Cabecera La Mirada Fotográfica

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miércoles, 5 de abril de 2023

PILAR PEQUEÑO Y CHARLES VILLENEUVE, UNA APROXIMACIÓN A LA NATURALEZA EN SENDAS MUESTRAS EN EL REAL JARDÍN BOTÁNICO

 


Hoy los amantes de la naturaleza se sentirán felices si se acercan a visitar El Real Jardín Botánico de Madrid y es que  a la maravillosa visión de los recién plantados bulbos de los tulipanes, y a los bellos colores de los Cercis Siliquastrum, para los profanos árboles del amor o árboles de Judás, de las azaleas, las camelias,  las rosas y las peonias que pueblan sus veredas se unen las no menos maravillosas naturalezas muertas  de Pilar Pequeño en el Pabellón de Villanueva con su exposición Tránsitos. 

Ya antes de entrar nos encontramos con una decena de las fotografías colgadas de la fachada en un tamaño considerablemente grade, lo que nos permite disfrutar de cada uno de los detalles que con tanto mimo cuida siempre Pilar. Y es que sus naturalezas muertas están muy vivas, muy llenas de minuciosidad y cuidado a la hora de elaborarlas, de tal manera que se puede apreciar en ellas el entramado de los tejidos, o las nervaduras de las hojas y la delicadeza de las flores con toda precisión y finura. Con su forma de aproximarse a los elementos que  componen la naturaleza, la fotógrafa madrileña sumerge al espectador, como a sus plantas, en un mundo donde se respira, se siente y se conecta con la belleza más pura y esencial.


La muestra que se ofrece ahora al espectador es una completa retrospectiva en la que se incluyen imágenes de sus series más representativas. Desde sus primeros trabajos comenzados a elaborar a principio de los años ochenta en blanco y negro con tomas realizadas en el exterior, Invernaderos (1983-1990) y Hojas (1985), serían dos de ellas, hasta el momento actual con las variaciones que ha ido introduciendo a lo largo del tiempo ya que a partir de los años 90, Pequeño lleva las plantas a su estudio, lo que le permite más libertad de creación en la construcción de la escena y la ambientación lumínica, en la que la fotógrafa interviene sobre la luz natural con la utilización de telas y plásticos para matizar, jugar con los encuadres y crear volúmenes.

Frutero de cristal con alcachofas © Pilar Pequeño

También el agua ha sido un elemento recurrente en las creaciones de Pilar Pequeño. En la serie Vasos, las plantas se sumergen en recipientes con agua y las tomas permiten ver los efectos de la luz sobre la transparencia de los vidrios y los reflejos que producen. Lo mismo ocurre con la serie Sumergidas en la que las plantas se iluminan a través del cristal y la propia agua.

Dice la comisaria de la exposición Gertrud Gómez, y no le falta razón, que la mirada de Pilar siempre es otra. Por donde ella pasa crecen flores.


Charles Villeneuve y Pilar Pequeño son artistas de diferentes generaciones, que se aproximan a la creación desde lenguajes también diferentes. Si bien. ambos comparten su pasión por los motivos naturales, que se convierten en protagonistas de sus obras. 

En la otra sala de Pabellón de Villanueva Charles Villeneuve, antiguo residente de la Casa de Velázquez, reúne una selección de acuarelas en pequeño formato, realizadas in situ en diferentes jardines históricos.  


Madrid, Jardín Sorolla © Charles Villeneuve

La muestra propone un recorrido por sus apuntes y cuadernos de viaje, a partir de los cuales elabora obras de mayor formato. Una primera aproximación en la que, a través de la pintura al agua, Villeneuve explora la luz, las plantas y los animales. Una forma de acercarse al paisaje que, más allá de la pura representación, cuenta con una gran carga emocional. 


Los Jardines de la Villa Medici, en Roma; Santa María del Naranco, en Oviedo, o los jardines del Museo Sorolla en Madrid, son algunos de los espacios retratados por Villeneuve que se podrán ver en esta exposición. También están presentes, cuidadosamente recogidos en una vitrina, sus cuadernos de bocetos que siempre le acompañan en sus viajes y en los que plasma las primeras notas de lo que más tarde se convertirán en obras definitivas. 



Charles Villeneuve, (Nantes 1971), arquitecto, diseñador y pintor, se define a sí mismo como un artesano que comenzó trabajando como ebanista, para cursar posteriormente estudios de diseño en París antes de convertirse en arquitecto.

El Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico contará, hasta el próximo 17 de mayo, con estas dos exposiciones en las que la naturaleza será la protagonista, en perfecta armonía con el entorno que las acoge.

sábado, 1 de abril de 2023

TRADICIÓN Y FIESTA EN LA TIERRA DE CERVANTES, UNA EXPOSICIÓN PARA SIETE FOTÓGRAFOS EN LA CASA NATAL DE CERVANTES

 

© Cristina García Rodero

Dice María Ángeles Sánchez en la introducción del libro que acompaña la exposición, que los hombres y mujeres que integran esta exposición, al igual que el Quijote,  son capaces de defender un ideal aunque vaya en contra de sus propios intereses. 

“Son mujeres y hombres apasionados, entregados infatigablemente a poner en pie un trabajo elaborado y sedimentado a lo largo del tiempo, sin objetivos inmediatos ni cortoplacistas. Y eso se deja sentir en lo que vemos. Y en lo que nos muestran.”

Y lo que dice María Ángeles es absolutamente cierto. Primero porque de eso ella sabe mucho, lleva la mayor parte de su vida dedicada a plasmar y a investigar todo lo relacionado con las fiestas y las tradiciones de nuestro país, y en segundo lugar porque conoce muy bien a todos los participantes en esta exposición. 

© Andrés Marín

Todos ellos han ido llegando al mundo de las fiestas en distintos momentos y desde distintos lugares, pero han invertido mucho tiempo y también mucho trabajo para lograr un archivo impresionantemente bien documentado y es que para conseguir lo que ellos han logrado hace falta mucho esfuerzo y un estudio previo de la geografía peninsular, de sus calendarios, de sus simbolismos, de sus bondades y sus excesos, y sobre todo de sus gentes, de todos aquellos que a lo largo de los años han continuado con las tradiciones de sus antepasado y siguen haciéndolo. 

© Carmenchu Alemán


De los siete participantes en la muestra, todos ellos con estilos bien diferenciados, dos han optado por presentar su trabajo en blanco y negro, son Carmenchu  Alemán y Benito Román. Carmenchu es Navarra, de Pamplona por más señas, y eso se nota en su forma de sentir las fiestas, aunque en esta muestra no se hayan incluido imágenes de los San Fermines que también ha sabido retratar. Ella tiene una sensibilidad especial para captar momentos irrepetibles, para buscar el gesto, la mirada, ese momento que propicia la intimidad y que dota a sus personajes de humanidad. 



Por su parte Benito Román lleva a su espalda la experiencia de muchos años de profesión como fotoperiodista. En sus inicios trabajo para la agencia Sipa Press, en la capital francesa. Fue también responsable  de fotografía de la edición madrileña de El Periódico, dirigió la sección fotográfica de la revista Dinero y ha trabajado como independiente para la Agencia Cover y Contact, así como para casi todos los periódicos del país. Así que de tales mimbres solo se pueden lograr grandes cestos y es lo que Benito ha estado demostrando a lo largo de todos estos años y repite en esta muestra. 


Andrés Marín es un hombre discreto, que lleva trabajando en el ámbito de  las fiestas y tradiciones desde el año 1990 cuando como periodista comenzó un proyecto editorial sobre las mismas. Fue consciente enseguida del valor antropológico y patrimonial de los hechos que se estaban desarrollando y con una mirada propia y visualmente muy atractiva ha pasado los últimos treinta años dedicando una parte muy importante de su tiempo a viajar por todos los rincones de España y Portugal recogiendo los ecos de unas celebraciones que tal vez en unos años ya no estarán vigentes, o tal vez sí, quien sabe, pero que en cualquier caso es importante dar a conocer, por que desgraciadamente en su mayor parte son desconocidas para la inmensa mayoría de la población. Además, fotográficamente hablando,  es quien mejor juega con los contraluces, con las sombras, con los volúmenes y los encuadres, dotando a sus imágenes de una poderosa fuerza. 

© Carlos González Ximénez


Carlos González Ximénez forma parte de una familia de fotógrafos, de hecho pertenece a la cuarta generación de una importante saga familiar. Es hijo de Diego González Mellado, fotógrafo oficial del Banco de España, en cuyos laboratorios comenzó a realizar sus primeras fotografías Carlos; es nieto de uno de nuestros más destacados reporteros gráficos, Diego González Ragel y bisnieto del pionero fotógrafo jerezano Diego González Lozano.  Carlos tiene una manera distinta de capturar las fiestas, a él le interesan especialmente las personas, sus vestidos atávicos, los ornamentos y probablemente sea quien ha reunido un mayor número de personajes en una colección que bien merecería estar representada en el Museo Antropológico. 

© Rubén Martín-Benito

© Rubén Martín-Benito

Debo decir que no conocía hasta ahora a Rubén Martín-Benito y que la visión de sus fotografías ha sido una grata sorpresa para mí. Dice su biografía en el catálogo que es aficionado a fotografiar por placer, por el puro placer de observar la vida y las personas, y eso se nota en sus imágenes y dado que yo siento el mismo placer no puedo por menos que sentirme totalmente identificada con lo que veo en sus fotografías. Añado también que los resultados obtenidos no son los de un simple aficionado, sino los de todo un profesional, que al igual que los demás lleva tiempo persiguiendo representaciones y alegorías de esa vida a la que se asoma  a través de la ventanita del visor de su cámara. 

© Juanjo Albarrán


Juanjo Albarrán es quizás uno de los más veteranos en el campo de la fotografía y también en el esfuerzo de documentar las fiestas, tradiciones y costumbres de España y Portugal, ya que lleva haciéndolo desde 1986. Fue la morriña y también el azar quienes le hicieron conocer los trabajos de Fernando Herráez y de Cristina García Rodero, lo que le llevo a recorrer los caminos de España en busca de esas  imágenes que  pertenecían al recuerdo de su infancia. Unas imágenes que en muchos casos se habían perdido con la migración de los habitantes de los pueblos y aldeas  a las grandes ciudades. También ha documentado las fiestas propias de la capital, esas castizas tradiciones que a veces se diluyen aún más deprisa que las de los pueblos y que algún día nos daremos cuenta de que nuestros descendientes nos mirarán con cara rara cuando hablemos de ellas como queriendo decir ¿de qué me estás hablando?


Y he dejado para el final a Cristina García Rodero, porqué qué puedo decir de esta gran señora de la fotografía que no se haya dicho ya. Casi podría declarar que ella es la madre, fotográfica, de todos los demás. No solo porque indudablemente todos se han empapado de sus libros y sus imágenes que han resultado una inspiración y un anhelo de superación para ellos, sino porque a menudo recorre los caminos de España con algunos de los miembros de esta cofradía como si fuera una más, como si aún necesitara y seguro que ella piensa que lo necesita, capturar esa fotografía que aún no ha logrado y que será la definitiva, o no, la que la haga decir “ésta es la imagen.” Cristina con su gran humanidad, es sin duda la guinda del pastel de esta muestra que nos lleva a conocer un poco más cuales son los ritos de nuestra querida tierra y aunque en algunos casos se aleje un poco del recorrido que realizara el hidalgo caballero por los caminos de España, aquí encontraremos Quijotes más que de sobra para hacernos desear seguir sus pasos. 

Andrés Marín, María Ángeles Sánchez y Carlos González Ximénez

Vicente López Tofiño, Marta Rivera de la Cruz y Gonzalo Cabrera Martín

La exposición ha sido comisariada por Vicente López Tofiño, otro grande de la fotografía, y el catálogo que la acompaña lleva textos de María Ángeles Sánchez y Andrés Trapiello. En la inauguración estuvieron presentes Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de la Comunidad de Madrid y Gonzalo Cabrera Martín, Director General de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid. 


DATOS PRÁCTICOS:

Museo Casa Natal de Cervantes

C/ Mayor, 48

Alcalá de Henares

Del 28 de Marzo al 17 de Septiembre de 2023



miércoles, 15 de marzo de 2023

EL CAMALEÓNICO DAVID BOWIE A TRAVÉS DE LA LENTE DE BRIAN DUFFY


Hoy se inaugura la exposición BOWIE TAKEN BY DUFFY en el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), una muestra que nos trae Sold Out en asociación con Duffy Archive y Nomad Exhibitions. Madrid ha sido la ciudad elegida para dar comienzo a la exhibición, que posteriormente rotará por otras ciudades y países, por su capacidad para generar espacios expositivos y la calidad de la oferta cultural a la que nos tiene acostumbrados. 

En total se presentan ahora en Madrid más de 160 objetos originales de la colección del Duffy Archive, muchos de los cuales ven ahora la luz por primera vez ante el gran público. Los asistentes pueden disfrutar tanto del archivo fotográfico de las sesiones como de música, vídeoclips, piezas artísticas, fotografía vintage y moderna e impresiones Chromaluxe de gran formato. Además se exhiben piezas del que fuera uno de los faros creativos esenciales de la carrera de Bowie, como cámaras, cartelería, álbumes, obras de arte, bocetos, notas, dibujos y diseños de vestuario.

Aladdine Sane 'Open Eyes', 1973 - Photo Duffy © Duffy Archive & The David Bowie Archive

Ziggy Stardust, 1972 - Photo Duffy © Duffy Archive

Las decenas de negativos y objetos que sobrevivieron a las llamas provocadas por el propio Duffy, recopilados posteriormente por su hijo Chris, también fotógrafo, forman la base de este importante archivo que actúa como hilo conductor de tres décadas de cultura y moda en Reino Unido.

La exposición ha sido ideada con motivo  del 50º aniversario de la publicación del mítico álbum "Aladdin Sane" y se basa en  la obra conjunta de Brian Duffy (1933-2010), uno de los más respetados fotógrafos británicos,  junto a David Bowie, uno de los músicos con mayor talento e influencia de la historia de la música popular. La muestra incluye la impresión original de Aladdin Shane Dye Transfer, que es la única copia original de la imagen del álbum. 

Scary Monsters, 1980 - Photo Duffy © Duffy Archive

Scottie Dog, 1979 - Photo Duffy © Duffy Archive

David Bowie es probablemente la estrella del pop más perdurable de todos los tiempos. Maestro de la creación y la transformación de múltiples personalidades supo reinventarse a lo largo de su carrera y redefinió el significado de ser una estrella del rock. Aunque la música fuera el elemento más destacado supo ver que la imagen y la identidad también eran ingredientes importantes para marcar la diferencia con otros artistas de su generación. Supo también rodearse de las mejores mentes creativas del momento para dar vida a sus ideas. 


Duffy -  © Duffy Archive

Bowie no solo fue cantante, músico, compositor, pintor y actor, sino que también tuvo una habilidad única para recrear su imagen personal una y otra vez, al tiempo que mantenía su música a la vanguardia de los tiempos. Sin duda era un visionario y un camaleón artístico y supo ver un espíritu similar en el fotógrafo Duffy, con quien fue capaz de romper barreras en cada sesión que produjeron juntos. La primera de estas sesiones, cinco en total, fue la referente al primer personaje de Bowie: Ziggy Stardust con su traje espacial llegando a la tierra con su guitarra. Duffy fotografió a Bowie en el desierto de Nuevo México en una innovadora sesión al atardecer con un equipo mínimo y sin asistencia. 




La última de las sesiones tuvo lugar en el Reino Unido, cuando Bowie creo el payaso Pierrot. El artista Edward Bell reelaboró posteriormente algunas de las fotografías de Duffy para crear la singular obra de arte. El resultado fue otra versión de Bowie, que se convirtió en la portada de “Scary Monsters”, un albúm que pronto se convertiría en el número uno de las listas británicas. 

Lodger, 1979Photo Duffy © Duffy Archive

Duffy, que comenzó su carrera en Vogue cubriendo la moda, formó parte del pequeño grupo de fotógrafos pioneros que definieron el aspecto innovador de los “Swinging Sixties” londinenses. Su obra ha sido expuesta en museos y galerías de todo el mundo y recientemente ha sido elegido como uno de los 100 fotógrafos más influyentes de todos los tiempos. 



INFORMACIÓN PRÁCTICA:


Fechas
Del 15 de marzo de 2023 al 25 de junio 2023

Horarios
De martes a domingo de 10:00 a 21:00h.
Lunes cerrado excepto festivos | Último pase 1 hora antes del cierre.

Precios desde:
Entrada general (+13 años): 14,90€
Entrada Niño (4 a 12 años): 8€
Entrada Niño (0 a 4 años): gratuita

Estudiantes, mayores de 65 años, miembros de familia numerosa, poseedores de Carné Joven y personas con discapacidad en un grado igual o superior al 33% podrán disfrutar de un 15% de descuento sobre el precio de la entrada general. Solo válido en compras en las taquillas del COAM. Descuento aplicable todos los días de la semana. No acumulable a otras promociones. Imprescindible acreditar condición necesaria para aplicar el descuento en cada caso.

© Imágenes no subtituladas: C. Meléndez

miércoles, 1 de marzo de 2023

JOANA BIARNÉS UNA PIONERA TAMBIÉN EN LA FOTOGRAFÍA DE MODA

 


La fotógrafa Joana Biarnés fue la primera mujer en España que se dedicó al fotoperiodismo, profesión que hasta entonces estaba estrictamente acotada para los hombres. Pero además fue también pionera a la hora de fotografiar el mundo de la moda, al  sacar a las modelos a la calle, algo que hasta ese momento no se había hecho en España. Ahora ella será la protagonista en la Sala Canal de Isabel II, donde desde el 28 de febrero y el 23 de julio se exhibe  la exposición Madrid / Moda a pie de calle, comisariada por Josep Casamartina i Parassols.

La muestra que es una revisión de los reportajes de moda que realizó Biarnés sobre todo en Madrid, entre 1962 y 1972, incluye más de un centenar de fotografías que muestran la evolución de la moda y de la sociedad en una época de cambios trascendentales, como fueron los años sesenta y los primeros setenta. Asimismo, representa una panorámica de la capital española, con sus calles, barrios y habitantes, algo que sería una constante en toda la trayectoria de Joana Biarnés como creadora.




El conjunto de fotografías que forman la exposición se distribuye en siete capítulos: Aires de costura, De la pasarela al bulevar, De Tuset a Moncho Street, Madrid-París- Londres, Trajes para una canción, ¡Viva la calle! y En busca del paraíso. A lo largo de ellos van apareciendo diferentes creadores y boutiques que marcaron época en la capital española como Asunción Bastida, Vargas Ochagavía, Lino Martínez, Marbel, Pedro Rodríguez, Miguel Rueda, Antonio Nieto, Juanjo Rocafort o Elio Berhanyer, junto a nombres internacionales, además de boutiques y reconocidas peleterías.  



También podrán verse una selección de trajes de modistos con los que Biarnés colaboró, o hizo reportajes, en algún momento como Asunción Bastida, Carmen Mir, Elio Berhanyer, Paco Rabanne, Mary Quant o Antonio Nieto del que se expone el traje de novia que el modisto creó para la fotógrafa catalana en su boda con Jean Michel Bamberger y el de Karina para el Festival de Eurovisión de 1971.  También se muestran imágenes del vestido con el que Massiel ganó el Festival de Eurovisión en 1968. Joana acompañó a la cantante a París y visitaron la firma de Christian Dior, pero al no ser aún Massiel una cantante de renombre la trataron con antipatía y menosprecio por lo que ambas decidieron marcharse de allí. A continuación se dirigieron a Courrèges y allí encontraron el simbólico vestido blanco y rosa de grandes margaritas que la llevaría a alcanzar el ansiado premio. 



Joana Biarnés se acercó a la fotografía de moda con la misma naturalidad que a cualquiera de los otros temas que documentaba en sus reportajes. En sus fotografías está presente una relación de acercamiento a las modelos, se nota que es una mujer quien está detrás de la cámara por la forma relajada en que ellas posan. Hay también en las imágenes una sensación de empoderamiento femenino y a lo largo de los años sesenta sus modelos van tomando la calle hasta apoderarse de ella sin necesidad de escenarios fastuosos o extravagantes. 


La dedicación de la fotoperiodista Joana Biarnés al ámbito de la moda fue una tarea intensa que inició en Barcelona y consolidó en Madrid, desde final de los años cincuenta hasta principios de los setenta, y resume toda una época que capta sin afectaciones ni esteticismos. Además de los habituales reportajes de actualidad, deportes y sociedad, Joana Biarnés pudo continuar con profundidad su dedicación al mundo de la moda a partir del suplemento semanal de Pueblo, que se publicaba los miércoles; para ello contó con la colaboración destacada de la periodista Rosana Ferrero. Joana se ocupaba del estilismo, de elegir a las modelos y las temáticas de muchos de sus reportajes y editoriales, y consiguió a menudo marcar tendencia. Así fue como se convirtió en la cronista regular y sistemática de la evolución radical que se produjo en la indumentaria entre los años sesenta y principios de los setenta, del clasicismo de la alta costura a la informalidad del prêt-à-porter.



La exposición llega a su fin con una  secuencia fotográfica en las islas Baleares, con la irrupción de la moda Adlib, influida por el movimiento hippy, que en el fondo marcaría el final de una época y el inicio de otra de la que Joana tampoco sería ajena, ya que acabaría dejando su profesión para instalarse en Ibiza y abrir un restaurante. Cierra la exposición un documental con testimonios de la propia fotógrafa y las personas que trataron con ella.


© Joana Biarnés

viernes, 17 de febrero de 2023

LAS ESTAMPAS PORTEÑAS DE FACUNDO DE ZUBIRÍA EN LA FUNDACIÓN MAPFRE

Elvira, San Telmo, 1984 © Facundo de Zuviría

Estampas porteñas, es la primera exposición retrospectiva que se presenta en España del artista argentino Facundo de Zubiría, uno de los más relevantes en el panorama de la fotografía actual de Argentina, un país en el que la disciplina fotográfica no estaba considerada al nivel de las artes plásticas a comienzos de la década de 1980, cuando inicia su carrera.  

La muestra, que se centra en imágenes de Buenos Aires de los últimos cuarenta años, refleja su «obsesión», como él mismo ha reiterado en varias ocasiones, por su ciudad natal. El autor ha retratado sin tregua los escaparates y las fachadas de sus calles, con una predilección por la señalización urbana levemente obsoleta. De ahí, sin duda, «la nostalgia, el presente que ya se escribe en un tiempo pasado, la “melancolía de un anacronismo” que se perciben en su obra», tal y como señala Alexis Fabry, comisario de la exposición, citando a Alan Pauls en su Factor Borges.  

Peinados permanentes Rosita, Monserrat, 1985 © Facundo de Zuviría

Tabaré, Buenos Aires, 1985 © Facundo de Zuviría

La muestra, que abarca cuarenta años de trayectoria del artista, de 1982 a 2022, se concentra en torno a 195 fotografías en blanco y negro y en color y ofrece un itinerario lineal, un todo continuo por la obra de Zuviría solo interrumpido por las series «Siesta argentina», la más conocida y política, cuyas imágenes nos muestran una ciudad transformada por la profunda crisis del corralito que sufrió Argentina en 2001, y «Frontalismo», gran ejemplo de su inclinación por la composición y la simetría. Los modos de trabajar del autor son dos: por un lado, realiza distintos proyectos de forma prolongada a lo largo del tiempo que surgen de una idea previa y en los que cada imagen se subordina a dicho concepto, tal y como ocurre en «Frontalismo». Esta serie, iniciada en 2010, era en un principio una serie con un fin, sin embargo, aún hoy en día continúa en proceso. Lo mismo ocurre con «Estampas porteñas», que el artista considera su trabajo más personal, pues se nutre de motivos a los que vuelve una y otra vez en sus paseos habituales por Buenos Aires. Por otro lado, aborda series de carácter autónomo y acotado, como en el caso de los fotogramas (1981-1983), las secuencias (20002004), la citada «Siesta argentina» (2001-2003) o los cianotipos de libros que elaboró durante la pandemia (2020-2021), por citar algunos ejemplos.  




Discípulo de Horacio Coppola, Zuviría tras terminar los estudios de Derecho en 1980, decidió dedicarse exclusivamente a la fotografía. Trabajó en la revista del diario La Nación (1977-1979) y colaboró en el suplemento del diario La Prensa (1980-1982), así como con medios de otros países. Entre 1983 y 1989, trabajó en el Programa Cultural en Barrios de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, fotografiando la ciudad y organizando talleres de fotografía. En 1988 organizó junto con otros colegas las Jornadas de Fotografía Buenos Aires-La Plata, primer festival fotográfico realizado en Argentina. Ese año comisarió conjuntamente con Eduardo Grossman la muestra antológica Maestros de la fotografía argentina 1860-1960, que tuvo lugar en las Salas Nacionales de Exposición del Palais de Glace de Buenos Aires.

Gaucho Pop, 1985 © Facundo de Zuviría

Cine en Belgrano, 1986 © Facundo de Zuviría

Uno de los aspectos más importantes en la obra de Zuviría es la influencia del arte pop, incluso cuando él mismo no es consciente de ello. Su capacidad para capturar lo vernáculo a lo largo de su serie «Estampas porteñas», por citar su trabajo más longevo, es una de sus características más relevantes. El artista ennoblece los elementos de la sociedad de consumo, como los carteles, las vallas publicitarias o los rótulos de los bares y restaurantes, que hacen que su obra «huela» a Buenos Aires.  Y es que para él la esencia de Buenos Aires no reside en el centro, sino en los barrios que, a inicios de la década de 1980, todavía periféricos, le resultan menos impersonales.

La Paz, Buenos Aires, 1986 © Facundo de Zuviría

Aeropuerto de Microcentro, 1988 © Facundo de Zuviría

Ochava rosa con dos ventanas, Buenos Aires, 2017 © Facundo de Zuviría

La publicación que acompaña la exposición ofrece imágenes de todas las obras expuestas. Además, cuenta con una conversación entre Facundo de Zuviría y Alexis Fabry, comisario de la exposición. Se completa con sendos ensayos a cargo de la historiadora y comisaria Annateresa Fabris y el arquitecto Adrián Gorelik.