Cabecera La Mirada Fotográfica

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jueves, 23 de abril de 2020

CELEBREMOS EL DÍA DEL LIBRO DE LA MANO DE TOD PAPAGEORGE


Qué mejor para celebrar el día del libro que recomendaros uno de fotografía.

Hace ya tiempo que le tenía echado el ojo a DR. BLANKMAN’S NEW YORK de Tod Papageorge, autor del que ya os había comentado hace algún tiempo otro de sus libros, PASSING THROUGH EDEN. Cuando vi por primera vez un ejemplar fue en una página de libros de segunda mano y tenía un precio estupendo, pero por azares del destino lo dejé pasar y cuando quise comprarlo ya no estaba disponible. Hace unos días mientras buscaba una obra de otro autor lo encontré por casualidad en la editorial Steidl, nuevo y aunque algo más caro,  también con un precio bastante bueno para lo que es el libro ya que está encuadernado en tela con una foto superpuesta en la cubierta y muy bien trabajado. Realmente merece la pena.
 




Tod Papageorge empezó a hacer las fotografías en color que componen el libro en 1966, cuando tenía  veinticinco años. Aproximadamente un año después, a principios de 1967 dio el trabajo por terminado. Todas las imágenes pertenecen a la ciudad de Nueva York y fueron realizadas con la mítica película para  diapositivas ya desaparecida, Kodachrome 25 ASA, que impregnaba las imágenes con un color único y característico.

En realidad Papageorge, que hacía poco que se había trasladado a vivir a  Manhattan, comenzó este trabajo con la esperanza de que pudiera conseguirle algunas encargos comerciales que le facilitaran algunos ingresos para pagar el alquiler. Lo hizo a sugerencia de sus nuevos amigos, Garry Winogrand y Joel Meyerowitz quienes le aconsejaron también que utilizara diapositiva porque sería más fácil de colocar en revistas y editoriales. No lo consiguió. Su forma de fotografiar la calle de la misma manera que lo había estado haciendo en blanco y negro, pero también intuitivamente haciendo imágenes de bodegones de escaparates y tiendas con carteles, donde las frutas o las cajas de productos eran tan propensas a aparecer como algún cartel político pegado en las pared con imágenes de una niña vietnamita llorando, claramente no eran una buena fórmula para el éxito comercial.




Sin embargo las imágenes recogidas por Tod Papageorges durante aquel año en que los fotógrafos callejeros utilizaban película en blanco y negro y se movían rápidamente entre los peatones y el tráfico para captar la vida de la ciudad de las luces, resultaron innovadoras al sentirse atraído por los escaparates con su simetría armonizada y diferentes tonos de oro entre jarras de gelatina y jarras de sidra.  Y decidió captar todo aquello del mismo modo que, usando velocidades de obturación más lentas y esperando un latido adicional o dos para que los transeúntes se acomodaran en sus zancadas, componía escenas de líneas limpias cargadas de simbolismo e ironía. El momento histórico que se estaba viviendo, con las protestas por la guerra de Vietnam, o el llamado verano del amor en el que abundaban las flores con sus llamativos colores, le proporcionaron no pocos momentos interesantes para plasmar con su cámara.





Aquellas fotos que nunca se publicaron, han sido ahora recogidas en este magnífico libro publicado por la editorial Steidl  y que yo os recomiendo a todos aquellos que como yo disfrutáis de la buena fotografía. 




Todas las imágenes contenidas en este artículo son propiedad de su autor Tod Papageorge y han sido utilizadas única y exclusivamente con afán divulgativo de su obra. 

martes, 7 de abril de 2020

LA CUARENTENA DE ADAS VASILIAUSKAS


Que la cuarentena no es igual para todos es evidente, y los fotógrafos no son una excepción, pero mientras que muchos de nosotros nos hemos visto prácticamente paralizados en nuestros trabajos o limitados a un entorno sumamente reducido en el ámbito personal, algunos han abierto su creatividad y han desplegado los medios a su alcance para lograr resultados sorprendentes sin tener que salir de casa. 

Es el caso de Adas Vasiliauskas, fotógrafo lituano que con ayuda de un dron  y, mientras mantenía la distancia social como el resto de nosotros, se dispuso a documentar a las personas a su alrededor para una serie maravillosamente conmovedora, Cuarentena.




Al capturar a sus vecinos tras los cristales de sus universos privados e impuestos, el trabajo de Vasiliauskas ofrece una sorprendente amalgama de imágenes familiares. Vemos personas presionando sus caras sonrientes contra las ventanas; parejas con ropas deportivas; un mujer trabajando con  su ordenador junto a sus hijos; familias celebrando un cumpleaños; compañeros de piso posando con instrumentos musicales; barbacoas improvisadas; una bailarina calentándo en su terraza; gente aprovechando los rayos de sol invernales. Vemos disfraces y fiestas, perros y sesiones de corte de pelo en balcones. Y, contra todo pronóstico, curiosamente vemos sonrisas, muchas sonrisas.

Personas que están solas y otras que pasan la cuarentena acompañados de sus parejas o familias, todos ellos son una lección de solidaridad y de cómo en los momentos difíciles somos capaces de reinventarnos y ponerle a la vida un toque de color y de alegría.





Todas las imágenes son propiedad de su autor ©Adas Vasiliauskas

Puedes visitar el trabajo completo en su web:


 

 

lunes, 30 de marzo de 2020

#PHEdesdemibalcón el proyecto de PhotoEspaña que inaugurará la vigesimotercera edición del Festival durante el verano

© Alberto García Alix

Picasso, Dali, Magritté, Hopper… A lo largo de la historia del arte la ventana ha sido y se ha mantenido como un motivo recurrente de representación artística. Ventanas que descubren una realidad exterior, o que se utilizan como símbolo de un anhelo.

En la primera fotografía de la que se tiene constancia en la historia, Vista desde la ventana en Le Gras, Joseph Nicéphore Niépce, utilizó este elemento como motivo artístico. Y desde ese momento han sido muchos los grandes fotógrafos que han usado ventanas y balcones para reflexionar sobre el espacio interior y exterior.

En estos momentos en los que el mundo se encuentra sumergido en una etapa complicada, ventanas y balcones han pasado a la primera línea y, más que nunca, están cargados de significado. Nos asomamos por ellos para seguir en contacto con el mundo exterior, exploramos nuevas formas de comunicación e intentamos llevar ánimo y agradecimiento a quienes no pueden vernos, pero que sí nos escuchan.

Por todo ellos, PHotoESPAÑA  lanza la convocatoria online #PHEdesdemibalcón. Una iniciativa fotográfica y  participativa para fomentar la creatividad y la comunicación. El festival quiere invitar a los ciudadanos a utilizar balcones y ventanas como sus principales fuentes de inspiración en estos días, y como marcos desde los que poner a prueba su creatividad fotográfica. Una oportunidad para profundizar en nuestra forma de mirar redescubriendo con ello nuestro entorno, a nuestros vecinos e incluso, a nosotros mismos.

PHotoESPAÑA invita a los Ayuntamiento de las grandes ciudades de España a que se sumen a esta iniciativa para organizar en cada una de las ciudades participantes una exposición al aire libre en puntos emblemáticos, con una selección de las imágenes presentadas, realizada por el festival.

Balcones y ventanas se convertirán en salas de exposiciones en las que compartir colectivamente, cada una de las miradas individuales. Miradas desde el balcón que podremos observar desde el otro lado.

Las exposiciones de esta iniciativa marcarán el pistoletazo de salida de PHotoESPAÑA 2020, a lo largo del verano.

La web que recogerá las imágenes participantes estará abierta a partir de hoy y las exposiciones  en todas las ciudades participantes se colgarán a partir del mes de junio, como inauguración oficial de PHE, que este año se celebrará durante todo el verano, hasta finales de septiembre.

Como dijo Elliott Erwitt: “La fotografía es el arte de la observación. Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. Me he dado cuenta de que tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo ves las cosas.”

La convocatoria de #PHEdesdemibalcón permanecerá abierta desde hoy hasta el 17 de mayo y será una ventana a la creatividad individual, en un proyecto colectivo que esperamos nos ayude a tener una ilusión y un objetivo común más.