Cabecera La Mirada Fotográfica

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miércoles, 6 de mayo de 2026

FOTOGRAFÍAS DE GUERRA (1974-1985) ARTURO PÉREZ REVERTE

 


Con motivo de la publicación del libro Enviado especial (Alfaguara), La Fábrica, bajo el marco de PHotoESPAÑA, ha presentado hoy la exposición Fotografías de guerra (1974-1985), que podrá visitarse hasta el 31 de mayo en el Ateneo de Madrid.

 


En ella se mostrarán por primera vez más de treinta imágenes en blanco y negro tomadas por el propio Pérez-Reverte en los conflictos que marcaron las últimas décadas del siglo xx: Líbano, los Balcanes, el Golfo, Mozambique, El Salvador... Imágenes tomadas en esos momentos en que el periodista cerraba el cuaderno y alzaba la cámara casi por instinto, porque había algo que las palabras no podían contener.



La Fábrica ha editado un catálogo con más de cincuenta imágenes que muestran la guerra sin filtros y la mirada de quien aprendió a observarla sin apartar la vista.


Acompañadas de textos del autor, estas fotografías no constituyen el archivo de un fotógrafo, sino la memoria visual de un testigo. En ellas late lo que toda gran fotografía de guerra promete y pocas veces cumple: mostrar el instante más desnudo de la condición humana y no el horror como espectáculo.




Durante veintiún años como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte vivió en primera línea los conflictos más cruentos del último tercio del siglo XX. Su experiencia en escenarios bélicos de todo el mundo marcó su vida y dejó huella en su posterior obra literaria. 


El autor afirma en el prólogo: «La guerra se queda en tu cabeza y ya no te abandona jamás. También ha asegurado que ya no se cuentan las guerras como se hacía antes, porque las imágenes impactantes se mutilan o se pixelan para no mostrar la realidad, una realidad que el público no desea ver y que se esconde para no molestar a nadie y las guerras no son eso, son ruido, vísceras, dolor, olor a quemado y a sangre. Algo que según él debería mostrarse para que la gente sea consciente de lo que realmente es una guerra. 



jueves, 23 de abril de 2026

LA ESPECIAL MIRADA DE ROSA MUÑOZ EN EL DEPÓSISTO ELEVADO DE PLAZA CASTILLA


 ‘Volver a mirar’ es una intervención de la fotógrafa y artista visual Rosa Muñoz, en el interior de uno de los iconos arquitectónicos de Madrid, al que se podrá acceder de forma excepcional hasta el 25 de octubre, tiempo durante el cual la instalación permanecerá abierta al público.



Volver a mirar es una videoinstalación de gran formato de la fotógrafa y artista visual Rosa Muñoz en el interior del depósito elevado de la plaza de Castilla. La pieza supone una reinterpretación contemporánea del espacio a través de un videoarte en el que deconstruye el depósito, fragmentándolo en elementos arquitectónicos que interactúan con el agua. Para su realización la autora se ha servido de una serie de fotografías que ha ido realizando y que más tarde, tras una ardua selección de las mismas, ha fusionado hasta lograr una videocreación  donde la arquitectura y el agua conviven en una simbiosis perfecta. La figura situada en el centro del depósito consta de cuatro caras, en cada una de las cuales podemos distinguir elementos arquitectónicos pertenecientes a la propia torre que juegan con el agua convirtiendo así una pieza trivial en un elemento artístico. 





Rosa Muñoz, figura clave de la fotografía contemporánea española, tiene una larga trayectoria de exposiciones tanto dentro como fuera del país. Su trabajo se caracteriza por agrupar mosaicos de imágenes unidas de forma muy personal, para generar construcciones arquitectónicas de paisajes de ficción. O como dice la propia artista: “Reinterpreto la realidad para hacerla más sugerente, construyo realidades inventadas partiendo de las que he fotografiado, añadiéndoles un punto de ficción que las convierte en metáforas visuales.”



Fotografías ©Conchita Meléndez

domingo, 19 de abril de 2026

«La tempestad. El jardín de los senderos que se bifurcan» de Avelino Sala en CentroCentro

 


Esta exposición es  la primera coproducción institucional de CentroCentro en su nueva etapa como centro de arte contemporáneo, producida junto con LABoral Centro de Arte y Creación Industrial. Comisariada por Semíramis González, esta muestra monográfica del artista asturiano Avelino Sala, propone una reflexión crítica sobre la realidad cultural y social contemporánea, abordando cuestiones como las migraciones, la dislocación del presente, la crisis medioambiental o las contradicciones del capitalismo.


“La exposición se despliega como un campo de tensiones: entre amenaza y fragilidad, entre símbolos heredados y nuevos imaginarios, entre los gestos del poder y las grietas por donde se filtran otras narrativas”, explica la comisaria. Las diez instalaciones que componen la muestra, creadas en su mayor parte para esta exposición, «La tempestad» traza un mapa poético y político que revela el poder del arte como espacio de experimentación y creación de nuevos mundos.


Entre las obras, destacan series como la «Biblioteca de Babel» donde los libros dejan de ser soporte de conocimiento para convertirse en silueta, dejan de ser libros para convertirse en esculturas, sin texto, ni relato, solo la presencia de su contorno. Esta instalación consta de un total de 81 libros, divididos en tres secciones cada una de las cuales está dirigida a una temática  concreta diferenciado por sus colores: El racismo, la violencia sobre la mujer y el cambio climático.


También destaca la «L’uomo delinquente » una cabeza frenológica que no tiene los textos directos que suelen representarse en este tipo de esculturas y en los que el autor ha tapado con oro las zonas en donde se remarcan las partes de la dignidad del ser humano tales como la moral, la empatía, etc.  y las traspasa a la pequeña biblioteca que puede verse en la pared detrás de la escultura, de tal modo que la cabeza vacía de todo lo bueno representaría la cabeza de un psicópata mientras que la biblioteca representaría la esperanza. 


También nos encontraremos con «La serie de lavados», formada por varios globos terráqueos sometidos a diversos baños cromáticos, o «Un mundo feliz» confeccionado con 5 mástiles de banderas y otra serie de banderas que han sido manipuladas para formar las letras del mensaje. O una de mis preferidas  «El estado del espejo (Desastres de la guerra», compuesta por 160 plumas en las que el autor confronta la célebre serie de Goya con conflictos de la actualidad, oponiendo la fragilidad del material con la crudeza de los hechos que representan.



La exposición podrá visitarse del 16 de abril al 20 de septiembre, en la planta 3, con entrada gratuita, exceptuando algunos días de mayo a partir del 7 en que cerrará temporalmente por trabajos de mantenimiento del edificio.  Avelino Sala participará en el ciclo de talleres de artista organizado por CentroCentro, donde impartirá «La serie y la repetición en la práctica artística» los días 18 y 19 de septiembre.



Fotografías © Conchita Meléndez



lunes, 13 de abril de 2026

EL MUSEO DEL PRADO INAUGURA EL UNIVERSO DEL ARTISTA ANTE LA CÁMARA

 


Desde 2009, la sala 60 del Museo del Prado, que en este 2026 ha estrenado la nueva denominación de «Almacén abierto», se concibe como un espacio para presentar los fondos del siglo XIX dentro del recorrido de la colección permanente.


En este ámbito se han articulado proyectos expositivos de pequeño formato incluyendo la fotografía, que ya había estado presente en alguna de las iniciativas mencionadas y que recientemente ha sido la disciplina central de El Prado multiplicado. La fotografía como memoria compartida, vuelve a adquirir protagonismo en El universo del artista ante la cámara, una exposición comisariada por Beatriz Sánchez Torija dedicada a la imagen de los artistas y a sus espacios de creación. La muestra consta de 32 obras datadas entre los años ochenta del siglo XIX y los años treinta del siglo XX. 


Artistas en el estudio del fotógrafo Estudio de Ángel Alonso Martínez y hermano (act. 1857-68) 


Los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy como cocineros Edgardo Debas (1845-1891)

La aparición del nuevo arte de la fotografía en el siglo XIX abrió paso a una manera inédita y extraordinariamente eficaz de representar la realidad. Los artistas comprendieron rápidamente el alcance de esta transformación: se retrataron –en solitario y en compañía–, registraron sus espacios de trabajo y se preocuparon por documentar visualmente tanto su proceso creativo como la materialización final de sus obras.

María Luisa de la Riva en su estudio de París Autoría desconocida, 1900

Uno de los primeros géneros que la fotografía adoptó fue el retrato, entendido como registro de la identidad y afirmación de la propia imagen, pero también como manifestación del estatus social de la persona mostrada. En la segunda mitad del siglo XIX, acudir a los estudios fotográficos se convirtió en un acontecimiento social.

Estudio de Mariano Fortuny en Roma Autoría desconocida, 1871

A partir de los fondos conservados en el Museo del Prado, procedentes de los archivos de Luis y Federico de Madrazo, Dióscoro Puebla, Rafael Rocafull, Cecilio Pla, Agustín Querol, Miguel Blay, Fernanda Francés o Manuel González Santos –entre otros–, la exposición reúne fotografías de profesionales de reconocido prestigio junto con otras de autoría desconocida y posible carácter amateur.



El recorrido expositivo El universo del artista ante la cámara se concibe como un recuerdo a los creadores y las creadoras que desarrollaron su actividad entre el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, y que supieron reconocer en la fotografía un medio privilegiado para asegurar la permanencia tanto de su imagen como de su práctica artística.



domingo, 12 de abril de 2026

ÁNGEL MARCOS PRESENTA SU TRABAJO ‘LA CASA DEL AGUA’ EN EL MUSEO LÁZARO GALDIANO

 


Desde el 9 de abril se puede visitar en distintos ámbitos del Museo Lázaro Galdiano el proyecto del artista vallisoletano Ángel Marcos LA CASA DE AGUA, cuya pieza principal, una instalación realizada sobre una cabaña que fue en su momento la de un guarda barreras y que tiempo después se ha utilizado para diversos usos como guardar puertas y otros materiales, le ha sido cedida al autor por ADIF por un período de 10 años. 

La cabaña, que está ubicada en el pórtico del museo, alberga 14 imágenes retroiluminadas y un vídeo, es la fantasía y la esquematización de lo que imaginamos como casa, como expresa el artista, en la que se ve reflejada la dualidad, una cierta trascendencia interior demasiado atractiva como para ser abandonada, y en la que está presente la añoranza por lo errante, en un juego de recreaciones lleno de memoria.

La cabaña, como las otras que podemos ver fotografiadas en otra sala del museo, se encontraba en una carretera de las que Ángel Marcos transita a menudo. Detenerse a contemplarlas, observar la sincronía de las mismas con el paisaje, observar la ínfima estructura de las mismas frente a la grandeza de los campos que las rodean y las contienen, es una forma de leer la historia, las memorias fragmentadas, lo que fue y ya no es. 


Lo mismo sucede con las imágenes que se presentan en la galería superior, donde un barquito de mínimas dimensiones construido por el propio autor, se enfrenta a la enormidad del mar, un mar que puede llevarle hacia lugares soñados o hacerle naufragar entre sus aguas. Metáforas de la vida que Ángel Marcos sabe ver como nadie y que nosotros ya hemos podido disfrutar en algunas otras de sus obras. 


La exposición que ha sido comisariada por la directora del museo, con el patrocinio de la Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid y Fundación Caja Rural de Zamora, además de la colaboración de ADIF podrá visitarse hasta el 28 de junio. 




Fotografías ©Conchita Meléndez