domingo, 2 de noviembre de 2014

Christ Suspect



Christ Suspect es un fotógrafo americano nacido en Filipinas en 1968, pero que reside en Washington DC y San Francisco. Hijo de un diplomático y rebelde por naturaleza, hace treinta años asistió a sus primeros conciertos de bandas de punk, en los que era muy habitual encontrar también grupos de skinheads. Por aquel entonces, confiesa que no tenía ni la cámara ni el valor, él dice las bolas, suficiente para fotografiar a los tipos que se reunían en los locales en los que se celebraban dichos encuentros. Sin embargo siempre ha recordado la energía, la diversión y también el peligro que como un tornado se generaba en aquellos espectáculos. 

Christ trabaja como diseñador multimedia y está especializado en video, live streaming, pod-casting y producción de video. Hace unos años se enganchó a la Street Photography llegando a ser parte de colectivo STRATA y desde hace cuatro años, como si de una asignatura pendiente se tratara, comenzó a visitar de nuevo los clubs para documentar el movimiento punk actual en Washington  DC y Baltimore, que son algunos de los lugares en los que se mueve este tipo de cultura, aunque el movimiento trasciende en ocasiones las fronteras y son muchas las personas que viajan cada año al Damaged City Festival, en donde se dan cita jóvenes llegados de Brasil, Suecia, el Reino Unido o California. 

Suspect ha reunido en un libro algunas de las imágenes que ha ido acumulando a lo largo de estos cuatros años, con la idea de mostrar que a pesar de lo que se pueda crear el movimiento punk está vivo y sigue coleando, aunque en general lo haga en pequeños locales cutres, bares y sótanos. El libro se llama “Suspect Device” y varias de sus fotografías han formado parte de la muestra que Leica ha colgado de sus paredes en su stand de la pasada edición de Photokina en Colonia. 

Sus trabajos como Street Photographer, también han sido publicados en diversos medios, desde el Huffington Post al Washington City Paper y por supuesto están presentes en múltiples webs. Ha participado en Chicago Photographic Society - First Annual Street Photography Contest, en donde recibió una mención de honor y en el Miami Street Photography Festival, entre otros encuentros. 

Yo particularmente prefiero su fotografía de calle, pues si bien las imágenes documentales sobre el movimiento punk son absolutamente correctas, y algunas de ellas muy interesantes,  me da la impresión de que en general carecen de la  fuerza que se supone pretende mostrar el autor. Será que los punks se nos han vuelto muy lights o que nuestras bandas de los 80 tenían más pinta de malotes.










http://suspectdevice.net/

viernes, 10 de octubre de 2014

Andrea Bruce


En los últimos años se ha ido incrementando el número de mujeres que prefieren estar detrás de la cámara en lugar de delante, sin embargo hay muy pocas que se atrevan a aventurarse en el terreno de la fotografía de conflictos. Es algo lógico, pues a los múltiples peligros de la profesión, hay que sumarle los inherentes de la propia condición femenina. Sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de tales conflictos suelen desarrollarse en países musulmanes, en los que el papel de la mujer es secundario porque se les considera y trata como un sexo débil que necesita de la supervisión, protección y dominio del hombre sobre ella, y por tanto no les está permitido ejercer la mayoría de los trabajos comunes en el mundo occidental. Y si hay una persona que sabe muy bien de lo que estoy hablando es sin duda alguna Andrea Bruce. 

Bruce es una periodista freelance que durante años ha estado trabajando en algunos de los lugares más peligrosos del planeta. Afganistan e Irak han sido algunas de sus bases de operaciones, aunque no las únicas. Nacida en los Estados Unidos en 1973, confiesa que cuando decidió ser fotógrafa no pensó ni por un momento que iba dedicarse a cubrir guerras. Fueron los atentados del 11S, los que la llevaron a tomar dicha determinación. Al igual que ella, muchos fotógrafos de su generación tomaron el mismo camino por idéntico motivo.  Y al igual que a ella, a esos compañeros les ha costado una parte de su vida, a algunos la vida entera. 

Andrea Bruce comenzó su andadura periodística en Irak, en el año 2003, trabajando para el Washington Post. Durante un año, mientras fotografiaba los bombardeos y destrozos de la guerra entrevistó al menos a treinta prostitutas, hasta que finalmente encontró una que estuvo dispuesta a ayudarla y a permitir que fotografiara su vida y su entorno. Lo que pretendía Andrea era mostrar la cara humana del proceso de deterioro que sufren los pueblos cuando se hayan ante un conflicto de este tipo y como en general es la población civil y sobre todo los niños y las mujeres quienes padecen la peor parte de las tragedias que allí ocurren. “Halla”, se convirtió en su mejor amiga allí, y ambas intentaron enseñarle al resto del mundo la dureza de la vida de las prostitutas, mujeres que en muchos casos al haber perdido a sus esposos por causa de la guerra y sin otros medios de vida se ven obligadas a ejercer ese oficio para poder alimentar a sus hijos.

Este reportaje y algunos otros realizados a lo largo de los ocho años que formó parte de la plantilla de reporteros del diario The Washington Post, en donde escribía una columna semanal llamada "Unseen Irak", le han servido para que fuera nombrada Fotógrafo del Año en cuatro ocasiones por la Asociación de Fotógrafos de Noticias de la Casa Blanca,  y también para ganar el prestigioso premio John Faber por mejor reportaje fotográfico del extranjero desde el Overseas Press Club. Sin embargo ella ha declarado que en muchas ocasiones siente que ha fracasado,  ya que no cree que ninguna de las fotografías que ha realizado sirva para describir fielmente lo que ocurre en esos lugares y tampoco para concienciar a la gente de que no debería ocurrir. 

El hecho de que además haya tratado de mostrar la crudeza de la guerra tanto para los habitantes del país en conflicto como para los militares americanos o de otros países que han intervenido en ella, le ha costado a veces críticas por ambos lados. Se le ha acusado de realizar fotos únicamente para vender periódicos y su trabajo no siempre es fácil de entender. Su propia madre le comentó en una ocasión: “Sé que esto está sucediendo, pero para ser honesta, no quiero verlo.” Sin embargo y a pesar de todo ella aún cree que lo que hace es importante y por ello no ha dudado en arriesgar su vida en más de una ocasión. Ha sido amenazada, abofeteada y asediada. Incluso en una ocasión estuvo a punto de ser linchada por una multitud, cuando tras el estallido de un coche bomba su compañero y ella empezaron a tomar fotografías de la terrible escena que allí se desarrollaba. Antes de que pudiera darse cuenta un hombre la levantó del suelo y le clavo contra la pared y acto seguido más de cincuenta personas se arremolinaron alrededor de ella gritando e increpándola con piedras en la mano. Afortunadamente el reportero que la acompañaba hablaba árabe y empezó a gritar: “Ella es mi esposa, ella es mi esposa. Tienen que respetarla.” Poco a poco la multitud se fue calmando y tras mucho hablar les dejaron marcharse. Posiblemente ese haya sido el peor momento de su vida. 

La vida de un reportero de guerra conlleva un desgaste y un alto coste personal, muchos acaban divorciándose. A Andrea le ocurrió un año después de empezar su labor en Irak. También siente que ha cambiado tanto que le resulta difícil estar en su país, no porque no le guste, sino porque de algún modo siente que no encaja, que su vida es otra. Así que reparte su tiempo entre Estados Unidos y Afganistán, en donde reside habitualmente. Actualmente trabaja para la Agencia Noor. 







http://www.andreabruce.com/

domingo, 7 de septiembre de 2014

Santu Mofokeng


Santu Mofokeng nació en Soweto, Johannesburgo, en 1956. Apenas era un adolescente cuando empezó a interesarse por la fotografía, primero de modo informal captando imágenes de las calles de su ciudad natal, para muy pronto iniciarse como asistente de cuarto oscuro  en unos laboratorios y más tarde se convirtió en fotógrafo de prensa.

Trabajando para la Agencia Afraprix, colectivo al que estaba vinculado, fue testigo y documento los grandes cambios ocurridos en Sudáfrica y los problemas relacionados con el apartheid,  pero incluso en sus trabajos más documentales, Mofokeng evita una crítica política abierta, prefiriendo utilizar la sutileza. Así retratando la vida cotidiana de los que le rodean consigue ofrecer una mirada única protagonizada por alguién que ha vivido directamente todos esos momentos. Incluso cuando empezó a preocuparse por el medio ambiente y  decidió fotografíar los paisajes sudafricanos, sus ensayos fotográficos están, en cierto modo, relaiconados con las politicas de su páis. 

El trabajo de Santu Mofokeng no consiste solamente en fotografiar paisajes tradicionales. Paara él, sus “Following Shadows” que es como llamó a la serie de imágenes realizadas en distintos emplazamientos, incluido Roben Island, lugar en el que vivió Mandela durante muchos años,  son  lugares espirituales que guardan secretos y significados de sus antiguos pobladores: “Following Shadows” es la exploración de paisajes marcados por la existencia de muchos personajes que aún viven en un estado de  conciencia y espiritualidad.

También en su serie "Train Church", realizada en 1986, está presente la espiritualidad. En ella se refleja la fuerte relación existente entre muchos sudafricanos con la religión. Durante un tiempo Santu Mofokeng comenzó a captar imágenes de algunos trenes que funcionaban como iglesias itinerantes. En ellos se celebraban ceremonias en las que participaban cientos de  personas que no disponían de tiempo para acudir a sus respectivas iglesias, ya que salían de sus hogares muy temprano para acudir al trabajo y no regresaban hasta el anochecer. Durante el viaje desde los distintos municipios hasta Johanesburgo, los sudafricanos buscan respuestas a los problemas políticos y sociales apoyándose en Dios y utilizan los trenes como una sustitución natural de aquellos espacios que de algú modo les están vedados. 

Otro de los trabajos más interesantes de Santu Mofokeng es el "Black Photo Album". Éste, está formado por una serie de fotografías privadas que corresponden a una investigación llevada a cabo por Mofokeng a raiz de los archivos de nueve familias sudafricanas de clase media de Soweto y constituye un documento excepcional en lo que respecta a la autorrepresentación de la población negra sudaficana en la primera mitad del siglo XX. Frente a la imagen colonial, en la que se les representaba como un objeto más, los retratos de estudio de estas familias, realizados entre 1890 y 1950, corresponden a una clase incipiente de trabajadores urbanos que habían recibido educación y que adoptaron el estio de vida que veían en la población inglesa. Las imágenes tienen un claro estilo victoriano y reflejan las poses, el vestuario y los artificios de la época.

En general el trabajo de Mofokeng, está lleno de instantes decisivos que constituyen parte de su propia historia, pero es a la vez una reinterpretación de la historia de todo un país. En este momento su trabajo forma parte de la exposición que desde el 12 de febrero de este año y hasta el 30 de abril del 2015, se exhibe en el Museo de África de Johanesburgo y que lleva por título. "The Rise and Fall of Apartheid" (Caída y Auge del Apartheid). 











miércoles, 16 de julio de 2014

George Georgiou


George Georgiou es un fotoperiodista británico nacido en Londres en 1961 que comenzó a trabajar como fotógrafo tras graduarse en el Polytechnic College of Central London. Sus orígenes greco-chipriotas le han llevado a interesarse por la vida y cultura de estos países de la Europa del Este. Fundamentalmente ha desarrollado su trabajo en Turquía, en donde ha residido durante cinco años en la ciudad de Estambul, en Georgia y Ucrania  y también en la zona de los Balcanes. Sus viajes y estancias por los territorios del este forman parte fundamental de su vida y su producción fotográfica. 

Georgiou conoció a la que más tarde sería su esposa, la también fotógrafa Vanessa Winship, cuando realizaba sus estudios de especialización de cine, video y fotografía y desde entonces han viajado juntos y realizado su trabajo en estrecha colaboración. Durante uno de los viajes realizados a los países balcánicos estalla la guerra entre Yugoslavia y las fuerzas de la OTAN con motivo del proceso de independencia del territorio serbio de Kosovo. Allí ambos realizan una serie de reportajes y si bien Vanesa Winship opta por documentar el movimiento de los refugiados albanokosovares hacia Albania, Georgiu elige mostrar la desolación de los centros psiquiátricos del país, en un reportaje desgarrador que muestra toda la crueldad que una guerra puede llegar a producir aún fuera de los campos de batalla.

En el año 2001 con la caída del régimen de Milošević, la pareja se establecen en Belgrado, donde viven durante un año. Viajan a Israel para conocer de primera mano la zona tras el estallido de la segunda intifada. Y dos años más tarde se trasladan a Estambul. Allí George Georgiu realiza su serie de fotografías Fault Lines, donde el fotógrafo recoge la lucha interna del país para conjugar el mantenimiento de sus tradiciones al tiempo que se adecua al cambio, la modernización y el desarrollo. Sus imágenes se centran en la vida cotidiana al tiempo que exploran la identidad nacional y la creciente ola de nacionalismo y radicalización de la religión en algunas zonas del país que colocan a éste en una encrucijada política y social.  El resultado de este trabajo fue exhibido en el MOMA en el año 2011.

A finales de 2010 Georgiou presenta un proyecto en el que había estado trabajando los últimos cinco años, The Shadow of the Bear, un trabajo que analiza las consecuencias de la pacificación de la “Rose” and “Orange” revolución que tuvo lugar en Ukrania y en Georgia en el contexto del resurgimiento de Rusia como una gran potencia internacional y su participación continua en los asuntos de estas dos naciones. El proyecto analiza tanto el ámbito publico como el privado, los aspectos individuales de cada uno de estos países y también la historia común de ambos bajo el régimen de la Unión Soviética.  

Actualmente George Georgiou trabaja en un proyecto en su ciudad de origen al que ha denominado “Invisible: London”. Es un trabajo que aún está en fase de ejecución y en el cual la totalidad de las imágenes han sido realizadas a través de las ventanas de autobuses. Con él Georgiou pretende poner de relieve la topografía y las migraciones de Londres y explorar la diversidad cada vez mayor de una de las más importantes ciudades occidentales y la forma en que la gente colabora a cambiar el paisaje urbano y las comunidades dentro del mismo.








http://www.georgegeorgiou.net/projects.php