domingo, 20 de octubre de 2019

EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES DESPIDE A JUAN BARJA CON UNA TRÍADA DE EXPOSICIONES

Juan Barja © Conchita Meléndez

El próximo día 10 de noviembre tomará posesión de su cargo como nuevo director del Círculo de Bellas Artes Valerio Rocco Lozano, nacido en Roma y profesor de Historia de la Filosofía Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid, donde además de dirigir el máster de Filosofía de la Historia de la Democracia y Orden Mundial  es, desde hace cuatro años, vicedecano de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Biblioteca de la facultad de Filosofía.

Durante los últimos 15 años el cargo ha sido ocupado por Juan Barja, quien ha desarrollado una gran labor al frente de la institución, y quien se despide de la misma por la puerta grande con una tríada de exposiciones y una programación cultural que incluye conciertos, danza contemporánea, Cine Estudio, presentaciones de libros y un largo etcétera. 

Suances 1954 © Carlos Saura

La primera de las exposiciones que se inauguró el 1 de octubre es la dedicada a Carlos Saura, que podrá verse en la Sala Picasso hasta el 12 de enero del 2020 y en la que la muestra ha reunido un total de 118 fotografías realizadas por el cineasta aragonés, junto con material de su archivo personal como polaroids, piezas audiovisuales, fotografías pintada, publicaciones fotográficas, diarios de rodajes ilustrados y algunas de sus cámaras de fotos.

Para desarrollar un discurso gráficamente coherente con la variedad de su producción, esta exposición, comisariada por Chema Conesa,  traza un recorrido paralelo a su vida, que pretende simultanear pasiones y realidades bajo la guía de su propia mirada.
 
Santander 1954 © Carlos Saura

En torno a su primera pasión, la fotografía, Carlos Saura ha construido un universo ecléctico en el que caben todas sus vivencias, desde el relato de pobreza y frío de la España autárquica a su pasión final por las fotografías coloreadas e intervenidas por su mano; de las imágenes constructoras de escenografías, ensayos y análisis estéticos de su filmografía, a todo lo que ha poblado sus afectos, su vida más íntima, su familia. Es tal la variedad de caminos explorados que debemos rendirnos ante lo inclasificable de su obra fotográfica y, al mismo tiempo, reconocer que cualquier cliché le haría un traje demasiado estrecho a este creador.
Toledo 1960 © Carlos Saura

Saura que el próximo 4 de enero cumplirá 88 años y que continua en activo, creando escenografías, filmando películas, organizando exposiciones o participando en la dirección de obras teatrales y  óperas, cuenta que en su tiempo libre le gusta hacer “peliculítas con sus fotografías a las que les pone música.” Yo no puedo dejar de preguntarme cuándo tiene tiempo libre este gran creador y a pesar de su cálida sonrisa me siento tan pequeña como una hormiga a los pies de un gigante.
María Zambrano

En la Sala Minerva desde el 16 de octubre y hasta el 19 de enero del 2020 nos encontramos con la muestra “María Zambrano y el método de los claros: Cuaderno de notas para un ensayo en imágenes.”

La exposición muestra materiales de trabajo pertenecientes a El método de los claros, proyecto de documental cinematográfico que estudia el particular vínculo que hermana, en la obra y el pensamiento de María Zambrano, su proceso de escritura con algunos de los principales lugares en los que vivió.
El proyecto explora, además, argumentos hasta ahora poco conocidos, como la admiración de Zambrano por el arte cinematográfico y, en particular, por el film de Víctor Erice El espíritu de la colmena (1973).
Vicente Ameztoy

La Sala Goya, a su vez acoge una retrospectiva, la primera en Madrid, del pintor vasco Vicente Ameztoy. La exposición ha sido organizada en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Bilbao y reúne alrededor de cuarenta obras que abarcan toda su trayectoria.

El trabajo de Vicente Ameztoy (San Sebastián, 1946-2001) se desarrolló dentro de la figuración, a la que incorporó elementos del surrealismo y el arte pop, y que acompañó de un interés por la subjetividad y la ironía. La presencia de lo inquietante y lo insólito fueron una constante en toda su producción, que destaca por su capacidad para convertir en perturbadores elementos aparentemente cotidianos del mundo rural vasco y de su paisaje social e industrial.

Vicente Ameztoy

Ameztoy fue un artista precoz con una formación fundamentalmente autodidacta, que se nutrió de lecturas, viajes y visitas a museos y que fue estimulada por un entorno familiar acomodado y culto. En 1959 expuso por primera vez en público en una muestra colectiva organizada en San Sebastián por los artistas de la generación anterior y a partir de entonces su trabajo pudo verse en numerosos concursos y exposiciones celebrados en Gipuzkoa. En 1964 participó en Madrid en la exposición inaugural de la galería Juana Mordó, que reunió obras de veintinueve artistas españoles representativos de los nuevos lenguajes plásticos.

Vicente Ameztoy

Durante los años ochenta, sin abandonar la pintura, Ameztoy desarrolló un importante trabajo sobre papel en forma de dibujos, obra gráfica o carteles. Sin embargo en esta ocasión los curatores, Miriam Alzuri y Javier Viar,  han optado por exhibir sus pinturas obviando el resto de su trabajo. Hasta ahora, la primera y única exposición antológica dedicada al artista tuvo lugar en San Sebastián en 1990 y fue concebida como una recopilación de sus obras más significativas de las décadas de 1970 y 1980. Esta exposición presentará al público una completa revisión de su trabajo pictórico e incluirá algunas obras inéditas que nunca han sido expuestas así como otras que no se han visto en ningunas muestra desde que fueron compradas por coleccionistas a mediados de los años noventa. En febrero del próximo año la exposición pasará a exhibirse en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.




lunes, 9 de septiembre de 2019

LA FUNDACIÓN MAPFRE EXHIBE LAS IMPRESIONANTES FOTOGRAFÍAS DE EAMONN DOYLE


FUNDACIÓN MAPFRE
Sala Bárbara de Braganza
Del 12 de Septiembre de 2019 al 26 de Enero de 2020

© Conchita Meléndez

Acostumbrados a la sobriedad de sus exposiciones tanto en contenido como en estética, la Fundación MAPFRE nos ha sorprendido hoy con una muestra mucho más actual y efectista en donde las imágenes están expuestas en grandes formatos que resaltan la obra más reciente del fotógrafo irlandés Eamonn Doyle.

Al vivir en el centro de la capital irlandesa, Doyle fotografía sus alrededores desde ángulos inesperados, revelando una visión original de la ciudad y sus habitantes. A menudo utilizando la técnica del contrapicado para captar a los protagonistas de las imágenes sus series i, ON y End., conocidas también como la trilogía de Dublín, con su uso estratégico del recorte y el encuadre, transmiten momentos de quietud y de energía frenética, de soledad y de comunidad. Al reunir estas fotografías, nuestra exposición permite al público experimentar el ritmo único del Dublín de Doyle.
 

La obra más reciente de Doyle, K, es su trabajo más misterioso y personal. Las fotografías en color de gran formato muestran una serie de figuras espectrales que cambian constantemente de forma y están situadas frente a los dramáticos fondos de la costa oeste de Irlanda y de Extremadura. Estas obras, y su instalación, aluden a la tradición irlandesa del keening, un lamento vocal por los muertos, y nacen en parte como resultado de la pérdida prematura del hermano y la madre del artista. Con las fotografías españolas de la serie K, Fundación MAPFRE continúa con su misión de apoyar a destacados fotógrafos en la realización de nuevos trabajos fotográficos en España.
 


La exposición, compuesta por 153 fotografías, 5 foto libros y una video-instalación de 9 pantallas, se articula en seis secciones temáticas. Las tres primeras compuestas por su trilogía de Dublín.

  
Las figuras solitarias y silenciosas de i realizan tareas cotidianas desconocidas a lo largo de O’Connell Street en Dublín. Aisladas casi por completo en medio del paisaje geométrico de  las calles, parecen ajenas al mundo que  las rodea. Las fotografías se fijan en detalles de la tela y la textura, en el porte de cada individuo y en su modo de habitar la calle. El Dublín de i parece repentinamente detenido por su pasado, como si esperara instrucciones para su próximo movimiento.

© Eamonn Doyle

Los gigantes avanzan a grandes pasos por el Dublín en blanco y negro de ON. Los rostros, los cuerpos, los edificios y los cielos se ciernen imponentes sobre la cámara en contrapicado. La piel y la ciudad parecen haber sido esculpidas en el mismo hormigón denso y granuloso que pulula alrededor de la superficie de las copias. La dura luz de Dublín sopla desde el futuro y todos se preparan contra ella, revelando volúmenes de diálogos internos imaginarios.


© Eamonn Doyle


La ciudad de End. está atrapada en un inquietante bucle de pasado, presente y futuro. Con movimientos simultáneamente gráciles y torpes, las figuras y los objetos tropiezan, se detienen, se repiten y se deslizan; los gestos son reproducidos por extraños anónimos; redes y superficies inestables cambian y se despliegan; el tejido y los detritos de la ciudad replican los de sus habitantes; las cosas parecen haberse materializado de la nada en el lugar equivocado. Las calles parecen empujadas y arrastradas por fuerzas invisibles que hacen que esta ciudad y sus ciudadanos se muevan en una danza colectiva inconsciente.

© Eamonn Doyle


La exposición ha sido comisariada por Niall Sweeney, habitual colaborador de Eamonn Doyle y que le ha acompañado a través de su carrera desde hace años tanto en su faceta musical, Doyle fundó en 1944 D1 Recordings, un sello discográfico muy influyente que se convirtió en el motor de todo lo que vino después. Durante  los  veinte  años siguientes D1 grabó y publicó música electrónica de muchos artistas nacionales e internacionales, lo que llevó a Doyle a viajar de nuevo por todo el mundo, esta vez con discos de vinilo entre las manos en lugar de una cámara.


En 2002, Doyle fundó DEAF, el Festival de Artes Electrónicas de Dublín, que tuvo un gran éxito y se prolongó hasta 2009. Más o menos en esa época, empezó de nuevo a hacer fotografías en las calles de su barrio, en la misma puerta de su casa en Dublín. Su interés por la literatura, en particular por Samuel Beckett, los movimientos culturales y la política social de nuestro tiempo, todo ello pareció confluir con su experiencia en el mundo de la música para manifestarse en las calles de Dublín a través de sus fotografías. En 2014 autoeditó i a través de D1, el primero libro de la «trilogía de Dublín». Cuando Martin Parr hizo su famosa afirmación de que era «el mejor libro de fotografía de calle que había visto en una década», todo se aceleró. Ese mismo año, Doyle se incorporó a la Michael Hoppen Gallery de Londres como uno de sus artistas. A ese libro le siguió un año después ON, que cosechó un éxito similar. Poco después llegó la invitación a exponer en los Rencontres d’Arles 2016, que dio como resultado la instalación inmersiva y el libro End., para el que David Donohoe, uno de los músicos del sello de Doyle, compuso un conjunto de piezas musicales interconectadas. La exposición y el libro de End. fueron el primer proyecto de colaboración integral a gran escala entreDoyle, Sweeney y Donohoe un modelo de cooperación y amistad que continúa hasta el presente.
 


Esta muestra se complementa con un catálogo ilustrado, diseñado por el comisario de la exposición,  Niall  Sweeney,  que  contiene ensayos  de Sweeney,  además de  textos del cineasta Bob Quinn, del músico y compositor David Donohoe y de la historiadora del diseño Lisa Godson, PhD. La edición inglesa del catálogo está coeditada con Editorial RM, Barcelona y México DF.