Con motivo de la publicación del libro Enviado especial (Alfaguara), La Fábrica, bajo el marco de PHotoESPAÑA, ha presentado hoy la exposición Fotografías de guerra (1974-1985), que podrá visitarse hasta el 31 de mayo en el Ateneo de Madrid.
En ella se mostrarán por primera vez más de treinta imágenes en blanco y negro tomadas por el propio Pérez-Reverte en los conflictos que marcaron las últimas décadas del siglo xx: Líbano, los Balcanes, el Golfo, Mozambique, El Salvador... Imágenes tomadas en esos momentos en que el periodista cerraba el cuaderno y alzaba la cámara casi por instinto, porque había algo que las palabras no podían contener.
La Fábrica ha editado un catálogo con más de cincuenta imágenes que muestran la guerra sin filtros y la mirada de quien aprendió a observarla sin apartar la vista.
Acompañadas de textos del autor, estas fotografías no constituyen el archivo de un fotógrafo, sino la memoria visual de un testigo. En ellas late lo que toda gran fotografía de guerra promete y pocas veces cumple: mostrar el instante más desnudo de la condición humana y no el horror como espectáculo.
Durante veintiún años como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte vivió en primera línea los conflictos más cruentos del último tercio del siglo XX. Su experiencia en escenarios bélicos de todo el mundo marcó su vida y dejó huella en su posterior obra literaria.
El autor afirma en el prólogo: «La guerra se queda en tu cabeza y ya no te abandona jamás. También ha asegurado que ya no se cuentan las guerras como se hacía antes, porque las imágenes impactantes se mutilan o se pixelan para no mostrar la realidad, una realidad que el público no desea ver y que se esconde para no molestar a nadie y las guerras no son eso, son ruido, vísceras, dolor, olor a quemado y a sangre. Algo que según él debería mostrarse para que la gente sea consciente de lo que realmente es una guerra.












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