Cabecera La Mirada Fotográfica

Cabecera La Mirada Fotográfica

miércoles, 5 de abril de 2017

SEGOVIAFOTO CELEBRA SU DÉCIMO ANIVERSARIO


El pasado sábado, día 1 de abril, abrió sus puertas la décima edición del Festival SegoviaFoto. Como viene siendo habitual en los últimos años la muestra tiene lugar en el incomparable marco del Palacio del Quintanar de Segovia y la Asociación Fotográfica Segoviana (AFS), que es quien se ocupa de organizarlo, ha reunido para ello a un grupo de fotógrafos, algunos viejos conocidos y otros jóvenes promesas que empiezan a despuntar desde  hace relativamente poco tiempo, unos con mayor trayectoria que otros,  bajo el  nombre de MEMORANDUM. En total son trece autores más una exposición colectiva de los miembros de la Asociación.

Entre los veteranos se encuentran, Ángel Marcos y Luis Baylón. El primero nos acerca una selección de varios de sus proyectos más conocidos, “Alrededor del sueño”, “La Mar Negra” y “Rabo de lagartija”,  girando siempre en torno a un documentalismo construido en el que sus paisajes suelen ser el protagonista principal, de hecho, sus fotografías están íntimamente ligadas a la idea del viaje y al diálogo con el territorio recorrido. Sus obras plenas de un gran atractivo plástico, nos devuelven a una realidad cotidiana en la que el espectador tiende a reflexionar sobre su propia condición y el papel que jugamos entre las realidades interiores y exteriores del propio mundo que nos rodea. 


© Ángel Marcos

Luis Baylón, por su parte ha elegido algunas de las fotografías de su serie PEKÍN, un trabajo que comenzó en 2007 cuando la ciudad vivía un frenesí constructivo y urbanístico debido a la preparación de los Juegos Olímpicos que tuvieron lugar un año después. Desde entonces Luis ha regresado en un par de ocasiones, en el 2010 y el 2012, y ha sido testigo de los cambión y transformaciones que ha ido sufriendo la ciudad a lo largo de éste periodo, en el que algunos de sus barrios más característicos, los “hutong” con su apacible vida comunal, han sido derruidos dando paso a grandes avenidas y centros comerciales, en los que el individuo se diluye engullido por el peso de la modernidad. Con gran maestría Baylón hace un retrato certero y cercano de la propia ciudad y de sus habitantes que a pesar de todo siguen siendo un pueblo tranquilo y expectante.
 
© Luís Baylón

Pototo Díez, fotógrafo segoviano, recibe a los visitantes que se acercan al Palacio con una gran lona colgada en las balconadas del atrio de entrada en la que los bellísimos colores de sus imágenes nos muestran el mundo interior de la moda, su lado oculto, aquellos  aspectos que no se ven delante de una pasarela, pero que se respiran y se viven en el backstage. “Facebackproject” es un proyecto que comenzó para ser mostrado en fotografías y que terminó siendo un documental. En él, el autor pretende dar a conocer  como son las modelos, su esencia real, diferenciada de  cómo las vemos en la pasarela o de cómo las percibe la sociedad.
 
© Pototo Díez

Lita Guijarro, Samuel Miralles y Xavier Burneo, comparten espacio y trabajo. Su exposición,  “El lado oscuro de las cosas”, ha sido comisariada por su mentor y maestro Miguel Oriola, quien presentó a estos tres artistas, aunque no le gusta dicho termino,  como una excepción a la mediocridad que según él impera hoy en día en el mundo de la fotografía contemporánea y emergente. Son, simpre según sus palabras “fotógrafos sin contaminar, que permiten que penetren en sus vivencias impulsos de cólera, de melancolía y de pasión”. El resultado es un trabajo de gran impacto visual correctamente ejecutado pero en el que resulta difícil distinguir quién es quién y en el que la influencia de Oriola es tan manifiesta que las imágenes de uno y otros podrían formar parte de un todo. No obstante conviene seguir el trabajo de estós fotógrafos que estoy segura  nos irán sorpendiendo con nuevos e interesantes proyectos.
 
© Lita Guijarro

© Samuel Miralles
© Xavier Burneo

Elena Plaza y Paco Torres se mueven entre sombras y luces, lo que da lugar al título de su exposición conjunta “Entre tu sombra y la mía”. Si hace unos días podíamos ver en una sala madrileña los diálogos establecidos entre las imágenes de Alex Webb y Rebeca Norris, podríamos a la vez, salvando la distancia de los muchos años de trabajo y experiencia de dicha pareja, establecer algunas analogías. Para empezar Elena y Paco son pareja en la vida real, al igual que Alex y Rebeca, y al igual que ellos buscan en sus viajes establecer miradas diferentes de sitios comunes. Sin embargo a diferencia de ellos, Paco y Elena prefieren el crepúsculo para construir realidades subjetivas de lugares ciertos. La ciudad casi desierta en la que la vida más que mostrarse se adivina, las luces de neón que dan vida a la noche y esas pequeñas rendijas de luz por las que se cuela el pasajero atemporal, son parte de su muestra y establecen la base de ese pequeño espacio que queda entre uno y otro cuando la luz de las farolas prolonga sus sombras sobre las aceras.
 
© Elena Plaza
© Paco Torres

Tino García y Jose Luis Tejedor comparten título “Transito”, pero no sala ni mirada, el primero basa su trabajo en el acto del viaje, en el que no importa el origen ni el destino sino tan sólo el trayecto en sí mismo. Estar en tránsito es recorrer un lugar al que nadie pertenece, un lugar extraño y difuso que apenas deja recuerdos. La autopista A6, es el lugar en el que se desarrollan sus imágenes, dando lugar a una serie de situaciones diferentes cada día y que apenas duran los segundos que la vista alcanza a contemplarlas, son por tanto paisajes efímeros e irrepetibles en el tiempo.
 
 © Tino García


Jose Luís Tejedor, por su parte elige la ciudad como escenario, buscando lugares emblemáticos por los que cada día transitan cientos de personas, cada una de ellas con realidades diferentes que se suceden en un mismo instante. Esas pequeñas vidas individuales dejan su huella en los lugares por los que transitan  sin reparar en con qué o con quién cruzamos nuestro camino. Pese a ello nuestro tránsito imprime identidad a esos lugares. La gente pasa, el espacio permanece.

© Jose Luís Tejedor

“Hemicránea”, de Joaquín Paredes,  es sin duda la más singular de las exposiciones que recoge SegoviaFoto en su décima edición, no sólo por el procedimiento utilizado por el autor para la obtención de las imágenes, realizadas con la compleja técnica del colodión húmedo, sino también por la particularidad del tema reflejado. “Hemicránea” intenta reflejar la problemática de vivir con una enfermedad, como son las migrañas crónicas, oculta a simple vista, pero que lastra a quienes la padecen. Las dificultades personales, sociales y laborales son doblemente graves: por la enfermedad en sí misma que les incapacita y les aísla y por otro lado, por esa invisibilidad e incomprensión de unos síntomas a los que sistemáticamente se les resta importancia.
 
© Joaquín Paredes

Eva Díez nos muestra imágenes poéticas en las que la luz es un elemento con carácter propio que juega un importante papel en la representación a que dan lugar los escenarios elegidos por la autora. En “El hielo del instante”, Eva nos muestra una serie de casas abandonadas que sin embargo desprenden el calor y la añoranza de lo que otrora fue el hogar de alguna familia. La luz que emana a través de alguna ventana las convierte en una realidad de múltiples matices que abre una puerta a la esperanza en un mundo que se ahoga. De alguna manera esa luz nos devuelve el pasado y a la vez nos ofrece una promesa de futuro, aunque éste sea incierto.
 
© Eva Díez

“Paragraph 175” de Fernando Bayona, es un proyecto de investigación de corte documental que aborda a través del medio fotográfico el desconocido programa médico emprendido por el régimen nazi durante la II Guerra Mundial destinado a encontrar una vacuna contra la homosexualidad. La serie de imágenes presentadas por Bayona se centra principalmente en las instalaciones de Buchenwald (Alemania), lugar en el que tuvieron lugar los experimentos clínicos encaminados a encontrar una cura contra “la enfermedad” llevados a cabo por el médico Carl Peter Vaernet. Fernando Bayona ha conseguido mostrar el campo de concentración en toda su crudeza pero sin caer en lo fácil. 

Sus imágenes límpidas, casi asépticas, marcadas por la distancia y el tiempo permiten al espectador vislumbrar el horror pero sin contemplarlo, con ese cierto desarraigo que produce el paso de la historia. Si en sus trabajos anteriores Bayona había utilizado múltiples elementos para una puesta en escena en que los decorados eran parte fundamental de sus escenarios, aquí, con gran criterio ha optado por el menos es más, lo cual resulta todo un acierto. 



© Fernando Bayona

Los miembros de la Asociación Fotográfica Segoviana presentan un proyecto conjunto que responde a la pregunta “Dime, ¿qué ves en la luz?”, en la que cada uno de los participantes intenta dar respuesta a la pregunta con una sola imagen.
 

Y por último pero no por ello menos importante, en el patio posterior del Palacio colocada sobre uno de sus muros podemos ver una imagen de “La última cena” de Verónica Márquez, quién ya participó en la edición del año pasado. La imagen va a acompañada de un video de cinco minutos de duración que puede verse también en la página personal de la autora y en el  que se representa su especial visión del cuadro de Leonardo Da Vinci.
 

La  exposición permanecerá abierta hasta el día 7 de Mayo, en el Palacio del Quintanar. 

C/ San Agustín s/número, Segovia. 

Horario: martes de 17:00 a 21:00; miércoles a sábado de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 y domingos de 11:00 a 14:00 horas.

Entrada gratuita
 


 


 


viernes, 10 de marzo de 2017

Bárbara Morgan


Nacida en Buffalo, Kansas, Bárbara Morgan se mudó con su familia a California poco después de su nacimiento. Allí estudió pintura y grabado en la misma Universidad, donde más tarde ella enseñaría diseño, grabado en madera y pintura durante cinco años después de graduarse en 1923. En 1925 ayudó a Edward Weston a instalar una exposición de su trabajo en la galería de UCLA y eso la marco profundamente ya que las imágenes del fotógrafo supusieron un nuevo reto para añadir a las  otras disciplinas de la artista.   Ese mismo año, se casó con William Morgan, editor y fotógrafo, con quien tuvo dos hijos. Después de mudarse a la ciudad de Nueva York en 1930 centró todo su trabajo en la pintura hasta que cinco años más tarde tras el nacimiento de su hijo, comenzó a  practicar y a buscar nuevas técnicas  de fotografía, explorando el medio y experimentando con diferentes técnicas de iluminación e impresión.



Tras asistir a una representación de Marta Graham, una joven bailarina que empezaba a destacar en el mundo de la danza moderna,  Bárbara Morgan quedo tan impresionada que al terminar la función se fue directamente a hablar con la bailarina y ese mismo día las dos establecieron un acuerdo de colaboración para trabajar de modo conjunto. Morgan comenzó a fotografiar a Graham y a su compañía de danza de forma controlada entre las paredes de su estudio donde cada cuadro era meticulosamente diseñado para capturar el momento más profundo y más crucial de la danza. Como resultado en 1941 se publicó un libro, el primero de Morgan, llamado “Marta Graham: Sixteen Dances in Photos.


La colaboración entre las dos mujeres continuo a lo largo de varios años. Martha Graham: Letter to the World, también llamada  The Kick, fue creada en 1940 con una cámara Speed Graphic  de 4x5. La fotógrafa requirió a Graham repetir una secuencia de patadas durante horas hasta que Morgan decidió que había capturado la imagen que quería. El movimiento representado es parte del ballet dramático de Graham "Letter to the World," basado en la vida amorosa de la poetisa estadounidense Emily Dickinson. Más tarde, en 1982 Morgan explicaría en una entrevista para "By Request", que sintió la necesidad de liberar a la figura dentro del espacio. Para ello situó a cuatro asistentes, cada uno de ellos con un foco, unidos entre sí, alrededor de la bailarina, haciendo que se disparasen de forma simultanea aproximadamente a 1/600 de segundo igualando la velocidad de obturación y la rapidez del movimiento de Graham. El resultado fue un fondo ligeramente borroso dando mayor protagonismo a la figura de la bailarina. Sin duda de todas las imágenes de Bárbara Morgan, esa es la más difundida y más conocida a nivel mundial. 



Una década más tarde se publicó “Los niños de verano: Un ciclo fotográfico de la vida en el campo (1951)”.  A partir de 1967 y tras la muerte de su esposo la figura humana dinámica desaparece de las obras realizadas por Morgan, y son reemplazadas por fotogramas abstractos, fotomontajes e imágenes paisajísticas que se hacen eco de sus primeros experimentos con las fotografías y siguen un proceso de  inspiración constructivista rusa de los pasados años treinta.


 
Junto con Ansel Adams, Beaumont Newhall, Dorothea Lange, y otros cinco fotógrafos, Morgan será recordado como cofundadora de la revista Aperture en 1951, una de las pocas publicaciones de la época creada para fomentar el diálogo entre fotógrafos y tratar la fotografía como una rama más del arte.