Cabecera La Mirada Fotográfica

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lunes, 19 de abril de 2021

PALENCIA SE SUMA A LA FIESTA DE LA FOTOGRAFÍA CON EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE CASTILLA Y LEÓN

©Joel Meyerowitz

En los próximos días Palencia vuelve a convertirse en una tierra de confluencias, literal y metafóricamente. La riqueza de su historia, cultura y tradiciones hacen de esta ciudad, cuyos orígenes se remontan a la época romana, el escenario ideal para acoger la primera edición del Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León, que se celebrará del 20 de abril al 29 de mayo de 2021. La intención de este evento se ciñe al propio significado de la palabra «Festival», cuyo origen latino, Festivus, significa “celebración”.


El festival aborda la imagen como un espacio donde convergen distintas disciplinas, estilos y épocas y reunirá a grandes nombres de la fotografía internacional y nacional contemporánea y del siglo XX. La fotografía, como vector de conocimiento, de comunicación y de intercambio, es un lenguaje que trasciende las fronteras, y es en esta idea de convergencia donde se crea la identidad de un Festival, que es ante todo un lugar de encuentro y de reflexión.

11 exposiciones, 7 conversaciones, 3 conferencias, 1 ciclo de cine y casi 50 artistas conforman la programación de esta nueva cita para los amantes de la fotografía, que aspira a convertirse en una referencia a nivel nacional e internacional.

©Beatrice Heydiri

Los grandes museos de la ciudad, los espacios urbanos y su mobiliario, las plazas, las calles y los parques forman parte de este nuevo gran proyecto y se convierten en el teatro en el que la imagen es la única protagonista.  En esta primera edición aparecen algunos de los grandes nombres de la fotografía del siglo XX y contemporánea, que vienen a establecer diálogos y correspondencias en este caleidoscopio de múltiples facetas que es la ciudad de Palencia.

Las imágenes de William Klein se codean con las de Joel Meyerowitz, y se encuentran en el Nueva York de los años cincuenta y sesenta. El cine de Robert Frank dialoga con las fotografías de Lee Friedlander y ambos nos hablan de la imagen dentro de la imagen. Valérie Belin y Sandro Miller (fotógrafo nacido en Chicago, ciudad con la que Palencia está hermanada), se enfrentan y nos hablan de las diferencias de identidad que unen o separan.

Álvaro de Castro Cea, en estrecha colaboración con el Archivo Histórico Provincial de Palencia, vuelve sobre sus pasos 100 años después e instala sus retratos de nuestros antepasados. Andy Warhol, Helmut Newton, Sally Mann, William Wegman o Walker Evans juegan con el tiempo y nos muestran sus instantáneas que sólo guardaban para ellos.

Miguel Vallinas, fotógrafo de renombre internacional de Medina del Campo, no lejos de Valladolid, instalará sus Segundas Pieles en el Paseo del Salón de Isabel II, y su serie Ceci n’est pas en el espacio nexo990 de Monzón de Campos. El Best of Show, organizado en colaboración con la legendaria institución neoyorquina, el Premio Lucie, ofrecerá una visión panorámica de la creación contemporánea internacional.

©Rebecca Moseman

El festival está organizado por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Palencia y la Diputación de Palencia. También colaboran con el festival los Lucie Awards de Nueva York, legendaria institución del mundo de la fotografía, y la École Nationale Supérieure de la Photographie de Arles, para que las jóvenes generaciones puedan mostrar sus trabajos que serán proyectados en una gran pantalla en el corazón de Palencia.

‘Otras miradas’ es el ciclo de cine con una selección de cinco películas vinculadas al mundo de la fotografía que han sido seleccionadas por la cineasta Isabel Coixet.

El Festival será también un lugar de confluencia intelectual, de encuentros y conversaciones con comisarios, historiadores, fotógrafos y otras figuras emblemáticas del panorama internacional contemporáneo, que se plantearán verdaderas preguntas sobre los temas inherentes a los contenidos de las exposiciones. Estas conversaciones se retransmitirán en directo y estarán disponibles en la página web del Festival.

©Lee Friedlander

Como ya hemos comentado son varios los lugares que acogerán el Festival, por ejemplo el Museo de Palencia acogerá algunas de las exposiciones más interesantes ya que desde el 20 de abril y hasta el 29 de mayo podremos ver sendas muestras de Willieam Klein y Lee Friedlander, así  como una selección de las  películas rodadas por Robert Frank, lgunas emblemáticas como la primera, Pull My Daisy (1959), o True Story, realizada en 2004 y que consiste en una vuelta a escenas rodadas con anterioridad, fotografías, cartas de su hijo Pablo, que el artista comenta con voz en OFF.

©William Klein

El Horario de visita de las exposiciones del Museo será de M a V de 9.30h a 14h y de 18h a 21.30h. Los Sábados de 12h a 14h y de 19h a 21.30h. Domingos y festivos, de 12h a 14h. Los Lunes el espacio permanecerá cerrado. El acceso a las salas es gratuito. 
 
Por su parte la Fundación Díaz Caneja, Museo de Arte Contemporáneo, acogerá las exposiciones de Joel Meyerowit y los Lucie Award 2020. 

©Joel Meyerowitz

La exposición, «El lado oscuro del sueño americano», reúne 58 de las fotografías más emblemáticas de un periodo clave de la historia de Estados Unidos, los años 60 y 70, que marcaron el derrumbe del sueño americano. Meyerowitz nos muestra los entresijos del lugar donde la vida reveló la historia de un país: la calle.

©Hossein Fardinfard

La exposición Best of Show en la que Anne Morin ha sido nombrada comisaria invitada, se asemeja en cierto modo a un recorte de William Burroughs, que crea una historia proteica que cada uno podrá leer de forma diferente. Las imágenes son pistas sobre las que descansa y se escribe la imaginación de quien las elige y luego de quien las mira.

Todos los autores que forman parte de esta edición de «Best of Show 2020», ya sean de Estados Unidos, Taiwán, Inglaterra, España o Italia, participan en el juego aportando su «Sujeto – Verbo – Complemento» a esta larga frase que no contiene un solo significado sino infinidad de ellos.

El horario para disfrutar de estas muestras es: de M a V de 9.30h a 14h y de 18h a 21.30h. Sábados de 12h a 14h y de 19h a 21.30h. Domingos y festivos, de 12h a 14h. Lunes cerrado. Entrada gratuita.

©Luigi Ghirri

El horario para disfrutar de estas muestras es: de M a V de 9.30h a 14h y de 18h a 21.30h. Sábados de 12h a 14h y de 19h a 21.30h. Domingos y festivos, de 12h a 14h. Lunes cerrado. Entrada gratuita.

El Centro Cultural Provincial acogerá la muestra Splash!, comisariada por Simona Cossu y que reúne cerca de 90 imágenes Polaroid originales y únicas de los grandes nombres de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX. 

La historia de la Polaroid es fascinante, no sólo porque se convirtió en el medio de representación preferido por miles de fotógrafos aficionados que se vieron liberados de las barreras técnicas, sino también porque cambió el curso de la historia de la fotografía.

Muchos fotógrafos la han utilizado y su uso ha tomado muchas formas diferentes. Polaroid les ofreció películas y les dio carta blanca: Walker Evans, Peter Beard, Nancy Burson, Sally Mann, Ansel Adams, Robert Rauschenberg o Helmut Newton, lo intentaron y dieron rienda suelta a sus fantasías mientras intentaban conciliar su expresión. Y si eso no funcionaba, no dudaban en desechar esas imágenes. No hay negativo, no hay rastro, no hay pruebas.

El horario de la exposición es: de L a S de 11h a 14h y de 17h a 21h.

Domingos y festivos, de 11h a 14h. Entrada gratuita. 

©Miguel Vallinas

En la sala de Exposiciones Nexo990 (Monzón de Campos), situada a 13 km. de la capital por la carretera N-611 se podrá visitar la obra de Miguel Vallinas, Ceci n’est pas (“Esto no es”) una serie de retratos de Miguel Vallinas que hace referencia a un cuadro de René Magritte de 1929 titulado Ceci n’est pas une pipe.

Este cuadro, fundamental en la Historia del Arte, plantea la cuestión de la representación, el estatuto del referente y el desdoblamiento que se produce entre lo que es y lo que se re-presenta.

Miguel Vallinas aborda esta misma idea de duplicidad a través de la cuestión de la identidad ya evocada en una serie anterior de fotografías, Segundas Pieles, presentada en los Jardines del Salón de Palencia.

La Exposición ha sido organizada en colaboración con Pallantia Photo. Y podrá visitarse de V de 19h a 20.30h. S de 12h a 13.30h y de 19h a 20.30h. y Domingos, de 12h a 13.30h. Entrada gratuita.

©Álvaro de Castro Cea

Son varias también las muestras que serán expuestas al aire libre, así La Plaza Mayor acogerá El narrador de historias de Álvaro de Castro Cea que fue probablemente uno de los fotógrafos más emblemáticos de Castilla y León a principios del siglo XX. Retratista de profesión, su archivo, así como el de su hijo Álvaro de Castro del Bosque, incluye más de 10.000 negativos en placa de vidrio y celuloide que se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Palencia.

Todas estas imágenes documentan el tejido cultural y social de la época, y dan testimonio de la evolución del lenguaje fotográfico del autor. Situado en Ampudia, su estudio era el lugar al que los habitantes de la región acudían, por muchos motivos, para fotografiarse. 

Estas imágenes son ahora un precioso testimonio de aquella época. Esta primera edición del Festival nos parece la mejor ocasión para rendir homenaje a este gran fotógrafo cuyo estilo no ha dejado de evolucionar, desde un cierto tipo de retrato documental hasta los llamados retratos psicológicos que recuerdan una tradición de la fotografía de retrato propia de Félix Nadar (1820-1910) y su concepto de parecido íntimo, o la del fotógrafo americano Mike Disfarmer (1884-1959).

La muestra ha sido elaborada con la colaboración del Archivo Histórico Provincial de Palencia, y la Familia de Castro Castrillo.

©Miguel Vallinas

En el Paseo de Isabel II, encontraremos de nuevo a Miguel Vallinas con Segundas Pieles una muestra que reúne una galería de retratos protagonizados por seres antropomórficos, semi-animales y semi-humanos. 

Estos retratos que confrontan naturaleza y cultura, así como dos temporalidades en la historia de la humanidad, responden a una tradición pictórica que Vallinas domina con excelencia haciendo referencia a los grandes maestros italianos tales como Piero della Francesca o Tiziano, pero también a una tradición del arte español y pintores como Zurbarán o el Greco. Segundas Pieles habla de la versatilidad de la identidad, y propone una visión caleidoscópica de la misma, como si la identidad pudiera ser una conjunción de varias facetas.

©Sandro Miller

En la Plaza de la Inmaculada nos encontraremos con los impactantes retratos de Sandro Miller en su trabajo GLORY: My Hair, My Soul, My Freedom, (“GLORIA: Mi Pelo, mi Alma, mi Libertad”) es una celebración de la diversidad, el arte y la cultura de las mujeres negras. Este proyecto pretende poner de relieve las múltiples formas en que estas mujeres abrazan su libertad de elección y expresan su creatividad a través de sus peinados, sea cual sea su estilo o textura, ya sean tejidos, trenzados o naturales. Reconoce y honra la belleza de las mujeres negras y, al mismo tiempo, celebra su cultura y, su identidad, que no ha tenido el reconocimiento que se le debía.

©Valérie Belin

También en la Plaza de la Inmaculada se ubica la obra de Valérie Belin, La Transfiguración de lo Común, que se manifiesta en forma de series fotográficas, cada una de las cuales se produce en el marco de un proyecto. La exposición al aire libre, que se presenta en la Plaza de la Catedral de Palencia, reúne las series más emblemáticas de Valérie Belin y ofrece una visión panorámica de su trayectoria en los últimos 20 años: Mujeres negras (2001), Maniquíes (2003), Transexuales (2001), Máscaras (2004), Modelos (2001), hasta una de su última serie Damas pintadas (2017).

Desde sus comienzos, la fotografía de Valérie Belin ha jugado con las zonas grises, las zonas de deslizamiento, de transición y los bordes donde se superponen los códigos y el corpus iconográfico, dejando a sus espectadores calibrar el espacio de la duda.

En el marco del Teatro Principal de Palencia se proyectará un ciclo de cine bajo el título de “Otras Miradas”, y constituyen un breve pero intenso trayecto por la mirada de 4 mujeres que han sido y son capaces de contar el mundo, contándose a ellas mismas. La selección de las películas que se podrán ver de forma gratuita ha sido llevada a cabo por la directora de cine Isabel Coixet. 

25/04 – 12h: Presentación online del ciclo de cine por Isabel Coixet

25/04 – 13h: Proyección: “My Mexican Bretzel” de Nuria Giménez Lorang, 2019 

25/04 – 19h: Proyección: “Caras y Lugares” (‘Visages, villages’) de Agnès Varda y Jean René, 2017 

26/04 – 19h: Proyección: “Mil Noches, Una Boda” (‘Party Girl’) de Marie Amachoukeli, 2014 

27/04 – 19h: Proyección: “Capturing Lee Miller” de Teresa Griffiths, 2020 

© Patricia Escriche

Además durante el periodo del Festival (20 de abril – 29 de mayo), una pantalla de gran formato estará instalada en Los Jardines del Salón de Palencia y emitirá cada día unos portfolios de fotógrafos, históricos o contemporáneos.

Se podrán descubrir imágenes inéditas de Castilla y León de Gabriel Cualladó, películas de Vivian Maier, o la obra de fotógrafos que empiezan su trayectoria fotográfica como Heng Zheng, Robin Plus o Sara Szabo, que obtuvieron el año pasado su diploma de la Escuela Nacional Superior de la Fotografía de Arles. Se proyectará también una selección de la obra de Patricia Escriche, fotógrafa española afincada en Berlín, representante de la nueva generación de fotógrafos españoles que se está posicionando en la escena internacional.

También se llevaran a cabo una serie de conferencias y conversaciones en distintos días a lo largo del período de vigencia del Festival que podrán seguirse por Zoom y de las que podréis encontrar más información en la página del Festival. 

Sin duda es un buen comienzo para este Festival al que le deseamos una larga vida. Sólo nos queda esperar que las condiciones sanitarias nos permitan acercarnos a la ciudad de Palencia para poder disfrutar de esta interesante fiesta de la fotografía. 

sábado, 10 de abril de 2021

WHITE BALANCE. 16 FOTÓGRAFOS, UN ESPACIO

 

©María Antonia García de la Vega

Una buena parte de los grandes fotógrafos que ha dado nuestro país han pasado alguna vez o han sido socios de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Esta entidad que data sus inicios en junio de 1900, ha contado entre sus filas con personajes de la talla de Terré, Masat, Cuallado, Paco Gómez, Gerardo Vielba, Jorge Rueda o Cristina García Rodero, entre sus afiliados. Algunos de ellos continúan siendo socios a día de hoy. 

Con el paso de los años la Real Sociedad Fotográfica ha ido dejando grandes nombres en la historia de la fotografía, pero también son muchos los que sin estar en la lista de los nominados son sobradamente conocidos entre el mundo de la fotografía y han realizado importantes trabajos, contribuyendo con ello a preservar una institución que de otro modo habría tendido a desaparecer como lo han hecho muchas otras en otros lugares de la nuestra querida piel de toro. 

El próximo día 14 el espacio EST_ART SPACE abrirá sus puertas a una muestra colectiva de algunos de los miembros actuales de la Real Sociedad Fotográfica, en una exposición en la que podremos contemplar una diversidad de temáticas, demostrando de este modo que cualquier tipo de fotografía tiene cabida entre los muros de la Real, solo es necesario interés y por supuesto calidad. Así desde la fotografía documental, el reportaje, la fotografía de viajes, la fotografía conceptual, el bodegón o el retrato, todos los géneros estarán presentes en las paredes de la galería, sita en la calle La Granja 4 (Pol. Industrial) 28108 Alcobendas. La exposición permanecerá abierta hasta el 12 de junio. 

Participan en la muestra un total de 16 fotógrafos de cuyos proyectos dejamos una pequeña reseña:

©Junajo Abarrán

Juanjo Albarrán – “Mayo ritual” – Tradiciones, fiestas, costumbrismo de la España rural perfiladas bajo su mirada. Una reflexión sobre las celebraciones a lo largo del territorio en torno a la evocación de la vida, un pretexto para escrutar los modos de vida del colectivo rural, su aferramiento a la tradición frente al frenético avance de una cultura cada vez más digitalizada. Un mes salpicado de ritos donde paganismo y religión se entrelazan.

©Javier Alonso

Javier Alonso – “Habana 500” – Blanco y negro donde queda capturado el intimismo. El tiempo se detiene ubicando el contraste de 500 años trascurridos, aunque según el historiador y periodista Ciro Bianchi Ross, su historia sea mucho más antigua. Una capital poética, con misterio en la procedencia de su nombre, pero con un importante pasado. Una ciudad que ha caminado entre el glamour y la decadencia.

©Joël Arnaud

Joël Arnaud – “Bajo tierra” - Proyecto documental realizado entre los años 1974 – 1980. Durante el ejercicio de su profesión de topógrafo, fue testigo directo de la construcción del tramo de la Línea 6 del Metro de Madrid que transcurre de Pacífico a La Laguna. Aunando trabajo y emoción nos relata la vida subterránea de un Madrid oculto y desconocido, reflejando la vida de unos protagonistas anónimos.

©Rocío Bueno

Rocío Bueno – “Hilo” – Gira en torno a la maternidad, ambigüedades y contradicciones atadas a través de la reflexión personal, un deshilar para volver a hilar y naturalizar el conflicto. Como dice su autora, “Bajo una madre vive de forma latente otra que la precedió y tras ella siglos de mujeres antes nos han marcado una forma de ejercer la maternidad condicionada por el rol que debe tener la mujer como máquina de hacer y cuidar hijos. Una maternidad que ha ido habitando en la mujer a través de ecos del pasado y pautas culturales”.

©Pío Cabanillas

Pío Cabanillas – “Cian” – Los neveros del monte Denali (Alaska) se disgregan en abstracciones que nos trasladan a la pureza y el silencio. El cian como símbolo de lo etéreo, está altamente arraigado al sentimiento de la serenidad y la melancolía, pero con la dicotomía, de como color primario sustractivo, ser un exponente de fuerza e independencia. 

©Angélica de la Llave

Angélica de la Llave – “Topofilia” – Abraza el concepto de geografía humanista desarrollado por Yi Fu Tuan, fusionando sentimiento y lugar. En esta ocasión un único lugar recibe toda la carga afectiva, sin alteraciones, exento de territorialidad, ponderando la capacidad envolvente de las sensaciones percibidas en ese entorno. Un paisaje que se conjuga con la extracción de esa conexión en estratos fotográficos a modo de cuaderno botánico.

©Alberto Holly

Alberto Holly – “Pepe Kórdoba” – Reportaje documental que nos permite inmiscuirnos en la vida de un personaje que sobrevive día a día. La calle es su escenario y su rutina se aleja de los estereotipos de conducta establecidos. Estas imágenes son el fruto de ser testigo directo de su mundo durante un mes, minimizando todo lo posible la irrupción o contaminación de su entorno y costumbres.

©Beatriz Polo

Beatriz Polo – “L´illa” – Introspección fotográfica donde la autora desgrana su origen insular en composiciones cargadas de metáfora e intimismo. A través de la narrativa visual nos presenta el autodescubrimiento de su esencia a través de la calma. Imágenes encontradas en el medio natural dialogan con objetos personales presentados en un entorno cotidiano, abordando la incomunicación, la partida, la infancia… 
“Vives en la ilusión de creer que eres distinta pero te das cuenta de que eres isla.” 

©Roberto San Eugenio

Roberto San Eugenio – “Travel notes” – Imágenes encontradas en el devenir de los viajes se han unido para conformar un trabajo fotográfico, no fueron pensadas para convivir juntas, sino descubiertas tras el análisis del paso del tiempo y los lugares recorridos. Son un diario de sensaciones en momentos concretos, sin importar el enclave geográfico; no es el dónde se encuentran los pies, sino hacia donde nos proyecta el sentimiento ese instante vivido, que impulsa al autor a querer atraparlo y otorgarle el poder de la permanencia.

©José Santos Mingot

José Santos Mingot – “Ausencia” – La fotografía se erige como tabla de salvación cuando la vida decide abofetear a su autor con mano férrea e hiriente. Los lugares compartidos, los rincones que guardan historias pegadas a la piel de la memoria y los enclaves que quedaron pendientes, se tradujeron en terapia a través de la cámara. Capturar la cruel belleza de la ausencia, y revertirla en favor de perseverar. Imágenes que dan un pellizco en el corazón al descubrir la historia que encierran.

©Ramón Siscart

Ramón Siscart – “Blanco” – El blanco abraza los objetos y el simbolismo encerrado en ellos. Composiciones metafóricas, emparejamientos imposibles, sorpresas visuales, que plantean al espectador un juego enigmático de imágenes para relatar las historias del propio autor construidas a partir de momentos y situaciones internas. Un blanco que envuelve la conceptualidad de lo cotidiano.

©Manuel Valmorisco

Manuel Valmorisco Martín – “Flor a través” – Macrofotografía de flores minúsculas del desierto de Atacama (Chile), revelan la anatomía oculta de los pistilos, pétalos y tallos diseccionados por la luz al atravesarlos, imbuidos de una burbujeante trama que recorta y acompaña la sinuosidad de colores y formas.

©Antonio Aznar

©Carlos Fernández

Por su parte los fotógrafos Antonio Aznar, Carlos Fernández Sánchez,  Mª Antonia Gª de la Vega e Isabel Martínez Gordillo forman su propio microcosmos dentro de la exposición con una muestra conjunta 'Proyecto Suite Habana: 4 miradas', en la que podremos observar cuatro miradas distintas en un mismo territorio, la Habana vieja, donde el esplendor de sus casas coloniales se mezcla con la decadencia implícita en sus calles, con la hospitalidad de sus habitantes y el color de un país tropical en donde lo difícil no es que fotografiar, sino seleccionar precisamente los momentos y los latidos que nos lleven hacia lo cotidiano sin caer en la monotonía o en la complacencia. Así Carlos Fernández nos ofrece la mirada más cercana a las grietas y fisuras que impregnan de personalidad los recovecos de la ciudad, Antonio Aznar se mezcla con el colorido ruido de sus calles y sus gentes, Isabel Martínez nos ofrece el tránsito entre ambas partes fusionando el abandono y la vida contenida, y Mª Antonia Gª de la Vega conserva a través de la sobriedad del blanco y negro los resquicios de una época dorada que se resiste a sucumbir al presente.

©Isabel Martínez Gordillo

©María Antonia García de la Vega

Inauguración: 14 de Abril
Duración: 14 Abril – 12 Junio
Lugar: Est_Art – c/La Granja 4 (Pol. Industrial) – 28108 Alcobendas




martes, 30 de marzo de 2021

SAURA Y LA DANZA SE VUELVEN A UNIR EN EL FERNÁN GÓMEZ

 


Ver y escuchar a Carlos Saura es siempre un ejercicio de altura, sería casi imposible tratar de calificar a este increíble monstruo en cualquier variedad de arte ya que podría decirse, aludiendo  al flamenco que tanto le gusta, que toca todos los palos. Lo mismo dirige una película que una obra de teatro o una opera. Es un fantástico fotógrafo, es pintor, dibujante, figurinista, compositor musical y seguro que si seguimos excavando encontraremos cualquier otra variedad entre sus muchas habilidades. Pero por encima de todo es un amante del flamenco, de la danza y de la música y  a lo largo de su vida, ya son 89 tacos y esperemos que sean muchos más, lo ha demostrado plasmándolo tanto en sus películas como en sus fotografías y es que siempre lleva una cámara consigo, incluso durante los rodajes, lo cual sus admiradores le agradecemos muchísimo. 



El teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa presenta Carlos Saura y la Danza, una exposición que recrea el universo creativo en torno a la danza del reconocido cineasta Carlos Saura a partir de su archivo. Una muestra sensorial y polifónica que reúne un variado y abundante repertorio de materiales de diferente naturaleza, - fotografías, dibujos, fragmentos de cine y teatro, fotosaurios (fotografías pintadas), guiones, manuscritos, fotografías de rodaje, carteles, materiales documentales, etc.- nunca expuestos al público de forma retrospectiva y temática, en torno a la danza.

La exposición, que ha sido producida por el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, cuenta con la colaboración de La Fábrica y se podrá ver en este teatro del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid del 30 de marzo al 6 de junio.



En la prolífica trayectoria de Carlos Saura de más de seis décadas de trabajo y con obra de naturaleza muy diversa entre ficción y no ficción, el cine de danza ocupa un destacado lugar. Su relación con el baile y, muy especialmente con el baile flamenco, define gran parte de su trayectoria, hasta el punto de que resulta imposible entender el cine musical en España sin la figura de Carlos Saura, ni la de su propia filmografía, sin reparar en ella. Saura encarna la figura del “artista total” al ser capaz de condensar todas sus pasiones en una única obra, fundamentando el proceso creativo en su pasión por otras artes, utilizando el dibujo y la fotografía, además del texto y su afinado oído musical, para desarrollar producciones cinematográficas y teatrales en las que el cuerpo y el movimiento se funden sobre la tierra.


El recorrido de la exposición, acompañado por declaraciones del propio Carlos Saura y por la letra de Omar Khan en los textos, empieza con tres capítulos dedicados a tres aspectos claves de la danza y el cine musical de Saura: Cuerpo, Movimiento y Espacio, para dar paso a un recorrido visual por su filmografía de danza y sus piezas de teatro. El inicio de este recorrido lo marca el encuentro con Antonio Gades, - uno de los máximos exponentes de la danza española de todos los tiempos- cuyo resultado fue una trilogía de cine y dos piezas de teatro. Para este apartado se ha contado con la colaboración de la Fundación Antonio Gades y el Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música (CDAEM) (INAEM. Ministerio de Cultura y Deporte)



“Para mí fue una revelación”, afirmó Saura una vez que vio la versión de ballet de la obra lorquiana “Bodas de Sangre” de Gades.  Se trata de la primera película dedicada íntegramente al baile (1981) y el inicio de la famosa trilogía cinematográfica, -producidas por Emiliano Piedra-, fruto de una de las colaboraciones más interesantes y extraordinarias que se ha producido en nuestra cultura: el binomio creativo Saura y Gades. Una historia de complicidad y afinidad artística de la que formó parte en ocasiones también el hermano de Carlos, el artista Antonio Saura, al llevarla poco más tarde al teatro. A la película, le siguieron Carmen (1983), -que obtuvo una nominación a los Oscar-, y El amor brujo (1986), protagonizadas por Antonio Gades y producidas también por Emiliano Piedra.



Tras la famosa trilogía, el interés de Carlos Saura por la danza de tradición hispánica se plasmó de nuevo en la gran pantalla en la película Sevillanas, estrenada en 1992 y que supuso un homenaje con una visión renovada del género a este tipo de baile y cante, con Camarón de la Isla, Rocío Jurado, Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar, entre otros. Poco después, rodaría Flamenco (1995) que contó con todo un elenco de primeras figuras: Farruco, El Chocolate, Paco de Lucía, Joaquín Cortés, La Paquera de Jerez, Fernando Terremoto, Enrique Morente, José Mercé, Manolo Sanlúcar, Manuel Moneo, Manuel Agujetas, José Menese, Tomatito, Moraito, Rafael Riqueni, Carmen Linares, etc. Años más tarde, profundizando en este género, estrenó en 2010 Flamenco, flamenco, en la que se rodeó, otra vez, de primeras figuras como José Mercé, Sara Baras, Estrella Morente, Niña Pastori o el omnipresente Paco de Lucía, bajo la dirección de Carlos Saura que durante esos años había rodado otras tres películas dedicadas a la danza: Tango (1998), Iberia (2005) y Fados (2007).


Tango, no me dejes nunca (1998), coproducida por Argentina y España, escrita y dirigida por Carlos Saura y protagonizada por Miguel Ángel Solá y Mía Maestro, contó con la participación de Cecilia Narova, Juan Luis Galiardo, Juan Carlos Copes y Carlos Rivarola. La fotografía estuvo a cargo por Vittorio Storaro y la música compuesta por Lalo Schifrin, y obtuvo una nueva nominación en los Oscar a la mejor película de habla no inglesa para Argentina.

Seis años más tarde, en Iberia (2005), sobre la partitura de Isaac Albéniz, Saura consiguió una simbiosis perfecta del flamenco cantado y bailado con la música clásica, el ballet y la danza contemporánea, en una serie de cuadros donde la narración se realizó únicamente a través de imágenes. En esta producción, que recibió en 2006 el Goya a la Mejor Fotografía, de nuevo el espectador entra en la película a través de la cámara y se convierte en un artista más que asiste a los ensayos y gestación de cada actuación. La película contó con principales figuras del baile y cante español: Sara Baras, Antonio Canales, Manolo Sanlúcar, Miguel Ángel Berna o José Antonio Ruiz.

En Fados (2007), Carlos Saura quiso ampliar el universo del fado, incluyendo danzas, y otros elementos, e investigando en sus orígenes, en tierras de Brasil o Cabo Verde.


Explorando una vez más en la magia profunda de las músicas populares, Carlos Saura se adentró en el folclore argentino en la película Zonda (2015) para ofrecer un recorrido siguiendo el estilo formal de sus títulos precedentes (decorados desnudos, coreografías, estilizados juegos de luces y colores). Mientras rodaba “Zonda”, Saura ya estaba gestando su siguiente título cinematográfico: Jota (2016), junto con el bailarín Miguel Ángel Berna, y en la que participaron destacados músicos y bailarines de la escena española, italiana y mediterránea. Con la idea de relanzar la jota, el director quiso con esta película devolver actualidad a la jota, acercándose al género desde una perspectiva contemporánea. Por último, a sus 89 años, a Carlos Saura le queda aún por estrenar su última película El Rey de todo el mundo, rodada en 2019 y cuyo estreno está previsto en 2021, y que es una ficción coreográfico-musical protagonizada por cuatro jóvenes bailarines. Rodada en Guadalajara, es una película en la que Saura se recrea en la tradición folclórica de la música y el baile en México y para la ha contado con la participación de Isaac Hernández, Greta Elizondo, Giovanna Reynaud, Izaak Alatorre, Ana de la Reguera, Enrique Arce, Manuel García-Rulfo, Manolo Cardona, Eulalia Ramón, Damián Alcázar, Alejandra Toussaint y Ana Kupfer.

También en este momento se encuentra inmerso en el rodaje de una miniserie de 6 capítulos para la televisión sobre la vida de Federico García Lorca. 



La exposición, comisariada por Ana Berruguete de La Fábrica quiere rendir así un homenaje a la manera de hacer cine de danza de Carlos Saura o danza en el cine, sin olvidar sus incursiones en el teatro con piezas tan significativas como Carmen y Fuego con Antonio Gades, o las más recientes Flamenco Indiay Flamenco Hoy. A través de un variado y numeroso conjunto de materiales entre dibujos, pinturas, fotosaurios (fotografías pintadas), guiones, manuscritos, fragmentos de películas, fotografías de rodaje, carteles, etc., procedente del archivo personal de Carlos Saura, -gestionado por Eulalia Ramón y Anna Saura-, nos adentramos en la pasión de Carlos Saura por la danza.


Sobre Carlos Saura

Carlos Saura (Huesca, 1932) es uno de los cineastas españoles de mayor renombre internacional. El tres veces nominado al Oscar ha cultivado desde pequeño una gran pasión por el arte. No en vano, su madre era pianista y su padre, pintor. Cuando era adolescente se interesó por la fotografía, actividad que ha seguido desarrollando en algunas de sus películas. Saura se matriculó en el Instituto de Investigaciones y Estudios Cinematográficos, tras abandonar la carrera de Ingeniería Industrial.

En la década de los '60 comenzó su etapa más importante como cineasta, alzándose con el Oso de Oro del Festival de Berlín por La Caza (1966) y con el Oso de Plata por Peppermint Frappé (1967). Más adelante llegarían las también galardonadas Cría cuervos (1976) o Carmen (1983), nominada al Oscar, y el definitivo reconocimiento español en 1990 con ¡Ay, Carmela!, con la que ganó14 Goyas y los Goya al mejor director y al mejor guion adaptado. En 1979 consiguió una nominación al Oscar por Mamá cumple cien años, que se llevó el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián. Además de otra nominación al Oscar por Tango

Io Don Giovanni (2009), Flamenco Flamenco (2010), Argentina(2015) Renzo Piano un arquitecto para Santander (2018) o El rey de todo el mundo (2021) son algunos de los últimos trabajos en el cine. Además, ha dirigido en cinco ocasiones la ópera Carmen en Spoleto, Stutgart, Florencia (Maggio Fiorentino) y Valencia y Don Giovanni. También ha llevado a escena en los últimos dos años El coronel no tiene quien le escriba una obra adaptación del texto de Gabriel García Márquez y La Fiesta del Chivo, ambas con gran éxito, además de numerosos musicales como Flamenco Hoy (2006) o Flamenco India (2015).

La fotografía siempre ha sido su gran pasión y su cámara fotográfica siempre le acompaña. Ha publicado numerosos libros de fotografía y ha llevado a cabo diferentes exposiciones, la última, Carlos Saura fotógrafo. Una vida tras la cámara, que actualmente se encuentra en itenerando en Logroño.

Carlos Saura y la Danza se podrá visitar del 30 de marzo al 6 de junio de 2021 en la Sala de Exposiciones en horario de martes a viernes de 10 a 14 h y de 17 a 21 h. Y sábado, domingo y festivos de 10 a 21 h.


sábado, 27 de marzo de 2021

LA SALA EL ÁGUILA ACOGE, DEL 26 DE MARZO AL 30 DE MAYO, LA EXPOSICIÓN NICOLÁS MULLER. LA MIRADA COMPROMETIDA.

 

Comida de Empresa. Madrid, 1950

Es relativamente frecuente que un tiempo después del fallecimiento de un artista se encuentre alguna obra inédita del mismo. Podría tratarse de una partitura, un cuadro, un poema, un manuscrito o como ocurre en este caso el soporte de una serie de fotografías. Cuando Ana Muller se encargaba de vaciar el último estudio que su padre Nicolás Muller, uno de los más importantes y reconocidos documentalistas del pasado siglo XX, tuvo en Madrid, se dio de lleno con una caja que contenía montones de negativos acumulados a lo largo de los años. A pesar de que éstos no estaban en muy buen estado inmediatamente se dio cuenta del valor de los mismos tanto a nivel documental como fotográfico. 

Con la ayuda de Juan Manuel Castro Prieto, la también fotógrafa y colaboradora de su padre desde principio de los años sesenta Ana Muller, digitalizó los negativos que fueron intervenidos por éste para conseguir un resultado óptimo con el que poder trabajar. A partir de ahí comienza a fraguarse lo que culminará en una muestra que hoy podemos ver en la Sala El Águila de Madrid, pero que previamente ha pasado por Tánger y Tetuán y que seguirá su andadura por los países en los que Nicolás Muller vivió y trabajó una vez finalizada la exposición de Madrid el 30 de mayo. 

Labrador. Hungría, 1935

Con los archivos gravados en un pendrive Ana se dirigió al Instituto Cervantes, institución que siempre estuvo muy interesada en el trabajo de su padre y cuyo anterior director Juan Manuel Bonet quiso ya organizar una exposición con los trabajos que el fotógrafo realizó en Marruecos. Es el poeta Martín López Vega, actual responsable del área de cultura quien se reúne con ella en esta ocasión y queda encantado con el material que está visionando. A partir de aquí y con la colaboración de la Comunidad de Madrid, en cuyo Archivo Regional está depositado el mayor fondo de imágenes del autor, y de el Ministerio de Cultura se empieza a trabajar en plena pandemia hasta llegar al resultado que hoy podemos contemplar y que está compuesto de 125 imágenes, la mayoría inéditas y que abarcan desde las primeras tomas que Nicolás Muller realizó cuando siendo estudiante de derecho y de ciencias políticas recorría con un grupo de amigos, escritores y poetas su país natal, Hungría, andando y en bicicleta y que él aprovechaba para documentar todo aquello que le llamaba la atención, hasta mediados de los sesenta. 

Construcción de Diques. Hungría, 1936

La Madelaine. París, 1938

Hungría era por aquel entonces un país semi feudal de ámbito rural y con una pobreza extrema. Muller documenta está situación retratando a los trabajadores y a las gentes que encuentra a su paso en sus tareas cotidianas. Ya desde estas primeras imágenes se puede observar una mirada profunda y una precisión técnica que iría perfeccionando con los años pero que para un aficionado, absolutamente autodidacta sorprende por su gran calidad. Como sorprende también la sensibilidad y el respeto con que refleja las duras condiciones de vida de niños y adultos, trabajadores en su mayoría desde una edad muy temprana y que va encontrando por igual en los distintos países que va visitando. 

Campesino del Alto Saboya. Francia, 1938

Mercado de Vilar Formoso. Portugal, 1939

Una de las cosas que llama la atención al visitar la exposición es lo increíblemente bien que funciona la composición en todas las imágenes de Muller. Las líneas juegan un papel muy importante en la fotografía, nos ayudan a dirigir la mirada hacía los puntos más importantes, crean dinamismo, nos dan un sentido del ritmo. En las imágenes de Nicolás Muller las líneas no se ven, pero se intuyen. La mayoría de sus fotografías siguen a la perfección la llamada regla de los triángulos, en donde todos los elementos están colocados de manera que cada persona u objeto tiene un peso específico en la imagen. Eso hace que la imagen tenga estabilidad y un mayor impacto visual. También el uso que el fotógrafo hace de los planos picados y contrapicados resalta aquello que quiere mostrarnos. 

Bajo la lluvia. Portugal, 1939

Las fotografías que llenan la sala, fueron realizadas en los distintos países en los que el fotógrafo vivió antes de asentarse en España. Así podemos ver imágenes de Paris, Oporto, Lisboa, Marruecos, la ciudad de Tánger donde tuvo su residencia durante varios años y desde donde dio el salto a España en el año 1948. Fue en Paris en 1938 cuando Nicolás Muller comienza a trabajar como profesional realizando encargos para  Regards, Marianne o Paris Match. Sobre todo se trataba de trabajos relacionados con las colonias infantiles, pero también con otro tipo de fotografía social que refleja la labor de dentistas, labradores, escuelas, etc. De allí saltó a Portugal, con un encargo de una revista francesa, pero allí pasó poco tiempo ya que se encontró con una serie de problemas personales. Y como no pudo volver a París, que había sido ocupada por el ejercito alemán, desde Lisboa recaló en Marruecos en el año 39 donde permaneció por un período de nueve años. 

Tanger, 1942

Grupo de niñas. Tanger, 1945

Ya en Madrid instaló su gabinete en el Paseo de la Castellana, por aquel entonces Paseo del Generalísimo, esquina con la calle Ayala y empezó a trabajar realizando retratos que se encontraban fuera de lo que se estilaba entonces para fotografía comercial, usando planos más cortos, más directos, sin retoques, sin posturas forzadas. Su relación con escritores, filósofos y otros intelectuales le ayudó a posicionarse, al colocar los retratos que realizaba a estos personajes en las vitrinas que daban a la calle, lo cual atraía nuevos clientes a su estudio. Utilizaba un equipo muy básico con iluminación de lámparas fresnel, práctimente sin trípode y con una Rolleiflex que años más tarde, en el 62, cambiaría por una Hasselblad.

El río Huecar. Cuenca, circa 1952

El conjunto de las imágenes que forman la exposición, que ha sido comisariada por la propia hija del fotógrafo Ana Muller y por  José Ferrero, suponen una perfecta muestra del trabajo de Nicolás Muller, que invita a reflexionar y a querer conocer un poco más de una época pasada, pero reciente, y de la obra de este fantástico fotógrafo. Además, de forma exclusiva para esta ocasión, en la Sala El Águila acompañan a estas imágenes numerosos documentos, fotogramas y publicaciones del Fondo Nicolás Muller que se custodia en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid y que cuenta con más de 80.000 fotografías.

Ana Muller y José Ferrero

Junto con la exposición se ha editado un libro que próximamente podrá adquirirse tanto en la sede del Instituto Cervantes como en la librería de LA FABRICA y que contiene el total de las obras expuestas.