Cabecera La Mirada Fotográfica

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viernes, 14 de octubre de 2022

LA FUNDACIÓN JUAN MARCH PRESENTA “DETENTE, INSTANTE”

 

Man Ray

La Fundación Juan March nos propone una historia de la fotografía, una panorámica que abarca desde su nacimiento hacia 1840 hasta el año 2017. Se trata pues de una visión temporal, pero es también una visión en algún modo temática y personal, pues a pesar de abarcar diversos estilos fotográficos, parte de la premisa de haber sido construida a través de dos colecciones. La muestra que consta de una cuidada selección de alrededor de 300 fotografías, la mayoría de ellas copias de época, forma parte de las colecciones privadas de Dietmar Siegert de Alemania y Enrique Ordoñez e Isabel Falcón de España. 


Sin embargo, y en contra de lo que pueda parecer, no se trata de dos exposiciones conjuntas sino que los comisarios Urlrich Pohlmann, jefe del Departamento de Fotografía del Stadtmuseum de Múnich, Manuel Fontán del Junco y María Zozaya, Director de Exposiciones y Museos y Jefa de Proyectos Expositivos de la Fundación Juan March, han sabido aunar las dos colecciones de modo que podemos observar una única muestra perfectamente hilvanada con una visión personal, pionera y rigurosa. 

Sommer

Anónimo

La exposición está dividida en seis capítulos que recogen la infancia, la juventud, la madurez y quizás el futuro de la fotografía, pero se permit3 saltos en el orden cronológico e intencionados anacronismos que buscan resaltar paralelismos y temas recurrentes a lo largo de los siglos. En ella podemos contemplar los diversos géneros que la fotografía ha cultivado a través de sus casi dos siglos de existencia, desde el retrato al desnudo, desde el paisaje a las naturalezas muertas, o también la fotografía abstracta o experimental. El paso del tiempo también nos permite observar los diversos métodos empleados para capturar y fijar la imagen y también vislumbrar las transformaciones de la sociedad o la exploración científica de la psicología humana. 



Pensada para el público en general y no solo para especialistas o gentes afines al mundo de la fotografía, la muestra reúne obras de 250 fotógrafos, algunos tan conocidos y admirados como Irving Pen, Man Ray, Jeff Wall, Cartier-Bresson, Brasaï, Diane Arbus, Robert Mapplethorpe, Wolfgang Tillmans o también algunos fotógrafos españoles como Alberto García Alix, Chema Madoz, Cristina García Rodero, Fontcuberta o Luis Baylon. Hay también en la muestra algunas fotografías anónimas, que no desmerecen en absoluto del resto de la colección y es que como decía Walter Benjamín en su Libro de los Pasajes, “coleccionar es hacerse con una parte del mundo y el coleccionista impone de alguna manera su visión del mundo.”

Mayer

Brassai

El proyecto expositivo permite ir desde las raíces de la fotografía a la obra más reciente sin que la transición cause sobresaltos porque una obra del XIX puede ser tan contemporánea como antigua una imagen contemporánea. La fotografía representa en gran medida, más que lo que el fotógrafo trata de reproducir, lo que cada uno de los que la contemplamos somos capaces de ver y en ese sentido se aproxima en gran medida a la literatura. 


Hofer

Decía Paul Klee que la fotografía hace visible lo invisible, destapa algo oculto para mostrar el interior. Es como una ventana a través de la cual nos asomamos a otros tiempos o a otras partes del mundo. Con todo ello, la muestra que nos ofrece la Fundación Juan March y que podrá visitarse hasta el 15 de enero de 2023, pretende “construir un lugar continuo, fluido, donde las palabras del Fausto de Goethe, ‘Detente, Instante’,  inspiran un escenario en suspensión temporal y espacial, en aras de propiciar una experiencia ligera, abierta y permeable de los 150 años de historia capturados”.

Mapplethorpe


En torno a la exposición se han programado diversas actividades: El próximo 17 de octubre a las 18:30h el fotógrafo, historiador y crítico Joan Fontcuberta y el fotoperiodista Samuel Aranda debatirán junto a los periodistas Íñigo Alfonso y Alejandra Herranz sobre “El papel de la imagen en la sociedad actual”. También el 27 de octubre a las 18:30h tendrá lugar “Acerca de la exposición Detente, instante. Una historia de la fotografía”, un coloquio entre el coleccionista Enrique Ordóñez, el escritor y académico Antonio Muñoz Molina y Manuel Fontán del Junco, moderado por la periodista Lara Siscar que desgranará algunos aspectos de la concepción y organización de la exposición. 

Anónimo

Para los interesados en perpetuar esta exposición a posteriori o de profundizar más ella, se ha elaborado un completo catálogo que contiene textos de Antonio Muñoz Molina, Paul Ingendaay, Clément Chéroux y Ulrich Pohlmann.


domingo, 9 de octubre de 2022

HERGÉ VERSUS TINTIN


Para los niños de mi generación los tebeos, el término comic no llegó hasta mucho tiempo después, fueron una especie de iniciación a la lectura. Con ellos aprendimos a leer, a meternos en la piel de los personajes que rellenaban las viñetas de aquellas revistas ilustradas y a soñar con que algún día seríamos tan heroicos o divertidos como ellos. La exigua paga semanal se repartía por igual entre las codiciadas publicaciones y los sobre de cromos de alguna colección que estuviera en boga en aquel momento e incluso a algunos, los más afortunados,  les llegaba para un chicle Bazoka. De aquella época eran El Capitán Trueno, El guerrero del Antifaz, Hazañas Bélicas, Popeye, Pulgarcito, Sissi, Dorita y muchos otros que en un formato apaisado o vertical y escasas páginas podíamos adquirir por 2 ó 3 pesetas.


Probablemente ya habían llegado a nuestro país aquellas otras revistas de tapa dura, con un papel de mucha más calidad e historias más trabajadas que se dieron en llamar Comics adoptando el término americano, me refiero a Corto Maltés, Asterix y Obelix o por supuesto a Tintín, el intrépido reportero creado por el belga Georges Remi (Hergé)  que nos hizo viajar por el mundo en compañía de su perro Milú. Pero eso yo no lo supe hasta mucho después y aunque los hubiera conocido dudo que hubiera podido permitirme adquirir uno cualquiera de aquellos ejemplares cuyo precio sin duda era muy superior a lo que estábamos acostumbrados. 

Sin embargo desde el momento en que lo descubrí, ya adolescente, aquel joven de edad indefinida  y sus compañeros de aventuras el capitán Haddock, el profesor Tornasol, los detectives Hernández y Fernández o la cantante Bianca Castafiore, me cautivaron por completo. De su mano pude conocer otros países, otras culturas y sobre todo sumergirme en una aureola de misterio que ya anticipaba mis gustos literarios y que no mucho más tarde me llevaron hasta autores como Agatha Christie o George Simenon. 

Ahora Tintín llega al Círculo de Bellas Artes de Madrid donde hasta el 19 de febrero de 2023, los seguidores de este singular personaje podrán visitar Hergé. The Exhibition, una muestra que sumerge a sus visitantes en el universo del genial ilustrador Hergé, el creador de la icónica serie de cómics Las aventuras de Tintín,  y que ha sido considerado por muchos como el padre del cómic europeo. 
 


Aquellos que se adentren en el universo de esta exposición podrán explorar los procesos creativos detrás de los álbumes más emblemáticos de Tintín, sus influencias marcadamente cinematográficas, su diálogo con el arte contemporáneo y hasta su trabajo en el estudio,  pasando desde el modelado de objetos o edificios hasta la coloración, así como por los diferentes medios con los que ha experimentado, entre los que encontramos la pintura, la publicidad gráfica o el dibujo. Y es que Hergé es mucho más que Tintín, pero al mismo tiempo es imposible separarle de éste. Es un claro ejemplo de cómo a veces el autor y el personaje acaban fundiéndose hasta ser casi indistinguibles el uno del otro. Es indudable que Tintín no habría existido sin Hergé pero ¿Qué hubiese sido de Hergé sin Tintín?



La exposición sobre Hergé llega a España precedida de un enorme éxito de público y crítica en ciudades como París, Quebec, Seúl, Shanghái o Lisboa. Está comisariada por Nick Rodwell del Museo Hergé de Louvain-la-Neuve de Bélgica y presentada por Sold Out, cuyo director es Rafael Giménez, en colaboración con el Círculo de Bellas Artes. 

La muestra cuenta con más de 300 piezas originales del universo creativo del autor y también de su colección de arte, así como de los trabajos anteriores a Tintín pues ya  a principios de los años veinte y con solo 14 años, Hergé empezó a publicar sus primeros dibujos en Jamais Assez y luego en Le Boy-Scout, bajo el nombre de Renard Curieux (Zorro Curioso). 




El catálogo de la exposición está diseñado por la editorial Zephyrum, una empresa que lleva años siendo el Distribuidor oficial de Tintín en España, así como también de comercializar Corto Maltese. A la cabeza de la editorial se encuentra Ana Zendrera, que empezó a trabajar en la empresa familiar hace más de 25 años y por tanto conoce a la perfección el universo de Tintín. Esta empresa es también la encargada de distribuir el merchandising, que incluye desde las habituales camisetas, imanes, tazas y demás, hasta delicadas figuras que representan los míticos personajes de las historietas realizados en resinas o porcelanas e incluso una reproducción de un metro y medio de altura del cohete de Objetivo: La Luna, que alcanza un nada desdeñable precio de casi 3,000 €.



La entrada general para ver la exposición tiene un precio de 14,90 € y para niños de entre 3 y 12 años será de 8 €. Los menores de 3 años no pagan entrada. Pueden adquirirse a través de la página herge-exhibition.com

miércoles, 28 de septiembre de 2022

SYBILLA. EL HILO INVISIBLE


La Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid presenta una exposición de la que es sin duda una de las más importantes  diseñadoras españolas Sybilla, digna sucesora de Cristobal Balenciaga. La muestra, la más grande realizada hasta la fecha, que recorre sus 40 años de trayectoria a lo largo de 5 plantas y más de 160 piezas llena ahora  los muros de la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid para mostrar el hilo invisible que da coherencia a toda su obra.  



La obra de Sybila, quien continuamente sigue buscando la innovación y la prenda perfecta a través de lo que casi podríamos considerar esculturas donde los volúmenes se conjugan con los tejidos y los complementos, está teñida por los diferentes estados por los que ha ido transitando. Su gama cromática ha ido cambiando adaptándose en todo momento a lo que requería la actualidad, los tejidos con los que ha trabajado son cada vez más nobles y a medida que su trabajo se ha ido desarrollando la técnica de su propuesta ha alcanzado una complejidad y maestría que la elevan a la categoría de los grandes couturières de la Historia de la moda. 

© Felix Valiente

© Felix Valiente

Estructurada en 5 plantas, la exposición incluye piezas de diferente índole, soporte y formato, desde prendas de la diseñadora hasta imágenes de sus colecciones, catálogos de estas, invitaciones, desfiles y artículos de prensa que ayudarán a la comprensión del contexto de la artista. Alrededor de 80 conjuntos de indumentaria y otros 80 documentos que muestran y contextualizan el universo de la diseñadora.  

Sybilla nos ha dejado un gran número de creaciones icónicas, que son enfatizadas por la importancia que ella le ha dado a narrar las historias de sus creaciones. Historias que empiezan a aparecer en forma de imágenes cuando todavía está creando la prenda. El disparo fotográfico se convierte así en un hilo que atraviesa y une todos sus lenguajes. Una vez más, huyendo de la palabra, encuentra en la fotografía la mejor manera de contar y concluir su trabajo.  




Para ello, cuenta con la especial mirada de artistas con los que ha colaborado estrechamente. Ouka Leele fue la encargada de fotografiar sus prendas, por encargo del Centro de Diseño y Moda del Ministerio de Industria para promocionar Moda España. Hecha para vivir. Sus primerísimas colecciones fueron retratadas por Pepe Lamarca, Miguel Oriola y Retamar. En el año 
OI 2015/16. Fotografía: Félix Valiente 1987, junto a Javier Vallhonrat y Juan Gatti,  empieza la colaboración que más imágenes icónicas nos ha dejado de la producción de Sybilla. En 1990, una vez deshecho este trío, la colaboración con Gatti sigue junto a otros profesionales como Juan de la Fuente, Julio Limia o Stèphane Sednaouí. En su última etapa el encargado de traducir sus visiones ha sido Félix Valiente. 

Muchos de estos fotógrafos con los que Sybilla ha colaborado son hoy reconocidos como grandes nombres de la fotografía y el diseño gráfico en España.



Sybila, nacida en Nueva York de padre argentino y madre polaca, se trasladó a España cuando a penas contaba seis años, se considera madrileña y mallorquina de adopción. Su madre trabajaba para la industria textil Sacony, en la que desarrollaba una línea de ropa infantil, de modo que la moda ha estado siempre ligada a ella. Huerfana de madre a los catorce años y con una difícil relación con su padre, a los diecisiete  se traslada a París donde consigue entrar en la casa Yves Saint Laurent y trabajar como aprendiza durante un año. 


A su regreso a Madrid en pleno movimiento contracultural de la Movida y guiada por la romántica idea de inventar ropa solo para los cercanos, empieza a diseñar camisas, que vende a sus amigos por los bares de moda de la capital. En 1983 presenta su primer desfile en el Pabellón de Jacobo Siruela y María Eugenia Fernández de Castro, la suya es una colección nueva, joven y revolucionaria que entusiasma a los allí presentes, periodistas, arquitectos, artistas y otras personalidades del momento. 


Sybila fue sin duda la diseñadora estrella de los años 80 y 90 no solo en España sino también a nivel internacional, sin embargo su andadura no siempre ha sido fácil. A mediados de la década de los dos mil decidió retirarse tras una fallida operación de venta de la empresa y la marca que no satisfizo a la creadora. Posteriormente, en el 2014, la empresa vuelve a estar bajo su control y empieza una nueva etapa. En 2015 recibe el Premio Nacional de Moda, pero sus éxitos artísticos no se acompañan de éxitos económicos y en 2018 se ve abocada a cerrar la nueva tienda abierta en Madrid apenas un año antes. A pesar de su relación con su socio japonés Itokin, que distribuía sus creaciones en el país asiático a través de una licencia, no pudo hacer frente a las deudas que había generado y cierra definitivamente sus puertas dejando tras de sí un aura de romanticismo y modernidad. 

Sybila © Felix Valiente


La exposición ha sido comisariada por Laura Cerrato Mera y permanecerá abierta al público desde el 27 de septiembre hasta el 15 de enero de 20203.

Dirección:
Calle de Santa Engracia, 125. 28003 Madrid

Horarios:
Visitable desde el 27 de septiembre a las 18.00 horas.
Martes a sábados: de 11.00 a 20.30 h. (incluidos el 12 de octubre, 1 y 9 de noviembre, 6 y 7 de diciembre)
Domingos: de 11.00 a 14.00 h.
Cerrado: lunes, 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero 
Entrada gratuita

Laura Cerrato © C.Meléndez

lunes, 26 de septiembre de 2022

LA FUNDACIÓN MAPFRE NOS MUESTRA LA OBRA DE LA AUTORA ALEMANA ILSE BING

Cartel de Greta Garbo, París 1932 © Ilse Bing

Fundación Mapfre presenta un recorrido completo por la producción fotográfica de esta autora alemana, que discurre entre 1929 y finales de la década de los años cincuenta. Cerca de doscientas obras que componen este valioso legado que, disperso entre numerosas colecciones europeas y norteamericanas, se reúnen y dan a conocer por primera vez en España.  

La trayectoria artística de Ilse Bing (Fráncfort, 1899 – Nueva York, 1998) se enmarca en unas coordenadas temporales y en un contexto sociocultural particularmente denso. Los escenarios en los que vivió la fotógrafa alemana son fundamentalmente tres, el Fráncfort anterior a los años treinta, el París de dicha década y el Nueva York de la postguerra, en donde experimentó sobre todo su condición de exiliada. Hubo otros lugares visitados por Bing, pero no constituyeron espacios determinantes en su trayectoria.

Pobreza en París 1931 © Ilse Bing

Tres hombres sentados en las escaleras frente al Sena 1931 © Ilse Bing

Ilse Bing nació en Fráncfort el 23 de marzo de 1899 en el seno de una familia judía acomodada. Con catorce años tomó sus primeras fotografías. Autodidacta en el medio, se dio cuenta de su vocación cuando comenzó a fotografiar con el fin de ilustrar su tesis. Estudió Matemáticas y Física antes de decantarse por la Historia del Arte. Finalmente, en 1929, abandonó la universidad y, armada con la que a partir de ese momento será su inseparable Leica, se dedicó a la fotografía durante los siguientes treinta años. En 1930 se trasladó a París, donde continuó su dedicación al fotoperiodismo al tiempo que desarrollaba un trabajo más personal, convirtiéndose en una de las principales representantes de la fotografía francesa moderna. En 1931 conoció a Hendrik Willem van Loon, que introdujo su trabajo en Nueva York, y, al año siguiente, tuvo su primera exposición en la Julien Levy Gallery. En 1941, ante el avance del nacionalsocialismo, Bing se exilió en Nueva York junto a su marido, el pianista Konrad Wolff. Dos décadas más tarde, a la edad de sesenta años, abandonó su trabajo como fotógrafa y dirigió su creatividad a la elaboración de collages, de obras abstractas, de dibujos y también a la escritura de poemas. Ilse Bing falleció en Nueva York en 1998.

Antigone con maestra 1950 © Ilse Bing

Nancy Harris 1951 © Ilse Bing

Hay que destacar la influencia que las teorías de la Bauhaus tuvieron en el trabajo de la fotógrafa. László Moholy-Nagy, uno de los profesores de dicha institución, había promovido la unión de la arquitectura y la fotografía, así como la independencia del medio respecto de la pintura. Las posibilidades de Das Neue Sehen (la Nueva Visión) podían ser infinitas. Ilse Bing las aprovechó, aplicando algunas de ellas a su trabajo: abstracción, primeros planos, picados, contrapicados, fotomontajes o sobreimpresiones.  

Zapatos de noche de lamé dorado 1935 © Ilse Bing

La distinguida Daisy Fellowes, guantes de Dent en Londres para Harper’s Bazaar 1933 © Ilse Bing

Autorretrato con Leica 1931 © Ilse Bing

El surrealismo parisino de las vanguardias de los años 30 fue también una fuente de inspiración para la artista, cuyos ecos se pueden ver en las imágenes que  tomó de distintos objetos para revistas de moda, pues se corresponden con las teorías surrealistas sobre el fetichismo, y en los encuadres que realizó al captar sillas, calles o espacios públicos, que transmiten una sensación de extrañeza, casi de enajenación. Esta influencia se hace patente también a través de su relación con figuras relevantes de esta tendencia, como Elsa Schiaparelli.  

Bailarina de cancán 1931 © Ilse Bing

Gerard Willem van Loon, bailarín 1932 © Ilse Bing

A pesar de su fascinación por la abstracción y las composiciones puras, tal y como se detecta en muchas de sus fotografías de arquitectura y naturalezas muertas, Ilse Bing era una fotógrafa entusiasta de lo dinámico y el movimiento de la vida, de la realidad cambiante. Así lo demuestra en las fotografías del Moulin Rouge y sus alrededores y en las investigaciones que hizo en torno a la danza. Capturó el dinamismo giratorio de las bailarinas con sus faldas, pero también la expresividad de los cuerpos en pleno movimiento, en el momento de saltar en el aire o hacer un split.




Ilse Bing formó parte de una generación de fotógrafas que logró una visibilidad hasta entonces insólita. No era lo natural que las mujeres fueran artistas, y por lo general este campo estaba ocupado exclusivamente por hombres, que miraban con desdén, incluso con animadversión, la presencia de las mujeres en el ámbito social y cultural. Para Bing, como para muchas de sus contemporáneas —Germaine Krull, Florence Henri, Laure Albin-Guillot, Madame d'Ora, Berenice Abbott, Nora Dumas o Gisèle Freund— , la cámara se convirtió en una herramienta esencial de autodeterminación y en un modo de confirmar su propia identidad.