martes, 31 de mayo de 2016

THE CASTLE - FEDERICO CLAVARINO



CÍRCULO DE BELLAS ARTES
Sala Minerva
C/ Alcalá, 42  MADRID
Del 31 de Mayo al 31 de Septiembre


Más allá de un grupo de naciones o un área geográfica, Europa puede ser entendida como una idea o un conjunto de ideas. La idea de Europa informa e impulsa la historia de una parte considerable de nuestro planeta, desde la antigua Grecia, pasando por el Imperio Romano y las grandes potencias coloniales, hasta el día de hoy. Esta serie de fotografías busaca encontrar las huellas que estas ideas dejan sobre la superficie de las cosas y de las personas en Europa, así como en los muros de sus ciudades, en las vitrinas de los museos en los que se conserva su historia, en las maneras de vestirse, moverse y producir de la gene, y en las barreras que se alzan para definir y defender los confines de sus territorios.



The Castle es un edificio construido por imágenes dividido en cuatro capítulos. El primero, The Dead, simboliza el mito fundacional: los eventos conducen hacia el ordenamiento de la Europa contemporánea. La segunda parte, The Organizing Principle, analiza cómo se articulan el poder y la autridad presentes en las bases de las sociedades europeas. El tercero, The Castle, explora el edificio resultante y evidencia sus elementos de separación y control. Finalmente el cuarto y último cápitulo, At Twillight, es una profecía y un llamamiento al mismo tiempo.




El autor, Federico Clavarino, nos habla de que cree en el trabajo duro, pero también en el azar, y es que la primera parte de su obra parte de un accidente, ocurrido al exponer dos veces, por error, un mismo carrete. Los resultados de ese error no sólo resultan interesantes, sino que en mi opinión le dan un valor añadido a las imágenes. 


CON ESTILO PROPIO - LOUIS DAHL-WOLFE



CÍRCULO DE BELLAS ARTES
Sala Goya
C/ Alcalá, 42  MADRID
Del 31 de Mayo al 31 de Agosto del 2016


Louise Dahl-Wofe (Sn Francisco, 1895 – Nueva Jersey, 189) fue una de las grandes fotógrafas norteamericanas que modernizó la fotografía de moda de su tiempo, además del retrato hollywoodiense. Es poco el reconocimiento que su nombre produce en comparación con el legado que dejó. Dahl-Wolf fue una de las pioneras en la fotografía de moda contemporánea y muy innovadora en sus técnicas. Las primeras experimentaciones con luz natural y la incorporación de ambientes -al aire libre y en lugares lejanos- en la fotografía publicitaria son de su autoría, incluso se le reconoce como la gestora de la moda “medioambiental”. Sus imágenes compitieron  con las de prestigiosos fotógrafos de la época como Edward Steichen, Horst P. Horst, George Hoyningen-Huene, Irving Penn o Martin Mucnkácsi e influyeron en otros como Reichard Avedon.

 


Emma Louise Dahl nació en San Francisco en 1895, dentro de una familia de padres noruegos que habían migrado a los Estados Unidos. A los 19 años comenzó sus estudios de arte -pintura, dibujo gráfico- en California en la Escuela de Bellas Artes (actualmente el San Francisco Art Institute), durante seis años. Además en 1923 Louise estudió diseño, decoración y arquitectura en la Universidad de Columbia, Nueva York.

En una época donde las oportunidades para la mujer eran escasas (Estados Unidos aprueba el sufragio femenino recién en 1920), que Louise pudiera acceder a carreras universitarias habla de un origen acomodado. Así, Dahl se desempeña como diseñadora y decoradora varios años antes de dedicarse a la fotografía que la lanzaría a la fama.


A sus 33 años de edad, en 1928, Louise conoce al escultor Mike Meyer Wolf y se casa con él en San Francisco. De su marido Dahl-Wolfe no sólo adoptó el apellido, sino que es también el responsable, en gran medida, de muchas de las escenografías inmortalizadas por de su esposa.


Desde 1936 y hasta 1958 su trabajo estuvo vinculado a la revista Harper’s Bazaar. Allí publicó alrededor de 86 portadas, más de 600 fotografías en color y cerca de 3000 de fotografías en blanco y negro. Su particular estilo modernista marca totalmente las décadas que irían de los treninta a los sesenta. Además  Dahl-Wolfe tuvo la suerte de coincidir con un gran equipo en la revista, Carmel Snow, editora jefe, Alexey Brodovitch, director de arte y Diana Vreeland, editora de moda. 


El basto conocimiento de la historia del arte, adquirido en sus años de estudio, derivaron en una sorprendente creatividad, donde a menudo contrapone moldeados cuerpos humanos con pinturas o esculturas famosas. Siempre destaca en su fotografía el contraste de colores respecto a la modelo, el decorado y el traje.

Sin embargo, Louise prefería los retratos por sobre la fotografía de moda que la inmortalizó. Para la misma revista Harper’s realizó innumerables retratos a personajes de la época. Entre ellos se encuentra el cineasta Orson Wells (1938), la escritora Carson McCullers (1940), el diseñador Christian Dior (1946), el fotógrafo Cecil Beaton (1950), y el periodista Edward R. Murrow (1953). También se le atribuye a Dahl-Wolfe el descubrimiento de la actriz Lauren Bacall, quien realizaría con ella sus primeros trabajos como modelo antes de triunfar en la industria Hollywoodense. Entre sus trabajos también experimento con una serie de bodegones y cultivó el género del desnudo femenino.





Tras su paso por Harper’s y hasta su jubilación en el año 1960, Dahl-Wolfe se desempeñó como fotógrafa independiente para las revistas Vogue, Sports Illustrated, y otras publicaciones periódicas. Aunque su legado en estilo se aprecia en las influencias posteriores que se observan en fotógrafos como Horst, Richard Avedon e Irving Penn, tras su retiro su obra se sume en el olvido hasta la década de 1980 en que publica su libro de memorias “A Photographer’s Scrapbook, 1984, y es animada por Stanley Wise a exponer en su galería de Nueva York. A partir de ese momento comienza el reconocimiento de su trabajo y su obra es expuesta en The Grey Art GAllery, New York Urnivesity, 1943; el Museum of Contemporary Photography, Columbia College, Chicago, 1985; el National Museum of Women in the Arts, Washington, 1987 y 2009; y otra serie de instituciones. Louise vivió muchos de sus últimos años en Tennessee, pero murió en Nueva Jersey de una neumonía en 1989.


Dahl-Wolf pensaba que la fotografía es un arte de la luz, que la cámara realmente podía pintar con la luz. Los reflectores con luces y lo que reflejan permite controlar la calidad de las formas y construir, poniendo de manifiesto una composición. Es precisamente allí donde está su mayor legado en la fotografía de moda hasta nuestros días, donde la composición es en sí misma belleza y elegancia.