Cabecera La Mirada Fotográfica

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domingo, 15 de febrero de 2026

HAMMERSHØI - EL OJO QUE ESCUCHA


El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta la primera gran retrospectiva en España dedicada a Vilhelm Hammershøi (1864-1916) justo cuando se cumplen 110 años de la muerte del artista, el 13 de febrero de 1916. A través de noventa óleos y dibujos del artista y de algunos de sus contemporáneos, ofrece una completa visión de la obra de este pintor que creó poco más de 400 piezas en sus 51 años de vida. Considerado como uno de los artistas daneses más destacados de finales del siglo XIX y principios del XX, tras la irrupción y consolidación de los movimientos de vanguardia cayó progresivamente en el olvido a partir de 1930. Desde la década de 1980 varias exposiciones dentro y fuera de Dinamarca lo han acercado a un público que, en España, sólo habían podido verla en contadas ocasiones.



La ambigüedad de sus cuadros mantiene abiertas múltiples vías de interpretación que en las últimas décadas se han enriquecido gracias a la búsqueda de conexiones con otros artistas europeos y a la contextualización con sus contemporáneos daneses. Ver sus cuadros en el marco de las colecciones del Museo Thyssen permite relacionarlos con los de otros maestros del pasado, como los holandeses del siglo XVII y las grandes figuras del siglo XIX y XX.


El gran género del autor, que fue el que le dio fama fueron los interiores, espacios íntimos y enmudecidos, a menudo vacíos de gente, o simplemente con la presencia de su esposa Ida Ilsted, que se convierte en una presencia constante en la pintura del artista desde que se casan en 1891, a veces como una figura anónima o idealizada, a veces cercana y vulnerable. La paleta de colores que utilizaba el pintor era muy reducida, casi siempre moviéndose entre azules y grises, esto y el uso de pequeños formatos contribuían a crear una total sensación de intimidad en la que los objetos se reproducen una y otra vez, aunque a veces cambiados de sitio. Su casa en Copenhague sirvió de escenario una y otra vez para sus puestas en escena aunque con ligeras variaciones. 



Los paisajes, otro de los temas del autor,  siguen las mismas pautas que las pinturas de interior, en ellos no vemos figuras humanas y la luz está sumamente matizada. Tampoco los colores varían mucho de los de sus imágenes de interior y dado la constancia de su obra a lo largo del tiempo, la exposición no se muestra en orden cronológico pues no hay excesivas variaciones entre el inicio y el final. 



El subtítulo de la muestra, “el ojo que escucha”, remite a la relación metafórica entre su pintura, el silencio, la aparente calma que transmite, y el interés del artista por la música.

Los retratos suponen la cuarta parte de la obra de Hammershøi y permiten reconstruir su círculo más próximo. En él ocupan un lugar destacado los artistas y músicos de los que se rodea, que le encargan obras o posan para él.


La muestra podrá visitarse en el Museo Thyssen-Bornemisza del 17 de febrero al 31 de mayo de 2026 y tras su clausura en Madrid, la exposición se presentará en la Kunsthaus Zürich (Suiza).


sábado, 14 de febrero de 2026

ARTE URBANO. DE LOS ORIGENES A BANKSY

 


Hace unos años, en el primer blog que abrí allá por el año 2009 y que llevaba por nombre ‘Así lo veo, así lo siento’, uno de los primeros artículos que escribí estaba relacionado con los muros de nuestra ciudad y la evolución que estaba sufriendo lo que podíamos ver en ellos. Madrid, Carne de Graffiti, que así lo titulé, hablaba de como de las paredes firmadas por gente como el legendario Muelle, o alguno de sus seguidores habíamos llegado a encontrar auténticas obras de arte, pero también de como como aquello degeneraba y las paredes de las ciudades se convertían en estercoleros en los cuales multitud de jóvenes dejaban su impronta sin más motivo que ensuciar las mismas. Y no podía por menos que preguntarme: ¿El Graffiti es arte, provocación o un simple atropello?


Hace unos días La Fundación Canal ha inaugurado la exposición ‘Arte Urbano. De los orígenes a Banksy’, y curiosamente en uno de los cárteles que acompañan la exposición nos encontramos con una pregunta similar a la que yo me hice entonces: ¿Arte o Vandalismo? En dicha sección, que se haya casi al final de la exposición, se examina la difusa frontera entre creatividad e ilegalidad dentro del arte urbano. Algo bastante difícil de examinar dado que una de las variables de las que depende, aparte de la subjetividad, es el tiempo. Lo que ayer se consideraba transgresor hoy puede salvaguardarse como patrimonio, ya se trate de espacios comunes o de propiedad privada. También el límite entre la profanación del espacio común y la libertad de expresión o la creatividad contemporánea son puntos a tener en cuenta en un mundo que artísticamente evoluciona constantemente. 


No obstante la polémica que pueda suscitar un debate que lleva años abierto lo cierto es que esta exposición que narra la evolución del arte urbano, desde su nacimiento en la década de 1960, hasta su consolidación como expresión artística de pleno derecho, resulta sumamente interesante y ofrece un recorrido amplio e internacional por un fenómeno artístico que, nacido fuera de los circuitos institucionales, ha redefinido la relación entre creación artística, espacio público y sociedad.


Comisariada por Patrizia Cattaneo Moresi, reúne un conjunto excepcional de más de 60 obras de los artistas más influyentes y consagrados de esta disciplina, desde JeanMichel Basquiat, Keith Haring, Crash, Seen, Blek le Rat, Miss.Tic, Invader, RAVO, OBEY, JR, Os Gêmeos, Vhils, hasta los españoles SUSO33, que estuvo presente en la presentación de la exposición, El Xupet Negre o PichiAvo, con especial atención al mítico Banksy. Un repertorio variado de épocas, técnicas, medios y materiales.


La muestra presenta un recorrido articulado en cinco etapas cronológicas a las que se suma un apartado monográfico dedicado a Banksy, figura clave para comprender la dimensión mediática y simbólica del arte urbano en el siglo XXI.


También se analiza la diversidad de lenguajes y enfoques que desde el año 2000 ha dado lugar a un panorama extraordinariamente plural. La expansión global del arte urbano alcanzó su máxima proyección con la llegada de internet y las redes sociales, que transformaron radicalmente su circulación y recepción. Las obras ya no existen solo en el lugar donde se realizan, sino que se reproducen, se comparten y se reinterpretan, alcanzando una visibilidad internacional inmediata y siendo percibidas por un público cada vez más amplio como “arte”.

La exposición podrá verse desde el 4 de febrero hasta el 3 de mayo en la Fundación Canal, en la Sala de Mateo Inurria.