Cabecera La Mirada Fotográfica

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domingo, 21 de diciembre de 2025

ORIOL MASPONS EL GRAN INNOVADOR DE LA FOTOGRAFÍA DEL SIGLO XX

 

La sala de fotografía de la Real Academia de Bellas artes de San Fernando recoge una pequeña muestra del trabajo de uno de los fotógrafos españoles más destacado del siglo XX. Son en total 12 fotografías que forman parte de los fondos de la Academia, más una selección de material bibliográfico y hemerográfico procedente de la colección Pedro Melero / Marisa Llorente.


Oriol Maspons supo reflejar la España profunda de finales de los años cincuenta. Dotado de un genuino sentido del humor y alimentado por el doble juego de inocencia y provocación, retrata los estratos sociales más humildes de la ciudad condal. Con el transcurso del tiempo, su trabajo inmortalizó a las primeras chicas hippies de Ibiza y a las señoritas de la élite social del movimiento de la Gauche Divine catalana de los años sesenta y setenta.



En 2011, Oriol Maspons (1928-2013) cedió al MNAC (Museo Nacional d'Art de Catalunya) su archivo fotográfico, compuesto por 7.000 imágenes en papel, negativos y diversos materiales, muchas de ellas inéditas. Tras ocho años catalogando y digitalizando su legado, el museo inauguró la exposición «Oriol Maspons, fotografía útil. 1949 – 1995», comisariada por Christina Zelich. Una gran retrospectiva que abarcaba cuatro décadas vistas a través de 530 instantáneas y 200 documentos que retratan con su particular lenguaje visual desde la Ibiza de los 50 hasta la isla de Cuba o la Sudáfrica de los 70, pasando por Las Hurdes de Cáceres o el barraquismo del Somorrostro sin dejar de capturar también las calles de París o Londres con fotografías nunca publicadas, como las del terremoto de Managua de 1972.




En esta nueva exposición no podremos ver esa gran muestra que se le dedicó en Cataluña, la pequeña sala en la que se exhiben sus imágenes no lo permite, pero al menos nos encontramos con algunas de sus fotos más icónicas y también con algunos de los libros de autor  y con aquellos otros a los que les puso portada o incluso colaboró a incrementar su valor con sus imágenes, como es el caso de Poeta en nueva York, de Federico García Lorca o La ciudad y los Perros, de Mario Vargas Llosa. 



Autor de libros y portadas de discos, colaborador de revistas como La Gaceta Ilustrada ,  Destino , Triunfo , Interviu , Boccaccio o Paris-Match ; Oriol Maspons convirtió su afición en profesión, demostrando con su obra que fue uno de los grandes innovadores de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX.

La exposición podrá visitarse del 17 de diciembre 2025 - 12 de abril de 2026





lunes, 5 de mayo de 2025

LA MIRADA REFLEXIVA DE RICARD TERRÉ SE EXPONE EN LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO

 


La sala de fotografía del Museo muestra una selección de obras del fotógrafo Ricard Terré que forman parte de los fondos de la Academia, algunas de las cuales han sido donadas por la hija del fotógrafo Laura Terré. Además, se expone material bibliográfico y hemerográfico procedente de la colección Pedro Melero / Marisa Llorente.




Ricard Terré (Sant Boi de Llobregat, Barcelona, 1928-Vigo, 2009) es un verso suelto entre los miembros de su generación. Aunque inició pronto su cercanía con el grupo Afal y sus fotógrafos más destacados, se distingue de ellos en su decidida voluntad de descifrar la realidad, de penetrar en sus ámbitos más penumbrosos. Mediante un limitado catálogo de temas -la muerte, el rito, la religión-, su obra tiende a la intemporalidad. La suya es una fotografía sensible y despojada, atenta siempre a lo inmanente, a lo que está llamado a perdurar.




Miembro de una familia cultivada, era persona cercana a la literatura, a las artes, al jazz y a los deportes más recios, como un fellow británico. Fue un apreciable pintor y caricaturista en sus años más jóvenes, y sólo se dedicó a la fotografía entre 1955 y 1970, aunque, como un intermitente Guadiana, volvió a retomarla en 1982. Era persona reflexiva, honesta y profundamente humana, que entendió pronto que la realidad es mucho más que su apariencia, aunque a veces no pasa de ser un espejo alejado de la percepción de nuestra propia mirada. En su inmersión personal en las simas de lo real, no buscó nunca el artificio, ni siquiera la belleza, que nunca le interesó y que es, quizás, la única virtud que nuestros sentidos alcanzan a percibir.


Terré fue un outsider vocacional, ajeno a los círculos burocráticos y oficialistas de su tiempo, indiferente a pompas y vanidades. En el breve tiempo en que practicó la fotografía, su interés se centró en el hombre, o al menos en su huella. Con el tiempo, se ha ido reconociendo su obra respetuosa, indulgente y personalísima: la de un hombre considerado y de principios, consciente de que una sociedad que olvida la tolerancia y la misericordia es una sociedad enferma.



Entre las fotos expuestas figuran dos de sus imágenes más representativas, la de la niña de comunión y la del niño con el cirio doblado. 

La exposición estará abierta al público en la sala de fotografía del museo del 30 de abril al 19 de octubre de 2025.

Imágenes de cortesía cedidas por la RADBADSF para promoción. © Ricard Terré

Imágenes de Sala © Conchita Meléndez






jueves, 13 de febrero de 2025

AGUAFORTISTAS. LA ESTAMPA ESPAÑOLA EN EL CAMBIO DE SIGLO



La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acaba de inaugurar una muestra que recoge las obras más destacadas de los mejores artistas de una de las técnicas más singulares y delicadas del grabado. 

Bartolomé Maura

Ricardo Baroja

Atraídos por la práctica del aguafuerte, los artistas del último tercio del siglo XIX y primer cuarto del XX inauguraron una nueva era para la estampa. La exposición Aguafortistas, formada por sesenta y seis obras muy representativas de destacados pintores-grabadores, responde al empeño de la Calcografía Nacional por ampliar el conocimiento de sus colecciones, difundir el arte del grabado y, específicamente, por mostrar un importante capítulo de la historia de la estampa española en el cambio de siglo.

Agustín Lhardy

Tomás Campuzano

El grabado académico en talla dulce perdió su hegemonía a partir de la segunda mitad del siglo XIX como procedimiento de reproducción ante el empuje y avance de la litografía, la xilografía y la fotografía.

José Gutiérrez Solana

El resurgir del aguafuerte puso de manifiesto la debilidad del buril para reproducir pinturas. En la década de 1870 se impuso el grabado de interpretación, que asumía una mayor distancia respecto del cuadro y buscaba efectos pictóricos adaptando las manchas de color a los recursos plásticos que proporcionaba el aguafuerte. Ya no se buscaba una copia exacta de la pintura, lo que evitaba entrar en competencia directa con la fotografía. Las figuras principales de esta corriente fueron Ricardo de los Ríos y, sobre todo, Bartolomé Maura, promotor de la sociedad de artistas que publicó la colección de estampas titulada El grabador al aguafuerte.

José Pedraza Ostos

Más radicales fueron quienes se decantaron por el aguafuerte de creación. Su opción significó una transformación profunda de la estampa, concebida desde entonces como una forma de difundir imágenes originales, y señaló el camino por el que iba a avanzar el grabado contemporáneo. Tenían como modelo a la parisina Société des Aquafortistes y reivindicaban el aguafuerte puesto al servicio de la libertad creativa del artista. 



Las asociaciones de grabadores durante las primeras décadas del siglo XX, bajo el amparo de la Calcografía Nacional, reunieron a un nutrido grupo de artistas de diferentes generaciones en torno a la imagen impresa.


En la exposición que podremos visitar desde el 12 de febrero hasta el 18 de mayo se recogen obras de Mariano Fortuny Marsal y Mariano Fortuny Madrazo, de Bartolomé Maura y Montaner, Ricardo de los Ríos, Carlos de Haes, Agustín Lhardy, Juan Espinosa Capo, Tomás Campuzano, Ricardo Baroja, José Gutiérrez Solana, Ernesto Gutiérrez Hernández, José Pedraza Ostos, Máximo Ramos, Manuel Menéndez Domínguez, Leandro Oroz, Eduardo Navarro y Fernando Labrada. 




 

martes, 29 de octubre de 2024

Goya x Lita Cabellut. Misera humanidad, la culpa es tuya.

 

Mañana día 30 La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando abrirá al público una de las exposiciones más esperadas del año en la que la artista multidisciplinar Lita Cabellut, de origen español pero residente en los Países Bajos,  rinde un homenaje a los Disparates de Goya. A la presentación de la muestra esta mañana ha acudido la Reina Letizia, a la que la une una gran amistad con la artista y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. 


Goya x Lita Cabellut es una lectura artística de los Disparates que excede lo convencional, sobrepasa la osadía de las miradas más temerarias, desborda los confines de nuestros principios, expone las incertidumbres por lo que está por venir; porque la capacidad subyugante de su arte nos obliga a vapulear los cimientos sobre los que analizar nuestro propio tiempo. La obra de Lita atraviesa y desata nuestras emociones, nos conmueve e inquieta, nos llena de dudas y nos hace soñar.



Cuando a los 13 años Lita Cabellut descubrió por primera vez la obra de Goya quedo totalmente cautivada por las pinceladas del pintor pero sobre todo por la forma en que era capaz de asimilar la realidad y de trasladarla al lienzo. Ahora bajo el subtítulo ‘Mísera humanidad, la culpa es tuya’, descubrimos a dos creadores capaces de ver el mundo de una manera diferente, de interpretar la realidad que les rodea haciéndose preguntas poco convencionales, donde su arte les proporciona una vía de análisis y reflexión capaz de reciclar, renovar y reinventar la interpretación que hacen de su entorno y de los cambios que se producen en él. 



La exposición que se presenta ahora en la Real Academia podemos entenderla como una conversación que anhela adentrarse en el misterio y hermetismo de los Disparates. Una obra que une a dos artistas, que dos siglos después, revisan juntos los conceptos y valores de la condición humana. Dos procesos creativos con una misma ambición; revisar los valores de una sociedad en crisis. Son dos miradas que analizan el alma del ser humano. Un diálogo entre Francisco de Goya y Lita Cabellut que nos hablan de miedo, de envidia, de amistad, de amor, de violencia, de ideología, de política, del caos, de la vejez, de ambición, de poder, de lealtad. Pero estos dos artistas también nos muestran que, incluso en medio del caos y la violencia, siempre existe la posibilidad de redención.




El origen del trabajo de Lita sobre los disparates es pura casualidad, y parte de una carpeta verde, que figura a la entrada de la exposición custodiada en una vitrina, y que la artista adquirió en la  librería Bardón hace unos años cuando se produjo una inundación en el local. Se trataba de una segunda edición de los Disparates de Goya realizados entre 1875 y1877. Fue a partir de esa adquisición cuando ya en su taller Cabellut empezó a sentir la inmensidad de la labor de Goya a quien describe como el  periodista más arrojado de este país. La artista ha subrayado la labor del comisario Eloy Martínez de la Pera, sin cuya colaboración no habría sido posible esta exposición ya que ambos han trabajado en total armonía al tener los mismos criterios de ética, de estética y de belleza. También ha resaltado la necesidad de que los padres lleven a sus hijos a museos, a teatros, a las fuentes de la cultura que les ayudarán a formarse hoy para el mañana. 



Lita Cabellut, nacida en Aragón al igual que Francisco de Goya,  es una artista de campo amplio que vive y trabaja en los Países Bajos, donde fue reconocida Artista del Año 2021. Su condición de artista en plenitud hace que su actividad artística se desarrolle en múltiples disciplinas. Es reconocida por ser la tercera artista española más cotizada y sus trabajos han sido expuestos en numerosos museos alrededor del mundo.


Fotografías: © Conchita Meléndez

viernes, 19 de abril de 2024

RECUPERANDO EL LEGADO DE CHRISTIAN FRANZEN: FOTÓGRAFO DE REYES Y REY DE LOS FOTÓGRAFOS

 

Infanta Eulalia de Borbón (1864-1958), hija menor de Isabel II, h. 1894

En un homenaje a uno de los maestros olvidados de la fotografía española, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha abierto las puertas de su sala de fotografía para dar vida nuevamente al trabajo de Christian Franzen. Conmemorando el centenario de su fallecimiento en septiembre de 1923, esta exposición busca rescatar del olvido las imágenes que capturaron la esencia del Madrid de la Restauración.

Maternidad h. 1910 

Christian Franzen, un danés que encontró su hogar artístico en las calles de Madrid a finales del siglo XIX, llegó a España con una visión única que cautivó a la alta sociedad de la época. Con apenas 26 años, estableció su icónica Galería Fotográfica en la calle del Príncipe, convirtiéndose en el fotógrafo de referencia para aquellos que ostentaban el poder y la influencia en la capital.

Edificio La Unión y el Fénix en la esquina de las calles Alcalá y Gran Vía.  Madrid, 1910

Su lente no discriminaba entre reyes y artistas, entre aristócratas y literatos; todos eran dignos de ser inmortalizados por su cámara. La amistad que cultivó con figuras como Emilia Pardo Bazán, José María Pereda, Pérez Galdós y Joaquín Sorolla se refleja en los cientos de retratos que componen su legado. En cada fotografía, Franzen capturaba no solo la apariencia física, sino también la esencia y la personalidad de sus sujetos, creando una galería de celebridades que aún hoy perdura en la memoria colectiva.

Autorretrato con su hija Mimi, 1910 

Tras su fallecimiento en 1923, el legado de Franzen pasó a manos de su primo Paul y su hija Mimí, quienes continuaron su trabajo hasta 1970. Sin embargo, el destino de sus archivos tomó un giro inesperado cuando fueron adquiridos por RTVE y relegados al olvido en los sótanos de Prado del Rey. Fue solo en 1984 cuando estos tesoros fueron rescatados y trasladados a Arganda del Rey, aunque muchos de sus mejores trabajos se perdieron en el camino.

Retrato de la reina madre María Cristina de Habsburgo y del rey Alfonso XIII, h. 1905 

Ahora, gracias al esfuerzo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, las obras de Franzen vuelven a ver la luz. Esta exposición no solo rescata su legado artístico, sino que también arroja luz sobre un período crucial de la historia de Madrid y de la fotografía española. A través de sus imágenes, podemos viajar en el tiempo y sumergirnos en la atmósfera de la Restauración borbónica, explorando las vidas y las personalidades que moldearon la sociedad de aquel entonces.


La reina Victoria Eugenia haciendo ganchillo con las infantas  Beatriz y María Cristina, para el ropero de Caridad de Santa Victoria, h.1920 

Cada fotografía expuesta en la sala de fotografía del Museo de la Academia es más que una simple imagen; es un fragmento de historia, un testimonio visual de un pasado que de otra manera podría haber sido olvidado. En este espacio, Christian Franzen cobra vida nuevamente, recordándonos su papel fundamental en la narrativa visual de Madrid y su legado perdurable en la historia de la fotografía española.



La muestra cuenta con un pequeño catálogo que es el número 06 de la colección Maestros de la Fotografía en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y que cuenta con textos de Publio López Mondéjar, (Académico y encargado de la Sección de Fotografía de la Academia), Estrella de Diego (Académica, escritora, comisaria e investigadora de arte) y Carolina Azcue. 

Esta exposición que podrá visitarse en la Sala de Fotografía de la Real Academía de Bellas Artes de San Fernando, forma parte de PHotoESPAÑA 2024.