Cabecera La Mirada Fotográfica

Cabecera La Mirada Fotográfica
Mostrando entradas con la etiqueta Catalá Roca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catalá Roca. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de enero de 2023

FRANCESC CATALÀ-ROCA. LA MIRADA SABIA.

 

El piropo (Sevilla), 1959

La sala de fotografía de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acoge una selección de obras de Francesc Català-Roca que forman parte de las colecciones de la Academia. Se exponen, además, otras obras del fotógrafo procedentes de colecciones privadas. 

La muestra de Francesc Català-Roca (Valls, 1922-Barcelona, 1998) se enmarca en el contexto del primer centenario de su nacimiento. Considerado unánimemente como el gran maestro de su generación, constituyó el puente decisivo entre la vanguardia de la anteguerra representada por su padre Pere Català Pic (1889-1971) y la nueva vanguardia documental, que él mismo encabezó en la frontera de los años cuarenta y cincuenta. 

 Viaducto (Madrid), 1950.

                                     Red de San Luis (Madrid) 1957                                

Dueño de un sólido dominio de su oficio, que aprendió desde niño en el laboratorio familiar, heredó del padre, que fue quien lo introdujo en la fotografía,  su talento y la audacia formal para componer sus imágenes. Sus numerosos libros, que comenzó a publicar en los años cincuenta, muestran a un profesional riguroso, vanguardista del humanismo, que supo aunar un profundo conocimiento de la técnica y una inabarcable capacidad creativa, en una obra en la que parece primar el poderoso instinto visual, la vehemencia y la certera percepción de lo real sobre cualquier veleidad o voluntad de estilo. 

Sastrería (Barcelona) 1950

Con el tiempo, Català-Roca dirigió su mirada segura hacia los detalles decisivos de las cosas, con la pretensión de comunicar su propia visión de la realidad. Sólidamente instalado en las gradas de la certeza, siempre sintió una profunda seguridad en la validez de sus propias percepciones, y ésta fue probablemente la característica esencial de su fotografía; la que le permitió colocar la cámara en lugares nunca antes frecuentados y alcanzar la eficacia formal de sus prodigiosos picados y contrapicados, que aprendió a dominar desde niño. Una fotografía que marcó el definitivo final de la puerilidad tardopictorialista de aquellos años oscuros, que supo fijar como nadie en la edad eterna de sus fotografías, llenas de sabiduría y de humanidad. 

Positivo y Negativo (Sevilla), 1962

Català-Roca fue además inspiración para muchos de los fotógrafos que vinieron tras él y un absoluto referente en la fotografía documental. Es también el miembro más destacado de una saga familiar  de la que forman parte sus dos hijos, Francesc Català-Roca y Pere Català i Roca, así como su hermano Pere Català-Roca. Curiosamente no obtuvo el Premio Nacional de Fotografía, pero cuenta en su haber con el Premio Nacional de Artes Plásticas que otorga el Ministerio de Cultura, así como la medalla al mérito artístico y es que fue un hombre que convirtió la fotografía en arte. 

Dalí, 1953

Entreacto en el Liceo, 1955

El año pasado pudimos disfrutar de una amplia retrospectiva de su obra en la Sala el Águila, dentro del Festiva de PhotoEspaña. La muestra fue comisariada por Oliva María Rubio y tuvo una gran afluencia de público. En esta ocasión en Publio López Mondejar el encargado de hacernos llegar la obra de Català-Roca y aunque la exposición está reducida a poco más de una docena de obras, la sala no da para más, merece la pena acercarse a contemplar la cuidada selección que el también fotógrafo, fotohistoriador, periodista y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha llevado a cabo. 

Estación de Francia, 1950

La muestra podrá visitarse hasta el 9 de julio y en breve se presentará el pequeño catálogo que la acompaña y que se suma a las anteriores publicaciones de Paco Gómez y Virgilio Vieitez. 

Tomás Marco Aragón, Publio López Mondéjar y Victor Nieto Alcaide

miércoles, 8 de junio de 2022

CATALÁ ROCA HACE DOBLETE EN PHOTOESPAÑA

 

Reloj de la puerta del Sol, 1952 © Catalá Roca

En un año clave para uno de los más grandes documentalistas de la fotografía española el Festival PHotoEspaña le rinde homenaje doblemente. Por un lado la galería Tiempos Modernos celebra el centenario del nacimiento del genial fotógrafo a través de una nueva mirada sobre la obra del artista. La muestra 100 años de Català-Roca. Dobles parejas, presenta las dos caras del fotógrafo de Tarragona: algunas de sus grandes imágenes, como la celebérrima imagen de las señoritas de la Gran Vía (tal vez el gran icono de la fotografía española) con otras mucho menos conocidas y alejadas de lo que podría ser el “estilo” Català. Porque la realidad es que la obra de Català muestra a un artista que abarcó todos los registros de la fotografía y supo documentar el momento histórico que vivió desde muchos puntos de vista.

Segadores de la provincia de Cuenca, 1955 © Catalá Roca

Barrio Chino, 1953 © Catalá Roca

Dobles Parejas muestra esa doble mirada en la que se descubre al autor o en la que el autor sorprende y demuestra que detrás del Català-Roca que conocemos hay un fotógrafo mucho más rico, más diverso y más modernos. Un intelectual que supo retratar la España que se iba y la que llegaba a mediados del siglo pasado, como nadie.

Esta exposición, que ha sido comisariada por Carmen Palacios permanecerá abierta al público en la sede de la galería, calle Arrieta número 17 de Madrid, hasta el 31 de julio. 

Baños de la San Sebastián en la Barceloneta, 1952 © Catalá Roca

Por otro lado la Comunidad de Madrid homenajea al autor en las dependencias de la Sala El Águila (calle Ramírez de Prado, 3), con una exposición que lleva por título La Lucidez de la Mirada y que podrá visitarse hasta el próximo 18 de septiembre. Se trata de un merecido homenaje que reivindica al artista como una de las figuras fundamentales de la fotografía humanista documental de la posguerra española, padre de la generación que renovó el lenguaje fotográfico y un referente para la generación posterior. Como señala Joan Fontcuberta, se trata seguramente del “fotógrafo español del siglo XX más completo y de mayor repercusión entre sus coetáneos.”

La muestra, comisariada por Oliva María Rubio, es una selección de 81 imágenes del autor procedentes de los fondos del Archivo fotográfico del Col-legi d’Arquitectes de Catalunya.  

Oliva María Rubio y Marta Rivera de la Cruz (Consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid

Francesc Català-Roca es una referencia de la Historia visual de España. El artista fue capaz de retratar con su particular mirada a las gentes, la cultura, las tradiciones y modos de vida de un país que empezaba a recuperarse de los estragos de la guerra y se volcaba en el deseado cambio económico y el desarrollismo. Las instantáneas del fotógrafo catalán convierten al espectador en testigo de una época, de una España en blanco y negro.

Junto a las imágenes míticas de la Gran Vía o el Metro de Madrid y los retratos de figuras como Salvador Dalí o Joan Miró, la exposición nos acerca a otras desconocidas e inéditas como algunas familiares o las realizadas en color durante su estancia en Nueva York.  




El estilo personal de Català-Roca se consolida en los años 50, distinguiéndose por una mirada propia que se manifiesta en el manejo de la posición de la cámara con encuadres precisos que evitan la frontalidad; la utilización de picados y contrapicados; el dominio de la luz y del claroscuro; la búsqueda del equilibrio y la introducción del dinamismo. 
 
Su trabajo, multidisciplinar, no se reduce a la fotografía documental humanista, sino que también desarrolla un importante corpus de la dedicada a la arquitectura, retratos, industrial, cerámica y artesanía, arte, así como numerosos documentales entre los que destacan La ciudad condal en otoño (1951), Piedras vivas (1952) o Salineros de Ibiza (1954).  
 

A partir de los años setenta, centra su creación e investigación en la realizada en color, que concibe como un nuevo idioma y una forma necesaria y natural, aunque nunca abandona por completo el trabajo en blanco y negro.