El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera gran retrospectiva en España dedicada a Vilhelm Hammershøi (1864-1916) justo cuando se cumplen 110 años de la muerte del artista, el 13 de febrero de 1916. A través de noventa óleos y dibujos del artista y de algunos de sus contemporáneos, ofrece una completa visión de la obra de este pintor que creó poco más de 400 piezas en sus 51 años de vida. Considerado como uno de los artistas daneses más destacados de finales del siglo XIX y principios del XX, tras la irrupción y consolidación de los movimientos de vanguardia cayó progresivamente en el olvido a partir de 1930. Desde la década de 1980 varias exposiciones dentro y fuera de Dinamarca lo han acercado a un público que, en España, sólo habían podido verla en contadas ocasiones.
La ambigüedad de sus cuadros mantiene abiertas múltiples vías de interpretación que en las últimas décadas se han enriquecido gracias a la búsqueda de conexiones con otros artistas europeos y a la contextualización con sus contemporáneos daneses. Ver sus cuadros en el marco de las colecciones del Museo Thyssen permite relacionarlos con los de otros maestros del pasado, como los holandeses del siglo XVII y las grandes figuras del siglo XIX y XX.
El gran género del autor, que fue el que le dio fama fueron los interiores, espacios íntimos y enmudecidos, a menudo vacíos de gente, o simplemente con la presencia de su esposa Ida Ilsted, que se convierte en una presencia constante en la pintura del artista desde que se casan en 1891, a veces como una figura anónima o idealizada, a veces cercana y vulnerable. La paleta de colores que utilizaba el pintor era muy reducida, casi siempre moviéndose entre azules y grises, esto y el uso de pequeños formatos contribuían a crear una total sensación de intimidad en la que los objetos se reproducen una y otra vez, aunque a veces cambiados de sitio. Su casa en Copenhague sirvió de escenario una y otra vez para sus puestas en escena aunque con ligeras variaciones.
Los paisajes, otro de los temas del autor, siguen las mismas pautas que las pinturas de interior, en ellos no vemos figuras humanas y la luz está sumamente matizada. Tampoco los colores varían mucho de los de sus imágenes de interior y dado la constancia de su obra a lo largo del tiempo, la exposición no se muestra en orden cronológico pues no hay excesivas variaciones entre el inicio y el final.
El subtítulo de la muestra, “el ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio, la aparente calma que transmite, y el interés del artista por la música.
Los retratos suponen la cuarta parte de la obra de Hammershøi y permiten reconstruir su círculo más próximo. En él ocupan un lugar destacado los artistas y músicos de los que se rodea, que le encargan obras o posan para él.
La muestra podrá visitarse en el Museo Thyssen-Bornemisza del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026 y tras su clausura en Madrid, la exposición se presentará en la Kunsthaus Zürich (Suiza).










No hay comentarios:
Publicar un comentario