Manuel Segade, director del Reina Sofía ha presentado hoy una nueva mirada de la Colección de Arte Contemporáneo del Museo Reina Sofía, la primera reordenación que se llevará a cabo para actualizar el museo y que abarcará dos salas más en los próximos años, hasta concluir en 2028 una total actualización.
La exposición que se ha inaugurado hoy y que lleva por título Arte contemporáneo: 1975-presente, ocupa un espacio de 3000 metros cuadrados en los que habrá distribuidas más de 400 obras de 224 artistas.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha calificado esta presentación de “acontecimiento cultural de primera magnitud que refuerza el arte contemporáneo, con la que se abre el foco, se recogen más voces, más miradas y en la que hay un elevado porcentaje de mujeres artistas, poniendo de ese modo el foco en un sector que hasta ahora no estaba suficientemente representado.” En total serán 197 artistas masculinos y 69 femeninos los que formen la colección. Además se exhiben 258 obras inéditas, fruto de nuevas adquisiciones que se verán por primera vez en esta exposición en el Reina Sofía.
Para el ministro el año 1975 en España es un año frontera, se trata del comienzo de la democracia y en él se despliegan nuevas esperanzas, lo que sin duda afecta al mundo del arte.
La subdirectora artística, Amanda de la Garza, ha destacado el esfuerzo que ha hecho el Museo por “cambiar la forma de mostrar los fondos al público gracias a un recorrido más accesible, dinámico y didáctico con el que conseguir un museo más habitable y generoso, y en el que se ha tenido en cuenta la ecología de criterios con sostenibilidad”. Como ejemplo Garza comentaba que las cartelas que acompañan las obras están realizadas en papel reciclable y no en vinilo como venía siendo habitual. Además, se ha realizado en este año una transición LED completa en toda la planta, estrenando una nueva iluminación más adecuada a los estándares de sostenibilidad energética del presente.
La exposición, que se podrá visitar a partir del 18 de febrero, es un recorrido lineal y no siempre cronológico que se extiende a lo largo de 21 capítulos, con obras muy conocidas de las Colecciones del Reina y artistas consagrados como Picasso, Miró, Dalí, Juan Genovés, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Esther Ferrer, Cristina García Rodero, Richard Serra o Andy Warhol; nombres inevitablemente unidos a la Transición y la Movida como Guillermo Pérez Villalta, Ocaña, Ouka Leele, Ceesepe, Nazario, Iván Zulueta o Alberto García-Alix; artistas comprometidos con las sensibilidades de género como Judy Chicago, Barbara Hammer, Eulàlia Grau, David Wojnarowicz, Pilar Albarracín o Cabello/Carceller y figuras clave en la representación cultural, política y social del sida como Pepe Espaliú y Pepe Miralles. Otros que abordan sus propuestas desde posiciones políticas y teóricas en el marco de la crítica de la representación, como Joan Fontcuberta o Dora García; o aquellos que han desarrollado diferentes aproximaciones a la identidad afro como Pocho Guimaraes, Agnes Essonti o Rubén H. Bermúdez.
Este relato presta especial atención al panorama artístico español, el 77% de los artistas expuestos (137), son de nacionalidad española y de los extranjeros, el 31% son de origen latinoamericano, destacando artistas como Leonilson o Beatriz González. La presentación incluye también adquisiciones recientes y trabajos actuales de jóvenes artistas, muchas de ellas mujeres, con una especial atención al panorama artístico español, como Laia Abril, Mònica Planes, June Crespo, Teresa Solar, Elena Alonso, Sahatsa Jauregi o Nora Aurrekoetxea.
La exposición discurre en tres itinerarios en los que conviven tiempos que regresan una y otra vez a los años setenta y donde los espacios geográficos no son un contexto cerrado, sino un lugar de cruce y de tráfico de manifestaciones culturales. En el primer itinerario, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, se plantea el poder generador de los afectos en la creación, y su papel no solo como experiencias privadas, sino como fuerzas políticas y sociales que dan forma al arte y sirven para reconstruir los lazos en tiempos de crisis. El segundo itinerario, Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales, es una galería escultórica donde las obras conviven físicamente en el mismo espacio que el visitante, derribando las barreras entre ficción y realidad. El tercer itinerario, La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos, recoge por primera vez la genealogía del Museo, el impulso de las primeras culturas videográficas, la explosión de la nueva figuración en la pintura española y el papel de arte y realidad en las culturas fotográficas de los ochenta. Estos recorridos son tres formas de contar la historia del arte de los últimos 50 años.





























































