Cabecera La Mirada Fotográfica

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sábado, 12 de octubre de 2024

LOS RETRATOS DE GÉRARD-PHILIPPE MABILLARD PUEBLAN LOS PASILLOS DEL FERNÁN GÓMEZ


Desde el pasado viernes los retratos del fotógrafo suizo Gérard-Philippe Mabillard se exhiben en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa. El autor presenta por primera vez su trabajo en España y lo hace con una doble exposición The Stars’ Share / Prints of Life. La muestra, que lleva el mismo  nombre que el libro publicado por el autor en 2023, recoge cerca de 60 fotografías en blanco y negro de personalidades del mundo del cine, la música, la fotografía, el arte, el diseño, el deporte, el vino y la gastronomía. “Cada fotografía es la historia de un encuentro, en la confluencia entre las personas y las artes, los países y las épocas, las inspiraciones y las aspiraciones”, señala Mabillard, que utiliza el brindis como forma de transmitir emociones.

Alba Flores © Gérard-Philippe Mabillard

Willem Dafoe  © Gérard-Philippe Mabillard

Mabillard, que dice estar encantado con los artistas y los agentes de éstos, especialmente con los españoles, por el trato que ha recibido de los mismos al solicitar que le permitieran retratarlos, cuenta que el título de la exposición, alude a lo que las estrellas comparten, es un guiño a sus recuerdos de infancia: esos momentos mágicos en los que se celebra la amistad con un brindis. “De niño, veía a mi padre y a mi abuelo brindar con sus amigos en señal de alegría y amistad. Levantaban sus copas hacia el brillo infinito de las estrellas, mirándose a los ojos”. Y esas emociones compartidas son las que ha logrado convocar ante su objetivo con los protagonistas de sus retratos, que posan con una copa en la mano.

Antonio de la Torre © Gérard-Philippe Mabillard


Penélope Cruz, Javier Bardem, Jorge Perugorría, Benicio del Toro, Clint Eastwood, Antonio de la Torre, Daniel Brühl, Almudena Amor, Alba Flores, Fatoumata Diawara Christopher Walken, Willem Dafoe, Beth Ditto, Peter Lindbergh… son algunos de los rostros de la muestra ‘The Stars’ Share’, personajes internacionalmente conocidos retratados sin artificios ni producción. Retratos realizados en su mayoría con luz natural y una cámara Leica. Algunos de los cuales le han proporcionado momentos muy agradables por la fácil colaboración de los retratados. Destaca especialmente la sesión con Alba Flores, que no necesita de ningún tipo de iluminación porque ella es pura luz. 

Paul Smith © Gérard-Philippe Mabillard

Sebastiäo Salgado © Gérard-Philippe Mabillard

Junto a esta serie, el fotógrafo también muestra una selección de sus últimas imágenes bajo el título Prints of Life, una colección en la que la mirada de Gérard-
Philippe se encuentra con matices, luces y expresiones que llaman su atención y activan el disparador. “Hay que reinventarse en cada encuentro. Es una hermosa lección de humildad. Aquí desvelo nuevos horizontes, al alcance de la mirada... y de la mano”, explica el fotógrafo. “No fotografío solo los rostros de estos artistas; capto también la intimidad que ofrecen sus manos, hermosas historias de vida que llevan grabadas huellas indelebles”, añade.



Mabillard es un fotógrafo suizo cuya carrera ha estado muy ligada a la moda, vinculado también al mundo del cine y gran amante del vino. Es, además, una
persona muy comprometida y sensible, que ha decidido exhibir sus obras con un fin humanitario: una parte de los beneficios de la venta y todos los derechos de autor se donan a la Fundación Moi Pour Toit, una ONG privada suiza, sin ánimo de lucro, que apoya a los niños de escasos recursos de Pereira (Colombia). Lo hace a través de un programa de acogida, educación y formación integral de niños abandonados, maltratados, abusados o que corren peligros extremos dentro de su propio entorno familiar.


Rozalen © Gérard-Philippe Mabillard

La exposición, de acceso libre y gratuito, se pone en marcha con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid (teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa), la Embajada de Suiza y la Embajada de Colombia en España. Se podrá visitar del 11 de octubre al 15 de diciembre

Fotografías de sala:  © Conchita Meléndez

miércoles, 22 de septiembre de 2021

LOS RETRATOS DE JUDITH JOY ROSS EN LA FUNDACIÓN MAPFRE


Judith Joy Ross nace en 1946 en Hazleton, una pequeña ciudad minera de Pensilvania. En 1964 se matricula en la Moore College of Art & Design de Filadelfia y en 1970 se gradúa con un máster en fotografía en el Institute of Design de Chicago e imparte clases en Nueva Jersey y en la Moravian College de Bethlehem, Pensilvania.

En 1966, Judith Joy Ross comenzó a fotografiar personas en su ciudad como un modo de entender el mundo emocional de aquellos que la rodeaban. En este sentido, puede decirse que la artista descubre a los sujetos que fotografía en el mundo, y quizá por eso, tal como señaló Robert Adams, «debe comenzar una y otra vez para poder adaptarse a su contexto, a lo que esos individuos están viviendo, alejada de cualquier tipo de prejuicio o sentimentalismo».


En 1984 conoce a John Szarkowski, director del departamento de Fotografía de The Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, que pronto adquirirá obra de la artista para las colecciones del museo. Un año después obtiene una beca Guggenheim y una selección de sus retratos en el Monumento a los Veteranos de Vietnam se incluye en la exposición New Photography del MoMA. En 1992 recibe el premio Charles Pratt Memorial, que le permite iniciar un proyecto sobre las escuelas públicas donde ella estudió en Hazleton.


Ross no recorre las calles en busca de un motivo que capturar, tampoco lleva a los sujetos a su estudio; su modo de trabajo suele consistir en hacer lo que Svetlana Alpers —en su texto del catálogo que acompaña a la exposición— denomina «campañas» y a las que la propia Ross se refiere como «ocasiones» sobre temas previamente escogidos: Eurana Park, los visitantes del Monumento a los Veteranos de Vietnam, los miembros del Congreso durante el escándalo Irán-Contra (Irangate), los niños de las escuelas públicas de Hazleton o lugares concretos como Easton, en Pensilvania, el estado donde nació, se crio y en el que aún hoy vive.




Judith Joy Ross tardó algo de tiempo en entender que la fotografía le ayudaba a hacer más comprensible el mundo en el que vivía. A partir de ese momento, no dejó de utilizar este medio para tratar de responder a preguntas de carácter existencial: Como luchar contra la tristeza, como se forma la identidad de una persona, cuáles son los motivos que hacen que la vida merezca ser vivida, por qué existe la injusticia, la barbarie de la guerra, son sólo algunas de las respuestas que trata de responder con este medio. Las fotografías de Ross están centradas en cuestiones del día a día y en lo corriente. Con su obra no trata de glorificar o juzgar a los sujetos que retrata, sino de capturar la parte más humana de cada uno de ellos.


Según el comisario de la exposición Joshua Chuang, “Las fotografías de Judith Joy Ross demuestran la capacidad de un retrato para atisbar el presente, el pasado e incluso el futuro de un sujeto (...). Con penetrante delicadeza, Ross refleja el rostro, la disposición y el porte de los individuos que se presentan ante su objetivo, empeñada en captar la complejidad de su ser verdadero más que una proyección de quiénes podrían ser.”


El recorrido expositivo, compuesto por 200 fotografías y distinto material documental, se despliega a través de nueve secciones que, en sentido cronológico, muestran un amplio panorama de los principales proyectos de la artista. También incluye un número considerable de imágenes hasta ahora desconocidas y realizadas sin ningún proyecto concreto en mente. Todas las obras proceden de la propia Judith Joy Ross, que las ha prestado de forma altruista para esta ocasión.


Tras su paso por Madrid, donde permanecerá abierta al público desde el 24 de septiembre de 2021 hasta el 9 de enero de 2022, la muestra se podrá ver en LE BAL (París), de febrero a mayo de 2022, y en el Fotomuseum Den Haag (La Haya), desde noviembre de 2022 a marzo de 2023.



Todas las imágenes contenidas en este artículo con excepción de las dos últimas son propiedad de Judith Joy Ross, © Judith Joy Ross

 

lunes, 7 de junio de 2021

LA REAL SOCIEDAD FOTOGRÁFICA MUESTRA LAS LÍRICAS IMÁGENES DE LYDIA ANOZ

© Lydia Anoz

Dentro del Festiva PHotoESPAÑA la Real Sociedad Fotográfica de Madrid presenta la exposición HORTOS CONCLUSUS, de la fotógrafa navarra Lydia Anoz.

© Lydia Anoz

La Real acoge una muestra con dos partes muy diferenciadas, por un lado se exhiben algunas de las instantáneas de la artista en su primera época profesional, cuando se adentró en el mundo de la fotografía de la mano de su marido Pedro M. Irurzun. Durante esos años la fotógrafa, se especializó en composiciones artísticas, principalmente bodegones,  lo que le permitió destacar a nivel nacional e internacional y exponer en diversos salones tanto en España como en el extranjero. 

© Lydia Anoz

© Lydia Anoz

Tras la muerte de su marido en 1958, Lydia Anoz abandona la actividad fotográfica, para luego retomarla en 1972 cuando la Asociación fotográfica y Cinematográfica de Navarra le pidió que colaborara en una exposición que homenajeaba a su marido, el también fotógrafo Irurzun.  A partir de los años 70 Anoz enfoca la fotografía desde otros conceptos estéticos, plásticos, técnicos y temáticos. Su talento natural para el trabajo en el estudio y su capacidad creativa la permiten sumergirse en una nueva etapa, en consonancia con su actitud y carácter independiente y activo. Asumió los valores plásticos característicos del estilo fotográfico de la época como una propuesta atractiva, sin perder un ápice de su personalidad, manejando fluidamente los nuevos códigos.

© Lydia Anoz

© Lydia Anoz
 
Abordó en las décadas de los 70’s y los 80’s géneros que no había trabajado en los años de su iniciación: el retrato y el paisaje, aunque no abandona su trabajo en estudio sino que lo lleva a desarrollar propuestas más artísticas, con un tono más intimista. También realizó reportajes de carácter documental. Sus series de la década de 1980 sobre acontecimientos históricos nos dejan entender que la fotografía fue para Lydia una manera de vivir, de mirar el mundo, de captarlo y dejar una huella para el futuro.

© C. Meléndez

Entre los trabajos realizados durante estos años destacan los retratos oficiales de Carlos Garaikoetxea, primer lehendakari de la actual democracia. 

La exposición estará abierta al público desde el 4 de junio hasta el 29 de julio.



martes, 1 de junio de 2021

LA FUNDACIÓN MAPFRE EXPONE LA OBRA DEL POLIFACÉTICO FOTÓGRAFO BILL BRANDT

Bill Brandt 
Río Cuckmere, 1963

Nacido como Hermann Wilhelm Brandt en Hamburgo en 1904, en el seno de una rica familia de origen ruso cuya generación anterior procedía de Gran Bretaña, decidió, tras haber vivido en Viena y París, instalarse en Londres en 1934. En un entorno de creciente animadversión por lo alemán provocada por el ascenso del nazismo, trató de borrar todo rastro de sus orígenes, llegando a afirmar que era natural de la isla británica. Ese ocultamiento y la creación de una nueva personalidad envolvieron su vida de un aura de misterio y conflicto que se vieron reflejados directamente en su obra. Brandt siempre cultivo el misterio y la opacidad sobre su biografía, hasta el punto de mantener esa falsedad sobre su origen incluso en la década de 1970. Sus imágenes tratan de construir una visión del país que abraza como suyo, pero no del país real, sino de la idea del mismo que él se había forjado durante su infancia con lecturas y relatos de sus familiares. Brandt siempre cultivo el misterio y la opacidad sobre su biografía, hasta el punto de mantener esa falsedad sobre su origen incluso en la década de 1970.

Bill Brandt
La Muerte y el industrial, Barcelona, 1932

Aquejado de tuberculosis cuando era joven, parece que fue en los sanatorios suizos de Agra y Davos, a los que su familia le envió para recuperarse, donde comenzaron su interés por la fotografía y muchos de sus descubrimientos literarios: Fiódor Dostoievski, Gustave Flaubert, Franz Kafka, Guy de Maupassant, Ernest Hemingway y Charles Dickens. Tras pasar unos años en Suiza, se trasladó a Viena para ser tratado por el doctor Wilhelm Sketel, quien consideraba que la enfermedad podía ser tratada mediante el psicoanálisis, partiendo de la base de que la tuberculosis no era sino el síntoma de un mal, más profundo, en la mente del paciente. Todos estos aspectos han imbuido su obra y su vida de un aire postromántico. Sus fotografías parecen encontrarse siempre en el límite, pues causan atracción y rechazo a la vez. 

Bill Brandt 
Tarde en Kew Gardens, 1932

La decisión de Brandt de dedicarse a la fotografía podría deberse a algo casual, pero parece que influyeron también las recomendaciones de la pedagoga y filántropa Eugenie Schwarzwald, quien le puso en contacto con los círculos artísticos. Tras recibir los elogios de Ezra Pound  por un retrato suyo, decidió irse a París, verdadero centro por aquel entonces de la fotografía europea. Así pues en 1930 Brandt se trasladó a París junto con su primera pareja, Eva Boros, para entrar como asistente en el estudio de Man Ray. Sin llegar a participar de forma activa en ninguno de los grupos de las vanguardias históricas, el artista se impregnó de las ideas que bullían en un París en el que abundaban los artistas jóvenes, muchos de ellos inmigrantes, buscando hacerse un hueco en el mundo profesional. Sus imágenes de esa primera época tienen un aire de catálogo de «temas» del psicoanálisis, clara muestra de la influencia que sobre él ejercía el surrealismo. 

Bill Brandt 
Vitrina de sombrerería en Bond Street, 1934

Casi todas sus imágenes, tanto las de carácter más social de antes de la guerra como las de su posterior etapa más «artística», mantienen una fuerte carga poética y ese halo de extrañeza y de misterio tan característico en el que, al igual que en su vida, se mezclan siempre realidad y ficción.  

La muestra que la Fundación Mapfre nos ofrece es una retrospectiva que reúne 186 fotografías positivadas por el propio Bill Brandt, que a lo largo de casi cinco décadas abordó los principales géneros de la disciplina fotográfica: reportaje social, retrato, desnudo y paisaje, tal como señala su biógrafo Paul Delany en Bill Brandt. A Life (2004).  

Bill Brandt 
Joven del East End bailando «The Lambeth Walk», marzo de 1939

El recorrido, dividido en seis secciones, trata de mostrar cómo todos estos aspectos –en los que la identidad y el concepto de «lo siniestro» se convierten en protagonistas– confluyen en la obra de este ecléctico artista que fue considerado, ante todo, un flâneur. Un «paseante» en términos similares a los que lo fue su admirado Eugène Atget, a quien siempre consideró uno de sus maestros. Ciento ochenta y seis fotografías que se complementan con escritos, algunas de sus cámaras de fotos y distinta documentación, entre la que destaca una entrevista que ofreció al final de su vida al canal de televisión británico BBC en 1983, así como publicaciones ilustradas de la época. Todo ello gracias a la cortesía del Bill Brandt Archive de Londres y de la Edwynn Houk Gallery de Nueva York.

Bill Brandt
Sirvienta y sirvienta segunda preparadas para servir la cena, 1936

En febrero de 1936, dos años después de su llegada a Londres, Bill Brandt publicó su primer libro, The English at Home. Las escenas reproducidas en el volumen, a pesar de parecer espontáneas y naturales, habían sido previamente preparadas. Para este primer libro, Brandt utiliza un formato alargado, propio del formato álbum, y adopta una de las fórmulas de diseño más utilizadas por las publicaciones gráficas centroeuropeas: la unión de contrarios en pos del contraste significativo entre cada par de fotografías. Brandt busca la contraposición entre dos clases sociales enfrentadas en página par e impar, desarrollando dos discursos narrativos en paralelo, pero sin mezclarlos. Así, en el apartado que se ha denominado “Arriba y Abajo”, encontramos escenas de familias de clase alta paseando o cenando, y poco después las mismas actividades, pero desarrolladas por familias de mineros y de clase social inferior.  

Bill Brandt
Estación de metro de Elephant and Castle, 1940

Bill Brandt
La catedral de San Pablo bajo la luz de la luna, 1942

 Dos años después de la aparición de The English at Home, Brandt publicó A Night in London, una especie de réplica a la obra de uno de sus fotógrafos más admirados, Brassaï, cuyo libro Paris de Nuit se había puesto a la venta seis años antes en Francia. Es la aportación de Brandt al género fotográfico y cinematográfico que algunos historiadores han denominado la «sinfonía de las grandes ciudades».  

En 1943 Brandt empieza a trabajar para Lilliput y  Harper’s Bazaar en su edición americana. En esta fecha aborda el género del retrato profesionalmente. La primera referencia de Brandt a sus propios retratos, de los que se conservan más de cuatrocientos, apareció en Lilliput en 1948. Parafraseando a Breton, Bill Brandt señalaba: «Un retrato no debe ser solo una imagen sino un oráculo que uno interroga, y la meta del fotógrafo debe ser encontrar una semejanza profunda física y moralmente, que sugiera algo del futuro del sujeto. El fotógrafo tiene que esperar hasta que en la expresión del retratado  ocurra algo intermedio entre el sueño y la acción».  Sin embargo conseguir esto no siempre le resultaba sencillo. En el video que acompaña la exposición Bill Brandt nos habla de las dificultades que tuvo para conseguir un buen retrato de algunos de los artistas  a los que tuvo que fotografiar. 
Bill Brandt 
Desnudo, Baie de Anges, Francia, 1959

Bill Brandt 
Desnudo, Londres, 1952

Brandt no comenzó a trabajar en el género del desnudo hasta la década de 1940 y  durante mucho tiempo mantuvo estas obras como algo privado. La fotografía documental se había convertido, para él, en una moda que todo el mundo practicaba; y la vieja Gran Bretaña, con su marcada división de clases sociales, era algo del pasado. Cabe recordar que el desnudo es uno de los temas clásicos de la pintura y, como tal, marca la evolución de Brandt desde el documentalismo hasta la consideración social de «artista». En esta evolución, se sirvió de una vieja cámara de placas con un objetivo que producía una sensación de gran espacialidad y profundidad con el fin de transformar el espacio cotidiano de una habitación en un entorno onírico.

En la década de 1950 visitó las playas del Canal de la Mancha para hacer una serie de retratos del pintor Georges Braque. La visión de esas playas pedregosas le hizo cambiar de dirección y comenzar a fotografiar piedras y partes del cuerpo femenino como si de esas mismas piedras se tratase. Unió carne y roca, calor y frío, dureza y morbidez en un mismo discurso formal.


Bill Brandt 
Francis Bacon en Primrose Hill, Londres, 1963

Tras profundizar en el retrato –que nunca dejó de practicar–, Bill Brandt introdujo el paisaje en su repertorio. Completaba así la temática clásica de lo que convencionalmente se considera los géneros artísticos tradicionales. En ellos buscó introducir una atmósfera – término que para Brandt parece contener toda una serie de referencias estéticas que remiten tanto a la tradición pictórica como literaria– que interpelase al espectador y le suscitara una respuesta emocional ante lo contemplado. En este sentido, daría la sensación de que el artista no quiere simplemente representar un lugar sino captar su espíritu en una sola imagen. Tal es el caso de Halifax; «Hail Hell & Halifax» (1937) o de Río Cuckmere (1963). Cuando en estos paisajes comienzan a aparecer arquitecturas de piedra, como tumbas y cruceros, Brandt cree haber conseguido su objetivo: captar la atmósfera.

Bill Brandt
Buscadores de carbón en East Durham, 1937

Bill Brandt 
Halifax; «Hail Hell y Halifax», 1937

Bill Brandt 
Top Withens, West Riding, Yorkshire, 1945 

El catálogo que acompaña a la exposición incluye reproducciones de la totalidad de las obras expuestas, además de un ensayo principal a cargo del comisario del proyecto, Ramón Esparza y otro de Maud de la Forterie, doctora en Historia del Arte por la Universidad de la Sorbona, cuya tesis doctoral se centró en la obra de Bill Brandt. La publicación reproduce también un ensayo de Nigel Warburton sobre el artista, publicado originalmente en 1993 y revisado para la presente edición, así como el texto de Bill Brandt «A Statement» [Una declaración], aparecido en marzo de 1970 en la revista Album.


sábado, 7 de noviembre de 2020

PHOTOESPAÑA REIVINDICA EL TRABAJO DE QUIENES SE DEDICAN A CUIDAR Y, A TRAVÉS DE LA FOTÓGRAFA SOFIA MORO, PRESENTA CUIDADORAS, 7 HISTORIAS DE VIDA

PHotoESPAÑA vuelve a salir a la calle en la recta final de su XXIII edición con el proyecto Cuidadoras. 7 relatos de vida, de la fotógrafa Sofía Moro.

Esta exposición, que podrá verse hasta finales de noviembre en el mobiliario urbano de la ciudad de Madrid, reivindica y da visibilidad al imprescindible trabajo de cuidados de otras personas, fundamentalmente desempeñado por mujeres y con escaso reconocimiento social hasta ahora.

El proyecto, organizado en colaboración con el Instituto de la Mujer, del Ministerio de Igualdad, nace a partir del contexto excepcional ocasionado por la crisis del coronavirus y ante la necesidad de poner cara a todas esas mujeres que, sea por motivos profesionales, coyunturales o familiares, dedican su vida, o una gran parte de ella, a cuidar de las personas que lo necesitan.

Y es que, ahora más que nunca, la realidad en la que vivimos ha vuelto a subrayar la importancia que tienen en la sociedad los cuidados y el valor de quienes los ejercen. La crisis sanitaria mundial está sacando a la luz aquello que permanecía invisibilizado, minusvalorado o incluso despreciado: aquellos empleos y labores que resultan y que en realidad siempre han sido, esenciales para el desarrollo de nuestras vidas.

La fotógrafa Sofia Moro, ganadora del premio FotoPress en 1999 y Foto Nikon en 2009, nos muestra a través de su lente siete historias que buscan reconocer el valor de los cuidados a través de representantes anónimas  que de manera remunerada o no dedican su día a día a este trabajo.

Estas imágenes interpelan de forma directa al público con el objetivo de  generar un dialogo intergeneracional y de comunidad en el que reflexionar sobre la importancia que tienen estas cuidadoras en la sociedad del bienestar, hoy más que nunca. Se trata de rendir un homenaje a esas mujeres anónimas y de reconocer el valor social de los cuidados, de una importancia vital en las sociedades de bienestar. La fotografía es el medio ideal para concienciar al público y cuestionar la representación social tradicional de este colectivo.

 

Sobre Sofía Moro

 

Sofía Moro (Madrid, 1966) desarrolla, desde el año 2000, su carrera profesional como fotógrafa freelance centrándose en el retrato editorial y desarrollando paralelamente proyectos más personales, que giran siempre entorno a una defensa apasionada de los Derechos Humanos.

Entre sus trabajos destacan: Ellos y nosotros (Blume, 2006) Realizado gracias a una beca Fotopres de la fundación “La Caixa”. Órbigo, invierno (2007). Un trabajo sobre la ribera del río Órbigo producido por encargo para el MUSAC. En 2008 completó Defensores, el testimonio obstinado, un proyecto en colaboración con Amnistía Internacional sobre activistas pro derechos humanos.

En 2012, La Fábrica, edita un PhotoBolsillo sobre su trabajo. Su último proyecto sobre la pena de muerte en el mundo que terminó en 2018 gracias a una Ayuda Leonardo de la Fundación BBVA recibida en 2016, es un libro titulado ¿Quién merece morir? que se acompañó de una exposición en el centro de arte BOZAR de Bruselas en 2019 y otra en el Instituto Goethe en Antananarivo (Madagascar).

Es colaboradora habitual de las revistas El País Semanal y Vanity Fair, y trabaja esporádicamente para otras publicaciones. Durante dos años escribió sobre fotografía en el portal Soitu.es. Actualmente imparte talleres de fotografía en diversas escuelas y ha participado en varias charlas, entre las que destacan una sobre fotografía y literatura en el Instituto Cervantes de Madrid y otras sobre la técnica en la fotografía en el Museo del Prado.

Participó en ARCOMadrid en 2010 y ese mismo año ganó el primer premio del concurso Foto-Nikon, en la categoría de retrato. Presente en PHotoESPAÑA 2009, en 2012 colaboró con el festival dirigiendo un taller de retrato fotográfico y en 2008 y 2018 participó en la actividad Retrátate y en la exposición resultante.

En 2019 ha resultado finalista en el concurso internacional LensCulture portraits awards.En febrero de 2020 La2 de TVE emite un programa de la serie Detrás del instante sobre su trabajo. Tiene obra en varias colecciones particulares así como el la Colección LaNaval de Cartagena y en la Academia de BBAA de San Fernando.