lunes, 29 de agosto de 2011

Song Chao



Song Chao, nacido en China en 1979,  solía trabajar doce horas al día como minero antes de dedicarse a la fotografía, lo cual comenzó a hacer en el año 2001. Totalmente autodidacta, empezó fotografiando a su compañeros de la mina durante los descansos que realizaban en el trabajo, aislándolos del entorno y colocándoles  en frente de un fondo neutro, estrictamente enmarcado. De este modo desarrolló un estilo que centra la atención del espectador en los rostros de sus sujetos sin que nada perturbe su mirada.

Dividiendo su tiempo entre la mina y la fotografía, hizo varios viajes a Beijing, a 300 millas de distancia de la provincia de Shandong en el norte de China, lugar donde vive, con el fin de obtener asesoramiento sobre su nueva profesión. Sin pensar en la fotografía como un medio para emitir un juicio político o social, Song Chao ha construido un cuerpo único de trabajo, al principio en blanco y negro, y luego en color,  que ilustra un retrato actual de las clases trabajadoras en la China contemporánea.

En las series realizadas, se apoderó totalmente del espíritu de sus compañeros de trabajo, acentuando el ambiente que los rodea. Las imágenes tienen un cierto aire de misterio, en el que el tiempo parece estar suspendido de un modo repentino. Los sujetos miran directamente al fotógrafo, y por extensión, al espectador, despertando nuestra curiosidad acerca de un pueblo que aún hoy sigue siendo un enigma para la mayoría de los occidentales.







http://www.songchao.cn/



viernes, 19 de agosto de 2011

Joy Goldkind


Joy Goldkind  es un personaje bastante insólito dentro del mundo de la fotografía ya que su interés por la misma se produjo con una edad bastante avanzada, tenía 64 años cuando se inscribió en un curso y comenzó a hacer fotos.

Esta ama de casa y madre de familia residente en Long Island y nativa de Brooklyn , se embarcó en un ambicioso proyecto en el año 2000 en el que pretendía explorar la dualidad y los aspectos inesperados que se extienden bajo la superficie de la personalidad de un sujeto.

En realidad el proyecto, denominado “Novias”, empezó como un juego casual un domingo por la tarde. La autora disfrazó a su marido, en apariencia un rudo trabajador del sector de la chatarra, prototipo de la ética machista tradicional, para mostrar una faceta diferente en la que bajo su actitud de tipo duro pudiera distinguirse a un ser vulnerable.
El primero de los retratos realizado, titulado Lulú, muestra al retratado vestido como una geisha, con un abanico de encaje, kimono y maquillaje tradicional de cara blanca. Goldkind mandó esa foto a una serie de concursos, y comenzó a ganar premios. Ese fue el momento decisivo en que se dio cuenta de como quería trabajar y lo importante que se había convertido para ella la fotografía. La foto de la reina del baile, Anabella, también tuvo buenos resultados en los certámenes a los que se envió. "Fue muy emocionante estar comenzando mi carrera fotográfica y que me fuera tan bien", recuerda la autora. 

Joy Goldkin trabaja de manera tradicional y procesa sus imágenes mediante el proceso de bromóleo a la manera de los fotógrafos pictorialistas, lo cual consiste en blanquear una copia fotográfica de bromuro de plata e impregnarla después con pigmentos al óleo, o como es el caso de Goldkin con tinta litográfica. Con este modo de trabajar la autora considera que es posible manipular el proceso para dar un aspecto de mayor irrealidad. Goldkind es miembro de la International Society of Bromolist. 

Su serie más reciente, Adagio, está compuesta por retratos de bailarinas con imágenes realizadas con exposiciones  prolongadas, que permiten transmitir de un modo sútil el movimiento. Al igual que con la serie de Novias, estas fotos son cuidadosamente escenificadas en el pequeño estudio de la artista, lo cual supone un nuevo reto al tener los bailarines que adaptarse a un espacio limitado. El plan de Goldkind es incluir a su marido también en la serie Adagio. Queda por ver si las diferentes circunstancias de esta serie van a provocar la misma expresión facial que unifica a Novias, o si un alter ego totalmente nuevo surgirá cuando se le sumen movimiento de la danza.






John Kenny

Hola, como el verano siempre ralentiza  el trabajo y voy un poco atrasada con las entradas del blog, hoy quiero dejaros testimonio de dos fotógrafos que practican el buen arte del retrato; algo muy querido por la comunidad fotográfica y que ha sido el tema de PhotoEspaña en la última edición.

Sin embargo, ninguno de los fotógrafos que voy a presentaros, en ésta y en la siguiente entrada,  ha estado presente en la muestra. De hecho no puede decirse que ninguno de los dos sea conocido en exceso y sin embargo ambos me han cautivado con su trabajo.

John Kenny es un joven que descubrió su pasión por la fotografía y por el continente africano casi al mismo tiempo. No tiene formación académica como fotógrafo pero es indudable que su instinto y las horas de trabajo que ha dedicado a aprender y practicar el oficio le han convertido en un buen profesional. Hay quienes critican el hecho de que sus retratos sean bastante monocordes, siempre de frente y siempre trabajados del mismo modo, sin embargo a mí me siguen pareciendo bellísimos.

Kenny no utiliza ningún tipo de iluminación supletoria, flashes y demás, únicamente la dura luz natural de los territorios en los que realiza sus trabajos, eso si lo hace de un modo muy especial, ya que usa como reflector la propia tierra seca de los áridos países africanos, es decir el sol y la tierra son los ingredientes claves necesarios para crear la iluminación que se ve en sus impresiones.

John Kenny ha viajado por lugares como Kenya, Namibia o Etiopía, captando la belleza de sus paisajes y sus habitantes. A veces lo ha hecho por encargo y otras por el propio placer personal de conocer otros pueblos y culturas. Los viajes no siempre resultan fáciles de realizar sobre todo si se tiene en cuenta que hay lugares a los que sólo se puede acceder a pie, teniendo como única compañía a un guía y cargado con el equipo fotográfico, que en su caso incluye una cámara de gran formato, lentes y placas, de considerable peso.

Cuando menos hay que reconocer que Kenny está realizando un gran estudio etnográfico de los países subsaharianos, si además lo hace de un modo tan bello mucho mejor para todos nosotros. 






http://www.john-kenny.com/

jueves, 4 de agosto de 2011

Cristina Francov


Cristina Francov, en ocasiones identificada bajo el pseudónimo de “Naagrom” nació en marzo de 1989 sobre el árido suelo de la ciudad de Aguascalientes, México. Académicamente se formó de manera limitada en el ámbito artístico; por lo que fomentada en una prematura y extraordinaria fascinación por los misterios que encerraban obras de distintas disciplinas artísticas, comenzó de manera más formal sus estudios y prácticas concernientes a la fotografía a la edad del 15 años, de forma totalmente autodidacta, teniendo previamente a esto una restringida base catedrática de pintura al óleo y dibujo que posteriormente incorporó a su método básico de manipulación digital a manera de técnica.

Su interés por el arte, la gráfica antigua, la inspiración infundada por diversas vanguardias y la semiótica en su sentido más general la guiaron poco a poco hacia la Licenciatura de Diseño Gráfico.  Siendo una creadora sumamente joven, su trabajo se ha desplazado en el medio rápidamente encapotada por una cruda madurez filosófica, simbólica y visual, la cual que no es muy común entre el argot artístico del país; resaltando la maquinaria compleja del pensamiento onírico y alegórico llevado al plano real por medio de autorretratos intimistas, perfilando su propio cuerpo como una maqueta dispuesta a la transfiguración formal y anímica en la mayor parte de sus obras. Este trabajo está cuidadosamente construido de fuertes pilares tanto humanísticos, carnales y coloquiales como fantásticos, mitológicos y ocultistas; recalcando el manejo de la estética recurrentemente a favor de lo grotesco y lo aparentemente ridículo, con la única finalidad de acercar al espectador a la forma más estridente de ver las cosas fuera del sentido tradicional desde la vena conceptual.

Actualmente su trabajo ha sido reconocido a nivel nacional como internacional, mucho por su aportación hacia la manipulación digital en México como una nueva perspectiva de representación, irrumpiendo violentamente con tradicionalismos del milieu artístico sobre la validez y el alma de la concepción de una obra.

La obra de esta autora es intimista comenzando por el hecho de que sus series se basan  en qutorretratos y representan un estado de transición elemental en la personalidad y vida del artista.

El desarrollo está fundamentado en la confrontación del ser y el reconocimiento de las virtudes y enfermedades que corren dentro de las venas de un individuo, adoptando cada aspecto como un mundo diferente, con sus personajes antagónicos y protagónicos, todos construidos en una cosmogonía donde las cabezas viven lejos de los cuellos y las arterias del corazón; el movimiento se queda grabado en el aire y la conciencia se despierta con los instintos de ver más allá de lo corpóreo.

Plasmado de manera fantasiosa y desapegado irrevocablemente de la gravedad del espacio y tiempo real, esta serie indaga en los aspectos más impalpables de un ente vivo y existente de una manera exorbitantemente misteriosa, enigmática y flotante.

La técnica en esencia es fotografía; es ese momento real que encapota una situación que por el hecho de que no se ve, parece irreal. La fotografía es mágica porque encierra el momento real en chispazos repentinos o prolongados, dejándonos ver cada segundo como un espacio perpetuo. Aquí, detrás de lo real y de la ya por de sí basta interpretación que se pueda dar, nos damos color de las esferas que chocan más allá, en el alma propia de la obra donde la luz juega bajo otras reglas.

Cada pieza es considerada y captada fotográficamente con la finalidad de formar parte de un todo; un todo que no le quita nada a sus partes.








La biografía de esta joven artista emergente se ha obtenido de la página de "Fotoespacio", a quienes muestro mi agradecimiento. De momento no se conoce página propia del la autora.