Cabecera La Mirada Fotográfica
sábado, 24 de agosto de 2013
Paul Mobley
Hola amigos, tras un pequeño paréntesis veraniego, volvemos a las actividades cotidianas y que mejor para ello que empezar a presentaros una nueva tanda de fotógrafos que espero que sean de vuestro agrado o que al menos os sirvan de inspiración.
Vamos a empezar por Paul Mobley, un fotógrafo americano que comenzó su andadura en Detroit, aunque muy pronto se trasladó a New York, en donde trabajó como ayudante de Annie Leibovitz, Steve Steigman, and David Langley. El contacto con estos profesionales le proporcionó la base para poder realizar sus propios trabajos, tanto en publicidad, como para el mundo de la música o el corporativo. Pero es en sus trabajos personales donde se puede apreciar la verdadera esencia de la fotografía de Mobley.
Con un dominio absoluto del retrato cada una de las series en las que trabaja conforman un mapa de los colectivos a los que representan. Así en su primer libro, "American Farmer: The Hear Of Our Country", publicado en el 2008, captura el alma de las comunidades agricolas de Estados Unidos. Al modo de los fotógrafos que en la época de la depresión y bajo la tutela de la F.S.A, y la dirección de Roy Striker recorrieron los caminos de América para dar una imagen más o menos fiel de lo que suponían aquellos tiempos para la población agraria y de ese modo concienciar al resto de la población, Paul Mobley ha viajado durante tres años por 35 estados, visitando más de 300 granjas y plantaciones de todo tipo.
Sin embargo el trabajo de Mobley es muy diferente del que realizaran en aquella época fotógrafos como Dorotea Lange o Walker Evans, entre otros. Y no sólo porque evidentemente las circunstancias son muy diferentes, sino porque también lo es el espíritu de los fotógrafos. Los reporteros de la F.S.A., documentaron la situación sin comprometerse en ella, buscaban un trabajo documental que impactará en la sociedad removiendo sus conciencias, esperando con ello lograr una mejor situación para los inmigrantes y desplazados por la depresión y la sequía que asolaba sus campos. Sin embargo, tal y como relató en algunas entrevistas Dorotea Lange, nunca convivieron con los protagonistas de las imágenes que realizaban, ni siquiera interactuaron con ellos. Llegaban realizaban las fotos y se iban. De hecho es curioso constatar que Lange nunca supo el nombre de la mujer protagonista de su imagen más icónica "Madre Migrante".
Por el contrario Paul Mobley ha querido dar a sus imágenes un significado mucho más cercano, por lo cual ha incluido en su libro no sólo los nombres de los personajes que ha fotografiado sino también comentarios, anécdotas e historias de los mismos. Su convivencia con los granjeros se nota, dando como resultado un retrato amable y humano. Es indudable que sus fotografías no tienen el impacto de las anteriores, pero sin duda constituyen un magnífico retrato de la vida actual de los granjeros americanos.
En su trabajo, "Everyday Heroes: 50 Americans Changing the World", publicado en octubre del 2012, nos presenta a una serie de personas anómimas que cada día intentan hacer lo posible para mejorar la vida de los menos afortunados. Bomberos, médicos, maestros, asistentes sociales y organizaciones no lucrativas como Alex's Lemonade Stand Foundation, que se inició como una reación contra el cancer infantil a través de puestos de limonada, o la Meals on Wheels Association of America, una de las mayores asociaciones de la lucha contra el hambre en los Estados Unidos, todos tienen cabida entre estos héroes con los que cada día nos cruzamos sin darnos cuenta.
Pero los retratos de Paul Mobley no sólo abarcan esta serie de trabajos, entre su clientela se encuentran algunos de los músicos más famosos del momento, actores y empresas como Ford, John Deere, Apple, Max Factor, Chevrolet, Microsoft o American Express. Algunos de sus trabajos son sumamente divertidos y otros realmente entrañables como el dedicado a los Centenarios, personas todas ellas que han sobrepasado los cien años de edad.
En fin, si os gusta el retrato en la página de Paul Mobley podréis encontrarlos de todo tipo y si rebuscáis un poco podréis también encontrar su libro "American Farmer". Que disfrutéis.
http://paulmobleystudio.com/Entertainment/1/
lunes, 22 de julio de 2013
Fred Herzog
La fotografía de calle es, por encima de todo, un ejercicio visual. Dado que no tiene en que apoyarse, pues no se basa en una sucesión de imágenes cuyo conjunto sea coherente como lo hace el reportaje, se ve obligada a sobresalir por si misma. Y sin embargo, y al mismo tiempo, se caracteriza por la falta de necesidad de que ocurra algo especialmente importante.
Los fotógrafos de la calle suelen tener una especie de sexto sentido que les permite visualizar en unas decimas de segundo aquello que otras personas que están en el mismo lugar son incapaces de ver. La secuencia de colores precisos, el juego de luces y sombras, la escena con un punto irónico o divertido, el juego de las líneas de un edificio, una o varias personas que sobresalen del resto por cualquier motivo, todo esto y mucho más puede ser lo que de protagonismo a sus fotografías.
Fred Herzog es uno de esos fotógrafos, pero además fue un precursor. En una época en la que la mayoría de los que se dedicaba a este oficio trabajaban en blanco y negro él decidió hacerlo en diapositiva y en color, lo cual le excluyó durante largo tiempo del circuito de museos, galerías de arte y demás ambientes fotográficos.
Herzog, de origen alemán, emigró a Canada tras perder a sus padres durante la segunda guerra mundial. Enrolado en un barco como marinero recaló en el continiente americano y durante un breve tiempo vivió en Toronto y Montreal. En 1953 se traslada a Vancuouver, donde comienza a trabajar como fotógrafo dentro del ramo de la medicina. Más tarde llegaría a ser Director Asociado de UBC Department of Biomedical Communication y también formó parte de la plantilla de profesores de la Universidad Simon Fraser.
Fuera del laboratorio también retomó lo que en su infancia había sido simplemente algo casual y empezó a fotografiar las calle y las gentes de su ciudad. Su trabajo se centra principalmente en la gente corriente de clase obrera y en los lugares que frecuenta. Siente una expecial predilección por los numerosos carteles que en los años 50 y 60 cercaban los muros de Vancouver, por los espacios abiertos, los coches abandonados y las tiendas. Sus escaparates son a menudo un motivo para este fotógrafo, tanto en lo que puede apreciarse desde el interior, como aquello que los viandantes encuentran a su paso.
El uso de la película Kodachrome le confiere a sus imágenes ese aspecto que nos hace pensar en los fotogramas de una película o en los lienzos de algunos de los pintores realistas de la época. Muchas de sus fotografías podrían haber servido de base para las obras de Edward Hopper, o tal vez fuera él quien se sintiera inspirado por las mismas.
En las últimas decadas su trabajo ha sido reconocido en todo el mundo y se han hecho muestras del mismo en diversas galerías, como la Vancouver Art Gallery o la Equinox Gallery, también de Vancouver, quién tiene la representación de su obra y en cuya página podréis ver parte de su trabajo.
Los que queráis profundizar más podéis optar por alguno de sus libros. Yo recomiendo "Photographs", el cual contiene una buena selección de su trabajo y cuenta con una serie de interesantes prólogos de Claudia Gochmann, Sarah Milroy, Jeff Wall y Douglas Coupland. Eso si, está en inglés, así que los que no dominéis el idioma tendréis que hacer un esfuerzo.
http://www.equinoxgallery.com/artists/portfolio/fred-herzog
lunes, 1 de julio de 2013
Anders Petersen
Eso no fue óbice para que años más tarde lograra su objetivo, aunque de una manera diferente. Su relación con Christer Strömholm, fotógrafo sueco que se hizo famoso por sus fotografías sobre los ambientes existencialistas de París, tuvo mucho que ver. Su amistad con Strömholm, que además fue su profesor en la Escuela de Fotografía de Estocolmo, influenció la manera de ver y de trabajar de Petersen.
En 1968, Petersen entró por casualidad en el café Lehmitz a tomar una cerveza. El local, situado en el barrio rojo de Hamburgo, era un tugurio frecuentado por prostitutas, homosexuales, proxenetas, alcohólicos y todo tipo de personas que se movían al margen de la sociedad. El azar quiso que dejara su máquina sobre la mesa para ir al baño y al volver se encontró con que los clientes se estaban haciendo fotografías los unos a los otros. Petersen no desaprovecho la oportunidad y tras obtener su permiso para fotografiarles estuvo visitando aquel lugar durante aproximadamente tres años, obteniendo una serie de 88 fotografías que acabaron convirtiéndose en un clásico, su libro Café Lehmitz, publicado por Schirmer Mosel en 1978.
Fue también allí donde hizo su primera exposición ya que las fotografías realizadas fueron colgadas en las paredes del café, detrás de la barra. Su empatía con los personajes retratados le llevó a realizar el reportaje no como un extraño, sino con una mirada de afecto en una especie de diario íntimo.
En sus siguientes trabajos Anders Petersen siguió la misma tónica que tan buen resultado le diera en el realizado en el café. Durante algún tiempo visito los lugares que formarían sus próximos tres libros, una trilogía constituida por un estudio de la marginalidad en cárceles, instituciones mentales y asilos de ancianos. Después de fotografiar un manicomio durante tres años consecutivos decidió que ya tenía bastante y empezó a enfocar su trabajo hacia la calle y la vida cotidiana en ella.
Sin embargo el estilo de Anders Petesen no varió. Sus descarnadas imágenes marcan una constante, de tal manera que su trabajo podría ser todo uno, no importando el lugar ni el momento en que fueron realizadas. Petersen ubica a sus personajes en el centro de la imagen y les rodea de una atmósfera cerrada, casi opresiva, de tal manera que en ocasiones su retratos llegan a ser grotescos, aunque nunca estén exentos de humanidad. La vida en ocasiones es dura y Petersen sin duda es capaz de mostrar esa dureza en toda su realidad.
http://www.anderspetersen.se/petersen/
viernes, 14 de junio de 2013
Elliot Lee Hazel
Casi podríamos decir que Elliot Lee Hazel no existe si no fuera por sus imágenes. Hoy en día en que la información corre por nuestras venas informáticas a raudales, como si de ríos sin retorno se tratase, el hecho de que apenas haya datos sobre alguien que se dedica al mundo del arte y que se relaciona con grandes estrellas de la música o el cine es sin duda cuando menos extraño.
Casi igual de extrañas resultan las fotografías de
este británico de nacimiento, residente en Los Ángeles, y representado por la
firma Probation London. Con un estilo claramente conceptual, Lee Hazel se
aparta de los caminos habituales de la publicidad a la hora de realizar su
trabajo, tanto si el encargo proviene del sector de la moda como si se trata de
imágenes realizadas para el mundillo de la música.
Entre los clientes de Elliot Lee Hazel, que ha sido
descrito como un impresionante híbrido entre Ryan McGinley y Yelena Yemchuk,
dos de los mejores fotógrafos publicitarios del momento, se encuentran marcas
de ropa de moda alternativa como THVM, Moonspoon, Saloon, Fourth and Main y
Endovanera. También ha trabajado para las revistas LAB Magazine, Bullett, Super
Nasty y The Work Magazine.
Supongo que a muchos de vosotros, al igual que a mí,
todo esto os suena un poco a chino. No os preocupéis, si os dais una vueltecita
por sus páginas, que están a la vuelta de la esquina de una pequeña búsqueda en
google, en seguida comprenderéis que el estilo de Elliot Lee Hazel casa a la
perfección con cualquiera de ellas. Y es que las imágenes de este
artista/fotógrafo o fotógrafo/artista, que para el caso es lo mismo, son una
mezcla de sueños oníricos con fotogramas cinematográficos, aderezada con una
clara y fuerte personalidad, sin ningún tipo de complejos, que acaban por
convertirse en una obra de autor. Así pues, sus trabajos realizados por encargo
con idea de promocionar a un cantante, grupo o marca comercial, no
desentonarían en absoluto en las paredes de una galería de arte o un museo de
arte contemporáneo.
No es de extrañar por tanto que sea uno de los
fotógrafos más solicitados actualmente ya que es capaz de combinar el retrato,
la moda, el arte y la fotografía conceptual en un enfoque único, logrando unos
resultados sumamente atractivos. Y como para muestra basta un botón, aquí os
dejo algunas de sus imágenes. No dejéis de visitar su página, seguro que no os arrepentiréis.
http://eliotleehazel.com/
lunes, 27 de mayo de 2013
Sebastião Salgado
Hablar de Sebastião Salgado es algo muy fácil y a
la vez muy difícil. A estas alturas todo el mundo conoce el trabajo de este
gran fotógrafo y se ha escrito tanto sobre él que no queda mucho que decir. Así
que casi prefiero centrar mi comentario en su último libro, GÉNESIS.
Desde el momento en que conocí este proyecto
estaba deseando ver los resultados y desde luego puedo asegurar que no me han
defraudado, al contrario, considero que es uno de los mejores trabajos de
Salgado.
Citando las palabras que encabezan el libro diré
que el fotógrafo Sebastião Salgado, que nació en Aimorés, Minas Gerais, en 1944
y se crio en una hacienda, siempre ha sentido un gran amor y respeto por la
naturaleza. También es un hombre profundamente comprometido con la devastadora
situación socioeconómica en la que a menudo se ven afectados los seres humanos.
Esto es algo que ya hemos podido apreciar en sus anteriores proyectos Trabajadores (1993) y Éxodos (2000).
Génesis, al igual que los anteriores, puede considerarse
un trabajo épico realizado a lo largo de ocho años en los que Salgado ha
realizado más de 32 viajes, a veces en condiciones extremas y con los más
variados medios de transporte a su alcance para conseguir llegar a los más recónditos
lugares del planeta. Sin embargo a diferencia de sus otros trabajos en los que
se mostraban las duras condiciones de vida de los trabajadores de todo el
mundo, o el dolor de los desplazados por la hambruna, las guerras o los
desastres medioambientales, en esta ocasión lo que Sebastião Salgado pretende
mostrarnos es el lado amable de la vida. La naturaleza, los animales y los
habitantes de distintas tribus reciben en la obra del fotógrafo un homenaje a
su belleza y a sus costumbres y tradiciones.
Para algunos puede resultar extraño que la
exuberante vegetación de las selvas amazónicas, las gargantas del Gran Cañón o
los glaciares de Alaska se nos muestren en blanco y negro perdiendo de ese modo
una parte de su propia esencia. Sin embargo, en mi opinión, es precisamente el
haber privado de color a la naturaleza lo que confiere a la obra de Salgado una
dimensión especial. Sin distracciones que nos estorben a la hora de observar,
la obra de Salgado se convierte en una oda visual a la majestuosidad y
fragilidad de la Tierra. Sin duda el fotógrafo ha logrado su sueño de mostrar la vida y la naturaleza
en todo su esplendor.
Dado que los temas que se reflejan en esta obra,
paisajes, animales y gentes, a menudo se solapan, al diseñar el libro el autor
y su colaboradores han optado por estructurarlo en cinco amplios capítulos,
donde cada uno representa una extensa región que a su vez puede también
comprender varios ecosistemas.
Si tenéis la oportunidad de conseguir un ejemplar
no lo dudéis, el libro vale lo que cuesta y mucho más. Eso sí para poder
disfrutar de él os recomiendo que os lo toméis con calma. Disponed de una mesa
en donde situarlo, ya que pesa lo suyo, y disponeos a desgustarlo con calma,
son más de 500 páginas y seguro que no pasaréis ninguna por alto.
Para quienes no estéis demasiado familiarizados
con el autor os dejo una pequeña reseña:
En 1994 deja Magnum para formar su propia agencia Amazonas Images en París para representar su obra. Fue nominado representante especial de UNICEF en el año 2001.
No todo el mundo admira el trabajo de Salgado, en los inicios del año 2000, periodistas del New York Times y la escritora Susan Sontag criticaron sus imágenes. El fotógrafo fue acusado de utilizar de manera cínica y comercial la miseria humana y de exponer de manera bella las situaciones dramáticas, corriendo el riesgo de hacerlas perder su autenticidad.
Eso es algo que cada cual debe juzgar por sí mismo, pero a veces es difícil separar la belleza de la cruda realidad. No podemos olvidar que en el fondo todo fotógrafo tiene una parte de artista y una forma de mirar totalmente personal que en ocasiones los demás no pueden llegar a comprender.
http://www.amazonasimages.com/accueil
miércoles, 1 de mayo de 2013
Ania Blazejewska
No sé si será por el rebrote invernal que estamos teniendo pero hoy necesitaba poner un poco de color en mi vida y en el blog. ¿Y que hay mejor para poner ese tono de color que una buena fotografía de viajes? Y ya puestos, mejor ciento que una, o antes muerta que sencilla, que dice el dicho. O sea que voy a alegraros el día con las imágenes de Ania Blazejewska, que para el que tenga tiempo y se decida a entrar en su web puede ser más de un día, ya que esta fotógrafa tiene un archivo bastante extenso y que merece la pena visionar con detenimiento.
Ania Blazejewska es una fotógrafa freelance de origen polaco que actualmente tiene su residencia en Manila, Filipinas, pero que ha recorrido buena parte de Asia y África para desarrollar un impresionante porfolio repleto de retratos, paisajes, estilos de vida, tradiciones y todo aquello que conforma la fotografía de viajes.
Ania, que está graduada en ciencias políticas, siente un gran interés por explorar los temas culturales y sociales que reúnen las comunidades que visita. El trasfondo humano de la gente común, sus historias, el devenir de cada día en sus vidas, el impacto de las costumbres ancestrales que definen a un pueblo, forman parte del legado que la fotógrafa nos transmite.
Yo conocí el trabajo de Ania Blazejewska hace tiempo por casualidad, creo que fue a través de flickr. No se si entonces ya se dedicaba profesionalmente a la fotografía, pero sus fotos me impresionaron lo bastante como para hacer un seguimiento del mismo cada cierto tiempo. A día de hoy en que sus imágenes se han publicado en diversos medios y ha sido galardonada con varios premios, puedo confirmar que no me equivocaba al estimar que merecía la pena conocer su obra. Sin duda el tiempo ha ido puliendo su estilo y dotando a su obra de una mayor calidad, prueba de ellos son los magníficos reportajes realizados este mismo año en Filipinas, sobre el Festival Cultural de Aliwan y sobre los Flagelantes de Infanta, algunas de cuyas imágenes podréis ver en su página de facebook.
http://www.aniablazejewska.com/
https://www.facebook.com/aniablazejewskaphotography?fref=ts
lunes, 15 de abril de 2013
Flor Garduño
Dado que los libros de fotografía son caros, de vez en cuando me gusta pasarme por algunas librerías en las que se, que si hay suerte, puedo encontrar alguna joya escondida entre sus anaqueles a un precio reducido y asequible. Uno de esos lugares es La Fugitiva, una librería situada en la calle Santa Isabel de Madrid en la que además puedo aprovechar para tomarme un café o una infusión sentada a una de sus mesas mientras me regocijo repasando libros.
La semana pasada me acerqué por allí y la diosa fortuna me sonrió. Conseguí dos excelentes libros, "Brasil", de Schommer y "Testigos del Tiempo", de Flor Garduño. Ambos contienen trabajos maravillosos y he disfrutado muchísimo pudiendo añadirlos a mi biblioteca.
Hacía tiempo que me apetecía hablar de Flor Garduño porque creo que es una fotógrafa con una gran sensibilidad. Sin duda es una de las autoras contemporáneas más importantes de hispano américa y su trabajo ha sido reconocido en todo el mundo. Nacida en la Ciudad de México en 1957, a la edad de cinco años se mudo con su familia a una granja en la que paso su infancia y parte de su adolescencia. El contacto con la naturaleza y también con los animales sin duda han influenciado su forma de entender la vida y sus imágenes.
Flor Garduño realizó estudios de Artes Plásticas en la Antigua Academia de San Carlos, de la UNAM, donde asistió a un taller de fotografía de de la maestra Kati Horna. La personalidad de la fotógrafa húngara y sus imágenes mágicas y expresivas causaron una profunda impresión en Flor, que hasta ese momento había enfocado su trabajo en la búsqueda de los aspectos estructurales de la forma y el espacio.
En 1979 abandona sus estudios para trabajar como asistente de Manuel Álvarez Bravo, uno de los más prestigiosos fotógrafos mexicanos. Con él aprendió todas las artes del laboratorio y la composición y también a mirar más allá de lo evidente.
Más tarde ingresa en la Secretaría de Educación Pública, bajo la dirección de la fotógrafa Mariana Yampolsky y empieza a visitar zonas rurales. Este trabajo le dio la oportunidad de recorrer el país y conocer la vida de los pueblos indígenas, así como a empezar a consolidar un estilo propio. El libro "Testigos del Tiempo", está basado en esos viajes, en los que a través de los elementos luminosos de su fotografía se hacen presentes los horizontes, los elementos de la tierra y también el tiempo, tanto el pasado como el presente y el que aún está por llegar.
Sin embargo este no fue el primer libro publicado por la autora. Con anterioridad, en 1985, alentada por el entusiasmo y el apoyo editorial del pintor Francisco Toledo, había publicado su primer libro, "Magia del Juego Eterno", y en 1987 publicó "Bestiarium", una colección de imágenes basadas en la creencia de que los hombres venimos al mundo con un animal hermano, una criatura doble, un gemelo en el bosque. La suerte del recién nacido estará ligada toda su vida con la buena bestia o la mala fiera que le corresponda.
Otro de los trabajos recurrentes de Flor Garduño ha sido el del cuerpo de la mujer. Sus desnudos femeninos, dotados de una luz especial, están casi siempre en perfecta comunión con la naturaleza, que a la vez los arropa y los define.
Flor Garduño ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas y su obra se encuentra en las colecciones de algunos de los museos más importantes del mundo; el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el de Israel, el Art Institute of Chicago y el Museo de Arte Fuji de Tokio, son algunos de ellos.
http://www.florgarduno.com/presentation_02.html
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