viernes, 18 de enero de 2013

Valérie Belin



Valérie Belin es una fotógrafa nacida en Francia en 1964, que reside y trabaja en París. Como muchos otros fotógrafos tiene raices en la pintura, en la cual se licenció en la Escuela de Bellas Artes de Bourgues en 1987. Allí llevó a cabo una investigación universitaria en el campo de la teoría del arte y profundizó en el conocimiento del minimalismo, todo lo cual ha estado siempre latente en su forma de trabajar. 

Yo conocí su trabajo hace apenas un par de años a través de una muestra colectiva en la Maison Européenne de la Photographie y debo decir que en un principio no me llamó demasiado la atención, probablemente porque estaba más interesada en algunas otras de las obras expuestas. Sin embargo una segunda mirada a su obra me hizo cambiar de opinión. Para empezar debo decir que las fotografías de Valerie Benin me inquietan. A veces se me hace difícil distinguir lo real de lo irreal, lo vivo de lo que no lo está. Los retratos realizados por la autora, siempre de un modo aséptico y en un contexto desprovisto de todo lo que pueda ser banal, me producen una sensación de vacío, como si esas personas no fueran en realidad personas sino objetos inanimados. No se diferencian demasiado de su serie de maniquíes, a las que de algún modo y por medio del maquillaje y la iluminación, dota de una vida similar a las anteriores, incluso a veces más real. 

El catedrático de Arte Contemporáneo y Fotografía de la Sorbona Michel Poivert, dijo en una ocasión que la iconografía de Valérie Belin es silenciosa. Posee ese silencio que precede a las catástrofes y después las sucede. La ausencia de toda dramatización, el empeño por no recurrir a ningún efecto, concurren en la realización de imágenes sin afecto.  

Valérie Belin trabaja siempre con series pero entre sus imágenes pueden encontrarse todo tipo de objetos. En sus primeros ensayos, realizados con floreros y vasos de cristal se observa una busqueda de la luz de los objetos, en un proceso primario muy próximo al origen de la fotografía. Sin embargo en sus trabajos posteriores puede verse un tratamiento diferente, tal vez más pictórico, una busqueda entre realidad y fantasía. Es como si la artista se moviera siempre entre dualidades. Así por ejemplo la serie de los vestidos de novia vacios, depositados en cajas de madera de 1966, tendrían su contrapartida en la serie de novias marroquíes vestidas con trajes tradicionales del año 2000. Del más puro minimalismo casi al exceso barroco, en el que el ornamento de los trajes es  tan importante o quizás más que la propia modelo. 

En suma,  podría decirse que la estética de la obra de Valérie Belin es cuando menos controvertida, ya que la artista parece estar en una búsqueda constante del límite de una frontera entre lo real y lo imaginario, que tiende a desvanecerse por momentos fundiendo ambas en una misma simetría.







http://www.valeriebelin.com/

2 comentarios:

  1. Desde luego, en el Mundo hay fotógrafos impresionantes... y luego están los genios.

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