viernes, 24 de agosto de 2012

Leonard Freed




A lo largo de la corta historia de la fotografía las distintas personas que han desarrollado este arte han destacado por distintos motivos;  unos lo han hecho por la belleza de sus imágenes, otros por su habilidad para poner un producto de relieve, o por la precisión al captar un momento decisivo, etc. A mi los que más me interesan son los narradores de historias, los que con una o varias instantáneas son capaces de contarnos lo que está ocurriendo en un lugar y un momento determinados. Del mismo modo que un escritor crea su obra con palabras, un fotógrafo lo hace con imágenes y ambos son capaces de transmitirnos fuertes sentimientos. 

Leonard Freed fue sin duda uno de esos fotógrafos. Nacido en Nueva York, en el distrito de Brooklyn en 1929, comenzó a sentir interés por la fotografía a raíz de un viaje realizado a Holanda cuando tenía 24 años. Aunque en un principio había pensado dirigir sus pasos hacía el mundo de la pintura le basto apretar el obturador por primera vez para quedarse totalmente enganchado de una nueva forma de ver el mundo a través del objetivo de la cámara. Antes de regresar a los Estados Unidos viajó por varios países de Europa y África realizando fotografías y afianzando su vocación. Ya de vuelta asistió a la New School y estudió con Alexey Brodovitch, el director de arte de Harper 's Bazaar. En 1958 se trasladó a Amsterdam para fotografiar a la comunidad judía y comprender mejor sus raíces ya que sus padres eran descendientes de inmigrantes judíos de la Europa del este (Bielorrusia). 

En 1967, Cornell Capa seleccionó a Freed, que ya llevaba seis años trabajando como freelance y había conseguido vender tres de sus obras al Museum of Modern Art (MOMA),  como uno de los 5 fotógrafos a participar en su exhibición Concerned Photography.

Sin duda uno de sus trabajos más importantes fue el seguimiento que realizó del Movimiento por los Derechos Civiles Américanos. La fotografía que hizo del reverendo Martín Luther King al regreso de éste a los Estados Unidos tras recibir el Nóbel de la Paz en Suecia en el año 1964, y el posterior viaje que Leonard Freed hizo junto al líder, en su marcha  desde Alabama a Washington, fueron la base de su despegue como reportero gráfico reconocido y de su posterior libro publicado en 1968, Black in White Americ, en el que el autor recoge imágenes de una sociedad segregada racialmente y arraigada en un país en el que los afroamericanos luchan por conseguir la igualdad como ciudadanos de una nación que los considera inferiores. La mayoría de las fotografías fueron hechas en Harlem y los estados más profundos del sur.

En 1972 Freed se unió a la Agencia Magnum como miembro de pleno derecho y un año después regresó a Israel para cubrir la guerra de Yom Kippur. También estuvo destacado como reportero en el periodo de reconstrucción de la postguerra alemana y durante la revolución rumana.

Otro de sus trabajos más conocido es el realizado entre los años 1972 a 1979 sobre el New York City Police Department, en el que recoge el trabajo de la policía metropolitana de Nueva York y que fue publicado en 1980 con el título de Police Work. Este proyecto fue inicialmente concebido como reprobación a la violencia y persecución ejercida hacia los jóvenes manifestantes contra la guerra, pero a medida que iba creciendo, Leonard fue cambiando su punto de vista hacia un retrato más intimista de unos hombres generalmente de clase media, mal pagados y a veces acosados, que tratan de alimentar a sus familias. Imágenes como la de una mujer policía jugando con un grupo de niños en Harlem nos muestran la capacidad del autor para fotografiar sujetos con humanidad y compasión.

Leonard Freed murió en el norte del Estado de Nueva York el 29 de noviembre del 2006, tras una larga lucha contra el cáncer de próstata que padecía, pero tras él dejo una extensa obra en la que se incluyen además de los reportajes publicados en Life, Look, Paris-Match, Die Zeit, Der Spiegel, Stern, The Sunday Times Magazine of London, Libération y Fortune, al menos una docena de libros y cuatro películas realizadas para las televisiones de Japón, Holanda y Bélgica.

Freed era un observador agudo y perspicaz con una visión tremendamente crítica pero a la vez era capaz de captar con el mejor sentido del humor,  momentos de la vida cotidiana no carentes de una cierta dosis de censura. Estos últimos se pueden ver en las fotografías realizadas en desfiles de moda, fiestas de oficina e incluso en las bodas de Little Italy o las calles del Greenwich Village. 

Desgraciadamente no existe una página web de este autor pero podéis ver un magnífico audiovisual con sus obras en el sitio de Magnum.








http://inmotion.magnumphotos.com/essay/tribute

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