrafos.
Es indudable
que tras su experiencia este autor conoce su oficio como nadie. Sabe cómo
hablar sobre la luz, cómo moldearla, cómo darle color y cómo controlarla y dirigirla. Es por eso
que en cuanto ves sus imágenes notas la gran importancia que concede McNally a
la iluminación, por supuesto sin descuidar ninguno de los otros aspectos
esenciales de la fotografía.
La obra de
McNally ha sido recogida por prestigiosas revistas como Life, Time, National Geographic
o Sports Illustrated. Sus imágenes han sido protagonistas de campañas de
publicidad para compañías como Nikon o Sony, entre otras. Ha recibido el premio
Alofred Eisenstraedt y ganado numerosos certámenes como World Press Photo,
American Photo o The Art Directors Club. Su obra está representada por la
Galería Monroe, de Santa Fe y puedes encontrar imágenes suyas en numerosas
colecciones, quizás la más importante de las cuales sea la de The National
Portrait Galleryof the United States.
http://portfolio.joemcnally.com/
viernes, 13 de enero de 2012
Liu Zheng
Tras algunos problemas técnicos ya que he tenido que cambiar
de ordenador, sistema operativo, etc, con las incomodidades que todo ello
conlleva, parece que todo vuelve a estar más o menos acoplado por lo que con
algún pequeño retraso doy comienzo a un año que espero sea próspero
fotográficamente, tanto en lo personal como en lo referente a este blog.
Voy a empezar por hablaros de un fotógrafo chino. Liu Zheng es un artista polifacético y
controvertido. Se le ha tachado de excéntrico, metafórico, revisionista e
irónico pues sus imágenes varían desde la escenificación recreada de un nuevo
historicismo, como en el caso de su serie “Revolution” a lo totalmente
contemporáneo y subrealista como es caso de “Under the Sun”.
Liu Zheng nació en 1969 en Wuqiang Hsien en la provincia de
Hebei pero pronto su familia se trasladó a Datong, una ciudad minera en la
provincia de Shanxi, donde el artista pasó su infancia y realizó sus primeras
imágenes. Después de estudiar ingeniería óptica en el Instituto de Tecnología
de Beijing empezó a trabajar como fotoperiodista para el Diario de los trabajadores, donde permaneció entre 1991 y 1997. A partir de ese
momento decide dedicarse de forma independiente al arte fotográfico.
Sus trabajos más conocidos son probablemente el ya
mencionado “Revolutión”, donde el autor muestra una mirada trágica y violenta
de la revolución china, “Four Beautis”, representación de una historia barroca
a medio camino entre la tradición y la modernidad y “Los Chinos”, un retrato característico
del pueblo que le rodea. El trabajo de Liu Zheng está también ligado a las
costumbres y espectáculos de su país y a menudo le gusta plasmar a la gente que
trabaja en el circo o en la Opera de Pekin, aunque en este último caso lo hace
de un modo provocativo y transgresor que ha sido motivo de intensos debates ya
que muestra una serie de imágenes en las que los artistas que posan están
desnudos, algo totalmente impensable en dicho espectáculo. Parece además que el
número tres tuviera algún tipo de fetichismo para Liu Zheng, ya que en sus
retratos a menudo hace posar a tres personas juntas, como en el caso de “Three
country streppers”, “Three elderly Entertainers” o “Three women in a
country funeral”, entre otras.
Los
trabajos de Liu Zheng han sido exhibidos por todo el mundo y puede encontrarse
obra de este autor en el Museo de Arte
Contemporáneo de Los Angeles, en el Centro Internacional de Fotografía
de Nueva York, en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, así como en
diversos museos y galerías de arte de Europa y Asia.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Lisette Model
Lisette Model es el nombre por el cual conocemos a Elise
Seybert, fotógrafa austriaca nacida en Viena a principios del siglo XX,
concretamente el 10 de Noviembre de 1901.
Sus primeros pasos dentro del mundo del arte estuvieron
encaminados hacia la música ya que estudió piano con Arnold Schoenberg,
compositor, teórico musical y pintor de origen judío creador del dodecafonismo.
Tras la muerte de su padre y los problemas empresariales del
negocio familiar, Lisette se traslada a París mientras su madre y su hermana
Olga establecen su domicilio en la casa de veraneo que poseen en Niza; allí
abandona sus estudios de música y se inicia en la pintura. En 1933 tiene sus
primeros contactos con la fotografía a través de Florence Henri, fotógrafa
américana que daba clases en su estudio y la introdujo en la técnica
fotográfica y las tareas de laboratorio, y Rogi André, fotógrafa francesa de origen
húngaro que fue la primera esposa de André Kertész. Rogi en uno de los paseos
que solían dar juntas por París le dio un consejo que más tarde Lisette Model
transmitiría a sus alumnos y que sin duda marcó su propio trabajo: “Nunca
fotografíes algo que no te apasione”.
Su primera serie de fotografías, Promenade de Anglais, un estudio crítico de la burguesía realizado
en Niza y Montecarlo, fue publicado en el periódico Regards en 1935. Dos años después tras contraer matrimonio con el
pintor Evsa Model se traslada a Estados Unidos. En Nueva York conoce al
director artístico de la revista PM's
Weekly, Ralph Steiner, quién se interesa por su trabajo y accede a
publicarlo.
Model sentía verdadera fascinación por las formas
voluminosas, tal vez porque ella era una mujer menuda de frágil apariencia, y
tal vez por eso las fotografías de su primera época iban dirigidas hacía este
tipo de personas. De una forma muy personal, directa pero respetuosa, Lisette
Model tomaba imágenes de la sociedad que la rodeaba, tanto ricos como pobres,
ancianos o personas solitarias y aunque sus imágenes están llenas de empatía
nunca establecía relación con las personas a las que fotografiaba.
En los años cuarenta, coincidiendo con su traslado a un apartamento de Greenwich Village, empieza una serie de reportajes de la vida cotidiana en las calles del Lower East Side, del Bowery y en los bares, cafés y cabarets que visitaba con frecuencia: el Sammy’s Bar, el Gallagher’s o el Metropole. Las imágenes realizadas en aquella época son publicadas en las revistas más importantes del momento tales como Paris Match o Harper’s Bazaar. Probablemente la década de los cuarenta sea la más fructífera de la carrera de Lisette Model.
En los años cuarenta, coincidiendo con su traslado a un apartamento de Greenwich Village, empieza una serie de reportajes de la vida cotidiana en las calles del Lower East Side, del Bowery y en los bares, cafés y cabarets que visitaba con frecuencia: el Sammy’s Bar, el Gallagher’s o el Metropole. Las imágenes realizadas en aquella época son publicadas en las revistas más importantes del momento tales como Paris Match o Harper’s Bazaar. Probablemente la década de los cuarenta sea la más fructífera de la carrera de Lisette Model.
Cuando en la segunda mitad de la década de los cuarenta,
tras la segunda guerra mundial, los encargos empezaron a declinar debido a la
postura conservadora que empezaron a tener las revistas para las que trabajaba,
los problemas económicos se hicieron notar. Fue entonces cuando a través de
Ansel Adams, Lisette consiguió dar clases en la Californi a School of Fine
Arts. Tras esta primera experiencia en la vida docente, comenzó a dar clases
particulares como medio para ganarse la vida y en 1951 aceptó la invitación de
Berenice Abbott para trabajar en la New School for Social Research de Nueva
York. A partir de entonces y hasta su muerte en 1983 Model se dedicó a la
enseñanza. Entre sus alumnos más destacados estuvieron Helen Gee, fundadora de
la Limelight Gallery de Nueva York; Diane Arbus, con la que mantuvo una
estrecha relación de amistad; Larry Fink y Rosalind Solomon.
En indudable que las imágenes realizadas por Lisette Model
tienen una gran fuerza y que la forma en que se aproximaba a las personas que
retrataba hacen que el espectador sienta la presencia de los personajes de una
forma muy cercana. En palabras de Cristina Zelich: “Casi es posible oír la
música y el murmullo de las conversaciones, oler el humo de los cigarrillos o
los alientos cargados de alcohol, palpar la suavidad de los abrigos de piel o
escuchar el leve crujido de los vestidos de tafetán”.
martes, 20 de diciembre de 2011
Hugo Borges
Hugo Borges es un fotógrafo
mexicano nacido en Mérida, en la península del Yucatán, el 5 de mayo de 1980.
Tras licenciarse en Publicidad en el Centro Universitario Interamericano en la
ciudad de Mérida, asiste a varios talleres de fotografía en la Universidad
Autónoma de Yucatán (UADY) y comienza a
trabajar para el Periódico Milenio Novedades en el departamento de Diseño y
Arte. En el año 2008 decide viajar a la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina,
para estudiar Fotografía Profesional en el Instituto Superior de Arte
Fotográfico, al tiempo que participa en diversos talleres de iluminación en la
Escuela Argentina de Fotografía y en el Centro Cultural de San Telmo.
Es en este país donde empieza a
desarrollar sus habilidades, trabajando en primer lugar como ayudante para
fotógrafos como Federico Hamilton y Rafael Delceggio en diversas producciones
sociales y de modas para las revistas argentinas Fiancce y 90+10. También colabora en la
realización de una serie de fotografías nocturnas en gran formato con Alejandro
Chaskielberg y con el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires en el área de Comunicación.
Los conflictos sociales
acontecidos durante los años 2009 y 2010 en Buenos Aires, le sirven para
desarrollar su estilo como fotógrafo documental y reportero, y los viajes
realizados por Argentina y Bolivia culminan en una serie de reportajes, “Pueblos Originarios de Argentina y Bolivia”
y “De Tango y Piel”.
En el 2010 es seleccionado para
exponer obras a gran formato sobre juguetes mexicanos dentro del marco del
Otoño Cultural de Yucatán. La serie, que consta de 19 imágenes y lleva por
nombre “Los Olvidados”, se realizó
con la intención de que los niños mexicanos conocieran los juguetes que usaron
sus papas o incluso sus abuelos y de este modo no se pierdan en el olvido. Trompos,
baleros, canicas, perinolas y todos aquellos tradicionales que ya nadie utiliza
fueron pintados con luz y fotografiados por Hugo Borges. Las fotografías fueron impresas en gran
formato de 2x2 metros. y montadas en estructuras de metal.
Hugo también ha expuesto en Buenos
Aires, Mérida, D.F. y Guadalajara. Además de participar dentro de publicaciones
dentro del taller Rendija Visual y del Conaculta. Lamentablemente no tiene
página web, así que tendréis que conformaros con la muestra que aquí os dejo, o
ser atrevidos e indagar por vuestra cuenta. Os aseguro que esto último suele
resultar de lo más interesante.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Oleg Duryagin
Cuando uno ve por primera vez las imágenes de Oleg Duryagin
no puede evitar preguntarse que es lo que está contemplando. ¿Son personas?
¿Esculturas? ¿Dibujos? Y es que en realidad podría decirse que tienen un poco
de todo.
Nacido en Moscú en un entorno artístico, su madre es
pintora, no puede evitar interesarse por todo aquello que se desarrolla a su
alrededor y aunque en un principio su camino tomó otros derroteros, es
trabajando como diseñador de páginas web cuando empieza a darse cuenta del gran
potencial que puede proporcionarle la combinación del diseño gráfico y la
fotografía. Y es que si algo tiene claro este joven artista es que quiere ser
diferente, lo cual sin duda ha quedado claramente reflejado en sus trabajos.
Las a veces escalofriantes imágenes de personas semihumanas,
desarrolladas a través del ordenador, en donde mezcla rasgos de distintas razas
y fisonomías, dan como resultado una serie de iconos surrealistas que pueden
producir en el espectador emociones encontradas, pero que en ningún caso le
dejarán indiferente.
Podría decirse que Oleg Duryagin es un perfeccionista y que
a través de su obra busca una idea sublime de la belleza, no por la belleza en
sí, sino por la perfección que conlleva la misma. Ojos grades y claros, pieles
de porcelana, proporciones exactas, todo conduce a un prototipo envuelto en una
nube etérea que hace aún más inquietante cada una de sus imágenes. De hecho,
según sus propias palabras, Oleg busca algo limítrofe entre la belleza y la
repulsión, entre la vida y la muerte. Es como si quisiera insuflar vida a los
cuerpos inertes de los maniquíes plastificados.
A pesar de su juventud, Duryagin nación en 1983, ya ha
disfrutado las mieles de la gloria. Ha sido ganador de varios premios de
fotografía, entre ellos el de Photographer of the year Fineart, en el 2008
International Photography Awards. Su obra ha sido expuesta en Moscú, Madrid,
París, Los Angeles, Dubai y Bélgica, entre otras ciudades. En los medios
artísticos se le conoce por su apodo, DOU.
http://www.douart.ru/
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