Cabecera La Mirada Fotográfica

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Christian Rodríguez


Christian Rodríguez es un fotoreportero uruguayo, nacido en Montevideo, que reside en Madrid, y cuyo trabajo le ha llevado a lugares diversos del mundo, incluido el Libano, donde entre septiembre y noviembre del 2010 realizó un magnífico reportaje sobre la vida cotidiana de las mujeres que apoyan y respaldan al grupo armado de Hezbollah.

Christian, que ha vivido la experiencia de una guerra no está interesado en cubrir sus hechos en sí, sino más bien en mostrar el conflicto como contexto de las relaciones humanas y de las consecuencias que estos hechos tiene en la vida de quienes los padecen.

Y sin duda mostrar las relaciones humanas es algo que se le da muy bien, como lo ha demostrado en todos y cada uno de los reportajes que realiza. Interesado en la problemática que rodea a aquellas personas que como él viven lejos de los hogares que les vieron nacer, en “Mujeres migrantes” refleja los hechos diarios de una serie de jóvenes procedentes de distintos lugares del mundo que tienen en común el hecho de vivir en Madrid y el de buscar un futuro mejor, o al menos un presente que les permita seguir adelante. Todas ellas son emigrantes y algunas no pueden evitar la nostalgia y el deseo de volver a su país; se relacionan poco o nada con los habitantes autóctonos del país de acogida o incluso con sus propios conciudadanos. La soledad interior puede llegar a ser una pesada carga para estas mujeres.

Los inmigrantes son también el tema de reportajes como “Casa de Campo” o “Lavapies”, pero sus trabajos abarcan campos muy distintos, todos ellos de ámbito social, en donde las imágenes de Christian Rodríguez tienen una propiedad en común y es que todas y cada una de ellas cuentan una historia en sí mismas. Es imposible permanecer indiferente ante la mirada de este joven reportero que a sus 31 años ha sido ya merecedor de distintos galardones y que ha colaborado con las agencias France Press, Reuters, AP y EFE.








http://www.christian-rodriguez.com/

domingo, 11 de septiembre de 2011

Andriy Dykun


 Andriy Dykun, más conocido en el mundo del arte como AD NREY, o simplemente NREY,  es un joven artista ucraniano que reside en Donetsk. Aunque realizó estudios de arquitectura y se dedica al diseño arquitectónico, principalmente de interiores, como medio de vida, siente una gran pasión por todo lo relacionado con el arte.

Se define a si mismo como un fotógrafo aficionado, aunque muchas de sus imágenes han sido vendidas a través de bancos de imágenes y de haber sido el ganador de diversos galardones tanto en su país como a nivel internacional.

Tras un tiempo de adaptación y tal vez influenciado por su educación y su trabajo, comenzó a realizar manipulaciones básicas en sus imágenes fotográficas que más tarde acabarían desembocando en un claro estilo surrealista. Con un cada vez mayor dominio de la técnica Andry Dykun concibe sus imágenes como un conjunto de irrealidades, pero también como una crítica subyacente hacia la hipocresía de una sociedad oculta tras una máscara.

Aunque es muy poca la información que he podido encontrar sobre él y no posee página propia he considerado que su trabajo es lo suficientemente interesante como para mostrároslo. Abajo os dejo un enlace a una página de “deviantART”  en la que podréis ver una buena selección de sus obras. 







http://adnrey.deviantart.com/

sábado, 3 de septiembre de 2011

Ami Vitale



 Ami Vitale es una fotoperiodista americana residente en Montana que ha recorrido la mayor parte del mundo con su trabajo. Ha sido testigo de disturbios civiles, pobreza, guerras, hambre, condiciones de vida infrahumanas y violencia aterradora; pero también ha vivido y ha sabido transmitir la belleza sin igual y la fuerza insuperable del espíritu humano.

Con su mirada inquisitiva, que va más allá de la simple observación y que  a menudo le hace implicarse en la vida y la cultura de los pueblos que visita, las fotografías de Ami Vitale transcienden la visión ordinaria del observador y nos hacen colarnos en los hogares de aquellos a quienes capta su cámara. Hogares casi siempre sin agua corriente ni luz eléctrica, pero repletos de emociones humanas y de intimidad.

Vitale realizó una licenciatura sobre Estudios Internacionales en la Universidad de Carolina del Norte, tras lo cual trabajo como editora de imágenes para Associated Press en Washington y Nueva York. Fue este trabajo el que la decidió a realizar estudios de fotografía y a comenzar su labor como reportera gráfica, para lo cual se trasladó a Europa en 1997, viviendo durante un tiempo en la República Checa desde donde inició sus viajes por toda Europa oriental y África.

Al trabajar de forma independiente sus inicios no fueron fáciles y tuvo que sobrevivir con pequeñas historias al margen de los grandes acontecimientos. En Angola, por ejemplo, ningún periódico parecía interesado en la guerra en curso, así que ella se las ingenió para vender un reportaje sobre los expatriados del petróleo y otro sobre un grupo de surfistas franceses que vivían en plena zona de guerra. Su primer gran reportaje lo realizó en Guinea Bissau, donde estuvo viviendo durante seis meses.

Desde entonces Ami Vitale ha ganado innumerables premios entre los que se encuentran el World Press Foto o el Premio Lowell Thomas para Periodismo de viajes. Sus reportajes se han publicado en todo el mundo y algunas de sus fotografías están colgadas en las paredes de diversos museos y galerías de arte. En la actualidad está vinculada bajo contrato a la revista National Geographic y suele realizar talleres con asiduidad tanto en América como en Europa y Asia. También está trabajando en un
documental sobre la migración en Bangladesh y escribiendo un libro sobre las historias que se ocultan detrás de las imágenes.



 




http://www.amivitale.com/

lunes, 29 de agosto de 2011

Song Chao



Song Chao, nacido en China en 1979,  solía trabajar doce horas al día como minero antes de dedicarse a la fotografía, lo cual comenzó a hacer en el año 2001. Totalmente autodidacta, empezó fotografiando a su compañeros de la mina durante los descansos que realizaban en el trabajo, aislándolos del entorno y colocándoles  en frente de un fondo neutro, estrictamente enmarcado. De este modo desarrolló un estilo que centra la atención del espectador en los rostros de sus sujetos sin que nada perturbe su mirada.

Dividiendo su tiempo entre la mina y la fotografía, hizo varios viajes a Beijing, a 300 millas de distancia de la provincia de Shandong en el norte de China, lugar donde vive, con el fin de obtener asesoramiento sobre su nueva profesión. Sin pensar en la fotografía como un medio para emitir un juicio político o social, Song Chao ha construido un cuerpo único de trabajo, al principio en blanco y negro, y luego en color,  que ilustra un retrato actual de las clases trabajadoras en la China contemporánea.

En las series realizadas, se apoderó totalmente del espíritu de sus compañeros de trabajo, acentuando el ambiente que los rodea. Las imágenes tienen un cierto aire de misterio, en el que el tiempo parece estar suspendido de un modo repentino. Los sujetos miran directamente al fotógrafo, y por extensión, al espectador, despertando nuestra curiosidad acerca de un pueblo que aún hoy sigue siendo un enigma para la mayoría de los occidentales.







http://www.songchao.cn/



viernes, 19 de agosto de 2011

Joy Goldkind


Joy Goldkind  es un personaje bastante insólito dentro del mundo de la fotografía ya que su interés por la misma se produjo con una edad bastante avanzada, tenía 64 años cuando se inscribió en un curso y comenzó a hacer fotos.

Esta ama de casa y madre de familia residente en Long Island y nativa de Brooklyn , se embarcó en un ambicioso proyecto en el año 2000 en el que pretendía explorar la dualidad y los aspectos inesperados que se extienden bajo la superficie de la personalidad de un sujeto.

En realidad el proyecto, denominado “Novias”, empezó como un juego casual un domingo por la tarde. La autora disfrazó a su marido, en apariencia un rudo trabajador del sector de la chatarra, prototipo de la ética machista tradicional, para mostrar una faceta diferente en la que bajo su actitud de tipo duro pudiera distinguirse a un ser vulnerable.
El primero de los retratos realizado, titulado Lulú, muestra al retratado vestido como una geisha, con un abanico de encaje, kimono y maquillaje tradicional de cara blanca. Goldkind mandó esa foto a una serie de concursos, y comenzó a ganar premios. Ese fue el momento decisivo en que se dio cuenta de como quería trabajar y lo importante que se había convertido para ella la fotografía. La foto de la reina del baile, Anabella, también tuvo buenos resultados en los certámenes a los que se envió. "Fue muy emocionante estar comenzando mi carrera fotográfica y que me fuera tan bien", recuerda la autora. 

Joy Goldkin trabaja de manera tradicional y procesa sus imágenes mediante el proceso de bromóleo a la manera de los fotógrafos pictorialistas, lo cual consiste en blanquear una copia fotográfica de bromuro de plata e impregnarla después con pigmentos al óleo, o como es el caso de Goldkin con tinta litográfica. Con este modo de trabajar la autora considera que es posible manipular el proceso para dar un aspecto de mayor irrealidad. Goldkind es miembro de la International Society of Bromolist. 

Su serie más reciente, Adagio, está compuesta por retratos de bailarinas con imágenes realizadas con exposiciones  prolongadas, que permiten transmitir de un modo sútil el movimiento. Al igual que con la serie de Novias, estas fotos son cuidadosamente escenificadas en el pequeño estudio de la artista, lo cual supone un nuevo reto al tener los bailarines que adaptarse a un espacio limitado. El plan de Goldkind es incluir a su marido también en la serie Adagio. Queda por ver si las diferentes circunstancias de esta serie van a provocar la misma expresión facial que unifica a Novias, o si un alter ego totalmente nuevo surgirá cuando se le sumen movimiento de la danza.






John Kenny

Hola, como el verano siempre ralentiza  el trabajo y voy un poco atrasada con las entradas del blog, hoy quiero dejaros testimonio de dos fotógrafos que practican el buen arte del retrato; algo muy querido por la comunidad fotográfica y que ha sido el tema de PhotoEspaña en la última edición.

Sin embargo, ninguno de los fotógrafos que voy a presentaros, en ésta y en la siguiente entrada,  ha estado presente en la muestra. De hecho no puede decirse que ninguno de los dos sea conocido en exceso y sin embargo ambos me han cautivado con su trabajo.

John Kenny es un joven que descubrió su pasión por la fotografía y por el continente africano casi al mismo tiempo. No tiene formación académica como fotógrafo pero es indudable que su instinto y las horas de trabajo que ha dedicado a aprender y practicar el oficio le han convertido en un buen profesional. Hay quienes critican el hecho de que sus retratos sean bastante monocordes, siempre de frente y siempre trabajados del mismo modo, sin embargo a mí me siguen pareciendo bellísimos.

Kenny no utiliza ningún tipo de iluminación supletoria, flashes y demás, únicamente la dura luz natural de los territorios en los que realiza sus trabajos, eso si lo hace de un modo muy especial, ya que usa como reflector la propia tierra seca de los áridos países africanos, es decir el sol y la tierra son los ingredientes claves necesarios para crear la iluminación que se ve en sus impresiones.

John Kenny ha viajado por lugares como Kenya, Namibia o Etiopía, captando la belleza de sus paisajes y sus habitantes. A veces lo ha hecho por encargo y otras por el propio placer personal de conocer otros pueblos y culturas. Los viajes no siempre resultan fáciles de realizar sobre todo si se tiene en cuenta que hay lugares a los que sólo se puede acceder a pie, teniendo como única compañía a un guía y cargado con el equipo fotográfico, que en su caso incluye una cámara de gran formato, lentes y placas, de considerable peso.

Cuando menos hay que reconocer que Kenny está realizando un gran estudio etnográfico de los países subsaharianos, si además lo hace de un modo tan bello mucho mejor para todos nosotros. 






http://www.john-kenny.com/

jueves, 4 de agosto de 2011

Cristina Francov


Cristina Francov, en ocasiones identificada bajo el pseudónimo de “Naagrom” nació en marzo de 1989 sobre el árido suelo de la ciudad de Aguascalientes, México. Académicamente se formó de manera limitada en el ámbito artístico; por lo que fomentada en una prematura y extraordinaria fascinación por los misterios que encerraban obras de distintas disciplinas artísticas, comenzó de manera más formal sus estudios y prácticas concernientes a la fotografía a la edad del 15 años, de forma totalmente autodidacta, teniendo previamente a esto una restringida base catedrática de pintura al óleo y dibujo que posteriormente incorporó a su método básico de manipulación digital a manera de técnica.

Su interés por el arte, la gráfica antigua, la inspiración infundada por diversas vanguardias y la semiótica en su sentido más general la guiaron poco a poco hacia la Licenciatura de Diseño Gráfico.  Siendo una creadora sumamente joven, su trabajo se ha desplazado en el medio rápidamente encapotada por una cruda madurez filosófica, simbólica y visual, la cual que no es muy común entre el argot artístico del país; resaltando la maquinaria compleja del pensamiento onírico y alegórico llevado al plano real por medio de autorretratos intimistas, perfilando su propio cuerpo como una maqueta dispuesta a la transfiguración formal y anímica en la mayor parte de sus obras. Este trabajo está cuidadosamente construido de fuertes pilares tanto humanísticos, carnales y coloquiales como fantásticos, mitológicos y ocultistas; recalcando el manejo de la estética recurrentemente a favor de lo grotesco y lo aparentemente ridículo, con la única finalidad de acercar al espectador a la forma más estridente de ver las cosas fuera del sentido tradicional desde la vena conceptual.

Actualmente su trabajo ha sido reconocido a nivel nacional como internacional, mucho por su aportación hacia la manipulación digital en México como una nueva perspectiva de representación, irrumpiendo violentamente con tradicionalismos del milieu artístico sobre la validez y el alma de la concepción de una obra.

La obra de esta autora es intimista comenzando por el hecho de que sus series se basan  en qutorretratos y representan un estado de transición elemental en la personalidad y vida del artista.

El desarrollo está fundamentado en la confrontación del ser y el reconocimiento de las virtudes y enfermedades que corren dentro de las venas de un individuo, adoptando cada aspecto como un mundo diferente, con sus personajes antagónicos y protagónicos, todos construidos en una cosmogonía donde las cabezas viven lejos de los cuellos y las arterias del corazón; el movimiento se queda grabado en el aire y la conciencia se despierta con los instintos de ver más allá de lo corpóreo.

Plasmado de manera fantasiosa y desapegado irrevocablemente de la gravedad del espacio y tiempo real, esta serie indaga en los aspectos más impalpables de un ente vivo y existente de una manera exorbitantemente misteriosa, enigmática y flotante.

La técnica en esencia es fotografía; es ese momento real que encapota una situación que por el hecho de que no se ve, parece irreal. La fotografía es mágica porque encierra el momento real en chispazos repentinos o prolongados, dejándonos ver cada segundo como un espacio perpetuo. Aquí, detrás de lo real y de la ya por de sí basta interpretación que se pueda dar, nos damos color de las esferas que chocan más allá, en el alma propia de la obra donde la luz juega bajo otras reglas.

Cada pieza es considerada y captada fotográficamente con la finalidad de formar parte de un todo; un todo que no le quita nada a sus partes.








La biografía de esta joven artista emergente se ha obtenido de la página de "Fotoespacio", a quienes muestro mi agradecimiento. De momento no se conoce página propia del la autora.