jueves, 6 de diciembre de 2012

Alex Webb



Acabo de terminar de leer “Alex Webb habla con Max Kozloff”, por tercera vez, o por cuarta, o tal vez sea la novena, no lo se muy bien. Es un minilibrito de la colección Conversaciones con Fotógrafos, editada por La Fábrica, absolutamente cómoda para esos viajes cortos en el Metro o en el autobús. Apenas abulta, no pesa y tiene un contenido de lo más interesante. Cada vez que lo leo me reafirmo más en la sensación que tuve cuando lo abrí inicialmente, Max Kozloff, de un modo casi me atrevería a decir rimbombante, entrevista a un Alex Webb totalmente sencillo, con un lenguaje mucho más cercano al lector y unas ideas sobre la fotografía igualmente próximas a todo aquel que disfrute de este bello arte. Es como si en algunos momentos ambos hablaran idiomas diferentes y Alex, sin decirlo, le dijera: “¿Pero de que me hablas? Esto es mucho más simple.”

Yo siempre he pensado que hay fotógrafos que te llegan al corazón, otros con los que al ver sus imágenes te sientes totalmente identificado y otros a los que admiras por su técnica, por su contenido o por su saber hacer. Cuando todas esas propiedades se dan juntas en uno solo es como tocar el paraíso. Sentarte tranquilamente y sin prisas a disfrutar de uno de sus libros puede ser la mejor manera de pasar la tarde. Está claro que sería aún mejor poder disfrutar de esas imágenes en vivo y en directo, pero desde luego el sustituto es de lo más satisfactorio.

Alex Webb se define a sí mismo como un streetphotographer, un fotógrafo callejero testigo de la Historia, pero en un sentido amplio. Webb no busca grandes sucesos históricos de la época que le ha tocado vivir, aunque a veces y de forma inevitable acabe encontrándose con ellos, sino que se dedica a dejar constancia de la vida diaria de la gente corriente. Él pasea por las calles del lugar que previamente ha elegido, casi siempre de un modo instintivo, seducido por algún relato leído o por alguna historia escuchada. Como buen cazador, observa, aprende, a veces interactúa con aquellos a quienes fotografía, hasta conseguir esas imágenes que le hacen único.

Alex Webb nació en 1952 en San Francisco, Estados Unidos. Cuando estudiaba cuarto de primaria su padre, un escritor que se enfrentaba a sus bloqueos literarios haciendo retratos informales y fotografías callejeras, empezó a introducirle en la técnica del blanco y negro, pero no fue hasta que cursaba el segundo curso de bachillerato en el instituto cuando realmente comenzó a interesarse por el mundo de la fotografía. En su segundo año de universidad, mientras estudiaba Historia y Literatura en Harvard, participó en un taller con Charles Harbutt, quien vislumbrando su talento le urgió a que continuara explorando y un par de años más tarde le introdujo en la Agencia Magnum. 

Al inicio de su carrera Alex Webb empezó a documentar en blanco y negro la vida en las pequeñas ciudades del sur de Estados Unidos y a realizar algunos reportajes en el Caribe, Mexico y Haití. Precisamente fueron sus viajes a los trópicos los que le hicieron sentir que se estaba perdiendo algo. Según Webb, existe un sentido del color en las culturas caribeñas que está intrínseco en su sociedad de una manera casi espiritual. A partir de ese momento, aproximadamente en el año 1979, comenzó a trabajar en color. Primero en Haití  y en la frontera mexicana, pero poco a poco fue extendiendo su paleta cromática al resto de los lugares que visitaba. Y es que los colores de las imágenes de Alex Webb tienen algo especial, forman parte de la vida misma que relatan, de su cultura. El uso de la luz, los fuertes contrastes, los matices, hacen que cada uno de los paises por los que pasa sea diferente.

Por último y aunque podría contar muchas más cosas, quiero dejaros algunas frases del fotógrafo que definen a la perfección lo que siente al trabajar en este campo, en el que sin duda es un maestro.

“El mundo se explora al pasear por sus calles.”
“Mis imágenes no narran historias, son poemas.”
“Una fotografía sólo muestra un instante y cuestiona el sentido mismo de la palabra historia.”
“Cuando empecé a dedicarme a la fotografía pensaba que el color era vulgar y comercial.”
“A veces llego a sentir que algunas de mis fotos son como el fondo sobre el que se desarrollan ciertas novelas.”








http://www.magnumphotos.com/C.aspx?VP3=CMS3&VF=MAGO31_10_VForm&ERID=24KL53Y_H

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