viernes, 19 de agosto de 2011

Joy Goldkind


Joy Goldkind  es un personaje bastante insólito dentro del mundo de la fotografía ya que su interés por la misma se produjo con una edad bastante avanzada, tenía 64 años cuando se inscribió en un curso y comenzó a hacer fotos.

Esta ama de casa y madre de familia residente en Long Island y nativa de Brooklyn , se embarcó en un ambicioso proyecto en el año 2000 en el que pretendía explorar la dualidad y los aspectos inesperados que se extienden bajo la superficie de la personalidad de un sujeto.

En realidad el proyecto, denominado “Novias”, empezó como un juego casual un domingo por la tarde. La autora disfrazó a su marido, en apariencia un rudo trabajador del sector de la chatarra, prototipo de la ética machista tradicional, para mostrar una faceta diferente en la que bajo su actitud de tipo duro pudiera distinguirse a un ser vulnerable.
El primero de los retratos realizado, titulado Lulú, muestra al retratado vestido como una geisha, con un abanico de encaje, kimono y maquillaje tradicional de cara blanca. Goldkind mandó esa foto a una serie de concursos, y comenzó a ganar premios. Ese fue el momento decisivo en que se dio cuenta de como quería trabajar y lo importante que se había convertido para ella la fotografía. La foto de la reina del baile, Anabella, también tuvo buenos resultados en los certámenes a los que se envió. "Fue muy emocionante estar comenzando mi carrera fotográfica y que me fuera tan bien", recuerda la autora. 

Joy Goldkin trabaja de manera tradicional y procesa sus imágenes mediante el proceso de bromóleo a la manera de los fotógrafos pictorialistas, lo cual consiste en blanquear una copia fotográfica de bromuro de plata e impregnarla después con pigmentos al óleo, o como es el caso de Goldkin con tinta litográfica. Con este modo de trabajar la autora considera que es posible manipular el proceso para dar un aspecto de mayor irrealidad. Goldkind es miembro de la International Society of Bromolist. 

Su serie más reciente, Adagio, está compuesta por retratos de bailarinas con imágenes realizadas con exposiciones  prolongadas, que permiten transmitir de un modo sútil el movimiento. Al igual que con la serie de Novias, estas fotos son cuidadosamente escenificadas en el pequeño estudio de la artista, lo cual supone un nuevo reto al tener los bailarines que adaptarse a un espacio limitado. El plan de Goldkind es incluir a su marido también en la serie Adagio. Queda por ver si las diferentes circunstancias de esta serie van a provocar la misma expresión facial que unifica a Novias, o si un alter ego totalmente nuevo surgirá cuando se le sumen movimiento de la danza.






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