Cabecera La Mirada Fotográfica

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lunes, 16 de febrero de 2026

EL MUSEO REINA SOFÍA DEDICA LA PLANTA CUARTA AL COMPLETO A SU COLECCIÓN DE ARTE CONTEMPORÁNEO

 


Manuel Segade, director del Reina Sofía ha presentado hoy una nueva mirada de la Colección de Arte Contemporáneo del Museo Reina Sofía, la primera reordenación que se llevará a cabo para actualizar el museo y que abarcará dos salas más en los próximos años, hasta concluir en 2028 una total actualización.

La exposición que se ha inaugurado hoy y que lleva por título Arte contemporáneo: 1975-presente, ocupa un espacio de 3000 metros cuadrados en los que habrá distribuidas más de 400 obras de 224 artistas.


El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha calificado esta presentación de “acontecimiento cultural de primera magnitud que refuerza el arte contemporáneo, con la que se abre el foco, se recogen más voces, más miradas y en la que hay un elevado porcentaje de mujeres artistas, poniendo de ese modo el foco en un sector que hasta ahora no estaba suficientemente representado.”  En total serán 197 artistas masculinos y 69 femeninos los que formen la colección. Además se exhiben 258 obras inéditas, fruto de nuevas adquisiciones que se verán por primera vez en esta exposición en el Reina Sofía. 



Para el ministro el año 1975 en España es un año frontera, se trata del comienzo de la democracia y en él se despliegan nuevas esperanzas, lo que sin duda afecta al mundo del arte. 



La subdirectora artística, Amanda de la Garza, ha destacado el esfuerzo que ha hecho el Museo por “cambiar la forma de mostrar los fondos al público gracias a un recorrido más accesible, dinámico y didáctico con el que conseguir un museo más habitable y generoso, y en el que se ha tenido en cuenta la ecología de criterios con sostenibilidad”. Como ejemplo Garza comentaba que las cartelas que acompañan las obras están realizadas en papel reciclable y no en vinilo como venía siendo habitual. Además, se ha realizado en este año una transición LED completa en toda la planta, estrenando una nueva iluminación más adecuada a los estándares de sostenibilidad energética del presente.



La exposición, que se podrá visitar a partir del 18 de febrero, es un recorrido lineal y no siempre cronológico que se extiende a lo largo de 21 capítulos, con obras muy conocidas de las Colecciones del Reina y artistas consagrados como Picasso, Miró, Dalí, Juan Genovés, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Esther Ferrer, Cristina García Rodero, Richard Serra o Andy Warhol; nombres inevitablemente unidos a la Transición y la Movida como Guillermo Pérez Villalta, Ocaña, Ouka Leele, Ceesepe, Nazario, Iván Zulueta o Alberto García-Alix; artistas comprometidos con las sensibilidades de género como Judy Chicago, Barbara Hammer, Eulàlia Grau, David Wojnarowicz, Pilar Albarracín o Cabello/Carceller y figuras clave en la representación cultural, política y social del sida como Pepe Espaliú y Pepe Miralles. Otros que abordan sus propuestas desde posiciones políticas y teóricas en el marco de la crítica de la representación, como Joan Fontcuberta o Dora García; o aquellos que han desarrollado diferentes aproximaciones a la identidad afro como Pocho Guimaraes, Agnes Essonti o Rubén H. Bermúdez.



Este relato presta especial atención al panorama artístico español, el 77% de los artistas expuestos (137), son de nacionalidad española y de los extranjeros, el 31% son de origen latinoamericano, destacando artistas como Leonilson o Beatriz González. La presentación incluye también adquisiciones recientes y trabajos actuales de jóvenes artistas, muchas de ellas mujeres, con una especial atención al panorama artístico español, como Laia Abril, Mònica Planes, June Crespo, Teresa Solar, Elena Alonso, Sahatsa Jauregi o Nora Aurrekoetxea.




La exposición discurre en tres itinerarios en los que conviven tiempos que regresan una y otra vez a los años setenta y donde los espacios geográficos no son un contexto cerrado, sino un lugar de cruce y de tráfico de manifestaciones culturales. En el primer itinerario, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, se plantea el poder generador de los afectos en la creación, y su papel no solo como experiencias privadas, sino como fuerzas políticas y sociales que dan forma al arte y sirven para reconstruir los lazos en tiempos de crisis. El segundo itinerario, Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales, es una galería escultórica donde las obras conviven físicamente en el mismo espacio que el visitante, derribando las barreras entre ficción y realidad. El tercer itinerario, La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos, recoge por primera vez la genealogía del Museo, el impulso de las primeras culturas videográficas, la explosión de la nueva figuración en la pintura española y el papel de arte y realidad en las culturas fotográficas de los ochenta. Estos recorridos son tres formas de contar la historia del arte de los últimos 50 años.

Manuel Segade, director del Reina Sofía y Ernest Urtasun, Ministro de Cultura

Fotografías © Conchita Meléndez




viernes, 17 de octubre de 2025

EL MUSEO REINA SOFÍA EXHIBE LA RETROSPECTIVA DE MARUJA MALLO: MÁSCARA Y COMPÁS

 

Sorpresa de trigo © Maruja Mallo 

Desde el pasado 8 de octubre de 2025 y hasta el 16 de marzo de 2026 los visitantes que acudan al Museo Reina Sofía podrán contemplar la obra de una de las figuras más destacadas de la Generación del 27 y la más importante representante del grupo de artistas que promovió, por primera vez, una cosmovisión femenina desde un punto de vista novedoso, el de la mujer moderna, libre, activa e independiente.


Organizada por el Museo Reina Sofía y la Fundación Botín, la exposición Máscara y compás de Maruja Mallo, está comisariada por la historiadora del arte Patricia Molins. Cuenta con un centenar de pinturas, de ellas 13 forman parte de la Colección del Museo, unos 70 dibujos, además de otro centenar de fotografías y documentos de la artista, algunos inéditos, muchos de ellos adquiridos recientemente por el Museo Reina Sofía como parte del legado del Archivo Lafuente. Con el título Máscara y compás se alude a dos elementos característicos de la obra de Mallo, el compás como instrumento rector del trazado geométrico del que parte su pintura, y la máscara como referencia a la tensión que existe en su obra entre lo animado y lo inanimado, entre la naturaleza, efímera, y su representación plástica, intemporal.

La muestra, que recoge todo el recorrido artístico y vital de esta inclasificable artista, es incluso más amplia de la que se ha podido ver recientemente en el Centro Botín, especialmente en materia de documentación, y se presenta de forma cronológica a lo largo de once salas de la Planta 1 del Edificio Sabatini e incluye las cinco verbenas que la dieron a conocer en su exitosa exposición organizada por Ortega y Gasset en 1928 en los salones de la Revista de Occidente, y que no se habían mostrado juntas desde entonces.


La obra de Maruja Mallo refleja, además de su compromiso social con la justicia y la igualdad, su profunda curiosidad por todo lo que la rodea, desde lo artístico hasta lo tecnológico, científico y filosófico, uniendo materialidad con espiritualidad, fundiendo lo popular, lo performativo y lo mágico.



Maruja Mallo se llamaba en realidad Ana María Gómez González y nació en 1902 en Viveiro (Lugo). Fue la cuarta de catorce hermanos en una familia que vivió numerosos traslados de domicilio debido a la profesión de su padre, funcionario de Aduanas. Inició su formación en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés. Con 20 años se trasladó con su familia a Madrid y comenzó a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde estuvo hasta 1926.

 

En la capital empezó a frecuentar artistas, escritores y cineastas de la Generación del 27 como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Margarita Manso, Luis Buñuel, María Zambrano, Concha Méndez o Rafael Alberti, con quien mantuvo una relación de cinco años.

En 1931 viaja a París tras concedérsele una beca para estudiar escenografía teatral y realiza una exposición con varias obras de sus series Estampas y Cloacas y campanarios, vendiendo allí El espantapájaros a André Bretón. A su regreso a España aprueba una oposición como docente y en 1935 comienza a trabajar en la escenografía de la ópera de Rodolfo Halffter Clavileño, cuyo estreno se anuló por la Guerra Civil. Durante años colaboró con la prestigiosa Revista de Occidente realizando numerosas viñetas y portadas.



Durante los años de la guerra Maruja Mallo se desplaza a Uruguay y Argentina donde hace grandes amistades y trabaja intensamente vendiendo obras a coleccionistas y museos. No regresa a España hasta 1965 y a principios de los años 70, la exposición Orígenes de la vanguardia española en la galería Multitud de Madrid marca su redescubrimiento para una nueva generación.

Joven negra © Maruja Mallo

En 1982 recibe la Medalla de Oro de Bellas Artes del Ministerio de Cultura. Maruja Mallo falleció en Madrid el 6 de febrero de 1995, siendo ya una figura de culto y referente de la modernidad artística española del siglo XX.


Para la inauguración de la exposición la Asociación Cunchas e Flores de Bueu, con el apoyo de la Xunta de Galicia, ha realizado una alfombra efímera de conchas, Conchas y compás, de 12 metros de largo y 2 de ancho, que se puede ver en la entrada principal del Museo, inspirada en la producción artística y la personalidad de esta genial creadora.


martes, 8 de octubre de 2024

ESPERPENTO. ARTE POPULAR Y REVOLUCIÓN ESTÉTICA

 


La exposición que se ha presentado hoy en el Museo Reina Sofía y que estará abierta al público desde el 9 de octubre hasta el 10 de marzo de 2025, en el edificio Sabatini, presenta una relectura del concepto de “esperpento”, entendido como una concepción literaria creada por Ramón M.ª del Valle-Inclán hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos. Aunque el uso del término «esperpento» no es exclusivo de Ramón María del Valle-Inclán ya que el autor extrajo el término del acervo popular y su etimología es de origen incierto. La muestra que nos ocupa explora las principales estrategias estéticas atribuidas a lo esperpéntico a través de una amplia selección de imágenes, documentos, objetos y obras artísticas de diversa índole. 


Lejos de las interpretaciones reduccionistas de quienes consideran el término como  un núcleo de pensamiento estético que propone una perspectiva capaz de entender la realidad  mediante una combinación de distanciamiento crítico  y una deformación grotesca, esta exposición explora su potencial revolucionario basado en un intercambio constante de diversas formas de cultura en sincronía con otros movimientos artísticos de Europa o América Latina que podrían perfectamente situarse, en algunos casos, en la realidad del presente. 


La muestra está articulada en ocho secciones en las que tiene cabida un variado repertorio de objetos, obras de arte, e incluso los primeros dispositivos precinamatográficos. Hay que entender que el esperpento no solo se suscribió a lo literario, sino que dada su faceta popular, estuvo presente en muchos otros ámbitos de la cultura. La prensa satírica, las aleluyas, el romance de ciego, la zarzuela o el teatro de revista son claros ejemplos de ello.


La exposición comienza con tres secciones que articulan una genealogía del esperpento a través de la transformación de las relaciones entre tecnología, visión y corporalidad durante el cambio de siglo del XIX al XX. La caricatura  política, difundida ampliamente en revistas en las que se daba una clara metamorfosis de humanos en animales con ánimo de ridiculizar a algunos personajes, estaba muy presente en aquellos comienzos al igual que en el teatro de marionetas, el guiñol, las estampas de costumbres o las ilustraciones satíricas. 



Otro campo de cultivo que dio paso a la rápida popularización del esperpento fueron los dispositivos ópticos (taumátropo, calidoscopio,  zootropo, etc.) que desde el primer tercio del siglo XIX se difundieron rápidamente entre la población como curiosidades de esparcimiento. Estos juguetes ópticos que creaban ilusiones del movimiento, no representaban la realidad sino que a menudo transcendían a ésta produciendo deformidades de la imagen que se quería mostrar. Lo mismo ocurría con determinados espejos, que en su forma cóncava o convexa transformaban a quienes se miraban en ellos en personas diferentes morfológicamente. 


La exposición incluye obras de artistas españoles como Eugenio Lucas, Velázquez, José Gutiérrez Solana, María Blanchard, Laxeiro o Rosario de Velasco. También de artistas internacionales como Umberto Boccioni,  José Clemente Orozco, André Masson o Caspar Neher. También podemos ver una reconstrucción hecha a escala real del Teatro del Piccoli de Vittorio Podrecca con marionetas originales de la década de 1940. 


En las secciones El honor de don Friolera y Martes de Carnaval, (todas las secciones llevan nombres que refieren a obras clave de Valle- Inclán), se aborda todo lo relacionado con la fiesta popular del carnaval, desde máscaras a todo tipo de artefactos culturales de diversa procedencia, que se contraponen al supuesto honor del mundo militar, que adquiere protagonismo durante la dictadura de Primo de Rivera. Encontramos aquí fotografías de la guerra del Rif tomadas por Alfonso Sánchez García y su hijo Alfonso Sánchez Portela, junto a obras de corte caricaturesco  como las de Feliu Elías o Juan Gris.


La compañía mexicana Lagartijas tiradas al sol, presenta como epílogo de la muestra una revisión contemporánea de la novela Tirano Banderas, a partir de la versión en bululú (género teatral en el que un solo comediante represeta la totalidad de la obra) ideada por Rivas Cherif, bajo el título No tengo porqué seguir soñando con los cadáveres que he visto.  

Fotografías: © Conchita Meléndez