Cabecera La Mirada Fotográfica

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viernes, 10 de marzo de 2017

Bárbara Morgan


Nacida en Buffalo, Kansas, Bárbara Morgan se mudó con su familia a California poco después de su nacimiento. Allí estudió pintura y grabado en la misma Universidad, donde más tarde ella enseñaría diseño, grabado en madera y pintura durante cinco años después de graduarse en 1923. En 1925 ayudó a Edward Weston a instalar una exposición de su trabajo en la galería de UCLA y eso la marco profundamente ya que las imágenes del fotógrafo supusieron un nuevo reto para añadir a las  otras disciplinas de la artista.   Ese mismo año, se casó con William Morgan, editor y fotógrafo, con quien tuvo dos hijos. Después de mudarse a la ciudad de Nueva York en 1930 centró todo su trabajo en la pintura hasta que cinco años más tarde tras el nacimiento de su hijo, comenzó a  practicar y a buscar nuevas técnicas  de fotografía, explorando el medio y experimentando con diferentes técnicas de iluminación e impresión.



Tras asistir a una representación de Marta Graham, una joven bailarina que empezaba a destacar en el mundo de la danza moderna,  Bárbara Morgan quedo tan impresionada que al terminar la función se fue directamente a hablar con la bailarina y ese mismo día las dos establecieron un acuerdo de colaboración para trabajar de modo conjunto. Morgan comenzó a fotografiar a Graham y a su compañía de danza de forma controlada entre las paredes de su estudio donde cada cuadro era meticulosamente diseñado para capturar el momento más profundo y más crucial de la danza. Como resultado en 1941 se publicó un libro, el primero de Morgan, llamado “Marta Graham: Sixteen Dances in Photos.


La colaboración entre las dos mujeres continuo a lo largo de varios años. Martha Graham: Letter to the World, también llamada  The Kick, fue creada en 1940 con una cámara Speed Graphic  de 4x5. La fotógrafa requirió a Graham repetir una secuencia de patadas durante horas hasta que Morgan decidió que había capturado la imagen que quería. El movimiento representado es parte del ballet dramático de Graham "Letter to the World," basado en la vida amorosa de la poetisa estadounidense Emily Dickinson. Más tarde, en 1982 Morgan explicaría en una entrevista para "By Request", que sintió la necesidad de liberar a la figura dentro del espacio. Para ello situó a cuatro asistentes, cada uno de ellos con un foco, unidos entre sí, alrededor de la bailarina, haciendo que se disparasen de forma simultanea aproximadamente a 1/600 de segundo igualando la velocidad de obturación y la rapidez del movimiento de Graham. El resultado fue un fondo ligeramente borroso dando mayor protagonismo a la figura de la bailarina. Sin duda de todas las imágenes de Bárbara Morgan, esa es la más difundida y más conocida a nivel mundial. 



Una década más tarde se publicó “Los niños de verano: Un ciclo fotográfico de la vida en el campo (1951)”.  A partir de 1967 y tras la muerte de su esposo la figura humana dinámica desaparece de las obras realizadas por Morgan, y son reemplazadas por fotogramas abstractos, fotomontajes e imágenes paisajísticas que se hacen eco de sus primeros experimentos con las fotografías y siguen un proceso de  inspiración constructivista rusa de los pasados años treinta.


 
Junto con Ansel Adams, Beaumont Newhall, Dorothea Lange, y otros cinco fotógrafos, Morgan será recordado como cofundadora de la revista Aperture en 1951, una de las pocas publicaciones de la época creada para fomentar el diálogo entre fotógrafos y tratar la fotografía como una rama más del arte.




miércoles, 21 de octubre de 2015

James Van Der Zee


Aunque hoy en día la fotografía se ha convertido en un entretenimiento al alcance de cualquiera, desde sus inicios y a lo largo sobre todo de la primera mitad del  siglo pasado, los estudios de fotografía fueron centros importantes en la vida de las ciudades, lugares donde los ciudadanos iban en busca de su propia imagen como individuos, pero también como miembros de una clase social y de una comunidad más amplia.

En este sentido James Van Der Zee (1886-1983),  es considerado como uno de los fotógrafos americanos más importantes del siglo XX y uno de los grandes  maestros del retrato.  


Nacido y criado en Lenox, Massachusetts,  en el seno de  una gran familia, era el segundo de seis hermanos,  Van Der Zee obtuvo su primera cámara a través de una promoción de una revista cuando aún era un adolescente, tenía 14 años,  y aprendió a tomar y revelar fotografías utilizando a su  familia y sus amigos como modelos. Al igual que el resto de sus hermanos James fue un buen estudiante y desde el principio se interesó por el mundo del arte, aprendiendo a tocar el piano y el violín en su juventud.


En 1905, se trasladó a Harlem, Nueva York, con su hermano Walter. Allí  trabajó durante un tiempo en diversos oficios, camarero, ascensorista, conserje, etc, hasta que en 1907 se casa con Kate Brown y se traslada a vivir  a Virginia, donde Van Der Zee haría trabajo de fotografía para el Instituto de Hampton. Tras dar la bienvenida a su primer hijo, la pareja se muda de nuevo a Nueva York en 1908 en donde Van Der Zee se gana la vida dando clases de piano y violín y como miembro de la Fletcher Henderson's band y  la John Wanamaker Orchestra. 


Van Der Zee obtuvo también un trabajo como asistente de cámara oscura en unos grandes almacenes de Nueva Jersey, donde pronto evolucionó y comenzó a realizar retratos. En 1911 su hermana Jennie le insta a abrir un estudio de fotografía como parte del Conservatorio Toussaint de Arte y Música. En 1916, y tras separarse de su esposa, Van Der Zee abre su propio estudio, ubicado en el 109 de la calle 125, con el nombre de Guarantee Photo, que años más tarde se transformaría en GGG Studio, tras su segundo matrimonio con Gaynella Greenlee. Allí pasaría sus mejores años como fotógrafo convirtiéndose rápidamente en un referente del barrio de Harlem.


El renacimiento de Harlem estaba en pleno apogeo durante los años 1920 y 1930, y durante décadas, Van Der Zee fotografió a innumerables celebridades afroamericanas, aunque su obra se destaca especialmente por su representación pionera de la clase media afroamericana. Él tomó miles de fotografías, en su mayoría retratos de interior, y  marcó cada una de las fotos con su firma y la fecha, lo que resultaría ser de suma importancia para la futura  documentación de las mismas, ya que se conservan alrededor de 75.000 fotografías.



Una de las especialidades de Van Der Zee fueron los retratos funerarios. Para aquellos que tenían medios financieros, las fotografías post mortem no eran infrecuentes en ese momento. En algunos casos, especialmente cuando se trataba de niños muy pequeños, un retrato funerario podría ser la única fotografía jamás tomada de una persona, y la única fotografía que sus familias tendrían que recordarlos. Para las personas que habían emigrado a Harlem, los retratos funerarios permitían a los familiares que habían dejado atrás y  que no podían asistir al funeral tener un recuerdo de un ser querido. Van Der Zee aplica a sus fotografías funerarias una técnica de cuarto oscuro que ya utilizaba en algunos de sus retratos de estudio, con fotomontaje para insertar poemas e imágenes espirituales de el tema. En ciertos casos, Van Der Zee fotografió a  los fallecidos, tanto en la vida como en la muerte, llevando con técnicas de fotomontaje a superponer el retrato original sobre la imagen funeraria. Este fue el caso de su hija, Rachel, que murió a los 15 años.  En 1978 estos retratos se reunirían en un libro, “The Harlem Book of the Dead”, acompañados por poemas originales y textos del pota Owen Dodson y de la artista Camille Billops.



Van Der Zee, planeaba cuidadosamente todas sus tomas organizando los retratos de su estudio con ornamentados muebles, cortinajes, y todo tipo de atrezo, incluidos los fondos pintados, muchos de los cuales fueron diseñados y realizados por el mismo. El acabado de las fotografías también era una parte importante de su trabajo ya que a menudo recurría a retocar la imagen final con óleos y acuarelas y/o como ya hemos comentado al fotomontaje. Las poses de los modelos eran cuidadosamente dirigidas para que cada una de las obras que salían de su estudio contarán una historia.



Con la llegada de las  cámaras personales a mitad del siglo, el deseo de los servicios de Van Der Zee, como el del resto de los fotógrafos de estudio disminuyen, las familias comienzan a tomar sus propias imágenes para el recuerdo; sus ingresos disminuyen considerablemente y empieza a tener problemas para llegar a fin de mes por lo que complementa sus actividades realizando fotografías para pasaportes y también trabajando como fotógrafo oficial para la Marcus Garvey’s United Negro Improvement Associate (UNIA), para la que fotografió los innumerables edificios, funciones de la iglesia, desfiles y funerales, capturando la emoción y el idealismo del Renacimiento de Harlem y proporcionando un registro visual muy valioso del siglo XX  en Harlem.


Aunque su trabajo era muy conocido en la comunidad de Harlem durante décadas, sus fotografías no llegaron a un público más amplio hasta 1969, cuando su obra fue incluida en el Museo Metropolitano en una polémica  exposición de Arte, “Harlem on My Mind”. Sin embargo, Van Der Zee y su esposa todavía se enfrentan a dificultades financieras; después de que fueron desalojados de su residencia en Harlem, se trasladaron al Bronx. Allí Greenlee muere en 1976, y Van Der Zee, enfermo vive en la miseria. Donna Mussenden directora de una galería de arte se interesa por su causa y comienza a estructurar su obra y a organizar apariciones públicas del autor.  Los dos se casaron en 1978. Revitalizado, Van Der Zee empieza a trabajar de  nuevo y  una ola de  fama le lleva a recibir una gran demanda; algunas de las celebridades a las que capturó en esta etapa incluyen a Bill Cosby, Lou Rawls, Cicely Tyson y Jean Michael Basquiat.


En 1981, Van Der Zee presentó una demanda para reclamar más de 50.000 imágenes al Studio Museum of Harlem, por los derechos a los que había renunciado después de su desalojo. El caso se resolvería a título póstumo, de modo salomónico, la mitad del trabajo se devolvió a los bienes del fotógrafo, y el resto está retenido por el museo y el Instituto James Van Der Zee.



Van Der Zee recibió varios reconocimientos a su regreso a los escenarios; entre otros honores, se convirtió en miembro permanente del Museo Metropolitano de Arte y recibió un premio Living Legacy de manos del presidente Jimmy Carter. Después de recibir un doctorado honorario de la Universidad de Howard, Van Der Zee murió de un ataque al corazón a los 96 años, el 15 de mayo de 1983. Desde entonces, su obra ha sido objeto de numerosas exposiciones y de becas, sobre todo, una retrospectiva organizada por la National Portrait Gallery en 1993 y el establecimiento de los James Van Der Zee Photographic Collections at The Studio Museum in Harlem. Sus fotografías se incluyen en colecciones de museos tan prestigiosos como el The Metropolitan Museum of Art, The Museum of Modern Art, The Smithsonian American Art Museum, y The Whitney Museum of American Art.