Cabecera La Mirada Fotográfica

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miércoles, 16 de noviembre de 2022

GENEALOGÍAS DOCUMENTALES. EL MUSEO REINA SOFÍA EXPLORA LOS ANTECEDENTES DE LA FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL ENTRE 1848 Y 1917

 


La exposición Genealogías documentales. Fotografía 1848-1917 explora, a través de siete salas, los antecedentes históricos de la fotografía documental entre las revoluciones comprendidas entre 1848 y 1917. Aunque el nacimiento del documental como género artístico propiamente dicho sea un producto de la década de 1920, el comisario de la muestra, Jorge Ribalta, indica que “retrospectivamente, se puede afirmar que la función documental es tan antigua como la fotografía misma”.

De hecho, a lo largo del siglo XIX la fotografía, fue utilizada extensamente por la burguesía, no cabe duda de que la fotografía en sus inicios es un monopolio del estado y las clases dominantes a pesar de haber nacido con fines democráticos, pero también es cierto que propició un vasto campo de imágenes fotográficas con una vocación temprana de reportaje o documentación.


La investigación desarrollada en esta exposición cierra un ciclo iniciado en el Museo Reina Sofía en 2010, con la muestra sobre el movimiento de la fotografía obrera del periodo de entreguerras Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 y continuado en 2015 con Aún no. Sobre la reinvención del documental y la crítica de la modernidad, que abordó la reinvención del documental en los años setenta. Posteriormente, en 2018, la retrospectiva Marc Pataut. Primeras tentativas, sobre su trabajo realizado en la región parisina en la década de 1990 durante el surgimiento del movimiento altermundialista, fue un breve epílogo a este ciclo que, en su conjunto, ha buscado ofrecer un relato alternativo de la configuración y evolución del discurso documental en la historia de la fotografía, a partir del estudio de casos en momentos decisivos del siglo XX.

La muestra reúne más de 500 obras -entre fotos de todo tipo, álbumes, publicaciones y daguerrotipos- con temáticas relacionadas, entre otros aspectos, con las clases proletarias, las reformas urbanísticas de la época, las revueltas populares o los proyectos de denuncia social surgidos en el periodo que abarca la exposición. Muchas de ellas proceden de importantes museos e instituciones internacionales.



En las diferentes secciones del recorrido se exhiben imágenes de individuos en actitudes corrientes, sin la aspiración conmemorativa de la alta retratística burguesa. Son representaciones de tipos populares, de clases proletarias urbanas o de trabajadores en sus puestos: los personajes andaluces de Robert P. Napper, los callejeros del París de Charles Nègre, la serie de pescadores de Newhaven de Adamson y Hill, o las fotografías de mineros de George Bretz y de la multitud de obreros del Canal de Isabel II, en vistas tomadas por Charles Clifford.

Las ciudades y las grandes reformas urbanísticas del momento fueron captadas también por la fotografía naciente. La exposición incluye, por ejemplo, las tomas que, de Viena, hizo Ferdinand Ritter von Staudenheim; el París de Charles Marville; las obras de la Via Laietana de Barcelona, etc.



Otra de las grandes cuestiones que la cámara fotográfica se ocupó de registrar fueron los eventos de reforma y revuelta. Fue así en 1848, momento revolucionario del que subsisten algunos daguerrotipos; y más adelante durante la Comuna de París de 1871, en la Semana Trágica de 1909 en Barcelona o en las revoluciones rusas de 1905 y 1917.

Genealogías documentales atiende igualmente a los usos más directamente instrumentales de la fotografía: por una parte, el proyecto de denuncia social de Lewis Hine en contra del trabajo infantil, en la década de 1910; por otro, las fotografías empleadas con pretensión de descripción supuestamente objetiva en las disciplinas de la antropología y la criminología, así como en el diagnóstico médico. Se presentan, entre otros, los trabajos criminológicos de Alphonse Bertillon, la fotografía asociada a las teorías clínicas del doctor J.M. Charcot, y obras etnográficas como las de Bronisław Malinowski.



La exposición inicia su recorrido mostrando la vida cotidiana de la clase trabajadora para atestiguar que ya desde la década de 1840 la fotografía documental era algo latente. Ejemplo de ello son el limpiabotas captado en una de las primeras placas de Louis Daguerre (1838, Boulevard du Temple de París) o las fotografías tempranas de Henry Fox Talbot con escenas de trabajadores de la construcción o de carpinteros.

La segunda sala de la exposición se ocupa de la década de 1850, cuando las campañas de los monumentos nacionales, como la Misión Heliográfica en Francia, constituyen uno de los impulsos emblemáticos del ascenso de la fotografía. También es el momento de la revolución tecnológica en el campo de la fotografía, con la combinación de negativo al colodión y positivado a la albúmina, que dio paso a la multiplicidad fotográfica.


Junto a los trabajos de Charles Clifford en su seguimiento de los viajes de la reina Isabel II en España en forma de álbum y sus recorridos por la geografía monumental española, en este espacio se muestra el que es, posiblemente, el primer corpus representativo de la clase trabajadora en la historia de la fotografía: el estudio de la comunidad de pescadores en Newhaven, Escocia, un gran conjunto de calotipos realizados por David Octavius Hill y Robert Adamson hacia 1845, así como las fotografías, en la década de 1850, de Charles Nègre en París o de John Thomson en el Londres de la década de 1870, publicadas después en el libro Street Life in London.



La cuarta sala de la muestra se detiene en la publicidad fotográfica de la nueva producción industrial y las obras de ingeniería e infraestructura de la época. 

En las últimas décadas del siglo XIX la fotografía también se utilizó en los ámbitos médico y judicial. La Guerra Civil americana produjo un notable corpus de fotografía anatómica y diversos catálogos de heridos y amputados, así como de fallecidos. Estas prácticas son simultáneas del comienzo del uso policial y judicial de la fotografía y de la estandarización de los métodos modernos de identificación fotográfica, a partir de la actividad de Alphonse Bertillon en Francia, o Francis Galton en Inglaterra.  

Jorge Ribalta y Manuel Borja-Villel

El itinerario de la exposición se cierra con la revolución como protagonista, aunque en este caso con la Comuna de París de 1871, primer experimento de autogobierno popular y mítico en la cultura del movimiento obrero que generó un gran corpus fotográfico y que sería ejemplo iconográfico para las revoluciones rusas de 1905 y de 1917, en donde también aparecen por primera vez las masas movilizadas, o en la Semana Trágica barcelonesa de 1909.

miércoles, 16 de marzo de 2022

“LAS HABITANTES” UN PROYECTO FOTOGRÁFICO DE ANA PALACIOS

 


Tras quince años trabajando en la producción de cine americano, la periodista y fotógrafa Ana Palacios cambió radicalmente su vida y emprendió el camino profesional de la fotografía vinculada a los derechos humanos con el único objetivo de mostrar realidades invisibles y sensibilizar a quien quiera mirar a este lado.

Es por ello que, en este mes en el que se ensalza la figura de la mujer y vemos cada día cómo los derechos humanos son vulnerados en el mundo, no había mejor oportunidad para acoger su exposición “LAS HABITANTES” en la World Gallery de B the travel Brand Xperience Madrid.


Formada por un total de 25 fotografías, esta muestra es un viaje vital simultáneo de distintas mujeres en diferentes puntos del mundo: Colombia, India, Madagascar… El planeta interpretado como espacio único y sin fronteras, una casa común para todas las personas.

Todas las protagonistas navegan su presente contracorriente. Se enfrentan al doble desafío, el de ser niñas y el de ser mujeres, en países donde los derechos de la mujer son cuestionados con demasiada frecuencia.


Las imágenes caminan por el mapa, personal y universal, que traza cada una de ellas hacia la vida adulta: momentos de introspección, educación, juego, pertenencia a la comunidad, ilusiones… Niñas que dejan de ser anónimas para mirarnos e interpelar a la reflexión a quienes las observamos.

“LAS HABITANTES” se asoma a las ventanas de realidades complejas dejando la puerta abierta hacia un futuro donde las mujeres, sin importar su punto de partida, tienen cada vez más fuerza y protagonismo, que luchan por habitar su merecido lugar en la sociedad y en el planeta.


Ana Palacios es miembro del jurado de distintos premios internacionales de fotografía y es docente en escuelas de fotografía y universidades europeas. Su obra ha sido premiada, publicada y expuesta en los cinco continentes. Ha publicado varios libros y ha dirigido un documental sobre esclavitud infantil.

La muestra podrá visitarse en B the travel brand Xperience Madrid desde el 22 de marzo hasta el 15 de junio.


Además el próximo 22 de marzo llega a Madrid la cuarta edición de TRAVELING, el certamen anual de documentales de viajes dirigido por el periodista Paco Nadal.

TRAVELING es un espacio para compartir, debatir y descubrir en torno a las múltiples expresiones del género documental de viajes con un formato novedoso.

Esta edición TRAVELING 2022 pretende mostrar la mirada personal de tres realizadores de ambos lados del Atlántico. Una mexicana y un español que ejemplifican muy bien la adaptación a estas nuevas técnicas narrativas, que no necesitan de complejos equipos humanos y técnicos para contar bellas historias.

La inauguración de la Semana Travelling será el próximo día 22 de marzo a las 19:00 horas con la proyección del corto documental Yamuna, de Bea Hohenleiter y Adonis Macías, ganadores de la Beca TRAVELING 2019.

Todas las actividades son gratuitas. Acceso libre hasta completar aforo.

viernes, 5 de noviembre de 2021

LA ESPAÑA DEL SIGLO XX REGISTRADA POR ALFONSO EN LA SALA CANAL DE ISABEL II

 

Fiestas de San Antonio, Madrid 1933

La Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid, en colaboración con La Fábrica, y dentro del festival PHotoESPAÑA 2021, presenta la exposición “Cuidado con la memoria”, dedicada a la saga de los Alfonso, precursores de la fotografía moderna, así como impulsores y renovadores del género de la prensa gráfica y  autora de la memoria visual del dinámico, convulso y trágico siglo XX español. El proyecto se concibe como un recorrido antológico por una selección de más de 150 imágenes (39 originales en las vitrinas y 147 copias fotográficas realizadas a partir de los negativos del Archivo Alfonso) cubriendo diferentes épocas y articulada en diferentes espacios, un viaje por el Madrid y la España del siglo XX, por sus gentes, sus paisajes y sus momentos clave. La muestra reúne también un conjunto de material inédito documental y copias de la época procedentes de dos colecciones privadas y del Archivo General de la Administración, titular del fondo fotográfico de Alfonso. Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, ha sido hoy la encargada de presentar la muestra.

Alfonso XIII de caza

Las fotografías funcionan como verdaderos documentos históricos, como un almanaque fotográfico, recorriendo algunos de los principales episodios de nuestra historia, pero también, escenas de la vida cotidiana y sus retratos de estudio, hasta configurar una historia cuidadosamente trazada.

Celebración de la entrada de las tropas de Franco en Madrid, 1939

Detrás del sello Alfonso no hubo uno, sino cuatro fotógrafos pertenecientes a una saga familiar: el padre, Alfonso (Alfonso Sánchez García) y Alfonsito, el hijo, Alfonso Sánchez Portela principalmente y, también como autores, los otros dos hijos Luis y José. Incluso la madre y las hermanas participaban del negocio familiar trabajando en el estudio. Los Alfonso registraron a través de su cámara fotográfica toda una crónica visual de la España del siglo XX: escenas de la vida cotidiana y protagonistas de un tiempo convulso. La frescura y calidad de sus imágenes consiguieron una nueva mirada para el periodismo gráfico y un destacado protagonismo de la firma Alfonso en el oficio. La obra fotográfica de los Alfonso se compone de 116.000 negativos que dan forma a uno de los archivos más importantes de nuestra historia reciente, valiosísimo legado de incalculable valor.

Por el estudio Alfonso desfilaron todos los protagonistas de la vida cultural, social y política de la primera mitad del siglo XX, pero su cámara también retrató los acontecimientos más transcendentales de la política y sociedad española, la guerra civil y el proceso de transformación del país. 

Combates en la Plaza del Torico, Teruel 1937

Alfonso Sánchez García se inició en el fotorreporterismo gráfico, colaborando con los diarios y publicaciones periódicas más importantes del momento y más tarde se le unirían sus hijos al oficio ofreciendo una singular visión sin precedentes de la época. Desde la monarquía de Alfonso XII, la guerra en Marruecos y el Golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, los felices años veinte y treinta, con imágenes de la vida cotidiana de la ciudad de Madrid, de su tiempo de ocio, sus espectáculos y toreros, sus eventos deportivos, pero también la pobreza y miseria de los arrabales. Su objetivo también captó el advenimiento de la República y fue testigo de la guerra civil española y de sus nefastas consecuencias. 

Escena del Manzanares, Madrid 1935

Esquiadoras en la sierra de Madrid, 1933

Acabada la guerra, y debido a las imágenes realizadas durante el período que habían sido publicadas en distintos medios de prensa lo cual se consideró como prueba de una ideología afín a la Republica, se les retiró el carné de reporteros gráficos y no le sería devuelto a Alfonso padre hasta 1952, dos años antes de morir. También se les prohibió realizar fotos en la calle. El 30 de julio de 1942, el diario El Alcázar les señaló en una columna sin firma titulada “Cuidado con la memoria”. En ella se aludía al silencio y discreción con el que debía trabajar la firma, privada ahora de los permisos para ejercer el fotoperiodismo con el fin de evitar “provocar a los que tienen memoria, ofensas que perdonar y agravios que vencer”.

Llegada de África del Batallón del Regimiento del Rey, Madrid 1925

Durante los primeros años de la posguerra los Alfonso recorren los pueblos cercanos de Madrid haciendo fotografías de retrato y sobre todo de carnet para salir adelante. Abren el estudio Museo en el centro de la capital, concebido no sólo como un estudio de fotografía sino, también, como una sala de exposiciones en la que exhibir retratos de diferentes personalidades del momento. Toreros como Juan Belmonte y Fortuna, e intelectuales como Valle Inclán y Azorín, pero también algunos militares del régimen, pasan por el céntrico estudio. Entre ellos el propio Franco, que llama a Alfonso en distintas ocasiones al Pardo para hacerse retratar.

Proclamación de la Segunda República. Puerta del Sol, Madrid 1931

Segunda vuelta ciclista a España, Madrid 1936

Testigos de la apertura democrática, los Alfonso mantuvieron abierto su estudio principal en la Gran Vía madrileña hasta hace pocos años. La fuerza de sus fotografías reside no solamente en los acontecimientos que representan, sino también en la capacidad evocadora de su tomas, encuadres y texturas. Los Alfonso, con sus imágenes memorables, consiguieron construir un retrato fidedigno a la vez que sugestivo de su tiempo y un espacio que todos  reconocemos como propio y que forma parte de nuestra identidad. 

Vendedora de Pavos, Madrid 1922

El recorrido de la muestra se divide en cuatro capítulos: uno introductorio sobre los estudios Alfonso que se encuentra en la planta baja.  Aquí se exhibe una vitrina con originales (libros, carnés, cartas, recortes de periódico, 14 fotos vintage, etc.), así como una de las cámaras utilizadas en los Estudios Alfonso. La planta se complementa con seis gigantografías de algunas de las fotos más emblemáticas de la saga: los retratos de la Chelito, Alfonso XIII cazador, Pablo Iglesias, Francisco y Ramón Franco en Marruecos, Valle Inclán, así como una instalación emulando el estudio de un fotógrafo de la época.

En la primera planta se muestran 47 fotografías bajo el epígrafe "El imperio de la imagen". En ella se reúne una selección del primer tercio de siglo XX que coincide con el auge de la prensa gráfica.

En la segunda planta, "Los años convulsos", continua el recorrido con los preámbulos, el desarrollo de la guerra civil y el fin de la contienda, a través de otras 47 fotografías.
Verbena popular, Madrid 1922

Un último tramo está dedicado al retrato, como práctica que el estudio trabajó en paralelo a su actividad documental. Aquí se muestran 47 fotografías, entre los que se encuentran rostros de la vida política y cultural de la época como la Familia Real, Alfonso XIII, Pablo Iglesias, Julio Romero de Torres, Gregorio Marañón, Federico García Lorca, Ramón del Valle Inclán, Manuel Azaña y su esposa, Francisco Franco, Antonio Bienvenida o Camilo José Cela.

En la cuba se muestra un video documental con testimonios del comisario de la exposición, Chema Conesa, así como de los especialistas Bárbara Mur, Miguel Sánchez Vigil y Mercedes Martín Palomino, que se ilustran con una nutrida secuencia de fotos, algunas no expuestas.

Ramón María del Valle Inclán paseando por Recoletos, Madrid 1930

La exposición ha sido comisariada por Chema Conesa Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid que tras acabar la licenciatura cursó los estudios de Imagen y Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información. Tras una extensa carrera dedicado al mundo de la prensa actualmente continúa su labor fotográfica y editorial, con la dirección de la colección Photobolsillo, (monografías de fotógrafos españoles editada por La Fábrica), así como con el comisariado de exposiciones y ediciones de otros libros.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 23 de enero del 2022 en la Sala Canal de Isabel II, en su sede de la calle Santa Engracia, 125 de Madrid. 


Todas las imágenes: ©Alfonso.-Vegap,-Madrid,-2021

jueves, 9 de septiembre de 2021

CASA DE AMÉRICA INAUGURA LA TEMPORADA CON DOS EXPOSICIONES DE MARILENE RIBEIRO Y FRANCISCO UBILLA

 

© Marilene Ribeiro

La intervención humana sobre la naturaleza y los efectos sobre el individuo son el eje central del proyecto ganador de Descubrimientos PHotoESPAÑA 2020. “Agua Muerta” es un proyecto conjunto entre los protagonistas de las imágenes – afectados anónimos de las obras civiles en regiones de Brasil – y la fotógrafa Marilene Ribeiro que desmonta los mitos de la hidroelectricidad como una fuente de energía “sostenible y verde”.

En todo el mundo, la energía hidroeléctrica se presenta como una fuente de energía renovable y ecológica. Pero la producción de energía hidroeléctrica esconde un conflicto mucho más oscuro, uno que durante mucho tiempo ha sido eclipsado por sus cualidades ecológicas. En su proyecto “Agua Muerta”, Marilene Ribeiro arroja luz sobre el severo impacto que tiene la construcción de represas en los habitantes locales. A pesar de la destrucción que las plantas hidroeléctricas causan en las vidas de los residentes cercanos, la vida silvestre circundante y las culturas tradicionales a orillas del río, la expansión de la industria hidroeléctrica continúa causando estragos en las comunidades de todo el mundo.

© Marilene Ribeiro

Agua muerta de la fotógrafa Marilene Ribeiro es el proyecto ganador de la última convocatoria de Descubrimientos PHotoESPAÑA. Año tras año, PHotoESPAÑA selecciona el mejor porfolio de entre todos los que se presentan a los visionados; el premio consiste en una exposición individual durante la próxima edición del festival. En esta ocasión, Casa de América es la sede que acoge el proyecto ganador de Descubrimientos PHotoESPAÑA 2020.

A través de esta exposición, Marilene Ribeiro se adentra en las luces y sombras de la energía hidroeléctrica, desde la perspectiva de los habitantes de zonas afectadas por grandes obras civiles. El trabajo habla de la vida de esas familias de las riberas que se han visto afectadas por la construcción de represas con fines hidroeléctricos en tres regiones diferentes de Brasil. 

© Marilene Ribeiro

Agua muerta fluye entre dos ríos, el de lo material y el de lo intangible –la belleza, la identidad, la memoria, lo trascendental–. Ambos ríos confluyen dentro del espacio de esta obra: la zona del encuentro, el territorio donde se dan los intercambios entre los sujetos y la fotografía. El proyecto cuenta con una serie de retratos “co-creados” entre la fotógrafa y los protagonistas de las historias que recoge en la muestra, así como una recopilación de imágenes de sus pérdidas materiales a causa de este fenómeno. El trabajo de Marilene se presenta en formato video recogido en dos pantallas, una de ellas muestra las imágenes estáticas realizadas por la fotógrafa mientras la otra nos permite observar la zona ambiental donde fueron tomadas dichas imágenes en forma de película continua. 

Marilene Ribeiro

La exposición podrá verse en la planta baja de Casa de Ámerica desde el 10 de Septiembre hasta el 10 de Octubre de 2021.

Mª Ángeles Osorio, Enrique Ojeda, Francisco Ubilla y Roberto Ampuero

En la primera planta, en la Sala Torres García y desde el 10 de Septiembre hasta el 6 de Noviembre podremos contemplar la exposición “Rincones Geométricos”, del fotógrafo chileno Francisco Ubilla.

La muestra recoge una serie de imágenes callejeras con vivos colores y estilizadas líneas de Francisco Ubilla, realizadas algunas desde atrevidos ángulos que nos permiten una visión panorámica del ambiente que rodea la imagen, es en definitiva un trabajo de fotografía de calle que busca la simpleza en escenarios urbanos y mostrar esa desapercibida interacción que tenemos con nuestro entorno. A fin de cuentas, estamos rodeados de geometrías y equilibrios que pasan desapercibidas gracias a las prisas de nuestro día a día, siendo este trabajo una búsqueda de esos pequeños y fugaces momentos de armonía.

© Francisco Ubilla

© Francisco Ubilla

Las imágenes presentadas en esta ocasión han sido realizadas en Chile y en España, como una propuesta de acercamiento cultural entre ambas naciones a través de la fotografía de calle, una más pausada y llena de color, donde se vean cómo las formas de la ciudad interactúan con las personas y cómo en solo unos instantes de precisión, se pueden crear armonías visuales que perfectamente pueden estar en cualquier esquina de barrio, tanto de Chile como de España.

© Francisco Ubilla

© Francisco Ubilla

Francisco Ubilla es un fotoperiodista chileno. Cursó periodismo en la Universidad diego Portales de Chile y cuenta con un Máster en Fotografía Arte y Técnica de la Universidad Politécnica de Valencia. Ha sido Asesor de Prensa del Instituto Cervantes de Estocolmo y hoy en día es un fotoperiodista colaborador de medios como El País y Associated Press en Mallorca, Islas Baleares, lugar donde reside desde hace 4 años y donde también es profesor de fotoperiodismo en la Universidad Alberta Giménez. También es profesor colaborador de la Universidad Alberto Hurtado de Chile.

© Francisco Ubilla

© Francisco Ubilla

Ha sido premiado como Primer Lugar de Chile en el Sony World Photography Award, Finalista del SIPA Award y del Travel Photographer Society y Mención de Honor en el International Photography Award.  Cuenta además con la beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Dirac, para la creación artística de chilenos en el extranjero.

La presentación de la exposición ha corrido a cargo de Don Enrique Ojeda Vila, Director general de Casa de América, Don Roberto Ampuero, Embajador de Chile en España y Dª Mª Ángeles Osorio, Directora Ejecutiva de la Fundación Chile-España.

sábado, 27 de marzo de 2021

LA SALA EL ÁGUILA ACOGE, DEL 26 DE MARZO AL 30 DE MAYO, LA EXPOSICIÓN NICOLÁS MULLER. LA MIRADA COMPROMETIDA.

 

Comida de Empresa. Madrid, 1950

Es relativamente frecuente que un tiempo después del fallecimiento de un artista se encuentre alguna obra inédita del mismo. Podría tratarse de una partitura, un cuadro, un poema, un manuscrito o como ocurre en este caso el soporte de una serie de fotografías. Cuando Ana Muller se encargaba de vaciar el último estudio que su padre Nicolás Muller, uno de los más importantes y reconocidos documentalistas del pasado siglo XX, tuvo en Madrid, se dio de lleno con una caja que contenía montones de negativos acumulados a lo largo de los años. A pesar de que éstos no estaban en muy buen estado inmediatamente se dio cuenta del valor de los mismos tanto a nivel documental como fotográfico. 

Con la ayuda de Juan Manuel Castro Prieto, la también fotógrafa y colaboradora de su padre desde principio de los años sesenta Ana Muller, digitalizó los negativos que fueron intervenidos por éste para conseguir un resultado óptimo con el que poder trabajar. A partir de ahí comienza a fraguarse lo que culminará en una muestra que hoy podemos ver en la Sala El Águila de Madrid, pero que previamente ha pasado por Tánger y Tetuán y que seguirá su andadura por los países en los que Nicolás Muller vivió y trabajó una vez finalizada la exposición de Madrid el 30 de mayo. 

Labrador. Hungría, 1935

Con los archivos gravados en un pendrive Ana se dirigió al Instituto Cervantes, institución que siempre estuvo muy interesada en el trabajo de su padre y cuyo anterior director Juan Manuel Bonet quiso ya organizar una exposición con los trabajos que el fotógrafo realizó en Marruecos. Es el poeta Martín López Vega, actual responsable del área de cultura quien se reúne con ella en esta ocasión y queda encantado con el material que está visionando. A partir de aquí y con la colaboración de la Comunidad de Madrid, en cuyo Archivo Regional está depositado el mayor fondo de imágenes del autor, y de el Ministerio de Cultura se empieza a trabajar en plena pandemia hasta llegar al resultado que hoy podemos contemplar y que está compuesto de 125 imágenes, la mayoría inéditas y que abarcan desde las primeras tomas que Nicolás Muller realizó cuando siendo estudiante de derecho y de ciencias políticas recorría con un grupo de amigos, escritores y poetas su país natal, Hungría, andando y en bicicleta y que él aprovechaba para documentar todo aquello que le llamaba la atención, hasta mediados de los sesenta. 

Construcción de Diques. Hungría, 1936

La Madelaine. París, 1938

Hungría era por aquel entonces un país semi feudal de ámbito rural y con una pobreza extrema. Muller documenta está situación retratando a los trabajadores y a las gentes que encuentra a su paso en sus tareas cotidianas. Ya desde estas primeras imágenes se puede observar una mirada profunda y una precisión técnica que iría perfeccionando con los años pero que para un aficionado, absolutamente autodidacta sorprende por su gran calidad. Como sorprende también la sensibilidad y el respeto con que refleja las duras condiciones de vida de niños y adultos, trabajadores en su mayoría desde una edad muy temprana y que va encontrando por igual en los distintos países que va visitando. 

Campesino del Alto Saboya. Francia, 1938

Mercado de Vilar Formoso. Portugal, 1939

Una de las cosas que llama la atención al visitar la exposición es lo increíblemente bien que funciona la composición en todas las imágenes de Muller. Las líneas juegan un papel muy importante en la fotografía, nos ayudan a dirigir la mirada hacía los puntos más importantes, crean dinamismo, nos dan un sentido del ritmo. En las imágenes de Nicolás Muller las líneas no se ven, pero se intuyen. La mayoría de sus fotografías siguen a la perfección la llamada regla de los triángulos, en donde todos los elementos están colocados de manera que cada persona u objeto tiene un peso específico en la imagen. Eso hace que la imagen tenga estabilidad y un mayor impacto visual. También el uso que el fotógrafo hace de los planos picados y contrapicados resalta aquello que quiere mostrarnos. 

Bajo la lluvia. Portugal, 1939

Las fotografías que llenan la sala, fueron realizadas en los distintos países en los que el fotógrafo vivió antes de asentarse en España. Así podemos ver imágenes de Paris, Oporto, Lisboa, Marruecos, la ciudad de Tánger donde tuvo su residencia durante varios años y desde donde dio el salto a España en el año 1948. Fue en Paris en 1938 cuando Nicolás Muller comienza a trabajar como profesional realizando encargos para  Regards, Marianne o Paris Match. Sobre todo se trataba de trabajos relacionados con las colonias infantiles, pero también con otro tipo de fotografía social que refleja la labor de dentistas, labradores, escuelas, etc. De allí saltó a Portugal, con un encargo de una revista francesa, pero allí pasó poco tiempo ya que se encontró con una serie de problemas personales. Y como no pudo volver a París, que había sido ocupada por el ejercito alemán, desde Lisboa recaló en Marruecos en el año 39 donde permaneció por un período de nueve años. 

Tanger, 1942

Grupo de niñas. Tanger, 1945

Ya en Madrid instaló su gabinete en el Paseo de la Castellana, por aquel entonces Paseo del Generalísimo, esquina con la calle Ayala y empezó a trabajar realizando retratos que se encontraban fuera de lo que se estilaba entonces para fotografía comercial, usando planos más cortos, más directos, sin retoques, sin posturas forzadas. Su relación con escritores, filósofos y otros intelectuales le ayudó a posicionarse, al colocar los retratos que realizaba a estos personajes en las vitrinas que daban a la calle, lo cual atraía nuevos clientes a su estudio. Utilizaba un equipo muy básico con iluminación de lámparas fresnel, práctimente sin trípode y con una Rolleiflex que años más tarde, en el 62, cambiaría por una Hasselblad.

El río Huecar. Cuenca, circa 1952

El conjunto de las imágenes que forman la exposición, que ha sido comisariada por la propia hija del fotógrafo Ana Muller y por  José Ferrero, suponen una perfecta muestra del trabajo de Nicolás Muller, que invita a reflexionar y a querer conocer un poco más de una época pasada, pero reciente, y de la obra de este fantástico fotógrafo. Además, de forma exclusiva para esta ocasión, en la Sala El Águila acompañan a estas imágenes numerosos documentos, fotogramas y publicaciones del Fondo Nicolás Muller que se custodia en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y que cuenta con más de 80.000 fotografías.

Ana Muller y José Ferrero

Junto con la exposición se ha editado un libro que próximamente podrá adquirirse tanto en la sede del Instituto Cervantes como en la librería de LA FABRICA y que contiene el total de las obras expuestas.