Cabecera La Mirada Fotográfica

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viernes, 20 de marzo de 2026

EL MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA REUNE UNA PEQUEÑA SELECCIÓN DE LAS OBRAS DE GUERCINO

 


El museo presenta una selección de obras de Giovanni Francesco Barbieri (Cento, 1591 – Bolonia, 1666), conocido como Il Guercino, una de las figuras más destacadas de la pintura barroca del norte de Italia. En torno a Jesús y la samaritana en el pozo (hacia 1640–1641), obra maestra de Guercino en la colección Thyssen-Bornemisza, se reúne un conjunto de cinco pinturas clave que permite analizar cómo aborda el artista la imagen de la mujer en los temas bíblicos, procedentes de otras instituciones como el Museo del Prado, la Dulwich Picture Gallery de Londres o el Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo. En estas obras se refleja, además, su capacidad narrativa y su dominio del lenguaje gestual, evidenciando al mismo tiempo su evolución estilística. 

Jesús y la samaritana en el pozo, hacia 1640-1641, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid

La elección de Guercino de esta temática no es casual, pues la narrativa de las heroínas bíblicas fue muy popular durante el siglo XVII. Su estilo consigue transmitir las emociones de los personajes a través del gesto, acorde a lo que se ha denominado el teatro o la poética degli affetti, inherente a las imágenes promovidas por la Contrarreforma y cultivada en la pintura boloñesa del Seicento por artistas como Guido Reni y Domenichino, entre otros.  


Susana y los viejos, 1617, Museo Nacional del Prado, Madrid

La primera pareja de pinturas muestra a mujeres anónimas del Nuevo Testamento que encarnan el modelo de la pecadora arrepentida: Jesús y la samaritana en el pozo, donde ambos personajes se expresan a través de un juego de miradas y gestos cifrados, y Jesús y la mujer adúltera (hacia 1621), cuyo tratamiento de las luces y sombras articula el diálogo de Jesús con los fariseos, al tiempo que resalta la fragilidad de la figura femenina, en actitud recogida y cabizbaja.   


Abraham repudia a Agar e Ismael, 1657, Pinacoteca de Brera, Milán


Jesús y la mujer adúltera, hacia 1621, Dulwich Picture Gallery, Londres

Junto a estas obras, conviven en la misma sala dos escenas del Antiguo Testamento en las que Guercino transmite la inocencia de dos víctimas de situaciones injustas. Susana y los viejos (1617) narra el episodio en el que Susana es observada por unos jueces libidinosos mientras se baña en una fuente, destacando la figura femenina en contraste con el fondo oscuro y convirtiendo al espectador en testigo del acoso. Por otro lado, en Abraham repudia a Agar e Ismael (1657) el artista representa a Abraham expulsando de su casa a su sierva Agar y a su hijo Ismael, acentuando la expresión de los afectos a través de una composición a modo de escenario.  


Salomé recibe la cabeza de San Juan Bautista, 1637, Musée du Louvre, en dépôt au musée des Beaux-Arts de Rennes desde 1955

El último capítulo está dedicado a las consideradas femme fatale según la iconografía cristiana tradicional y a las que Guercino concede una nueva interpretación. En Sansón y Dalila (1654), frente a la versión de Dalila como una nueva Eva que lleva al hombre a la perdición, el artista la presenta como una guerrera que contribuye a la salvación de su pueblo. Por último, en Salomé recibe la cabeza de san Juan Bautista (1637), Salomé se muestra arrepentida, con la cabeza inclinada, lejos de la tradicional representación de joven seductora, y presentándose, en cambio, como víctima de los deseos de su madre.


Sansón y Dalila, 1654, Musée des Beaux-Arts, Estrasburgo

La exposición Guercino y sus heroínas bíblicas, comisariada por María Eugenia Alonso, conservadora de Pintura Antigua del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza,  se podrá visitar del 16 de marzo al 14 de junio de 2026 en la Sala 12 de la colección permanente.  


jueves, 19 de febrero de 2026

ANDERS ZORN, RECORRER EL MUNDO, RECORDAR LA TIERRA

 



Como viene siendo habitual en los últimos años, la Fundación Mapfre en su sede del Paseo de Recoletos de Madrid inaugurará el día 19 de febrero junto a la muestra de fotografía de Helen Levitt, otra dedicada al pintor sueco Anders Zorn. Ambas exposiciones podrán visitarse hasta el 17 de mayo. 


La exposición ha sido coorganizada por Fundación Mapfre, Madrid, y la Hamburger Kunsthalle, Hamburgo y ha contado con el comisariado de Casilda Ybarra Satrústegui, conservadora de Artes Plásticas de Fundación Mapfre.



Anders Zorn (1860-1920) fue el pintor sueco más destacado de finales del siglo XIX y principios del XX. Nacido en un entorno rural humilde en la región de Dalecarlia, alcanzó una extraordinaria proyección internacional gracias a su talento y su dominio de distintas técnicas artísticas. Llegó a convertirse en uno de los retratistas más solicitados de su tiempo, y se relacionó con naturalidad con monarcas, aristócratas, banqueros y otras personalidades de la sociedad europea y estadounidense.



La exposición Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra ofrece una visión integral de la trayectoria artística del pintor, marcada por una fecunda tensión entre cosmopolitismo y arraigo local que le valió ser descrito por sus contemporáneos como «una mezcla entre caballero y campesino».


Zorn forma parte de una generación de artistas vinculados al nacionalismo romántico, que defendía la construcción de la identidad nacional mediante la exaltación de la cultura tradicional y rural, el paisaje y las costumbres populares.



Anders Zorn mostró una excepcional destreza artística, y a lo largo de su carrera sobresalió en el manejo de distintas técnicas como la acuarela, la pintura al óleo, la escultura y el grabado, por lo que se convirtió en un artista versátil capaz de dominar varios medios a la vez. Su técnica pictórica está caracterizada por una pincelada suelta y de gran fuerza expresiva. 



Zorn realizó un total de nueve viajes a España entre 1881 y 1914, lo que demuestra su profundo interés por el país, en el que también estableció importantes relaciones personales. Si bien su primera visita estuvo motivada por la fascinación que ejercía la imagen romántica de España, tan exitosa en Europa, en viajes posteriores acudió para llevar a cabo encargos de retratos en Madrid o simplemente para conocer mejor su cultura y sus tradiciones y visitar amigos ya que  mantuvo una estrecha amistad con destacados pintores como Joaquín Sorolla y Ramón Casas, y tuvo en Velázquez a uno de sus principales referentes artísticos.




Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra, es la primera retrospectiva que se dedica al pintor sueco en España. La exposición, además de sus pinturas recoge algunas de sus litografías, e incluso una pequeña muestra de esculturas.




El catálogo que acompaña la exposición incluye la reproducción completa de las
obras presentadas, junto con una serie de ensayos que profundizan en la figura
y el legado de Anders Zorn desde distintas perspectivas.

miércoles, 18 de febrero de 2026

HELEN LEVITT EN LA FUNDACIÓN MAPFRE

 


Tras su paso por el KBr Photo Center de Barcelona, la Fundación Mapfre abrirá al público en su sede del Paseo de la Castellana una muestra de la fotografía de Helen Levitt el próximo día 19 de febrero que podrá visitarse hasta el 17 de mayo. Se trata de una amplia retrospectiva de la obra de la autora, nacida en Nueva York en 1913, que incluye gran parte de su archivo además de algunas de las fotografías realizadas en México y una pequeña muestra de su trabajo en color. 

Aunque todos hemos podido ver algunas de sus fotografías en exposiciones colectivas, no son muchas las realizadas individualmente en nuestra ciudad sobre el trabajo de Levitt. Si mal no recuerdo creo que fue en 2010, cuando dentro del Festival PHotoEspaña el Museo ICO programó una muestra antológica que llevaba por nombre Helen Levitt. Lírica Urbana. Fotografías 1936-1993. Y si hubo alguna más yo no lo recuerdo. 

Helen Levitt es una de las grandes fotógrafas estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX. Su obra destaca por su mirada singular y por su estilo documental, centrado en la vida urbana, sobre todo en las zonas populares de Nueva York. Sus imágenes captan pequeños instantes de la vida cotidiana, momentos aparentemente banales pero con un gran sentido metafórico sobre las condiciones sociales de nuestro tiempo. Y sin embargo ella nunca pretendió hacer una fotografía documental en el estricto sentido de la acepción. 


Fotografiaba sobre todo niños, no porque la atrajeran en mayor medida sino porque ella trabajaba en la calle y los niños estaban allí, al igual ocurría con los ancianos. Y fotografiaba los barrios marginales porque ella había nacido en un barrio humilde y se sentía más cerca de los acontecimientos que transcurrían en sus calles, además en las calles de los barrios obreros había una mayor actividad social que en aquellas que frecuentaba la clase privilegiada. No la interesaban las grandes avenidas de Manhattan, ni las líneas de su estilizada arquitectura.

Joshua Chuang, comisario de la muestra

Su estilo de fotografía a menudo se le define como “un teatro urbano” debido a la forma con la que Levitt fue capaz de capturar momentos fugaces, ordinarios y corrientes de gente común, y convertirlos en algo surreal y sumamente artístico. Su mirada encajaba perfectamente con una visión cinematográfica y por tanto es normal que coqueteara con ese mundo. A Levitt se le recuerda su incursión en el cine más que nada por dos trabajos de 1948: In the Street y The Quiet One, aunque intervino de un modo u otro en algunos documentales más. 

También fue pionera en el uso de la fotografía a color, cuando aún se la consideraba vulgar y su uso estaba reservado poco más que para publicidad. Ella empezó a utilizar películas a color en 1959 y 1960 gracias a dos becas Guggenheim. En la muestra que podemos ver en la Fundación Mapfre hay una pequeña sala dedicada a este apartado en la que podemos ver varias fotografías impresas y un carrusel de imágenes proyectadas. No son demasiadas entre otras cosas porque debido a un robo que la autora sufrió  en 1972 se perdieron la mayoría de sus archivos anteriores a ese año. Además Levitt no acostumbraba a hacer hojas de contacto, por lo que ni tan siquiera se conserva registro de sus fotografías a color anteriores a ese año. 

Helen Levitt fue una de las primeras mujeres en abrirse camino en el mundo de la fotografía, especialmente en el ámbito de la fotografía de calle. Su trabajo es comparable a algunos de sus contemporáneos con los que mantuvo una buena amistad como con Cartier-Bresson o Walker Evans. El primero fue sin duda decisivo para que Levitt se dedicase a la fotografía de forma independiente. Le conoció en la New York Film and Photo League, un colectivo comprometido con el cambio social a través de la imagen, al que Levitt se unió a mediados de los años 30, aunque no permaneció allí mucho tiempo, ni se implicó en sus actividades como algunos de sus otros miembros. Lo que diferenció a Helen Levitt de otros fotógrafos callejeros fue su apuesta por una mirada más humana y subjetiva hacia sus retratados, en contraste con la “objetividad cruda” que predominaba en su época.


Levitt siempre trabajó las calles de Nueva York, con una sola excepción, en 1941 viajó a México junto a una amiga, donde permaneció varios meses. Fue su único viaje al extranjero y marcó un antes y un después en su carrera. Allí realizó fotografías de calle muy diferentes a las de Nueva York: escenas de gran crudeza, centradas en indigentes y en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Sin embargo, entre esa dureza también supo encontrar un lirismo sutil, propio de la ciudad y de sus gentes. La experiencia no la agradó lo suficiente como para intentar otros viajes, incluso reconoció que en algunos momentos tuvo una total sensación de inseguridad. 

La muestra realiza un amplio recorrido por la trayectoria de Levitt a través de nueve secciones y cerca de 200 fotografías. Incluye obras inéditas, así como los trabajos realizados en México en 1941 y buena parte de su trabajo a color. Además, se presenta su película In The Street, dirigida por ella misma junto con Janice Loeb y James Agee, y una proyección de diapositivas en color realizadas por la artista.







lunes, 16 de febrero de 2026

EL MUSEO REINA SOFÍA DEDICA LA PLANTA CUARTA AL COMPLETO A SU COLECCIÓN DE ARTE CONTEMPORÁNEO

 


Manuel Segade, director del Reina Sofía ha presentado hoy una nueva mirada de la Colección de Arte Contemporáneo del Museo Reina Sofía, la primera reordenación que se llevará a cabo para actualizar el museo y que abarcará dos salas más en los próximos años, hasta concluir en 2028 una total actualización.

La exposición que se ha inaugurado hoy y que lleva por título Arte contemporáneo: 1975-presente, ocupa un espacio de 3000 metros cuadrados en los que habrá distribuidas más de 400 obras de 224 artistas.


El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha calificado esta presentación de “acontecimiento cultural de primera magnitud que refuerza el arte contemporáneo, con la que se abre el foco, se recogen más voces, más miradas y en la que hay un elevado porcentaje de mujeres artistas, poniendo de ese modo el foco en un sector que hasta ahora no estaba suficientemente representado.”  En total serán 197 artistas masculinos y 69 femeninos los que formen la colección. Además se exhiben 258 obras inéditas, fruto de nuevas adquisiciones que se verán por primera vez en esta exposición en el Reina Sofía. 



Para el ministro el año 1975 en España es un año frontera, se trata del comienzo de la democracia y en él se despliegan nuevas esperanzas, lo que sin duda afecta al mundo del arte. 



La subdirectora artística, Amanda de la Garza, ha destacado el esfuerzo que ha hecho el Museo por “cambiar la forma de mostrar los fondos al público gracias a un recorrido más accesible, dinámico y didáctico con el que conseguir un museo más habitable y generoso, y en el que se ha tenido en cuenta la ecología de criterios con sostenibilidad”. Como ejemplo Garza comentaba que las cartelas que acompañan las obras están realizadas en papel reciclable y no en vinilo como venía siendo habitual. Además, se ha realizado en este año una transición LED completa en toda la planta, estrenando una nueva iluminación más adecuada a los estándares de sostenibilidad energética del presente.



La exposición, que se podrá visitar a partir del 18 de febrero, es un recorrido lineal y no siempre cronológico que se extiende a lo largo de 21 capítulos, con obras muy conocidas de las Colecciones del Reina y artistas consagrados como Picasso, Miró, Dalí, Juan Genovés, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Esther Ferrer, Cristina García Rodero, Richard Serra o Andy Warhol; nombres inevitablemente unidos a la Transición y la Movida como Guillermo Pérez Villalta, Ocaña, Ouka Leele, Ceesepe, Nazario, Iván Zulueta o Alberto García-Alix; artistas comprometidos con las sensibilidades de género como Judy Chicago, Barbara Hammer, Eulàlia Grau, David Wojnarowicz, Pilar Albarracín o Cabello/Carceller y figuras clave en la representación cultural, política y social del sida como Pepe Espaliú y Pepe Miralles. Otros que abordan sus propuestas desde posiciones políticas y teóricas en el marco de la crítica de la representación, como Joan Fontcuberta o Dora García; o aquellos que han desarrollado diferentes aproximaciones a la identidad afro como Pocho Guimaraes, Agnes Essonti o Rubén H. Bermúdez.



Este relato presta especial atención al panorama artístico español, el 77% de los artistas expuestos (137), son de nacionalidad española y de los extranjeros, el 31% son de origen latinoamericano, destacando artistas como Leonilson o Beatriz González. La presentación incluye también adquisiciones recientes y trabajos actuales de jóvenes artistas, muchas de ellas mujeres, con una especial atención al panorama artístico español, como Laia Abril, Mònica Planes, June Crespo, Teresa Solar, Elena Alonso, Sahatsa Jauregi o Nora Aurrekoetxea.




La exposición discurre en tres itinerarios en los que conviven tiempos que regresan una y otra vez a los años setenta y donde los espacios geográficos no son un contexto cerrado, sino un lugar de cruce y de tráfico de manifestaciones culturales. En el primer itinerario, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, se plantea el poder generador de los afectos en la creación, y su papel no solo como experiencias privadas, sino como fuerzas políticas y sociales que dan forma al arte y sirven para reconstruir los lazos en tiempos de crisis. El segundo itinerario, Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales, es una galería escultórica donde las obras conviven físicamente en el mismo espacio que el visitante, derribando las barreras entre ficción y realidad. El tercer itinerario, La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos, recoge por primera vez la genealogía del Museo, el impulso de las primeras culturas videográficas, la explosión de la nueva figuración en la pintura española y el papel de arte y realidad en las culturas fotográficas de los ochenta. Estos recorridos son tres formas de contar la historia del arte de los últimos 50 años.

Manuel Segade, director del Reina Sofía y Ernest Urtasun, Ministro de Cultura

Fotografías © Conchita Meléndez