Cabecera La Mirada Fotográfica

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domingo, 12 de abril de 2026

ÁNGEL MARCOS PRESENTA SU TRABAJO ‘LA CASA DEL AGUA’ EN EL MUSEO LÁZARO GALDIANO

 


Desde el 9 de abril se puede visitar en distintos ámbitos del Museo Lázaro Galdiano el proyecto del artista vallisoletano Ángel Marcos LA CASA DE AGUA, cuya pieza principal, una instalación realizada sobre una cabaña que fue en su momento la de un guarda barreras y que tiempo después se ha utilizado para diversos usos como guardar puertas y otros materiales, le ha sido cedida al autor por ADIF por un período de 10 años. 

La cabaña, que está ubicada en el pórtico del museo, alberga 14 imágenes retroiluminadas y un vídeo, es la fantasía y la esquematización de lo que imaginamos como casa, como expresa el artista, en la que se ve reflejada la dualidad, una cierta trascendencia interior demasiado atractiva como para ser abandonada, y en la que está presente la añoranza por lo errante, en un juego de recreaciones lleno de memoria.

La cabaña, como las otras que podemos ver fotografiadas en otra sala del museo, se encontraba en una carretera de las que Ángel Marcos transita a menudo. Detenerse a contemplarlas, observar la sincronía de las mismas con el paisaje, observar la ínfima estructura de las mismas frente a la grandeza de los campos que las rodean y las contienen, es una forma de leer la historia, las memorias fragmentadas, lo que fue y ya no es. 


Lo mismo sucede con las imágenes que se presentan en la galería superior, donde un barquito de mínimas dimensiones construido por el propio autor, se enfrenta a la enormidad del mar, un mar que puede llevarle hacia lugares soñados o hacerle naufragar entre sus aguas. Metáforas de la vida que Ángel Marcos sabe ver como nadie y que nosotros ya hemos podido disfrutar en algunas otras de sus obras. 


La exposición que ha sido comisariada por la directora del museo, con el patrocinio de la Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid y Fundación Caja Rural de Zamora, además de la colaboración de ADIF podrá visitarse hasta el 28 de junio. 




Fotografías ©Conchita Meléndez

domingo, 8 de junio de 2025

FOTOGRAFÍAS Y DIBUJOS DE DORA MAAR EN EL LÁZARO GALDIANO

Dora Maar Dora Maar looking out of studio, 1937 Gelatin silver print Vintage Cortesía Throckmorton Fine Art Vegap

Con motivo de PHotoESPAÑA 2025, LOEWE y la FUNDACIÓN LOEWE presentan una exposición dedicada a la fotógrafa pionera del siglo XX Dora Maar en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. Con María Millán como comisaria, la muestra subraya aspectos clave de la obra multidisciplinar de Maar, incluyendo fotografías de escenas urbanas de Barcelona de marcado carácter social, retratos de amigos y un archivo inédito de dibujos.

Dora Maar Etrange Fontaine, Barcelona, 1933 Vintage 120.000 E Cortesía/ Colección Privada Vegap

Dora Maar Pablo Picasso with friends on the beach, 1940 Gelatin silver print Vintage Cortesía Throckmorton Fine Art  Vegap

Maar, cuyo verdadero nombre era Henriette Theodora Markovitch, nació en París en el seno de una familia croata-francesa. Se labró una carrera profesional como fotógrafa comercial y de moda en la década de 1920, destacando casi de inmediato por su experimentación con técnicas vanguardistas —la exposición múltiple, la solarización, los negativos dobles, el fotomontaje y una iluminación rompedora—, y su indudable habilidad técnica. Más adelante, se convirtió en figura destacada del movimiento surrealista, aunque en sus primeras obras ya rompía con los cánones establecidos.

Dora Maar Jarrón con despertador sobre la mesa C.1955 Gouache, grafito, tinta y lápices de colores sobre papel.  Cortesía / Galerie Boquet Vegap

La exposición incluye una colección poco conocida de escenas de la calle, tomadas por Maar en Barcelona en 1933 durante el periodo de deriva sociopolítica que precedió al estallido de la Guerra Civil Española. Estas imágenes retratan la vida cotidiana y los oficios tradicionales de la ciudad, como la pesca y la cestería, poniendo el foco en las penurias sufridas por comunidades desfavorecidas, incluyendo jornaleros, músicos callejeros, mendigos, prostitutas, familias empobrecidas y ancianos. Al detenerse en las personas más marginadas de la sociedad, Maar nos ofrece un relato directo y empático de las dificultades de la vida urbana, en contraste con las figuras de ciudadanos de las clases más acomodadas paseándose por las Ramblas. Esta visión invita al espectador a cuestionar la normalidad de estas condiciones sociales.

Dora Maar Mendigo Ciego 1937 Gelatine silver Vintage Cortesía Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía  Vegap

Dora Maar Pescador recogiendo redes en la Playa Grande de Tossa de Mar. Barcelona, 1933  Arxiu Nacional de Catalunya Vegap

Además de estas fotografías, la muestra incluye una serie de dibujos, recientemente descubiertos y ahora expuestos en su mayoría al público por primera vez. Adquiridas en una subasta hace cinco años, estas obras realizadas en hojas sueltas, diarios y cuadernos con lápiz y tinta china nos acercan más íntimamente al imaginario y la creatividad de la artista. Desde abstracciones cubistas e imágenes inspiradas en la mitología hasta bodegones y paisajes naturales, los dibujos reflejan los sueños y las ideas de la artista, así como su incansable experimentación con nuevas formas de representación, como contrapunto a su fotografía callejera.

Dora Maar Selfportrait with cut breast 1939 Grafito y tinta marrón sobre papel.  Cortesía  Galerie Boquet Vegap

Dora Maar Remendadores a la sombra de una barca en la Playa Gran de Tossa de Mar, Barcelona, 1933 Arxiu Nacional de Catalunya Vegap

La muestra también incluye retratos de época de figuras culturales clave como el dramaturgo Jean Cocteau, la actriz Nadia Sibirskaïa y el también artista Pablo Picasso. Se da la curiosa circunstancia de que una de las fotos expuestas, la de Picasso instalando una escultura de un cordero en una fuente forma parte del argumento de la obra teatral El barbero de Picasso, que se representa en estos momentos en la sala Margarita Xirgu del teatro Español. 

Dora Maar Woman in red 1939 Gouache, grafito, tinta y lápices de colores sobre papel. 31,9 x 24,2 cm Cortesía / Galerie Boquet Vegap

También una serie de imágenes de enorme valor documentan el proceso de creación de Guernica (1937), trazando la evolución de su composición a lo largo de los 35 días que Picasso necesitó para pintarlo, poco después del bombardeo de la población vasca.

María Millán con la representante de LOEWE ©Conchita Meléndez

María Millán ©Conchita Meléndez

©Conchita Meléndez

Aunque a menudo se la recuerda por su vínculo amoroso con Pablo Picasso, Maar ya se había labrado su propio nombre en la vanguardia europea, mucho antes de conocerlo en 1935. Esta exposición contribuye a una reevaluación más amplia de las aportaciones e importancia de Maar, reconociéndola no solo como fotógrafa, artista surrealista o musa, sino como una artista cuya singular visión artística traspasó los límites de la expresión y la representación.



lunes, 6 de junio de 2022

JAVIER CAMPANO. EL OJO ERRANTE

Javier Campano. Nueva York, 1983. Archivo La Fuente

Decía Javier Campano que hay que ser viajero hasta en la ciudad en la que uno vive y de eso él sabe mucho, de recorrer el mundo con alma nómada con un ojo puesto en  el visor de su cámara y el otro alerta para descubrir todo lo que una ciudad puede ofrecerte si eres capaz de abrir la mente y la mirada, aunque esa ciudad sea la tuya, la que cada día recorres y en la que en cualquier calle, en cualquier momento, se te pueden manifestar cosas nuevas. 

El Museo Lázaro Galdiano en colaboración con el Archivo Lafuente, se adhiere a PHotoEspaña en su 25 aniversario con una exposición que transmite la emoción y la belleza de lo que ya no está aquí, de un pasado que fue y que nos ha dejado en el recuerdo una melancolía que se refleja en las fotografías de los años setenta y ochenta de del siglo pasado realizadas por Javier Campano en algunos de sus viajes por el mundo, o en su pasión por recorrer las calles de su ciudad como un marinero que regresa a tierra después de una larga travesía, con la necesidad de reconocer de nuevo lo que dejo atrás. 

Javier Campano. Italia, 1975. Archivo La Fuente

Javier Campano. Tenerife, 1987. Archivo La Fuente

El Fondo Javier Campano en el Archivo Lafuente consta de unas ochocientas cincuenta fotografías en blanco y negro -vintage en su mayoría- junto con más de mil negativos de trabajo y material impreso (carteles, publicaciones y recortes de prensa). De ese fondo se han seleccionado más de ciento cincuenta fotografías, además de material documental, para un recorrido que pretende captar la esencia de un estilo callejero y despojado de artificios: como fotografías del año 1975 tomadas en las calles de Madrid, el encargo para la exposición de 1976 "Racionalismo Madrileño 1920-39. Luis Lacasa", las series dedicadas a Egipto (1976), Italia (1975-1976) o su viaje para la revista Poesía a Estados Unidos (1983). 

Javier Camapno. Madrid, 1975. Archivo La Fuente

Javier Camapano. Madrid, 1977. Archivo La Fuente

Asimismo, el recorrido reúne imágenes tomadas en otros lugares del mundo y de España y una serie de retratos de personajes públicos. A través de los elementos comunes (letras, números, paredes, grietas, carteles, cines y cielos) que conforman el hilo invisible de su trabajo, Campano atrapa el misterio de un instante. Una seña de identidad cuyo secreto desvela el propio Campano, con el talento y la humildad de los grandes maestros, cuando responde a la pregunta de qué es lo que le gustaría transmitir con su trabajo: "Emoción. Aunque también pasar el testigo, que la gente se fije más en lo que tiene alrededor. Enseñar y dar. Enseñar a mirar y a descubrir".

© C. Meléndez

Campano, de formación autodidacta como la mayoría de los fotógrafos de su época, encontró un punto de apoyo para sus inquietudes en la escuela Photocentro y la revista Nueva Lente. Pero fue por medio de su hermano, el pintor Miguel Ángel Campano como comenzó a trabajar de forma profesional haciendo reproducciones de obras para museos y galerías de arte para libros y catálogos.  Al mismo tiempo que realizaba trabajos por encargo sacaba tiempo para dar largos paseos por Madrid y aplicar sus conocimientos recién adquiridos que si bien le habían enseñado mucho de arte, le habían enseñado sobre todo y fundamentalmente a mirar. 

© C. Meléndez

Sus viajes empezaron cuando aún trabajaba en el banco. Aprovechaba las vacaciones, siempre fuera de temporada, para ir a Italia, Francia o Egipto y pasaba allí todo el mes o el tiempo para que le diera el dinero, fotografiando las ciudades como si se trataran de la suya y obviando los puntos turísticos de las mismas. Los edificios, las vallas publicitarias, los cielos, las fachadas de los cines llamaban su atención tanto o más que las gentes que circulaban por sus calles. 
En Madrid, su ciudad natal, cada domingo salía a hacer fotos, sin rumbo, paseando por distintos barrios y buscando temas que le interesaran, la geometría, las letras, los números, los colores se convirtieron en sus obsesiones, y aunque a veces intervenía el azar, nunca realizaba una foto sin más. Volver a casa sin haber capturado ninguna imagen interesante podía llegar a ser muy decepcionante. Era, como dice el autor, como ir a pescar y volver con las manos vacías. Pero no importa donde haya realizado sus fotografías Javier Campano, porque en uno u otro lugar, sus imágenes transmiten emoción y es que la nostalgia y la melancolía son de algún modo inherentes a la fotografía. 

© C. Meléndez

La muestra, que lleva por título El Ojo Errante 1975-1987, y  ha sido comisariada por Elsa Fernández Santos, podrá visitarse en la Sala Pardo Bazán, Edificio  La España Moderna, del Museo Lázaro Galdiano hasta el 28 de agosto de martes a domingo en horario de 9:30 a 15:00 horas. La entrada es gratuita. 



lunes, 31 de mayo de 2021

PHOTOESPAÑA Y ACCIONA PRESENTAN, EN EL MUSEO LÁZARO GALDIANO, “SOMOS AGUA”,LA EXPOSICIÓN INTERACTIVA DE LA FOTÓGRAFA ISABEL MUÑOZ

 

© Isabel Muñoz

El Museo Lázaro Galdiano muestra, a partir de hoy y hasta el próximo 29 de agosto, la exposición inmersiva e interactiva Somos agua, de la fotógrafa Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía 2016 y una de las más prestigiosas fotógrafas del panorama internacional, con dos premios World Press Photo.


Esta instalación, enmarcada en PHotoESPAÑA 2021 e impulsada por ACCIONA, está concebida como una experiencia multisensorial e inmersiva que combina la calidad fotográfica de la artista con un audaz planteamiento formal basado en la tecnología audiovisual más puntera.


Entre estos elementos tecnológicos destaca una pantalla de cinco metros de ancho que reaccionará a los movimientos de los espectadores. Además, pantallas laterales proyectarán juegos de luces y sonidos propios de entornos marinos.

© Isabel Muñoz

© Isabel Muñoz

En las imágenes que conforman esta exposición, la fotógrafa plasma de manera poética la falta de compromiso social frente al calentamiento global a través de una mirada plástica sobre uno de los medios más afectados por la emergencia climática: el mar.


Se trata de fotografías inéditas de las inmersiones de la apneista japonesa Ai Futaki, que ha obtenido dos records Guinness de mantenimiento a pulmón libre bajo al agua,  y otros buceadores en los acuarios del Oceanografic de Valencia. 


Las imágenes reflejan a las criaturas de los fondos marinos (medusas, rayas, tortugas, tiburones, algas y anémonas, caballitos de mar…) al tiempo que transmiten al espectador la fragilidad del medio marino, amenazado por la contaminación creciente y los efectos del calentamiento global.

© Isabel Muñoz

“Inicié este proyecto atraída por la belleza de los entornos marinos y como llamada de atención ante los peligros que amenazan su supervivencia. El mar nos lo da todo sin pedirnos nada a cambio. Damos por sentado que su riqueza es inagotable, que puede con nuestros descuidos, nuestra falta de previsión, nuestros excesos”, afirma Isabel Muñoz. “Pero las cosas no son así. ¿Qué vamos a dejar a nuestros hijos y nietos si no somos capaces de cuidar de sus tesoros, si seguimos echando al mar plásticos que son trampas mortales para las especies que lo habitan, si continuamos vertiendo residuos que pondrán fin a la biodiversidad marina?”.

© Isabel Muñoz

© Isabel Muñoz

Además de la exposición de Isabel Muñoz, el Museo Lázaro Galdiano contará durante este verano con un espacio dedicado a mostrar los problemas generados por la escasez del agua dulce en el mundo y a explicar algunas de las respuestas que se están dando desde el ámbito empresarial. ACCIONA, exhibe en esta sala algunas de las fotografías más emblemáticas de sus proyectos de tratamiento de agua, que han llevado a la compañía a ser líder mundial en desalación por ósmosis inversa.


Somos agua es fruto de la colaboración de ACCIONA y PHotoESPAÑA, que ya han llevado a cabo otros proyectos en común vinculados a mostrar de manera artística algunos de los principales retos a los que se enfrenta nuestra sociedad, como el cambio climático –en el caso de la exposición fotográfica y audiovisual S.M.A.R.T que fue una de las principales actividades de la edición 2019– o la lucha contra el Covid19, en relación a la que ambas entidades colaboraron para impulsar el concurso #PHEdesdemibalcón en la edición ‘virtual” de 2020.

Isabel Muñoz, Isabel Gistau (Representante de Acciona), Claude Bussac (Directora de PHotoEspaña) y Begoña Torres (Directora del Museo Lázaro Galdiano) 
© Conchita Meléndez

El Museo Lázaro Galdiano se encuentra en la que fue una de las residencias privadas más suntuosas de Madrid. Su visita ofrece una experiencia única. Un viaje en el tiempo para descubrir el gusto de José Lázaro y su familia, que atesoraron casi 13.000 obras, una de las colecciones privadas más importantes del momento.

© Conchita Meléndez

La exposición estará abierta al público desde hoy hasta el próximo 29 de agosto. En la presentación Isabel Muñoz ha estado acompañada por su galerista Blanca Berlín, y por algunos compañeros fotógrafos como Ramón Masats.



lunes, 20 de julio de 2020

KOLDO CHAMORRO, EL NEGRO DE PIEL BLANCA

MUSEO LAZARO GALDIANO
Sala Pardo Bazán
Del 21/07/2020 al 20/09/2020
Comisario: Clemente Bernad

Autorretrato

La exposición El Santo Christo Ibérico. Koldo Chamorro -fruto del convenio entre el Museo de Navarra y Oihane Chamorro, hija y heredera del artista- viaja desde el Museo de Navarra hasta el Museo Lázaro Galdiano, en el marco de PhotoEspaña 2020.

Koldo Chamorro fue un autor con una obra inconfundible y arriesgada. A lo largo de los más de treinta y cinco años de su carrera, se ocupó de cuestiones relativas a las estructuras sociales, la religión, las fiestas, los toros, el cuerpo o el sexo, casi siempre en forma de “ensayos fotográficos” elaborados a largo plazo, en los que trataba de desentrañar las claves de los temas que fotografiaba. Koldo Chamorro entendió en los últimos años del franquismo -como otros fotógrafos de su generación-, que había ciertas manifestaciones religiosas y fiestas populares que se encontraban en trance de desaparición, porque la agonía de la dictadura las arrojaría presumiblemente al olvido y por el avance de la venidera globalización.

Huelva 1995

En 1974, comenzó El Santo Christo Ibérico con la intención de elaborar un profundo análisis social que mostrase las contradicciones de un país lastrado por el atraso y el oscurantismo, pero que se veía arrastrado hacia la modernidad, planteándolo como un gran proyecto monográfico para reflexionar visualmente sobre los distintos aspectos de las liturgias y manifestaciones cristianas de la península ibérica, así como sobre la presencia de la cruz cristiana en nuestro paisaje social. Dio por finalizado este proyecto al celebrarse el Jubileo católico del año 2000.

 Navarra, sin fecha

Las 63 fotografías seleccionadas entre las 108 que compusieron la muestra de Navarra, se muestran siguiendo una sutil estructura de Vía Crucis. Esta selección ha significado bucear en el abundante archivo de Koldo Chamorro, para elegir las que integran la exposición. Todas las fotografías  son  copias  de  exposición realizadas para este proyecto. Hay que tener en cuenta que la exposición parte de una selección previa realizada por el propio artista, entre un archivo enorme que está prácticamente sin procesar ni catalogar y de cuyo fondo patrimonial hasta este momento,  ningún estamento público ha mostrado interés en salvaguardar. De las miles de fotografías, tal vez más de cien mil, realizadas por Koldo, en un principio se seleccionaron 1000, para llegar finalmente a las 108 que formaron la exposición original.

Fermoselle (Zamora), 1980

Para completar la visita, se proyectará en la sala el audiovisual Totum revolutum, realizado por Clemente Bernad y Carolina Martínez, basado en entrevistas a más de 70 personas, que hablan sobre la vida y la obra de Koldo Chamorro, comentando algunas de sus fotografías preferidas y contando anécdotas de su relación con el autor. El documental en el que a todo el mundo se le realizaron las mismas preguntas tiene una duración de casi siete horas, que serán proyectadas en bucle durante la duración de la exposición. Está también disponible en YOUTUBE, repartido en seis capítulos a través de la página de Alkibla:

Koldo Chamorro era un hombre peculiar, según palabras de Clement Bernard, curator de la exposición: “No somos pocas las personas que oímos a Koldo Chamorro relatar cómo en varias ocasiones llegó a volar. Elevarse varios metros del suelo para, desde allí arriba, con esa nueva perspectiva, fotografiar tal o cual cosa desde un ángulo insólito. Unas veces fue por causa de algún tifón despistado en cualquier paraje perdido de la ahora tan de moda España vacía, que por aquel entonces estaba aún más desértica; otras, consecuencia de algún complejo ejercicio de meditación contemplativa que salió mejor de lo previsto y que provocó la levitación más inesperada. El caso es que Koldo volaba y que cuando quería encontrar su particular e intransferible punto de vista no tenía más que concentrarse en ello o buscar el remolino adecuado.”



Más interesado en el proceso fotográfico y la escenografía que lo rodeaba que en las relaciones públicas que habrían podido colocarle en el lugar que le correspondía dentro del panorama fotográfico español, quizás su obra no obtuvo el reconocimiento que se merecía. Terco como era y como lo define su hija, prefería dedicar su tiempo a disfrutar del hecho de fotografiar en vez buscar la forma de exponer su trabajo. También era un hombre afable que solía conectar con la gente de los lugares que visitaba y disfrutaba contando anécdotas de su vida, que siempre estuvo marcada por la  estancia en Guinea Ecuatorial durante los primeros 16 años de su vida. El solía decir que en realidad él era “un negro de piel blanca.” y su vuelta a España a una España que no conocía ya que su familia se había trasladado a África a poco de nacer él, supuso un cambio radical en su vida y costumbres.


 
Koldo Chamorro decidió dedicarse por completo a la fotografía y vivir de ella por lo que no dudó en realizar todo tipo de trabajos, al tiempo que desarrollaba sus propios proyectos. Con una mirada muy personal, capaz de ver un Calvario en la estructura de un edificio que se estaba levantando en mitad de la Castellana, o un Cristo Crucificado ante el cadáver de un hombre muerto en un accidente de tráfico y al que le acababan de extraer los órganos para su donación, el artista podía componer también un escenario para que la fotografía que ya estaba en su cabeza resultara tal y como la quería. Nunca realizaba hojas de contacto, no lo necesitaba porque sabía perfectamente cuál era la toma buena, que veía directamente en el negativo antes de revelarla del mismo modo que lo hiciera también el famoso fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson.


Por otra parte, con ocasión de la exposición, se ha publicado un monográfico editado por La Fábrica y el Gobierno de Navarra, con textos de Clemente Bernad -comisario de la exposición-, Margarita Ledo y Christian Caujolle. El Gobierno de Navarra con esta publicación, la exposición y su itinerancia, pretende recordar al artista y presentar a las nuevas generaciones a uno de los fotógrafos navarros más importantes. Con una tirada de mil ejemplares, la publicación del mismo nombre está llamada a ser una obra de referencia para acercarse a Koldo Chamorro.

 Madrid, 1987