Cabecera La Mirada Fotográfica

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martes, 30 de marzo de 2021

SAURA Y LA DANZA SE VUELVEN A UNIR EN EL FERNÁN GÓMEZ

 


Ver y escuchar a Carlos Saura es siempre un ejercicio de altura, sería casi imposible tratar de calificar a este increíble monstruo en cualquier variedad de arte ya que podría decirse, aludiendo  al flamenco que tanto le gusta, que toca todos los palos. Lo mismo dirige una película que una obra de teatro o una opera. Es un fantástico fotógrafo, es pintor, dibujante, figurinista, compositor musical y seguro que si seguimos excavando encontraremos cualquier otra variedad entre sus muchas habilidades. Pero por encima de todo es un amante del flamenco, de la danza y de la música y  a lo largo de su vida, ya son 89 tacos y esperemos que sean muchos más, lo ha demostrado plasmándolo tanto en sus películas como en sus fotografías y es que siempre lleva una cámara consigo, incluso durante los rodajes, lo cual sus admiradores le agradecemos muchísimo. 



El teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa presenta Carlos Saura y la Danza, una exposición que recrea el universo creativo en torno a la danza del reconocido cineasta Carlos Saura a partir de su archivo. Una muestra sensorial y polifónica que reúne un variado y abundante repertorio de materiales de diferente naturaleza, - fotografías, dibujos, fragmentos de cine y teatro, fotosaurios (fotografías pintadas), guiones, manuscritos, fotografías de rodaje, carteles, materiales documentales, etc.- nunca expuestos al público de forma retrospectiva y temática, en torno a la danza.

La exposición, que ha sido producida por el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, cuenta con la colaboración de La Fábrica y se podrá ver en este teatro del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid del 30 de marzo al 6 de junio.



En la prolífica trayectoria de Carlos Saura de más de seis décadas de trabajo y con obra de naturaleza muy diversa entre ficción y no ficción, el cine de danza ocupa un destacado lugar. Su relación con el baile y, muy especialmente con el baile flamenco, define gran parte de su trayectoria, hasta el punto de que resulta imposible entender el cine musical en España sin la figura de Carlos Saura, ni la de su propia filmografía, sin reparar en ella. Saura encarna la figura del “artista total” al ser capaz de condensar todas sus pasiones en una única obra, fundamentando el proceso creativo en su pasión por otras artes, utilizando el dibujo y la fotografía, además del texto y su afinado oído musical, para desarrollar producciones cinematográficas y teatrales en las que el cuerpo y el movimiento se funden sobre la tierra.


El recorrido de la exposición, acompañado por declaraciones del propio Carlos Saura y por la letra de Omar Khan en los textos, empieza con tres capítulos dedicados a tres aspectos claves de la danza y el cine musical de Saura: Cuerpo, Movimiento y Espacio, para dar paso a un recorrido visual por su filmografía de danza y sus piezas de teatro. El inicio de este recorrido lo marca el encuentro con Antonio Gades, - uno de los máximos exponentes de la danza española de todos los tiempos- cuyo resultado fue una trilogía de cine y dos piezas de teatro. Para este apartado se ha contado con la colaboración de la Fundación Antonio Gades y el Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música (CDAEM) (INAEM. Ministerio de Cultura y Deporte)



“Para mí fue una revelación”, afirmó Saura una vez que vio la versión de ballet de la obra lorquiana “Bodas de Sangre” de Gades.  Se trata de la primera película dedicada íntegramente al baile (1981) y el inicio de la famosa trilogía cinematográfica, -producidas por Emiliano Piedra-, fruto de una de las colaboraciones más interesantes y extraordinarias que se ha producido en nuestra cultura: el binomio creativo Saura y Gades. Una historia de complicidad y afinidad artística de la que formó parte en ocasiones también el hermano de Carlos, el artista Antonio Saura, al llevarla poco más tarde al teatro. A la película, le siguieron Carmen (1983), -que obtuvo una nominación a los Oscar-, y El amor brujo (1986), protagonizadas por Antonio Gades y producidas también por Emiliano Piedra.



Tras la famosa trilogía, el interés de Carlos Saura por la danza de tradición hispánica se plasmó de nuevo en la gran pantalla en la película Sevillanas, estrenada en 1992 y que supuso un homenaje con una visión renovada del género a este tipo de baile y cante, con Camarón de la Isla, Rocío Jurado, Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar, entre otros. Poco después, rodaría Flamenco (1995) que contó con todo un elenco de primeras figuras: Farruco, El Chocolate, Paco de Lucía, Joaquín Cortés, La Paquera de Jerez, Fernando Terremoto, Enrique Morente, José Mercé, Manolo Sanlúcar, Manuel Moneo, Manuel Agujetas, José Menese, Tomatito, Moraito, Rafael Riqueni, Carmen Linares, etc. Años más tarde, profundizando en este género, estrenó en 2010 Flamenco, flamenco, en la que se rodeó, otra vez, de primeras figuras como José Mercé, Sara Baras, Estrella Morente, Niña Pastori o el omnipresente Paco de Lucía, bajo la dirección de Carlos Saura que durante esos años había rodado otras tres películas dedicadas a la danza: Tango (1998), Iberia (2005) y Fados (2007).


Tango, no me dejes nunca (1998), coproducida por Argentina y España, escrita y dirigida por Carlos Saura y protagonizada por Miguel Ángel Solá y Mía Maestro, contó con la participación de Cecilia Narova, Juan Luis Galiardo, Juan Carlos Copes y Carlos Rivarola. La fotografía estuvo a cargo por Vittorio Storaro y la música compuesta por Lalo Schifrin, y obtuvo una nueva nominación en los Oscar a la mejor película de habla no inglesa para Argentina.

Seis años más tarde, en Iberia (2005), sobre la partitura de Isaac Albéniz, Saura consiguió una simbiosis perfecta del flamenco cantado y bailado con la música clásica, el ballet y la danza contemporánea, en una serie de cuadros donde la narración se realizó únicamente a través de imágenes. En esta producción, que recibió en 2006 el Goya a la Mejor Fotografía, de nuevo el espectador entra en la película a través de la cámara y se convierte en un artista más que asiste a los ensayos y gestación de cada actuación. La película contó con principales figuras del baile y cante español: Sara Baras, Antonio Canales, Manolo Sanlúcar, Miguel Ángel Berna o José Antonio Ruiz.

En Fados (2007), Carlos Saura quiso ampliar el universo del fado, incluyendo danzas, y otros elementos, e investigando en sus orígenes, en tierras de Brasil o Cabo Verde.


Explorando una vez más en la magia profunda de las músicas populares, Carlos Saura se adentró en el folclore argentino en la película Zonda (2015) para ofrecer un recorrido siguiendo el estilo formal de sus títulos precedentes (decorados desnudos, coreografías, estilizados juegos de luces y colores). Mientras rodaba “Zonda”, Saura ya estaba gestando su siguiente título cinematográfico: Jota (2016), junto con el bailarín Miguel Ángel Berna, y en la que participaron destacados músicos y bailarines de la escena española, italiana y mediterránea. Con la idea de relanzar la jota, el director quiso con esta película devolver actualidad a la jota, acercándose al género desde una perspectiva contemporánea. Por último, a sus 89 años, a Carlos Saura le queda aún por estrenar su última película El Rey de todo el mundo, rodada en 2019 y cuyo estreno está previsto en 2021, y que es una ficción coreográfico-musical protagonizada por cuatro jóvenes bailarines. Rodada en Guadalajara, es una película en la que Saura se recrea en la tradición folclórica de la música y el baile en México y para la ha contado con la participación de Isaac Hernández, Greta Elizondo, Giovanna Reynaud, Izaak Alatorre, Ana de la Reguera, Enrique Arce, Manuel García-Rulfo, Manolo Cardona, Eulalia Ramón, Damián Alcázar, Alejandra Toussaint y Ana Kupfer.

También en este momento se encuentra inmerso en el rodaje de una miniserie de 6 capítulos para la televisión sobre la vida de Federico García Lorca. 



La exposición, comisariada por Ana Berruguete de La Fábrica quiere rendir así un homenaje a la manera de hacer cine de danza de Carlos Saura o danza en el cine, sin olvidar sus incursiones en el teatro con piezas tan significativas como Carmen y Fuego con Antonio Gades, o las más recientes Flamenco Indiay Flamenco Hoy. A través de un variado y numeroso conjunto de materiales entre dibujos, pinturas, fotosaurios (fotografías pintadas), guiones, manuscritos, fragmentos de películas, fotografías de rodaje, carteles, etc., procedente del archivo personal de Carlos Saura, -gestionado por Eulalia Ramón y Anna Saura-, nos adentramos en la pasión de Carlos Saura por la danza.


Sobre Carlos Saura

Carlos Saura (Huesca, 1932) es uno de los cineastas españoles de mayor renombre internacional. El tres veces nominado al Oscar ha cultivado desde pequeño una gran pasión por el arte. No en vano, su madre era pianista y su padre, pintor. Cuando era adolescente se interesó por la fotografía, actividad que ha seguido desarrollando en algunas de sus películas. Saura se matriculó en el Instituto de Investigaciones y Estudios Cinematográficos, tras abandonar la carrera de Ingeniería Industrial.

En la década de los '60 comenzó su etapa más importante como cineasta, alzándose con el Oso de Oro del Festival de Berlín por La Caza (1966) y con el Oso de Plata por Peppermint Frappé (1967). Más adelante llegarían las también galardonadas Cría cuervos (1976) o Carmen (1983), nominada al Oscar, y el definitivo reconocimiento español en 1990 con ¡Ay, Carmela!, con la que ganó14 Goyas y los Goya al mejor director y al mejor guion adaptado. En 1979 consiguió una nominación al Oscar por Mamá cumple cien años, que se llevó el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián. Además de otra nominación al Oscar por Tango

Io Don Giovanni (2009), Flamenco Flamenco (2010), Argentina(2015) Renzo Piano un arquitecto para Santander (2018) o El rey de todo el mundo (2021) son algunos de los últimos trabajos en el cine. Además, ha dirigido en cinco ocasiones la ópera Carmen en Spoleto, Stutgart, Florencia (Maggio Fiorentino) y Valencia y Don Giovanni. También ha llevado a escena en los últimos dos años El coronel no tiene quien le escriba una obra adaptación del texto de Gabriel García Márquez y La Fiesta del Chivo, ambas con gran éxito, además de numerosos musicales como Flamenco Hoy (2006) o Flamenco India (2015).

La fotografía siempre ha sido su gran pasión y su cámara fotográfica siempre le acompaña. Ha publicado numerosos libros de fotografía y ha llevado a cabo diferentes exposiciones, la última, Carlos Saura fotógrafo. Una vida tras la cámara, que actualmente se encuentra en itenerando en Logroño.

Carlos Saura y la Danza se podrá visitar del 30 de marzo al 6 de junio de 2021 en la Sala de Exposiciones en horario de martes a viernes de 10 a 14 h y de 17 a 21 h. Y sábado, domingo y festivos de 10 a 21 h.


sábado, 27 de marzo de 2021

LA SALA EL ÁGUILA ACOGE, DEL 26 DE MARZO AL 30 DE MAYO, LA EXPOSICIÓN NICOLÁS MULLER. LA MIRADA COMPROMETIDA.

 

Comida de Empresa. Madrid, 1950

Es relativamente frecuente que un tiempo después del fallecimiento de un artista se encuentre alguna obra inédita del mismo. Podría tratarse de una partitura, un cuadro, un poema, un manuscrito o como ocurre en este caso el soporte de una serie de fotografías. Cuando Ana Muller se encargaba de vaciar el último estudio que su padre Nicolás Muller, uno de los más importantes y reconocidos documentalistas del pasado siglo XX, tuvo en Madrid, se dio de lleno con una caja que contenía montones de negativos acumulados a lo largo de los años. A pesar de que éstos no estaban en muy buen estado inmediatamente se dio cuenta del valor de los mismos tanto a nivel documental como fotográfico. 

Con la ayuda de Juan Manuel Castro Prieto, la también fotógrafa y colaboradora de su padre desde principio de los años sesenta Ana Muller, digitalizó los negativos que fueron intervenidos por éste para conseguir un resultado óptimo con el que poder trabajar. A partir de ahí comienza a fraguarse lo que culminará en una muestra que hoy podemos ver en la Sala El Águila de Madrid, pero que previamente ha pasado por Tánger y Tetuán y que seguirá su andadura por los países en los que Nicolás Muller vivió y trabajó una vez finalizada la exposición de Madrid el 30 de mayo. 

Labrador. Hungría, 1935

Con los archivos gravados en un pendrive Ana se dirigió al Instituto Cervantes, institución que siempre estuvo muy interesada en el trabajo de su padre y cuyo anterior director Juan Manuel Bonet quiso ya organizar una exposición con los trabajos que el fotógrafo realizó en Marruecos. Es el poeta Martín López Vega, actual responsable del área de cultura quien se reúne con ella en esta ocasión y queda encantado con el material que está visionando. A partir de aquí y con la colaboración de la Comunidad de Madrid, en cuyo Archivo Regional está depositado el mayor fondo de imágenes del autor, y de el Ministerio de Cultura se empieza a trabajar en plena pandemia hasta llegar al resultado que hoy podemos contemplar y que está compuesto de 125 imágenes, la mayoría inéditas y que abarcan desde las primeras tomas que Nicolás Muller realizó cuando siendo estudiante de derecho y de ciencias políticas recorría con un grupo de amigos, escritores y poetas su país natal, Hungría, andando y en bicicleta y que él aprovechaba para documentar todo aquello que le llamaba la atención, hasta mediados de los sesenta. 

Construcción de Diques. Hungría, 1936

La Madelaine. París, 1938

Hungría era por aquel entonces un país semi feudal de ámbito rural y con una pobreza extrema. Muller documenta está situación retratando a los trabajadores y a las gentes que encuentra a su paso en sus tareas cotidianas. Ya desde estas primeras imágenes se puede observar una mirada profunda y una precisión técnica que iría perfeccionando con los años pero que para un aficionado, absolutamente autodidacta sorprende por su gran calidad. Como sorprende también la sensibilidad y el respeto con que refleja las duras condiciones de vida de niños y adultos, trabajadores en su mayoría desde una edad muy temprana y que va encontrando por igual en los distintos países que va visitando. 

Campesino del Alto Saboya. Francia, 1938

Mercado de Vilar Formoso. Portugal, 1939

Una de las cosas que llama la atención al visitar la exposición es lo increíblemente bien que funciona la composición en todas las imágenes de Muller. Las líneas juegan un papel muy importante en la fotografía, nos ayudan a dirigir la mirada hacía los puntos más importantes, crean dinamismo, nos dan un sentido del ritmo. En las imágenes de Nicolás Muller las líneas no se ven, pero se intuyen. La mayoría de sus fotografías siguen a la perfección la llamada regla de los triángulos, en donde todos los elementos están colocados de manera que cada persona u objeto tiene un peso específico en la imagen. Eso hace que la imagen tenga estabilidad y un mayor impacto visual. También el uso que el fotógrafo hace de los planos picados y contrapicados resalta aquello que quiere mostrarnos. 

Bajo la lluvia. Portugal, 1939

Las fotografías que llenan la sala, fueron realizadas en los distintos países en los que el fotógrafo vivió antes de asentarse en España. Así podemos ver imágenes de Paris, Oporto, Lisboa, Marruecos, la ciudad de Tánger donde tuvo su residencia durante varios años y desde donde dio el salto a España en el año 1948. Fue en Paris en 1938 cuando Nicolás Muller comienza a trabajar como profesional realizando encargos para  Regards, Marianne o Paris Match. Sobre todo se trataba de trabajos relacionados con las colonias infantiles, pero también con otro tipo de fotografía social que refleja la labor de dentistas, labradores, escuelas, etc. De allí saltó a Portugal, con un encargo de una revista francesa, pero allí pasó poco tiempo ya que se encontró con una serie de problemas personales. Y como no pudo volver a París, que había sido ocupada por el ejercito alemán, desde Lisboa recaló en Marruecos en el año 39 donde permaneció por un período de nueve años. 

Tanger, 1942

Grupo de niñas. Tanger, 1945

Ya en Madrid instaló su gabinete en el Paseo de la Castellana, por aquel entonces Paseo del Generalísimo, esquina con la calle Ayala y empezó a trabajar realizando retratos que se encontraban fuera de lo que se estilaba entonces para fotografía comercial, usando planos más cortos, más directos, sin retoques, sin posturas forzadas. Su relación con escritores, filósofos y otros intelectuales le ayudó a posicionarse, al colocar los retratos que realizaba a estos personajes en las vitrinas que daban a la calle, lo cual atraía nuevos clientes a su estudio. Utilizaba un equipo muy básico con iluminación de lámparas fresnel, práctimente sin trípode y con una Rolleiflex que años más tarde, en el 62, cambiaría por una Hasselblad.

El río Huecar. Cuenca, circa 1952

El conjunto de las imágenes que forman la exposición, que ha sido comisariada por la propia hija del fotógrafo Ana Muller y por  José Ferrero, suponen una perfecta muestra del trabajo de Nicolás Muller, que invita a reflexionar y a querer conocer un poco más de una época pasada, pero reciente, y de la obra de este fantástico fotógrafo. Además, de forma exclusiva para esta ocasión, en la Sala El Águila acompañan a estas imágenes numerosos documentos, fotogramas y publicaciones del Fondo Nicolás Muller que se custodia en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y que cuenta con más de 80.000 fotografías.

Ana Muller y José Ferrero

Junto con la exposición se ha editado un libro que próximamente podrá adquirirse tanto en la sede del Instituto Cervantes como en la librería de LA FABRICA y que contiene el total de las obras expuestas. 

martes, 16 de febrero de 2021

LAS UTOPÍAS DE CARMELA GARCÍA

 

Still del vídeo Seres equívocos, 2020

Nada más entrar en el espacio de la Sala Canal de Isabel II nos encontramos con un enorme móvil colgado del techo en el que mujeres de todo tipo y condición nos devuelven la mirada. Se trata de una instalación fotográfica compuesta por una serie de imágenes procedente de la colección de mujeres históricas y sus relaciones, cuyo título es ‘Todas las almas’,  que la autora Carmela García ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo en rastros y mercadillos y que representan a la mujer en su esencia más pura. De este modo y mediante una estrategia  apropiacionista,  la autora descontextualiza  las imágenes y las exhibe formando una cascada de fotografías, en transparencias o duratrans, configurando una potente instalación visual que transita desde el pasado hasta el presente, en una especie de presente continuo. 


A lo largo de todo el recorrido por la exposición se observa  que la obra de Carmela García se enmarca dentro de los discursos de la reivindicación de género y de la exploración de la representación de la mujer en el ámbito social y artístico. Éste hecho es aún más evidente en el video que puede verse en la última planta en el que además se hace patente la reivindicación del ecosistema. La obra proyectada en una gran pantalla es un mediometraje audiovisual en torno a la figura de Victorina Durán (Madrid, 1899-1993) y los tres volúmenes de su obra autobiográfica en los que narra su vida, su biografía más íntima y sus relaciones homosexuales con otras mujeres. Todo ello va acompañado de imágenes oníricas sobre un paisaje desértico.


Desde el principio de su trayectoria Carmela García se ha interrogado acerca de las imágenes de las mujeres en la sociedad, investigándolas y cuestionando la mirada masculina con discursos visuales claramente feministas. Mediante ese posicionamiento ha construido sus distintos trabajos artísticos, desde sus primeras series fotográficas hasta las últimas, en los que ha mostrado un mundo femenino donde ellas son absolutas protagonistas de sus trabajos. 

Serie I Want To Be

Serie I Want To Be

En sus distintos proyectos se mezclan la ficción y la realidad, y su representación de distintos tipos de mujer rompen los esquemas de los géneros binarios, indagan en construcciones de una identidad de género más abierta y flexible, rompiendo la hegemonía social de la heterosexualidad y ofreciendo imágenes en las que son protagonistas otras opciones de interrelación. 

Serie Chias, Deseos y Ficción


La exposición, que abarca varios de sus trabajos está repartida por las tres plantas de la sala de tal modo que en la planta baja nos encontramos con Chicas, deseos y ficción, en donde Carmela ha intervenido sobre reproducciones fotográficas antiguas de su propia colección, que muestran a mujeres que realizan distintas actividades  y que tienen en común el afecto que se muestran.



La primera planta ofrece una selección de fotografías y dos vídeos del proyecto Chicas, deseos y ficción (1998). Mujeres que ocupan espacios públicos y privados en actitudes cotidianas, relacionándose desde la sororidad y la complicidad hasta las muestras de afecto y de deseo. Escenas de encuentros, de esperas, de sensualidad, de miradas, de instantes congelados  de gran belleza compositiva y estética, en los que se muestra ese mundo de chicas lesbianas en su variedad y multiplicidad visibilizándolas y normalizándolas, sobre todo en la concepción de la identidad de género como algo performativo, transformable y nómada. 

Serie I Want To Be

Las nietas del Lyceum o Tertulia

La segunda planta acoge una selección de fotografías de la serie Paraísos (2002-2005) y la proyección Espacio de silencio (2004), en los que la autora reflexiona sobre planteamientos eco feministas, al plantear un universo futuro en armonía, respeto y encuentro de las mujeres libres con la naturaleza.

Por su parte, la tercera planta presenta tres series de obras fotográficas de la primera década de los 2000, pertenecientes a los proyectos Escenarios, Casting y I Want to Be, en las que indaga sobre la representación de las mujeres y los discursos sobre las identidades genéricas, y sus capas, así como los juegos visuales entre la realidad y la ficción.

Memoria. Serie I Want to Be

Serie Paraísos

Lugar: Sala Canal de Isabel II

Fechas:  16 febrero - 2 mayo 2021

Horario de la exposición

Martes a sábados: de 11.00 a 20.30 h.

Domingos: de 11.00 a 14.00 h.


Encuentros con la fotógrafa y la comisaria:

Fechas: miércoles 10 de marzo y 28 de abril de 2021

Horario: de 19.00 a 20.00 horas

Participantes: Carmela García (fotógrafa) y Margarita Aizpuru (comisaria)

Dirigido a: mayores de 13 años



viernes, 12 de febrero de 2021

LA EXPOSICIÓN N5 DEL FOTÓGRAFO OMAR AYYASHI SE ADENTRA EN LA IGUALDAD DE GÉNERO

Ana Castillo

El Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) de Madrid acoge en el Pabellón Villanueva una muestra artística realizada en colaboración con el diseñador Manuel Fernández y enmarcada en ‘Madrid Design Festival’. La muestra podrá visitarse hasta el próximo 14 de marzo. 

La exposición consta de 16 fotografías de actrices como Belén Rueda, Mina El Hammani, Anna Castillo, Paz Vega, Rossy de Palma, Ester Expósito, Amaia Salamanca, Elena Furiase, Cayetana Guillén Cuervo, Juana Acosta, Bárbara Lennie y Jedet Sánchez, que visten diseños de Manuel Fernández, intervenidos por artistas como Phil Akashi, Luis Gordillo, Olga Sinclair o Jesús Zurita.

Juana Costa

Se trata de un proyecto solidario cuyos beneficios irán destinados a Cruz Roja Española para proyectos que tengan una relación directa con la igualdad de género”, ha señalado Omar Ayyashi.

La igualdad real de mujeres y hombres es un principio jurídico universal reconocido en diversos textos internacionales sobre derechos humanos. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible impulsa el compromiso de la comunidad internacional para el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas a través de un objetivo específico y de forma transversal en otros objetivos.

A pesar de la igualdad reconocida en la Constitución española y en nuestro ordenamiento jurídico, y de los significativos progresos hechos en los últimos años, persisten discriminaciones que van desde las formas más extremas -como las que padecen las mujeres víctimas de violencia-, a las menos perceptibles que se dan día a día en todos los ámbitos.

Paz Vega

En estas fotografías las actrices visten diseños de Manuel Fernández, unos trajes-lienzo intervenidos por artistas como Luis Gordillo, Jesús Zurita, Grimanesa Amorós, Olga Sinclair, Okuda San Miguel o Phil Akashi, entre otros.

El acto ha contado con la presencia del director del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) de Madrid, Esteban Manrique Reol; el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado; el consejero de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad de la CAM, Javier Luengo; el presidente de la Academia de las Artes Escénicas, Jesús Cimarro; el director de Madrid Design Festival, Álvaro Matías: el secretario autonómico de Cruz Roja España, Francisco G. Sánchez y la directora general de Igualdad de la CAM, Cristina López-Cobo.

Rossy de Palma

También han querido acompañar a Omar Ayyashi y Manuel Fernández, las actrices y artistas Juana Acosta, Elena Furiase, Cayetana Guillén Cuervo, Paz Vega, Okuda San Miguel y JARR.

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, ha mostrado su satisfacción por la puesta en marcha de una exposición “que conjuga arte, moda, fotografía y un fin solidario”. Para Aguado, “el objetivo de la obra de Omar Ayyashi nos interpela a seguir actuando y a combatir las desigualdades”, una tarea que “nos incumbe a todos como sociedad”. 
 
Belén Rueda

Sobre Omar Ayyashi


Omar Ayyashi, fotógrafo de origen palestino nacido en Bilbao y afincado en España, estudia Ciencias Empresariales y Dirección y Administración de empresas Turísticas para no ejercer ninguna de las dos carreras. Tras trabajar en marketing y publicidad, ve que se ahoga en una oficina y decide echar a volar. La fotografía siempre le ha dado alas y se traslada a Madrid y a Barcelona para comenzar su formación como fotógrafo profesional.

Actualmente es colaborador fijo en diversas publicaciones capturando moda, personajes y rincones del mundo.

Manuel Fernández, Paz Vega y Cayetana Guillén

Siempre sensible a las injusticias cometidas con los mas desfavorecidos, a los 29 años le proponen ser embajador de "Ayuda en Acción" con sus campañas gráficas y empieza viajar con la ONG hasta llegar a conseguir una serie de imágenes que muestran la realidad de la vida en distintos lugares del mundo.

No es la primera vez que Omar Ayyashi realiza una exposición de su obra fotográfica vinculada a proyectos solidarios. En 2018 expuso #ReciclaFuturo en la Real Fábrica de Tapices por el que recibió el premio a la ‘Mejor Comunicación Social 2018’ por parte de La Fundación para el Fomento del Desarrollo y la Integración (FDI). Un año después, en 2019, realizó la exposición X_ELLAS cuyos beneficios se destinaron a la lucha contra la trata de mujeres.



Sobre Manuel Fernández

 
Manuel Fernández lleva 35 años apostando por el Desarrollo Sostenible como Diseñador y Artista. Ha sido pionero -a nivel internacional- en la implantación de las 3 dimensiones de la sostenibilidad: la económica, la social y la ambiental. Fiel a este triple principio, su trayectoria demuestra que es posible fomentar la generación de riqueza; a la vez que se impulsa la prosperidad de las personas y se lucha por el respeto hacia el entorno. 

Elena Furiase

Su contribución más disruptiva ha sido la materialización de Fashion Art hace 20 años, convirtiéndose en el creador de la fusión de la moda y el arte y en el inventor de un nuevo lenguaje. Fashion Art es el canal de comunicación que está concienciando sobre valores de sostenibilidad de una forma rápida y contundente a una ciudadanía que responde a la sensibilización social y ambiental de la mano de la moda y el arte. FASHION ART es el vehículo que transmitirá a las generaciones futuras, tanto el legado de Manuel Fernández, como el de otros artistas y líderes comprometidos con el desarrollo sostenible.

Esta forma innovadora de enriquecer el sector de la moda mediante la integración y su efecto sensibilizador, aportan décadas de experiencia en el compromiso con la moda y el arte responsables. Experiencia que Manuel Fernández ha sabido llevar a una madurez muy valiosa porque es capaz de atraer a los ciudadanos; poniendo en valor múltiples disciplinas y culturas.

Okuda

Las evidencias a lo largo de su carrera posicionan a Manuel Fernández como un gran “Embajador de la Agenda 2030 y sus 17 ODS” ya que ha demostrado tener la inquietud de divulgar responsabilidad social y la capacidad diferencial de convencer a los ciudadanos y a los profesionales llamados a cambiar hábitos en su forma de vivir y trabajar para que nuestro mundo sea sostenible.

martes, 9 de febrero de 2021

LA FUNDACIÓN MAPFRE EXPONE LA OBRA DE TOMOKO YONEDA

 

Crisantemos / De la serie Cúmulos / 2011

Probablemente Tomoko Yoneda no sea una fotógrafa muy conocida en nuestro país, por eso la Fundación MAPFRE se ha encargado de traernos por primera vez su obra hasta casa y lo ha hecho a través de una retrospectiva que abarca una gran parte de sus trabajos, en los que la historia y la memoria están unidos a partes iguales con la belleza. La exhibición podrá visitarse entre el 11 de febrero y el 9 de mayo, en las plantas cero y menos uno de la sede de Recoletos. 

Como dice Ignacio Baeza Gómez, vicepresidente de la Fundación MAPFRE, la antropología es una disciplina que estudia al ser humano como miembro de una comunidad a través de todas sus manifestaciones biológicas, sociales y culturales. En este sentido, y como si de una antropóloga cultural se tratara, la fotógrafa japonesa Tomoko Yoneda ha asumido, a través de la fotografía la tarea de estudiar la historia reciente tanto de Japón como de Europa. En sus imágenes, la artista se plantea como las naciones pueden tomar conciencia de su forma de observar su propio pasado, preguntándose sobre su país y su cultura, pero también acerca de cómo miramos al “otro” y cómo ese “otro” nos ve. 

Amantes, Dunaujvaros (antes, Sztalinvaros, ciudad de Stalin), Hungría 2004

De la Serie Después del Deshielo

La exposición Tomoko Yoneda que Fundación MAPFRE presenta en sus salas de Recoletos de Madrid ofrece, por primera vez en España, un extenso recorrido por la obra de la artista a través de más de cien imágenes, incluyendo sus últimos trabajos, como «Diálogo con Albert Camus», «Correspondencia. Carta a un amigo» o «Cristales». Se presenta una nueva serie inédita sobre la guerra civil española y la figura de Federico García Lorca, resultado de un encargo específico de Fundación MAPFRE.

El recorrido por la exposición engloba diecisiete proyectos fotográficos. Además, la selección cuenta con material documental perteneciente a la propia artista: libros, postales, cámaras de fotografía, un vídeo y otros objetos.

Bosque. Lugar de la batalla del Somme, Delville Wood, Francia 2002

De la Serie Escenario


Aldea. Vista de la línea del frente occidental entre Corea del Norte y Corea del Sur 2006

De la Serie Escenario

Siempre recomiendo a mis amigos y conocidos que dentro de lo posible cuando vayan a una exposición lean los cárteles que acompañan las imágenes porque a veces el título de una obra o el cartel explicativo puede decirnos mucho de lo que la artista pretende contarnos, de las historias que encierran sus imágenes. En el caso de Yoneda creo que este pequeño acto es fundamental. Saber que un idílico bosque fue en realidad el terrible campo de la batalla del Somme, o que un calmado paisaje marino fue el lugar donde desembarcaron las tropas respaldadas por la CIA en un intento de iniciar contra el gobierno de Castro una contrarrevolución, en la Bahía de Cochinos en Cuba, se nos podría escapar si no fuera por esos pequeños cuadros blancos situados junto a las fotografías. Y es que esas imágenes rezuman tanta belleza que invitan a mirar sin ver lo que esconden detrás. Las fotografías de esos paisajes, naturales o urbanos, con cielos nublados sobre zonas industriales, podrían parecer a primera vista lugares intrascendentes. Sin embargo, Yoneda crea una tensión entre lo que se retrata en ellos y lo que sucedió en estos lugares. La fotógrafa elige emplazamientos asociados con catástrofes humanas, desde la primera y la segunda guerra mundial hasta la segunda guerra sino-japonesa y las guerras de Corea, de Bosnia y del Líbano.

Las gafas de Freud, viendo un texto de Jung II 1998

De la serie Entre lo visible y lo invisible

Una de las series que más me ha llamado la atención es la llamada “Entre lo visible y lo invisible”, en la que Yoneda invita al espectador a mirar a través de las gafas de destacadas figuras del siglo XX para ver detalles de páginas de libros, cartas o fotografías que tuvieron un profundo impacto en la historia de la humanidad. Las fotografías sitúan al espectador en la posición de estas figuras históricas y lo invitan a imaginar qué podrían estar pensando mientras leen estos documentos.

Entre las series que la Fundación MAPFRE nos ofrece de las fotografiadas por Tomoko Yoneda, hay una realizada especialmente para esta exposición, la llamada ‘El sueño de las manzanas’ en la que la fotógrafa recorre los campos de batalla de la guerra civil española, desde Granada hasta los enclaves donde tienen lugar las batallas del Jarama y de Brunete en las afueras de Madrid, en las que lucharon y murieron los integrantes de la Brigada Abraham Lincoln que atravesaron el Atlántico para apoyar la causa republicana. En la lucha feroz que se libra alrededor del cerro del Mosquito a principios de julio de 1937, mueren Jack Shirai, único brigadista estadounidense conocido de origen japonés, y el comandante afroamericano Oliver Law.


El mono y el maletín de Federico García Lorca 2020
De la Serie El Sueño de las Manzanas

La otra muerte a la que alude Yoneda en estas fotografías es el asesinato a manos de soldados del bando nacional del poeta, dramaturgo y director de teatro Federico García Lorca, acaecido en Granada un año antes. Yoneda fotografía diversos objetos y el mono azul que García Lorca lleva durante su recorrido por distintas provincias con el grupo de teatro La Barraca representando obras del repertorio clásico español. Con su mezcla de formas teatrales populares y experimentales y sus referencias a la cultura y los mitos andaluces, García Lorca desafía la ortodoxia de la representación teatral para crear el teatro de lo imposible.

Ventana de estilo occidental, Kitano 1995

De la Serie Una década después

Observando el epicentro, isla de Awaji 1995

De la Serie Una década después

Como es costumbre en la Fundación MAPFRE, la exposición viene acompañada de un catálogo que reproduce la totalidad de las obras expuestas —más algunas otras que no se exhiben— y un ensayo principal a cargo del comisario del proyecto, Paul Wombell. El libro se completa con los reveladores escritos de la propia Tomoko Yoneda, que acompañan y explican cada una de las series que conforman la muestra, y con un texto de Satomi Fujimura que sitúa la obra de la artista dentro de la historia de la fotografía japonesa. Además, se incluyen también la reedición de un artículo de Albert Camus en Combat (del 8 de agosto de 1945), un poema de la autora polaca Wisława Szymborska, un extracto de El libro de la risa y el olvido de Milan Kundera y una completa línea de tiempo sobre la Historia de Japón antes y después del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima.

Pista de hielo. Vista de una ciudad minera que formaba parte de la zona ferroviaria del sur de Manchuria durante la ocupación japonesa, Fushun, China 2007

De la Serie Escenario

Antigua casa del general Wang Shu-ming, jefe del Estado Mayor bajo el mando de Chiang Kai-shek, Cidong Street I  2010

De la Serie Casa Japonesa



Reducción de aforo
Uso obligatorio de mascarillas
Señalización de seguridad en todos los espacios
Dispensadores de gel hidroalcohólico
Medidas de limpieza especiales


IMPORTANTE:

No se facilita servicio de consigna.
Botellas de agua y cualquier tipo de comida serán retiradas antes de acceder a la sala y no se podrán recuperar a la salida.
No se podrá acceder con mochilas, maletas, bolsos de gran tamaño o cualquier otro objeto que por su tamaño se considere un riesgo para la seguridad de las obras expuestas.