Cabecera La Mirada Fotográfica

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sábado, 25 de enero de 2014

Jimmy Nelson



La fotografía etnográfica o antropológica además de disponer de un valor científico al situar a distintos pueblos en el entorno socio-cultural único y concreto del cual proceden y mostrarnos de ese modo sus costumbres y tradiciones, tiene el aliciente de ser muy llamativa y vistosa a los ojos del espectador. Son muchos los fotógrafos que de un modo u otro y en mayor o menor medida se han decidido por este tipo de fotografía documental. 

Jimmy Nelson es un fotógrafo de origen británico, nacido en York que tras pasar diez años encerrado en un internado jesuita en el norte de Inglaterra decidió liberar su mente realizando un viaje a pie a través de las montañas de Tibet. Su viaje duró un año durante el cual recogió numerosas imágenes que mostraban un Tibet hasta entonces inaccesible para la mayoría de la gente. La publicación de las mismas le supuso un claro éxito a nivel internacional. 

Ese fue el pistoletazo de salida para una profesión que le ha generado grandes logros y que le ha llevado a cubrir reportajes periodísticos como el conflicto entre India y Pakistán en Cachemira, la intervención rusa en Afganistán o el comienzo de la guerra en la antigua Yugoslavia. 

Al mismo tiempo se ha visto involucrado en grandes proyectos, como el que llevó a cabo entre 1994 y 1997 en la República Popular China y cuyas imagines finales fueron exhibidas en el Palacio del Pueblo en la Plaza de Tiananmen, para posteriormente comenzar una gira por todo el mundo. Poco después Jimmy Nelson comienza a acumular imágenes de culturas remotas y únicas fotografiadas con una cámara de placas tradicional. De ahí nació su proyecto más importante llevado a cabo a partir del año 2009 y que tituló “Before they pass away”

Entre los años 2009-2010 Nelson decidió pasar 2 semanas en diferentes tribus aisladas del mundo, sumando un total de 29  (en las que se calcula que viven 15 millones de personas) en un proyecto que denominó “Before they pass away” (“Antes de que desaparezcan”). En cada tribu, Jimmy conoció sus antiguas tradiciones, se unió a sus rituales y las retrató de una manera muy atractiva. Sus detalladas fotografías exhiben joyas únicas, curiosos peinados, armas y ropa, sin olvidar el entorno y los elementos culturales más importantes de cada tribu o pueblo retratado. Según Nelson, su misión era asegurar que el mundo nunca olvidara cómo fueron las cosas en algún punto de la Historia y del tiempo. 

En total el fotógrafo británico ha recorrido 44 países en 13 viajes y además de seres humanos excepcionales, la selección fotográfica también recopila impresionantes paisajes pocas veces al alcance de nuestros ojos. Todo ello está recogido en un libro publicado por la editorial TeNeues con algo más de 450 páginas y que dispone de una edición especial tamaño XXL numerada y limitada a 500 ejemplares, que puede adquirirse por el módico precio de 6500 €. No os asustéis, también hay una edición más normalita para el público en general por alrededor de unos 120/150 € dependiendo de la librería donde se adquiera. 

Es indudable que el trabajo de Jimmy Nelson ha sido titánico y que sus imágenes son espectaculares, lo que no está tan claro es si realmente todos los pueblos fotografiados, yo prefiero ésta expresión y no la de tribus ya que por ejemplo no considero que los gauchos por ejemplo lo sean, están en peligro de extinción o si los posados muestran claramente la realidad cotidiana de sus gentes.  Desde el momento en que cualquiera de nosotros, llamémonos extranjeros para simplificar, invadimos la intimidad de éstos pueblos es inevitable que surja una cierta contaminación cultural, un cruce de costumbres que en cierto modo desvirtúa la cotidianidad que pretendemos plasmar.








http://www.beforethey.com/


domingo, 12 de enero de 2014

Alec Soth



Nacido en Mineápolis, en el estado de Minnesota , en 1969, Alec Soth ha sido comparado con fotógrafos como Walker Evans, Robert Frank o Stephen Shore. De todos ellos si yo tuviera que asimilarle a alguno creo que me quedaría con el último y tal vez también le situaría en la línea de Joel Sternfeld, aunque ya se sabe que las comparaciones son sino odiosas desde luego si algo totalmente subjetivo.

Quizás el hecho de que la ciudad en la que vive corra paralela al rio Misisipi haya sido una pieza clave para que le proporcionara la inspiración de sus primeros trabajos. Igual que un moderno Huckleberry Finn, Soth recorre los caminos del medio oeste americano recogiendo paisajes y retratos a primera vista anodinos, pero que en el fondo nos muestran sino una crítica social al menos si una pequeña historia de los habitantes de esa parte del país. 

En su reportaje “Niagara”, por ejemplo, podemos ver a través de sus imágenes de moteles, parejas recién casadas, boxeadores noveles o cartas de jóvenes amantes, una cierta mirada de desencanto con un fondo que podría ser idílico pero que a tenor de sus expresiones no lo parece. 

Hay algo en su trabajo que nos produce un cierto desasosiego. Desde sus primeras fotografías agrupadas bajo el epígrafe “Sleeping by the Mississipp” un viaje de cuatro años por las carreteras de la región, donde al parecer de algunos se plantea el tema de la libertad, erigida como un ideal sin límites, algo que a mí me cuesta reconocer, hasta “The last day of W”, o “Broken Manual”, asistimos como meros espectadores que somos al desarrollo de un trabajo llevado a cabo con gran meticulosidad, en donde están latentes sentimientos íntimos de los fotografiados, como la soledad y el desarraigo, y una cierta decadencia de las zonas en las que habitan sus personajes. Lugares que en el pasado fueron importantes centros agrícolas y de actividad maderera y que hoy en día han dejado de serlo. 

El trabajo de Alec Soth está presente en importantes colecciones públicas y privadas, incluyendo algunos de los museos más importantes de EEUU, tales como el de Arte Moderno de San Francisco o el de Bellas Artes de Houston. En el año 2004 Soth se convirtió en candidato de la Agencia Magnum y desde el 2008 es miembro de pleno derecho. 

También en el 2008 crea su propia editorial: Little Brown Mushroom, dedicada a publicar foto-libros en ediciones limitadas. 

Aunque la mayoría de sus trabajos han sido realizados en solitario, también ha contribuido a algunos proyectos con otros fotógrafos, como es el caso de “Post Cards From América”, en donde un grupo de miembros de Magnum formado por él, Susan Meiselas, Jim Golberg, Paolo Pellegrin y Mikhael Subotzky, Bruce Gilden o Martin Parr, entre otros, se han estado reuniendo a lo largo de 18 meses en distintos lugares de toda América para experimentar con la idea de trabajar en colaboración. El equipo formado por ellos ha viajado a Utah, Rochester, Nueva York y Florida y cada uno de estos encuentros ha supuesto un reto diferente, con una estructura diferente y por supuesto con puntos de vista muy distintos.  








http://alecsoth.com/photography/

http://postcardsfromamerica.tumblr.com/

jueves, 26 de diciembre de 2013

Hasta Siempre

                                                                     ©Saul Leiter

Este mes ha sido un tanto complicado para mí y no había podido dedicaros más que una entrada pero no podía terminar el año sin al menos despedirme de todos aquellos grandes fotógrafos que nos han dejado a lo largo del año. Yo no se si existe un paraíso, un más allá o algo por el estilo, pero si es así estoy segura de que en ese lugar estarán disfrutando muchísimo con todos los grandes genios que nos han ido abandonando, porque aquellos que son capaces de deleitarnos y de poner un poco de color en nuestras vidas, ya sea a través de su pluma, de sus pinceles, de su música o de sus cámaras fotográficas, sin duda merecen un lugar especial en cualquier Olimpo. Nosotros los echaremos de menos pero seguiremos disfrutando de sus obras, por eso no les decimos adiós, sólo un "Hasta siempre".

Mulhem Barakat (1995 - 20 de Diciembre 2013)
El fotógrafo sirio Mulhem Barakat, de 18 años de edad, trabajaba para Reuters como colaborador  freelance. Molhem Barakat murió cuando tomaba fotos de una batalla por el control de un hospital entre rebeldes y fuerzas leales al presidente Bashar el Asad en Siria. Además de cubrir el conflicto, Barakat, que comenzó a trabajar para la agencia en mayo de este año, cubría tanto los combates como la vida cotidiana de los sirios en esta ciudad dividida, que antes del conflicto era considerada como el gran núcleo comercial del país. Mulhem Barakat sólo tenía 18 años pero ya era un gran fotoreportero.


Saul Leiter (3 de Diciembre de 1923 - 26 de Noviembre de 2013)
A pesar de que ya en 1953 Edward Steichen exhibió algunas de las fotografías en color de Saul Leiter en el Museo de Arte Moderno, cuarenta años después continuaba siendo un gran desconocido para el mundo del arte. Sin embargo la sensibilidad de Leiter al fotografiar la ciudad de Nueva York, su educación pictórica y la influencia que en su trabajo pudieron tener algunos pintores expresionistas como su amigo Richard Pousette, hacen de su trabajo una obra única y excepcional. Fue también un precursor ya que ninguno de sus contemporáneos realizó una contribución tan extensa en el campo de la fotografía en color como lo hizo él. 


Toni Catany (15 de Agosto de 1942 - 14 de Octubre de 2013)
El mallorquín Toni Catany nos ha dejado una extensa obra, sus naturalezas muertas, sus calotipos o la serie de fotografías "Obscura Memoria" forman parte de ella. Fue también fotógrafo de cabecera de Maria del Mar Bonet (es autor de casi todas las portadas de sus discos), y amigo y íntimo de Miquel Barceló. Al principio de su carrera trabajo con Baltasar Porcel en Destino y en La Vanguardia. Retrató a miles de intelectuales y artistas, pero también a muchos ciudadanos anónimos. Fue Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat de Cataluña y Premio Nacional de Fotografía en 2001.


Robert R. Taylor (16 de Junio 1940 - 15 de Agosto de 2013)
Robert R. Taylor fue un naturalista , fotógrafo y escritor canadiense con más de cuarenta años de experiencia. Sus imágenes sobre la vida de los osos polares y el estudio que llevo a cabo durante más de 30 años de observación del Gran Buho Gris, le valieron varios premios y el reconocimiento tanto de las sociedades científicas como fotográficas de su país. Fue uno de los pocos fotógrafos en recibir el honor de ser nombrado miembro de la Real Academia de las Artes de Canada.


Oriol Maspons (1928 - 12 de Agosto de 2013)
Oriol consiguió hacer de su pasión su medio de vida, algo que no todo el mundo consigue, ya en 1958, tres de sus fotografías fueron compradas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York para su colección permanente, algo casi impensable para los fotógrafos españoles de la época. Sin embargo, haciendo bueno el dicho de que "nadie es poeta en su tierra", murió sin que le fuera reconocido su talento en nuestro país mediante el Premio Nacional de Fotografía. 

 

Robert Hausser (8 de Noviembre de 1924 - 5 de Agosto de 2013)
Fotógrafo alemán que se caracterizó por su defensa de la fotografía como arte. Está considerado como uno de los precursores de la fotografía contemporánea. Ya en la postguerra desarrolló un estilo propio que le llevo a que entre los años 1950 y 1960 sus imágenes fueran exhibidas en museos y galerías de arte. 

 
Bert Stern (3 de Octubre de 1929 - 26 de Junio de 2013)
El fotógrafo de los famosos. Aunque su trabajo más conocido sea The last sittin, el reportaje que realizara a Marilyn Monroe en el Hotel Bel Air de Los Ángeles seis meses antes de la muerte de la actriz, lo cierto es que por la cámara de Stern pasaron muchas de las glorias del mundo de la moda y del cine. También lo hicieron algunos músicos, como es el caso de Louis Armstrong en este retrato realizado en 1959.



Jagdish Mali (18 de Enero de 1954 - 13 de Mayo de 2013)
Uno de los fotógrafos indues más aclamado, dedicado especialmente a la fotografía de moda. A  lo largo de su carrera tomo imágenes de la mayoría de las celebridades del universo cinematográfico del Bollywood.



Pere Formiguera (1952 - 9 de Mayo de 2013)
Artista poliédrico, escritor, historiador, coleccionista y comisario de exposiciones que, desde una posición avanzada, transgresora siempre, se interesó por la recuperación histórica de la fotografía y luchó hasta el último día por su institucionalización.



Vicente Nieto Canedo (Enero 1913  - 25 de Abril de 2013)
Maestro fotógrafo sin pretensiones e insigne miembro de la Real Sociedad Fotográfica, ha copado todos los decanatos posibles en el mundo de la fotografía. Fue el decano de los socios de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid, decano de la Escuela de Madrid, decano del Neorrealismo Hispano y decano de la fotografía documentalista del frente de Madrid en la defensa de la República. Amén de otros decanatos correspondientes a su tierra de León.


Paco Elvira (30 de Octubre de 1948 - 30 de Marzo de 2013)
Paco Elvira, uno de los grandes reporteros gráficos que ha tenido Catalunya en las últimas décadas, nos dejó como lo hacen los grandes, trabajando en lo que más le gustaba, buscando esa imagen perfecta en un lugar que conocía bien pero que quizás por eso le traicionó, como sólo traicionan aquellos  que conocemos.


Gabriele Basilico (12 de Agosto de 1944 - 13 de Febrero de 2013)
Conocido como el "Fotógrafo Arquitecto", este italiano nacido en Milán, alejándose de las imágenes tópicas construyó su trabajo basándose en el paisaje urbano, especialmente en la forma en como éste iba cambiando y transformándose. Su personal forma de interpretar el entorno ha llevado a que se diga de él que hablaba de las ciudades como si fueran personas. 


Ferruccio Musitelli (25 de Agosto de 1927 - 30 de Enero de 2013)
Fotógrafo y cineasta Uruguayo  que desarrolló como pocos el oficio de documentalista, siendo testigo privilegiado de acontecimientos que marcaron la historia de Uruguay y de América Latina en la segunda mitad del siglo XX.


Enrique Meneses (21 de Octubre 1929 - 6 de Enero 2013)
Periodista, escritor y fotógrafo Enrique Meneses fue el primero en dejarnos huerfanos este año. También fue el primer periodista extranjero que consiguió burlar a los militares de Batista para subir a las montañas de Sierra Maestra, donde durante cuatro meses convivió con el Che Guevara y con Fidel Castro. Después de aquello  hubo muchas guerras, muchas luchas que fueron recogidas por la cámara y la máquina de escribir de este profesional de la información.
Tanto en sus fotografías de conflictos como en los retratos que realizó a artistas y políticos a lo largo de su prolífica y extensa carrera Enrique Meneses supo dejar en sus imágenes la impronta de un gran artista.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Esther Bubley


 Esther Bubley formó parte de ese privilegiado grupo de fotógrafos que elegidos por Roy Stryker conformaron el cuerpo de trabajo de la FSA (Farm Security Administration) (1935-1944) y la OWI (Office of War Information) (1942-1943) y que con el tiempo se convertirían en  algunos de los más grades documentalistas de todas las épocas.

Cuando el proyecto fotográfico de la  FSA para documentar los grandes problemas de la América rural, producidos por la gran depresión del 29 y la subsiguiente sequía que asoló los campos, dio comienzo en 1935, Esther Bubley era apenas una adolescente que vivía en Phillips, Wisconsin. Un año más tarde, en noviembre de 1936, su padre Louis Bubley, emigrante judeo-ruso que llegó a Estados Unidos formando parte de la gran migración procedente del Este de Europa entre los años 1881 y 1924, llevó a casa el primer ejemplar de la revista Life, cuya portada contenía una fotografía de Margaret Bourke-Wite, Fort Peck Dam. Esther que en aquel momento era la editora jefe del anuario de su escuela, quedó tan impresionada por aquellas imágenes que aquel acontecimiento marcaría su futuro.

En 1941, con diecinueve años, Esther Bubley llegó a Washington D.C., tras haber cursado estudios durante dos años en el Superior State Teachers College (actual universidad de Wisconsin) y un año  en la Escuela de Arte de Minneapolis estudiando fotografía mientras trabajaba a tiempo parcial en un laboratorio fotográfico en Duluth. Como no pudo encontrar trabajo como fotógrafa se marchó a Nueva York en donde durante un breve periodo se dedicó a fotografiar fiestas en un nightclub. También realizó las  imágenes de los regalos para el catálogo de Navidad de Vogue de ese año, hasta que fue despedida por romper un carísimo jarrón de cristal mientras colocaba los focos para iluminarlo.

De nuevo en Washington en la primavera de 1942 encontró trabajo microfilmando  documentos para el Archivo Nacional, en donde llamó la atención de su supervisor Vernon Tate, el cual le presentó a Roy Stryker, de quien era amigo y  cuya sección de la FSA acababa de ser trasladada a la Office of War Information. Stryker le ofreció a Bubley un trabajo en el cuarto oscuro de la OWI y le presentó a su equipo de fotógrafos, quienes se convertirían no sólo en sus amigos sino también en sus maestros. Pero no fue hasta que vio una fotografía en la que Bubley mostraba a una joven impaciente esperando en la puerta de un cuarto de baño con las toallas en la mano, cuando Stryker le permitió formar realmente parte del equipo de fotógrafos de la OWI.

Aunque a partir de ese momento realizó varios trabajos quizás el más importante de ellos fue el que hizo viajando durante seis semanas en autobús por varios estados para capturar la vida y el estado de ánimo del pueblo americano en el periódo de transición comprendido entre la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. En ese viaje lo que ESther Bubley documentó fueron momentos privados de la vida de los conductores, las limpiadoras, los pasajeros y como los grandes cambios que se estaban efectuando en el mundo alteraban la vida de las personas de clase media. Su trabajo no estuvo nunca dirigido a los grandes acontecimientos, ella prefería mostrar a los individuos que estaban alrededor de esos hechos y su vida cotidiana, dando de ese modo a sus reportajes una dimensión más humana.

 Cuando en 1944 Roy Striker se cambió a trabajar a la Standard Oil Company (New Jersey), algunos de los fotógrafos que habían colaborado con él, tanto en la FSA como en la OWI, se fueron con él. Bubley fue uno de ellos y estuvo trabajando para la compañía durante los próximos veinte años. Tras la guerra Esther Bubley realizó también trabajos para distintos organismos y compañías como fotógrafa freelance. Algunos de esos organismos fueron el Children's Bureau, organismo federal que se ocupaba del bienestar de los niños; para el Burlington Railroad hizo un reportaje sobre la  Granger Line, que era la línea que unía Chicago con los estados más occidentales pasando por las zonas agrícolas del Medio Oeste. UNICEF la envió a Marruecos para cubrir un programa médico desarrollado para tratar de curar la enfermedad del Tracoma. También Pepsi-Cola y la Pan American World Airways, la enviaron a cubrir variso destinos con idea de incrementar su desarrollo comercial. De este modo estuvo viajando por Sud-América, India y algunos otros países exóticos durante algún tiempo. 

En 1951la revista Life, publico por primera vez un trabajo suyo. Se trataba  de un coro de niños en Brooklyn. La imagen fue portada de la revista, pero a pesar de ello el editor no quiso volver a contratarla para nuevos trabajos. Él le dijo: "Francamente, usted no tiene personalidad suficiente para Life." Lejos de darse por vencida se presentó al concurso que la revista estaba promocionando para jóvenes fotógrafos con un trabajo realizado en el St. Luke's Hospital in Manhattan, en el cual fotografío todo lo que ocurría tanto en las consultas como en la sala de espera. El jurado quedó muy impresionado por la empatía y la calidad de su serie y le concedieron el tercer premio. A partir de ese momento empezó a colaborar de  forma asidua con la revista y fue una de las primeras mujeres en conseguir trabajar de forma independiente con un marcado éxito.

Aunque los niños y las enfermedades fueron dos de los temas en los que puso más interés a la hora de elaborar sus reportajes, también en algunas de sus imágenes surge un cálido y marcado sentido del humor y en todas ellas se muestra una gran afinidad con las personas a las que fotografía. Su forma de fotografiar transciende el tiempo en el que las imágenes fueron tomadas, al centrarse en los sentimientos y las emociones humanas.

A finales de la década de los sesenta, tras veinticinco años en activo  y cansada por todos los viajes realizados, viendo que las revistas ilustradas empiezan a ser suplantadas por la televisión,  decide establecerse en Nueva York y dedicarse a realizar proyectos personales. Los animales, las plantas y Central Park serán algunos de sus últimos trabajos a los que dedicó una gran cantidad de tiempo hasta su muerte en 1998.







http://www.estherbubley.com/

viernes, 15 de noviembre de 2013

Jose Luís López Moral



Es bien sabido que tanto en el mundo de la ciencia como en el del arte las innovaciones suelen acarrear casi a partes iguales seguidores y detractores. La fotografía, como parte integrante de ambas disciplinas no es inmune a dichos efectos. 

Uno de los cambios que más debates ha generado en este ámbito ha sido el paso del sistema analógico al digital, que a pesar del tiempo transcurrido aún sigue levantando polémica. Era pues de esperar que el siguiente paso también creara ampollas y desde luego así ha sido. Me refiero a la toma de imágenes a través de los teléfonos móviles, smartphones o tabletas digitales. La rapidez con que estos dispositivos permiten transmitir todo lo que captan ha hecho que se conviertan en el dispositivo idóneo para muchas personas. 

Sin apenas darnos cuenta nos hemos visto invadidos por millones de imágenes fijas y videos que se distribuyen cada día por numerosos canales a través de la red. El gato del vecino, las uñas de los pies o el trozo de tarta que hay en la mesa pueden llegar hasta el otro lado del mundo en apenas unos segundos. Estamos saturando el planeta de estampas e ilustraciones basura, es totalmente cierto; pero en medio de todo ese caos, de esa vorágine sin sentido, surgen también algunos elementos dignos de ser tenidos en cuenta. Pequeños colectivos y artistas individuales para los cuales el medio es lo de menos porque lo que realmente cuenta es el sentido de su obra. 

Jose Luís López Moral es uno de esos iluminados. Artista polivalente y prácticamente autodidacta, aunque durante un tiempo frecuentó la Escuela de Bellas Artes, ha dedicado su vida a expresar lo que siente a través de medios tan diversos como el dibujo, la pintura, el grabado o la performance. Desde hace unos años está inmerso en la fotografía, a la que llegó dicho sea de paso, como un medio y no como un fin, para sus trabajos como grabador. Sin embargo algo debió de ver en ella cuando decidió instalarse como si fuera su casa, dejando a un lado prácticamente todo a cuanto se había dedicado hasta ese momento. 

Jose Luís es un conversador inagotable y un profundo conocedor de la Historia del Arte. Una charla con él puede empezar con los pintores flamencos del siglo XVII y terminar con Banksy, o seguramente si se hubiera terciado podría haber ido de Beethoven a los Beatles. Aunque indudablemente lo que mejor domina es todo lo relacionado con el mundo de la pintura, causa de sus orígenes como artista. Hacedor de paisajes, no los copia, los crea partiendo de una base real para convertirlos en rincones oníricos, en escenas literarias salidas de la pluma de un bardo. O para ser más exactos salidas de su teléfono móvil, ya que éste es el instrumento que utiliza para sus creaciones. 

En sus obras se refleja una especie de calma infinita y también un cierto grado de soledad, esa misma soledad que él busca a la hora de hacer su trabajo para sentirse inspirado. Quizás por eso sorprende el hecho de que haya elegido como herramienta un teléfono móvil y más aún que una de las causas de esa elección haya sido la inmediatez que permite dicho instrumento para mostrar las imágenes obtenidas. Y es que Jose Luís López Moral da una imagen de persona mucho más tranquila de lo que en realidad es. Por eso la posibilidad de trabajar en tiempo real, de poder intercambiar opiniones y mostrar su trabajo a gente del otro lado del planeta y en definitiva de interactuar con otros artistas es fundamental para su forma de pensar y ver la fotografía. 

En cualquier caso, estoy segura de que aunque hubiese sido cualquier otro el instrumento elegido para su trabajo el resultado hubiese sido igualmente hermoso y es que sus fotografías nos recuerdan las maravillosas pinceladas de los pintores de la Escuela de Barbizon, que fueron parte del Realismo pictórico francés y precursores del Impresionismo.
 






http://www.lopezmoral.es/Lopez_Moral/News.html