martes, 30 de mayo de 2017

Loaded Shine – Paulo Nozolino



CÍRCULO DE BELLAS ARTES
Sala Goya
Calle de Alcalá, 42,  MADRID
Del 31 de Mayo al 17 de Septiembre


La sala Goya del Círculo de Bellas Artes acoge hasta el 17 de Septiembre la exposición Loaded Shine de Paulo Nozolino, con la colaboración de la Embajada de Portugal y Camoes Instituto de Cooperaçao e da Lingua. La muestra está compuesta por una veintena de fotografías tomadas entre 2008 y 2013 en Nueva York, Lisboa, París y Berlín, entre otras ciudades.
 
Nozolino reflexiona en esta exposición sobre los lugares de la ausencia, una “presencia física” que se hace patente en composiciones verticales en las que la línea frustra el horizonte y los detalles se oscurecen.

Componen la serie 20 fotografías en blanco y negro, claros ejemplos de la sintaxis simbólico-oscura de Nozolino. Se trata de imágenes verticales que muestran la preocupación del autor por el estado del mundo y la búsqueda de la imagen analógica pura, verdadera, no manipulada.



Paulo Nozolino es una de las figuras centrales de la fotografía contemporánea. Su trayectoria pasa por Londres en los años 70, París en los 80, y sus series sobre el mundo árabe en los 90. Nozolino es un artista que entiende la fotografía como entiende la vida, de manera frontal. La usa para comprender el mundo y a sí mismo, llevándola al límite de su búsqueda, sus respuestas y sus experiencias.

 Paulo Nozolino junto a la traductora de PhotoEspaña

 Juan Perea, Paulo Nozolino y Alberto García-Alix

Esta muestra forma parte también de La Exaltación del Ser, la selección que Alberto García-Alix ha realizado para la presente edición de PhotoEspaña. Alberto piensa que: “En la obra de Paulo Nozolino, la idea pasional de la presencia y su espectro son vistos siempre desde el plano vertical. Un espacio donde la línea frustra el horizonte. Lo adensa y lo pone ante nuestros ojos oscureciendo el detalle. Hay en sus imágenes un todo destruido que nos habla, que nos interroga. Como a fuego lento. La abstracción gana sustancia. Miramos penumbra. La descomposición de un paisaje oprimido. Reverberación de ausencia. El pasado lo habita. Soledad de vacío. Angustia, tragedia y dolor. Quizás Nozolino comenzó mirando el cielo. Un cielo siempre pesado. Sus imágenes parecen salir de sueños. Hoy, con este trabajo, Loaded Shine, sujeta su mirada a lo intemporal de lo que yace en apariencia muerto. Vemos un mundo que se destruye continuamente. Como en esa imagen que muestra una bombilla aislada en silencio, donde la luz es herida; o esa otra que muestra los pies de un burro muerto. Con flash y a mediodía. Una vaporosa y visible idea de muerte nos embarga. El corazón en la mano. Vivimos en decadencia eterna.”

 
 Paulo Nozolino y María García Yelo


Fue Un Hombre Sin Moral – Pierre Molinier



CÍRCULO DE BELLAS ARTES
Sala Minerva
Calle de Alcalá, 42,  MADRID
Del 31 de Mayo al 24 de Septiembre



La sala Minerva del Círculo de Bellas Artes acoge hasta el 24 de Septiembre la exposición Ce fut un homme sans moralité (Fue un hombre sin moralidad) de Pierre Molinier con la colaboración de la Galerie Kamel Mennour de París.

Componen la muestra alrededor de cuarenta obras, entre fotografías y fotomontajes, procedentes de la Galería Kamel Mennour y dos colecciones particulares. Esta exposición desvela el universo de Pierre Molinier cargado de sexualidad y reivindicación del placer.

Pintor de profesión y proveniente de una familia modesta, Molinier tuvo una vida transgresora que convirtió en objeto de su expresión artística. El inconformismo hacia su cuerpo y el desdoblamiento de su personalidad fueron otras de las características de su obra.




La selección que compone esta exposición, fechada en torno a los años 60, muestra la ambigüedad sexual en la que el propio Molinier se movía. Travestido y alejado de la hipocresía moral y de las costumbres de su época,  despliega una visión onanista de la sexualidad a través del uso de objetos y accesorios.


García-Alix dice: “Ahora pongamos sonidos negros. Sordina. El espíritu oculto. Disfraz. Voyeurismo. A Pierre Molinier y a su obra los alimenta Eros. Seducido constantemente por el doble o por sí mismo, se trasviste. Se hace el amor. Se posee. Parece una muñeca con la piel de otros cuerpos. Es Pierre. Medias oscuras. Papel pintado. Zapatos. Fetichismo. La profanación y su placer excelso. Estamos ante la obra de un gran fabulador. Un independiente. Un individualista con lo femenino como obsesión y pertenencia. Una mirada heterodoxa y radical que busca en la figuración del deseo su territorio más íntimo de creación. Lo nutre un modernismo gótico. Un darse sin pudor y el narcisismo como espejo multiplicador. No se pone prohibiciones ni censura. Solo es juego. Sexo andrógino. Sin vellosidad. Hermafroditismo simbólico. En sus imágenes le vemos sonreír, con dientes afilados. Hierático y rabioso como si fuera un caníbal, se oculta tras una máscara ornamentada de recortes. Cuerpos entrelazados. Un hombre que escribió y fotografió sobre la cruz ficticia de su tumba el epitafio “Ce fut un homme sans moralite” (“fui un hombre sin moralidad”). Con esta lucidez acepta su causa. No busca gloria ni honores. Se muestra obsceno. Perverso. Como un exhibicionista abriendo su gabardina. “Mise en scène” y luz fría. Un gabinete de curiosidades mórbidas. Misterio, sexualidad, fantasía. De ahí que lo surrealista en su obra sea evidente y lejano al mismo tiempo. Hasta para su muerte, preparada y ejecutada por su propia mano. “Je me tue” (“me mato”), dejó en la nota. Feroz hedonismo e independencia.