Cabecera La Mirada Fotográfica

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jueves, 2 de junio de 2022

PÉREZ SIQUIER. EL PESO DEL REALISMO

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

La exposición Pérez Siquier que se expone desde el 1 de junio hasta el 28 de agosto en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre,  hace un recorrido por la obra del fotógrafo almeriense, desde sus primeras series, que se caracterizan por una aguda crítica social, hasta las imágenes de una España en la que comienza a desarrollarse una sociedad de consumo aparentemente “moderna” y libre, durante la posguerra y el franquismo. Además, se incluyen sus trabajos posteriores en los que vemos como la introspección sustituye al “ruido” de sus inicios y a la estética que podríamos incluso considerar kitsch de series como La Playa. 

Todas las fotografías expuestas pertenecen a la Colección Fundación MAPFRE.

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

Si las obras de arte no pueden ser consideradas sin tener en cuenta elementos como la etnia, la clase social y el género, nos encontramos ante un hombre blanco, joven, de facciones nórdicas y de clase media que encuentra, a escasos pasos de su domicilio y de su lugar de trabajo remunerado, un mundo latente que no se apaga y que le habla desde un espacio intemporal, perdido en un intersticio de la historia. Hablamos de “La Chanca”, uno de los primeros trabajos del autor y quizás uno de los más representativos, realizado entre los años 1957 y 1965 y cuyas imágenes representan el paradigma de toda una época en la que el humanismo fotográfico se entrelaza con los intereses de la novela social o de la crónica de viajes que la mejor literatura española del momento estaba desarrollando, de Rafael Sánchez Ferlosio a Camilo José Cela o, muy especialmente en este caso, Juan Goytisolo.

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

La serie se adentra en el barrio almeriense  poblado por un subproletariado urbano que habita una peculiar arquitectura. El fotógrafo trata por un lado de describir y, por otro, de dignificar un modelo de vida y de sociabilidad urbana seculares, anteriores al gran éxodo rural que llenará de barriadas obreras las grandes capitales españolas. Un caso de estudio local que, sin embargo, universaliza su significado de manera inmediata, en contacto directo con las poéticas renovadoras de la fotografía y el cine neorrealistas italianos.   A mediados de los 60 el propio fotógrafo delimita su discurso realizando una nueva serie de fotografías de la barriada en color. Un cambio que procede de una asociación visual con el desarrollismo y el optimismo construido e impuesto a partir de los años sesenta por el régimen franquista.

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

Es realmente sorprendente que Pérez Siquier realizara un trabajo tan novedoso, incluso podríamos decir un tanto arriesgado al adentrarse en el mundo del color en una época en que todo lo que no fuera blanco y negro se consideraba banal y sin ningún valor artístico. Y aunque su serie más conocida siga siendo la de “La Chanca”, las fotografías que lo identifican inmediatamente son las de la serie “La Playa”, que realizó en torno a los años setenta. Son imágenes rotundas, que tardaron tiempo en ser aceptadas  y asimiladas  en el mundo fotográfico debido a su modernidad y a los audaces encuadres y colores de las imágenes. También resulta muy interesante la precisión de su mirada al fotografiar las paredes que habiendo sido pintadas por los habitantes de las casas en diferentes colores comenzaban a desconcharse formando dibujos y relieves cuyas texturas llamaron la atención del autor. 

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

© Carlos Pérez Siquier, VEGAP, Madrid, 2022

La exposición se cierra con la serie «La Briseña», que sugiere un repliegue hacia el interior, un gesto muy común en fotógrafos que entran en su madurez. Del mismo modo que los coloridos exteriores de la arquitectura vernácula protagonizaban «La Chanca» en color seis décadas atrás, en sus últimas obras el encuadre lo ocupa el interior de su residencia veraniega situada en el desierto almeriense. Un pequeño cortijo que da nombre a la serie y que toma su denominación de los vientos que recorren ese paisaje. La materialidad del encalado de las paredes y la presencia de objetos aparentemente insignificantes indican un proceso introspectivo, una reivindicación de la identidad material del territorio que le era más querido aportando una luz nueva sobre su obra. 






La muestra ha sido comisariada por Carlos Gollonet, conservador jefe de Fotografía de Fundación MAPFRE y Carlos Martín, comisario independiente.






EL MUSEO NACIONAL DEL ROMANTICISO SE EMBARCA EN LA ‘CRÓNICA DE UN EXILIO’, DE LA FOTÓGRAFA GERMAINE KRULL

Vistas desde la cubierta.
Archivo personal de Olivier y Michka Assayas.

El Museo Nacional del Romanticismo, adscrito al Ministerio de Cultura y Deporte, ha inaugurado hoy la exposición Germaine Krull. Crónica de un exilio. La muestra narra el viaje a bordo del carguero ‘Capitaine-Paul-Lemerle’ iniciado en Marsella en marzo de 1941 y documentado por la fotógrafa alemana Germaine Krull, una de las más destacadas de la vanguardia francesa de los años 20 a 40 del siglo pasado.


Junto a Krull, viajaban otros pasajeros escapando de una Europa inmersa en la Segunda Guerra Mundial, desde la Francia colaboracionista de Vichy: judíos, republicanos españoles y otros refugiados. Además, esta embarcación acabaría reuniendo a importantes figuras del panorama cultural del momento, como el surrealista André Breton y su esposa, la pintora Jacqueline Lamba, el antropólogo Claude Lévi-Strauss, los escritores Victor Serge y Anna Seghers, y el pintor Wifredo Lam.

El puente transbordador, Marsella.
Archivo personal de Olivier y Michka Assayas. 

Vistas del puerto de Marsella.
Archivo personal de Olivier y Michka Assayas. 

Comisariada por Neus Miró, la exposición parte de las fotografías de la colección de Olivier y Michka Assayas, hijos de Jacques Rémy (Raymond Jacob Assayas), cineasta que también viajaba en el carguero. Las instantáneas halladas por Olivier Assayas en la casa de campo familiar permitieron reconstruir un relato de la travesía, junto con los textos dictados por Jacques Rémy a Michka Assayas y Catherine de Károlyi, madre de ambos hermanos, así como escritos de la propia Germaine Krull.


Cinco secciones recorren el trayecto compartido por la fotógrafa y el cineasta, desde la salida de Marsella, pasando por Orán y Casablanca, hasta la llegada a Martinica (a Fort-de-France) —aproximadamente, un mes después de zarpar—. Además, el texto de Rémy ‘Sur un cargo…’ [A bordo de un carguero…], presente en la exposición, describe los detalles del transcurso de la vida en el barco. Las fotografías de la última sección abordan el posterior viaje de Germaine Krull y Jacques Rémy a Guayana Francesa, reflejando su experiencia en esta colonia penal en sendos escritos. Los caminos de ambos se separarán después de llegar a Río de Janeiro, donde Krull permanecerá alrededor de un año, mientras que Rémy seguirá hasta Buenos Aires.

Retrato de grupo. Jacques Rémy y Victor Serge sentados. De pie: señorita M. B., un estudiante belga, Germaine Krull, un ingeniero alemán. Archivo personal de Olivier y Michka Assayas.


Interiores y estancias del penal.
Archivo personal de Olivier y Michka Assayas. 

Las instantáneas de Germaine Krull, la mayoría de pequeño formato aproximadamente de unos 5x7 centímetros,  retratan de forma sincera y directa una dura travesía desde Europa a América y se acompañan de documentos que ayudan a reconstruir también el viaje de Jacques Rémy, así como de un mapa que da cuenta del entonces Imperio Colonial Francés y sus rutas marítimas, contextualizando la travesía del ‘Capitaine-Paul-Lemerle’. Las imágenes tomadas a lo largo del trayecto y que en realidad forman parte de un álbum familiar del que no existen negativos,  suponen un paréntesis en la producción de Krull y se diferencian claramente de su obra anterior, por la que ya era conocida y apreciada, y también serán un punto de inflexión en su trayectoria. Las imágenes que se podemos contemplar en esta muestra podría decirse que son casi desconocidas ya que sólo han sido exhibidas en una ocasión en Francia. 

Retrato de grupo a bordo del Saint Domingue o del Correio Brasileiro rumbo a Río de Janeiro. Germaine Krull aparece sentada en el brazo de la butaca. Detrás de ella, Jacques Rémy entre otros pasajeros.
Archivo personal de Olivier y Michka Assayas. 

El Museo Nacional del Romanticismo, consagrado a la época que vio nacer a la fotografía, se suma así un año más a su tradicional cita con PHotoESPAÑA, que en 2022 conmemora su vigésimo quinto aniversario. Esta exposición se enmarca, además, en el Año Temático de la Fotografía que celebra la institución estatal, a través de diversas actividades, propuestas expositivas y visitas específicas que culminarán en el Congreso Internacional ‘Fotografía y Museo: De los orígenes a la conquista de un espacio de visibilidad en España y América Latina (siglos XIX-XXI)’, que se celebrará en noviembre, volviendo a trazar puentes entre Europa y América, y entre los siglos XIX y XX y la centuria actual.


© C. Meléndez

Germaine Krull (1897, Poznan - 1985, Wetzlar) ya era una reconocida fotógrafa de la vanguardia artística europea en el momento de este viaje (1941). Había llegado a ser colaboradora principal de la revista ‘Variétés’ (1928-1930), publicación cercana a los surrealistas belgas. También había realizado numerosos reportajes para la revista fotográfica ‘Vu’ (1928-1940), creada por Lucien Vogel. Krull destacó sobre todo, durante los años 20 y 30, por sus singulares “libros de fotos” (‘Métal’, ‘Marseille’, ‘Paris’…), donde fue pionera en el tratamiento y presentación de las imágenes.


La exposición presenta una oportunidad de poner en valor en España a esta artista, y especialmente una parte de su obra más desconocida por el gran público, que es el testimonio de un viaje compartido hacia el exilio donde las historias individuales trascienden la realidad del momento para pasar a formar parte, como relato atemporal, de la memoria colectiva.



lunes, 30 de mayo de 2022

PAOLO GASPARINI EXPONE EN LA FUNDACIÓN MAPFRE SU CAMPO DE IMÁGENES

 

La exposición Paolo Gasparini. Campo de imágenes hace un recorrido completo por la trayectoria del artista, centrado tanto en sus fotografías como en otro de sus soportes principales de expresión, el fotolibro, mecanismo narrativo crucial para definir la historia de la fotografía en el continente. Seis décadas de carrera fotográfica que ofrecen, en su conjunto, un itinerario por diversas urbes mutantes: Caracas, La Habana, São Paulo, Ciudad de México, pero también con resonancias en Múnich, París o Londres.  

La muestra está formada por más de 300 obras que  ya forman parte de las Colecciones Fundación MAPFRE.  



La aproximación del autor a la cultura visual se genera desde el desplazamiento, pues mientras se camina, se retrata, y en este deambular desvela la poética de su obra, influida por la tragedia urbana, que en su caos revela su vitalidad. Al autor le gusta caminar por los alrededores de su casa pero también por lo barrios periféricos de las distintas ciudades que ha visitado a lo largo de su vida y en los que ha posado su certera mirada para contarnos historias que se le revelan en sus caminatas. 

Paolo Gasparini (Gorizia, Italia, 1934) emigró a Caracas en 1954, siguiendo un éxodo voluntario familiar. Allí se encontraba parte de su familia y, en concreto, su hermano Graziano, entonces ya un reputado arquitecto que le regaló su primera cámara a los diecisiete años.   



Con el fin de evadir el servicio militar, a los veinte años se instala en Venezuela de forma definitiva e inicia una intensa actividad como fotógrafo de construcciones arquitectónicas al tiempo que captura imágenes de los arrabales de la capital. Pronto comienza a trabajar para proyectos de la Unesco, en paralelo a su obra más personal, que desarrolla en Venezuela y Cuba. En 1993 obtiene el Premio Nacional de Fotografía de Venezuela y dos años después representa a su país en la Bienal de Venecia.

En las dos últimas décadas ha viajado intensamente por Europa y América Latina completando series sobre temas abiertos anteriormente y ha realizado numerosas exposiciones en torno a sus fotografías y sobre sus libros, unos veinte publicados hasta la fecha.  



En la presente muestra podemos ver representadas algunos de sus trabajos más importantes: Para verte mejor, América latina (1972), Miliciano, Trinidad, Cuba, 1961, Il corpo, San Daniele del Friuli, Italia, 2003–2004, Rostros de Venezuela y Bobare (195-1960), México - el suplicante (1971-2015), entre otros. 

Paolo Gasparini es el fotógrafo que mejor ha retratado las tensiones y contradicciones culturales del continente sudamericano. Sus imágenes transmiten la dura realidad social que ha enfrentado una región cuya autenticidad cultural es incuestionable y en donde pasado y tradición local dialogan con una torpe modernidad impuesta. Gasparini crea una obra con un lenguaje visual propio que parece manifestar siempre una crítica a la sociedad de consumo, al tiempo que revela una cierta obsesión por el modo que tiene el marketing y la publicidad de seducirnos.  



El recorrido expositivo está dividido en dieciséis secciones que recogen algunos de los proyectos más relevantes del artista a lo largo de más de seis décadas de trabajo, y hace hincapié en sus fotolibros, que el artista reconoce como un medio de expresión equiparable, en importancia, a sus fotografías.  

La exposición se acompaña de un catálogo en el que se reproducen todas las obras expuestas y cuenta con ensayos a cargo de la comisaria de la exposición María Wills Londoño, el historiador de la fotografía Horacio Fernández, la historiadora e investigadora de la cultura visual Sagrario Berti, el escritor y periodista Juan Villoro y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras Antonio Muñoz Molina. 


La muestra podrá visitarse desde el 1 de junio al 28 de agosto. La entrada general son 5 € y los lunes no festivos entre las 14:00 y las 20:00 horas el acceso a las salas es gratuito. 



sábado, 28 de mayo de 2022

LOS PAISAJES DE SEBASTIÄO SALGADO SE UNEN A LOS DE LAS COLECCIONES REALES PARA CELEBRAR EL 25 ANIVERSARIO DE PHOTOESPAÑA

 

Isla de Siberut, Indonesia 2008 © Sebastiäo Salgado

Por primera vez en los 25 años que lleva celebrándose el Festival de PHotoEspaña, Patrimonio Nacional se une a la cita para presentar en los salones Génova del Palacio Real la exposición Sebastiäo Salgado y las Colecciones Reales, Encuentros en torno a la fotografía de paisaje. La muestra está patrocinada por Acciona y podrá visitarse entre el 31 de mayo y el 4 de septiembre. 

En el acto inaugural, la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva, ha destacado que la exposición es un doble encuentro, porque no solo conecta a los pioneros de la fotografía con la mirada contemporánea de Salgado, sino que también une a Patrimonio Nacional con PHotoEspaña. También ha afirmado que los fondos del Archivo General de Palacio y de la Real Biblioteca son fundamentales para entender la historia de la fotografía en España y en Europa. 

Balete Castaños en el bosque de Tinunkup. (Mindanao,Filipinas).-Autor desconocido, 1892

Cascada de la Caprichosa, Monasterio de Piedra - Jean Laurent, 1862

Salto del Ángel, 2006 © Sebastiäo Salgado

Por su parte Claude Bussac, directora del festival, ha comentado que la exposición crea una relación inédita, ya que aporta a la vez una mirada hacia la fotografía del XIX, pero también una mirada hacia la fotografía contemporánea, en la que vemos también unas notas de lo sublime. 

La muestra reúne 12 imágenes de Sebastiäo Salgado con 67 piezas de fotógrafos pioneros del siglo XIX: Clifford, Laurent, William Atkinson, Adolphe Braun, Isaiah West Taber y otros archivos históricos procedentes del Archivo General del Palacio y la Real Biblioteca. A través del tiempo y el espacio, se teje un hilo conductor que conecta el trabajo de más de veinte autores y sus particulares acercamientos a la naturaleza. En su mayoría estos trabajos son obra de fotógrafos extranjeros instalados en España, bajo el encargo de documentar escenas, retratos y vistas urbanas. Sin embargo su mirada también recayó sobre la naturaleza que encontraban a su paso: refugios que todavía pervivían ajenos al torbellino del progreso. 

Cocoteros a orillas del mar, Ceilán - Plateco, 1930

Coleccion de la Real Biblioteca

Desierto de Tadrart, Argelia 2009 © Sebastiäo Salgado

Pero es al contemplar la obra de Salgado y ponerla en paralelo con los ejemplos tempranos de la fotografía cuando podemos apreciar de forma sorprendente como imágenes de diferentes autores, épocas y escenarios comparten un enorme parecido. Es aquí donde emerge la noción de lo sublime formulada por Edmund Burke en su tratado Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y lo bello, describiéndola como esa sensación de insignificancia que nos invade al contemplar la inmensidad de la naturaleza.


Leticia Ruiz (Directora de las Colecciones Reales, Representante de Acciona y Claude Bussac (Directora de PHotoEspaña)

Ana Cueva (Presienta de Patrimonio Nacional)


En definitiva, la fotografía de paisaje no solo constituye un acercamiento hacia lo sublime, con el que indagar en nuestra esencia y nuestra relación con la naturaleza, sino también un importante documento histórico con el que explorar los hitos y avatares de nuestra historia. 




miércoles, 25 de mayo de 2022

LOS COLORES DE OUKA LELE SE DIFUMINAN


Serían sobre las diez y media de la noche cuando empezaron a entrarme WhatsApps a mogollón. Había dejado el móvil cargando en otra habitación y al principio no me molesté en ir a ver qué ocurría pero ante la insistencia del soniquete que no acababa de parar me levanté del sillón y fui a por él. Fue un shock encontrarme con la terrible noticia de la muerte de Bárbara, más conocida en el ambiente fotográfico y cultural como Ouka Lele. La muerte de cualquier persona siempre nos deja un regusto amargo, si además esa persona es joven y la conocemos el dolor es mucho mayor. 

Yo conocí a Bárbara Allende Gil de Biedma hace ya muchos años en una fiesta prenavideña en casa de una amiga común. Por aquel entonces ella ya era una artista de renombre pero a mí me pareció una persona sencilla, divertida, original y con una gran personalidad. Estuvimos charlando de todo un poco como suele ocurrir en este tipo de eventos y me contó que estaba preparando un nuevo proyecto, se trataba de un libro del cual traía una maqueta  elaborada de forma artesanal que me pareció sumamente interesante, aunque en este momento no recuerdo exactamente de cual de sus trabajos era, probablemente del El nombre de una estrella. 

No puedo decir que fuéramos amigas íntimas más bien si buscamos un símil sería algo así como fijas discontinuas, es decir que a lo largo de los años nuestros caminos se han ido encontrando en repetidas ocasiones, algunas veces como consecuencia de nuestros respectivos trabajos, he asistido a ruedas de prensa, presentaciones y homenajes en los que ella era la protagonista, pero sobre todo en ocasiones festivas rodeadas y arropadas por amigos comunes. Me caía bien, era de esas personas con las que es fácil congeniar, con las que te sientes a gusto, a las que se echa de menos. 

En cuanto a su trabajo poco hay que añadir que no se haya dicho ya, Bárbara entendió la fotografía como «poesía visual, una forma de hablar sin usar palabras», al menos así la describió ella y yo estoy totalmente de acuerdo. Para muchos fue una de los protagonistas principales de la Movida madrileña de principios de la década de 1980, pero en realidad fue mucho más, fue una artista multidisciplinar que supo imprimir a su obra carácter e identidad, algo de lo que no muchos artistas pueden presumir. 

He buscado en mi archivo una imagen que ilustrara este artículo y finalmente he optado por utilizar un retrato informal, en la que posa acompañada de un amigo en una de las fiestas que compartimos otrora. Así es como yo la recuerdo y como quiero recordarla, con una sonrisa y no detrás de un micrófono. 

Como he leído en un comentario de Facebook, Bárbara se ha ido y la echaremos de menos pero Ouka Lele permanecerá para siempre. 

jueves, 12 de mayo de 2022

ALEIX PLADEMUNT PROTAGONIZA LA PRIMERA EXPOSICIÓN INAUGURADA PARA PHOTOESPAÑA EN LA SALA CANAL DE ISABEL II

 


Aunque oficialmente el festival de la que será la veinticinco edición de PHotoEspaña tendrá lugar entre los días 1 de junio y 28 de agosto, ya empiezan a dibujarse en el horizonte fotográfico algunas de las exposiciones que podremos ver a lo largo de estos dos meses. Esta mañana se ha presentado la primera de ellas, que cuelga de las paredes del emblemático edificio que es el antiguo depósito de aguas del Canal de Isabel II. 

La sala viene haciendo especial hincapié en la escena fotográfica actual, tanto de los creadores de trayectoria más consolidada como de los más jóvenes y emergentes. En esta ocasión le ha tocado el turno a Aleix Plademunt, artista plástico catalán, nació en Gerona en 1980, que colgó los estudios de ingeniería para dedicarse a la fotografía. 



La muestra que ha sido comisariada por Antonio M. Soubanova, lleva por nombre Matter, del latín mater (madre) y hace referencia a la sustancia primera con la que están hechas las cosas. Así la obra de Plademunt se muestra desde un conjunto de imágenes de vocación científica que remite al mundo que nos rodea. El proyecto Matter analiza una de las cuestiones más antiguas de nuestra existencia: el origen.




Durante los últimos nueve años, Aleix Plademunt ha realizado miles de fotografías y decenas de viajes  por países de todo el mundo entre los que destacan España, Islandia, Francia, Suiza, Bélgica, Hungría, Eslovaquia, Holanda, Irán, Japón, México, Estados Unidos, Brasil, Perú, Argentina y Bolivia. Por tanto, se trata de una obra magna y ambiciosa que, partiendo de una base científica, propone una pausa profunda para revisar, explorar y extraer nuevas conclusiones sobre nuestra especie, nuestras relaciones, nuestras acciones y nuestro entorno. Tal y como la sofisticada combinación de la materia ha dado lugar a las complejas estructuras actuales, Matter crea una red de contenidos que, a través de sus minuciosas interacciones, genera un ciclo de reflexión crítica en el sujeto receptor.


La exposición Matter de Aleix Plademunt en la sala Canal de Isabel II se presenta como un viaje en torno al origen de la materia, su transformación y su devenir.  En la planta baja se propone una experiencia inmersiva en torno a cuatro piezas que dialogan sobre el concepto de origen. Se muestra una proyección de 6 metros de alto con una imagen provocada por la radiación de fondo cósmico, procedente del Big Bang hace 13 800 millones de años. Se presentan dos imágenes montadas en cajas de luz; una fotografía de una puesta de sol el último día del año, y la fotografía más lejana que existe de la Tierra, realizada a 6000 millones de kilómetros. Con la intención de introducir el Sol en el interior de la sala, se han instalado unas placas solares en el exterior del edificio que almacenan energía solar e iluminan estas dos cajas de luz. En diálogo con estas tres piezas se presenta una fotografía de gran tamaño de un tzompantli escultórico en piedra.  


En la primera planta se presenta una sucesión de imágenes en gran formato. Se trata de una selección de fotografías que, a modo introductorio, presenta la materia en sus diferentes estados. 

En la segunda y tercera planta se muestra una serie de combinaciones generadas con pliegos del libro AntiMatter (Ca l'Isidret + Spector Books, 2022). En la pared se recombinan estas páginas como si se tratase de “átomos de imágenes", desplegando ideas en forma de dípticos trípticos y poli-dípticos.

Aleix Plademunt © Conchita Meléndez

En la cúpula, se proyecta la película Un árbol es un árbol, dirigida y realizada por Aleix Plademunt y Carlos Marques-Marcet. Tiene una duración de 40 minutos, se reproduce en dos pantallas y está dotada de una voz en off que, a modo de ensayo, narra una serie de reflexiones, pensamientos y citas vinculadas directamente a conceptos introducidos a lo largo de toda la exposición, y que inciden principalmente en el gesto de mirar y observar.

© Fotografías de Aleix Plademunt
© Fotos de Sala de Conchita Meléndez



sábado, 7 de mayo de 2022

VIVALDI REDISEÑADO POR ARA MALIKIAN PARA LOS PASEOS MUSICALES DEL BOTÁNICO

 

Estebán Manrique, Ara Malikian, Claude Bussac

El músico de origen libanés pero que lleva asentado en España más de veinte años ha ideado una propuesta, para todos los públicos, en la que tres formaciones de metales, cuerdas y maderas interpretarán, respectivamente La primavera, El verano y El otoño, de Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi.


Las notas de las Estaciones de Vivaldi inundarán las tardes y noches del 19 de mayo al 25 de septiembre en Madrid, en una nueva edición de los Paseos Musicales del Real Jardín Botánico. Una edición muy especial que ha contado con la dirección artística de Ara Malikian y en la que  fragmentos de La primavera, El otoño y El verano se mezclaran con el aroma de los tulipanes, los narcisos, los lirios y las magnolias. 


El músico libanés se ha inspirado en los colores, plantas y árboles de este museo vivo del centro de la capital para concebir una propuesta musical, en la que música clásica y naturaleza se dan la mano en una experiencia que permitirá al público descubrir algunos de los entornos más especiales del Real Jardín Botánico, en grupos reducidos y en un horario excepcional. 

Lope Morales Moya (Flauta), Sebastián Armas (Violín), Carlos Martín (Violín), Cristina López (Chelo)

La Rosaleda, la Glorieta de los Plátanos y la Glorieta de los Castaños, son los emplazamientos que contarán con “paradas musicales” en estos paseos en los que tres formaciones de metales, cuerdas y maderas interpretarán respectivamente La primavera, El verano y El otoño.


Sin duda las Cuatro estaciones es una de las obras más representativas de Antonio Vivaldi (1678 – 1741). Concebidas como un grupo de cuatro conciertos para violín y orquesta, se las puede considerar cuadros musicales que narran el ciclo y alteración de las estaciones, cada una con sus propias características, desde la luz pura y cálida de la primavera; el calor del verano y los colores del otoño. La obra original fue publicada junto con unos poemas de acompañamiento, posiblemente escritos por el propio Vivaldi, que describían lo que el músico sentía ante la explosión de la naturaleza en cada una de aquellas etapas. Así la primavera estaría plena de color, de trinos de pájaros, de luz abriéndose paso, mientras que el invierno estaría descrito en tonos oscuros y tétricos, todo ello representado por el sonido del violín, la viola, el chelo y el contrabajo a los que Ara Malikian ha incorporado la flauta travesera.


Vivaldi divide cada concierto en tres movimientos, rápido-lento-rápido, y de la misma manera cada soneto se parte en tres secciones. Dos de estos movimientos, el primero y el tercero, están en tiempo de Allegro o Presto, mientras que el segundo está caracterizado por un tempo de Adagio o Largo, según un esquema que Vivaldi ha adoptado en la mayor parte de sus conciertos.


Sobre Ara Malikian


Ara Malikian

Ara Malikian es un violinista español de origen libanés y ascendencia armenia. A muy temprana edad reconocieron su talento a pesar de las circunstancias en que la guerra civil libanesa le obligó a vivir, estudiando durante largos períodos en refugios antiaéreos. Ofreció su primer gran concierto con tan solo 12 años y, a los 14, el director de orquesta Hans Herbert- Jöris lo escuchó, otorgándole una beca del gobierno alemán para estudiar en la Hochschule für Musik und Theatre Hannover. Amplió sus estudios en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, además de recibir lecciones de algunos de los profesores más prestigiosos del mundo. En los últimos años editó un álbum como guiño a sus 15 años en España, con grandes colaboraciones en el Teatro Real de Madrid.


La gira “15”, una de las más grandes de los últimos años, fue un éxito de público y crítica con más de 175,000 espectadores y más de 150 conciertos.


Con su nuevo álbum “The Incredible History of Violin”, presentó su gira mundial con Violín viajando a través de su vida, alcanzando prestigio mundial y visitando las capitales más importantes del mundo con conciertos en los auditorios y teatros más prestigiosos del mundo: Londres, París, Roma, Moscú, Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Santiago de Chile, Pekín, Hong Kong, Estambul, Belgrado, Bratislava, Madrid, Lisboa, Berlín...


En 2019, su nuevo Royal Garage World Tour comienza con el lanzamiento de su último álbum “Royal Garage”, que cuenta con colaboraciones de artistas como Andrés Calamaro, Enrique Bunbury y Serj Tankian.


Su última gira Petit Garage, fruto de un mundo en pandemia y de la anterior gira Royal Garage, se transformó en un espectáculo de piano y violín con aforos más limitados llenos de sentimientos. Un ambiente diferente que se trasladó también a la música y al público. Un concierto único, íntimo y personal que nos ha llevado a recorrer el mundo desde la Ópera de Dubai a Michoacán en México y el Palacio Real de Madrid.

Las entradas para asistir a los conciertos y disfrutar del maravilloso entorno que nos procura el Jardín Botánico, que en estos días está pletórico tras su nuevo diseño, ya están a la venta y tiene un precio de 21 €. Puedes adquirirlas en el siguiente enlace:


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