La relación de la obra de Salvador Dalí (1904-1989) con los escritos de Sigmund Freud (1856-1939) constituye una de las claves fundamentales que articulan la poética visual del pintor catalán. Las circunstancias que rodearon su infancia y adolescencia crearon una situación propicia para este vínculo, que acabó convirtiéndose en una auténtica obsesión y culminó con una entrevista entre ambos en 1938 en Londres.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una exposición que propone una relectura del conjunto de la carrera del artista de Figueres con esta relación como hilo conductor, recorriendo toda su biografía, desde el complejo universo familiar patente en sus primeros años hasta sus creaciones más tardías, para mostrar la huella freudiana en su vida y en su obra.
La muestra, que cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, y el patrocinio de Natixis Corporate Investment Banking, reúne casi 130 obras, entre cuadros, dibujos, esculturas y vídeos, procedentes de museos e instituciones europeos y norteamericanos, y se organiza en seis secciones cronológicas en torno a capítulos decisivos de su biografía. Cada una de ellas incluye obras de Dalí relacionadas con el pensamiento freudiano y se completa con pinturas y dibujos de Jean-Auguste-Dominique Ingres, Gino Severini, Jean Arp, Kurt Schwitters, Federico García Lorca e Yves Tanguy, así como de Santiago Ramón y Cajal y el propio Sigmund Freud.
Freud fue una referencia constante para Dalí desde que leyó La interpretación de los sueños a principios de la década de 1920 en la Residencia de Estudiantes de Madrid. En cambio, para Freud, Dalí fue simplemente un joven artista español que conoció brevemente en una reunión junto al escritor austriaco Stefan Zweig y al poeta británico Edward James.
Fotografías © Conchita Meléndez
























































