Cabecera La Mirada Fotográfica

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lunes, 1 de julio de 2013

Anders Petersen



Anders Petersen nació en Estocolmo en 1944. Influenciado por los artistas plásticos Karin Bodlan y Lars Sjögren, a quienes conoció en la provincia de Värmland cuando se trasladó allí con su familia a los 14 años, quiso convertirse en pintor o escritor, así que en 1961se estableció durante un tiempo en Hamburgo para estudiar alemán al tiempo que realizaba sus deseos. No lo consiguió, no realizó un sólo cuadro.

Eso no fue óbice para que años más tarde lograra su objetivo, aunque de una manera diferente. Su relación con Christer Strömholm, fotógrafo sueco que se hizo famoso por sus fotografías sobre los ambientes existencialistas de París, tuvo mucho que ver. Su amistad con Strömholm, que además fue su profesor en la Escuela de Fotografía de Estocolmo, influenció la manera de ver y de trabajar de Petersen.

En 1968, Petersen entró por casualidad en el café Lehmitz a tomar una cerveza. El local, situado en el barrio rojo de Hamburgo, era un tugurio frecuentado por prostitutas, homosexuales, proxenetas, alcohólicos y todo tipo de personas que se movían al margen de la sociedad. El azar quiso que dejara su máquina sobre la mesa para ir al baño y al volver se encontró con que los clientes se estaban haciendo fotografías los unos a los otros. Petersen no desaprovecho la oportunidad y tras obtener su permiso para fotografiarles estuvo visitando aquel lugar durante aproximadamente tres años, obteniendo una serie de 88 fotografías que acabaron convirtiéndose en un clásico, su libro Café Lehmitz, publicado por Schirmer Mosel en 1978.

Fue también allí donde hizo su primera exposición ya que las fotografías realizadas fueron colgadas en las paredes del café, detrás de la barra. Su empatía con los personajes retratados le llevó a realizar el reportaje no como un extraño, sino con una mirada de afecto en una especie de diario íntimo.

En sus siguientes trabajos Anders Petersen siguió la misma tónica que tan buen resultado le diera en el realizado en el café. Durante algún tiempo visito los lugares que formarían sus próximos tres libros, una trilogía constituida por un estudio de la marginalidad en cárceles, instituciones mentales y asilos de ancianos. Después de fotografiar un manicomio durante tres años consecutivos decidió que ya tenía bastante y empezó a enfocar su trabajo hacia la calle y la vida cotidiana en ella.

Sin embargo el estilo de Anders Petesen no varió. Sus descarnadas imágenes marcan una constante, de tal manera que su trabajo podría ser todo uno, no importando el lugar ni el momento en que fueron realizadas. Petersen ubica a sus personajes en el centro de la imagen y les rodea de una atmósfera cerrada, casi opresiva, de tal manera que en ocasiones su retratos llegan a ser grotescos, aunque nunca estén exentos de humanidad. La vida en ocasiones es dura y Petersen sin duda es capaz de mostrar esa dureza en toda su realidad.

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http://www.anderspetersen.se/petersen/

viernes, 14 de junio de 2013

Elliot Lee Hazel



Casi podríamos decir que Elliot Lee Hazel no existe si no fuera por sus imágenes. Hoy en día en que la información corre por nuestras venas informáticas a raudales, como si de ríos sin retorno se tratase, el hecho de que apenas haya datos sobre alguien que se dedica al mundo del arte y que se relaciona con grandes estrellas de la música o el cine es sin duda cuando menos extraño. 

Casi igual de extrañas resultan las fotografías de este británico de nacimiento, residente en Los Ángeles, y representado por la firma Probation London. Con un estilo claramente conceptual, Lee Hazel se aparta de los caminos habituales de la publicidad a la hora de realizar su trabajo, tanto si el encargo proviene del sector de la moda como si se trata de imágenes realizadas para el mundillo de la música. 

Entre los clientes de Elliot Lee Hazel, que ha sido descrito como un impresionante híbrido entre Ryan McGinley y Yelena Yemchuk, dos de los mejores fotógrafos publicitarios del momento, se encuentran marcas de ropa de moda alternativa como THVM, Moonspoon, Saloon, Fourth and Main y Endovanera. También ha trabajado para las revistas LAB Magazine, Bullett, Super Nasty y The Work Magazine. 

Supongo que a muchos de vosotros, al igual que a mí, todo esto os suena un poco a chino. No os preocupéis, si os dais una vueltecita por sus páginas, que están a la vuelta de la esquina de una pequeña búsqueda en google, en seguida comprenderéis que el estilo de Elliot Lee Hazel casa a la perfección con cualquiera de ellas. Y es que las imágenes de este artista/fotógrafo o fotógrafo/artista, que para el caso es lo mismo, son una mezcla de sueños oníricos con fotogramas cinematográficos, aderezada con una clara y fuerte personalidad, sin ningún tipo de complejos, que acaban por convertirse en una obra de autor. Así pues, sus trabajos realizados por encargo con idea de promocionar a un cantante, grupo o marca comercial, no desentonarían en absoluto en las paredes de una galería de arte o un museo de arte contemporáneo. 

No es de extrañar por tanto que sea uno de los fotógrafos más solicitados actualmente ya que es capaz de combinar el retrato, la moda, el arte y la fotografía conceptual en un enfoque único, logrando unos resultados sumamente atractivos. Y como para muestra basta un botón, aquí os dejo algunas de sus imágenes. No dejéis de visitar su página, seguro que no os arrepentiréis.

  





http://eliotleehazel.com/

lunes, 27 de mayo de 2013

Sebastião Salgado




Hablar de Sebastião Salgado es algo muy fácil y a la vez muy difícil. A estas alturas todo el mundo conoce el trabajo de este gran fotógrafo y se ha escrito tanto sobre él que no queda mucho que decir. Así que casi prefiero centrar mi comentario en su último libro, GÉNESIS.

Desde el momento en que conocí este proyecto estaba deseando ver los resultados y desde luego puedo asegurar que no me han defraudado, al contrario, considero que es uno de los mejores trabajos de Salgado.
Citando las palabras que encabezan el libro diré que el fotógrafo Sebastião Salgado, que nació en Aimorés, Minas Gerais, en 1944 y se crio en una hacienda, siempre ha sentido un gran amor y respeto por la naturaleza. También es un hombre profundamente comprometido con la devastadora situación socioeconómica en la que a menudo se ven afectados los seres humanos. Esto es algo que ya hemos podido apreciar en sus anteriores proyectos Trabajadores (1993) y Éxodos (2000).

Génesis, al igual que los anteriores, puede considerarse un trabajo épico realizado a lo largo de ocho años en los que Salgado ha realizado más de 32 viajes, a veces en condiciones extremas y con los más variados medios de transporte a su alcance para conseguir llegar a los más recónditos lugares del planeta. Sin embargo a diferencia de sus otros trabajos en los que se mostraban las duras condiciones de vida de los trabajadores de todo el mundo, o el dolor de los desplazados por la hambruna, las guerras o los desastres medioambientales, en esta ocasión lo que Sebastião Salgado pretende mostrarnos es el lado amable de la vida. La naturaleza, los animales y los habitantes de distintas tribus reciben en la obra del fotógrafo un homenaje a su belleza y a sus costumbres y tradiciones. 

Para algunos puede resultar extraño que la exuberante vegetación de las selvas amazónicas, las gargantas del Gran Cañón o los glaciares de Alaska se nos muestren en blanco y negro perdiendo de ese modo una parte de su propia esencia. Sin embargo, en mi opinión, es precisamente el haber privado de color a la naturaleza lo que confiere a la obra de Salgado una dimensión especial. Sin distracciones que nos estorben a la hora de observar, la obra de Salgado se convierte en una oda visual a la majestuosidad y fragilidad de la Tierra. Sin duda el fotógrafo ha logrado  su sueño de mostrar la vida y la naturaleza en todo su esplendor.

Dado que los temas que se reflejan en esta obra, paisajes, animales y gentes, a menudo se solapan, al diseñar el libro el autor y su colaboradores han optado por estructurarlo en cinco amplios capítulos, donde cada uno representa una extensa región que a su vez puede también comprender varios ecosistemas.
Si tenéis la oportunidad de conseguir un ejemplar no lo dudéis, el libro vale lo que cuesta y mucho más. Eso sí para poder disfrutar de él os recomiendo que os lo toméis con calma. Disponed de una mesa en donde situarlo, ya que pesa lo suyo, y disponeos a desgustarlo con calma, son más de 500 páginas y seguro que no pasaréis ninguna por alto. 

Para quienes no estéis demasiado familiarizados con el autor os dejo una pequeña reseña: 

Salgado trabajó en la administración de la OIC (Organización Internacional del Café), pero en 1973 abandona su carrera para dedicarse a la fotografía, terreno al que llega relativamente tarde y de modo autodidacta. En su carrera como fotógrafo comenzó trabajando para la agencia Gamma con sede en París, pero en 1979 se une a Magnum Photos.

En 1994 deja Magnum para formar su propia agencia Amazonas Images en París para representar su obra. Fue nominado representante especial de UNICEF en el año 2001.

No todo el mundo admira el trabajo de Salgado, en los inicios del año 2000, periodistas del New York Times y la escritora Susan Sontag criticaron sus imágenes. El fotógrafo fue acusado de utilizar de manera cínica y comercial la miseria humana y de exponer de manera bella las situaciones dramáticas,  corriendo el riesgo de hacerlas perder su autenticidad. 

Eso es algo que cada cual debe juzgar por sí mismo, pero a veces es difícil separar la belleza de la cruda realidad. No podemos olvidar que en el fondo todo fotógrafo tiene una parte de artista y una forma de mirar totalmente personal que en ocasiones los demás no pueden llegar a comprender.









http://www.amazonasimages.com/accueil

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ania Blazejewska



No sé si será por el rebrote invernal que estamos teniendo pero hoy necesitaba poner un poco de color en mi vida y en el blog. ¿Y que hay mejor para poner ese tono de color que una buena fotografía de viajes? Y ya puestos, mejor ciento que una, o antes muerta que sencilla, que dice el dicho. O sea que voy a alegraros el día con las imágenes de Ania Blazejewska, que para el que tenga tiempo y se decida a entrar en su web puede ser más de un día, ya que esta fotógrafa tiene un archivo bastante extenso y que merece la pena visionar con detenimiento.

Ania Blazejewska es una fotógrafa freelance de origen polaco que actualmente tiene su residencia en Manila, Filipinas, pero que ha recorrido buena parte de Asia y África para desarrollar un impresionante porfolio repleto de retratos, paisajes, estilos de vida, tradiciones y todo aquello que conforma la fotografía de viajes.

Ania, que está graduada en ciencias políticas, siente un gran interés por explorar los temas culturales y sociales que reúnen las comunidades que visita. El trasfondo humano de la gente común, sus historias, el devenir de cada día en sus vidas, el impacto de las costumbres ancestrales que definen a un pueblo, forman parte del legado que la fotógrafa nos transmite.

Yo conocí el trabajo de  Ania Blazejewska hace tiempo por casualidad, creo que fue a través de flickr. No se si entonces ya se dedicaba profesionalmente a la fotografía, pero sus fotos me impresionaron lo bastante como para hacer un seguimiento del mismo cada cierto tiempo. A día de hoy en que sus imágenes se han publicado en diversos medios y ha sido galardonada con varios premios, puedo confirmar que no me equivocaba al estimar que merecía la pena conocer su obra. Sin duda el tiempo ha ido puliendo su estilo y dotando a su obra de una mayor calidad, prueba de ellos son los magníficos reportajes realizados  este mismo año en Filipinas, sobre el Festival  Cultural de Aliwan y sobre los Flagelantes de Infanta, algunas de cuyas imágenes podréis ver en su página de facebook.

 





http://www.aniablazejewska.com/
https://www.facebook.com/aniablazejewskaphotography?fref=ts

lunes, 15 de abril de 2013

Flor Garduño




Dado que los libros de fotografía son caros, de vez en cuando me gusta pasarme por algunas librerías en las que se, que si hay suerte,  puedo encontrar alguna joya escondida entre sus anaqueles a un precio reducido y asequible. Uno de esos lugares es La Fugitiva, una librería situada en la calle Santa Isabel de Madrid en la que además puedo aprovechar para tomarme un café o una infusión sentada a una de sus mesas mientras me regocijo repasando libros.

La semana pasada me acerqué por allí y la diosa fortuna me sonrió. Conseguí dos excelentes libros, "Brasil", de Schommer y "Testigos del Tiempo", de Flor Garduño. Ambos contienen trabajos maravillosos y he disfrutado muchísimo pudiendo añadirlos a mi biblioteca.

Hacía tiempo que me apetecía hablar de Flor Garduño porque creo que es una fotógrafa con una gran sensibilidad. Sin duda es una de las autoras contemporáneas más importantes de hispano américa y su trabajo ha sido reconocido en todo el mundo. Nacida en la Ciudad de México en 1957, a la edad de cinco años se mudo con su familia a una granja en la que paso su infancia y parte de su adolescencia. El contacto con la naturaleza y también con los animales sin duda han influenciado su forma de entender la vida y sus imágenes.

Flor Garduño realizó estudios de Artes Plásticas en la Antigua Academia de San Carlos, de la UNAM, donde asistió a un taller de fotografía de de la maestra Kati Horna. La personalidad de la fotógrafa húngara  y sus imágenes mágicas y expresivas causaron una profunda impresión en Flor, que hasta ese momento había enfocado su trabajo en la búsqueda de los aspectos estructurales de la forma y el espacio.

En 1979 abandona sus estudios para trabajar como asistente de Manuel Álvarez Bravo, uno de los más prestigiosos fotógrafos mexicanos. Con él aprendió todas las artes del laboratorio y la composición y también a mirar más allá de lo evidente.

Más tarde ingresa en la Secretaría de Educación Pública, bajo la dirección de la fotógrafa Mariana Yampolsky y empieza a visitar zonas rurales. Este trabajo le dio la oportunidad de recorrer el país y conocer la vida de los pueblos indígenas, así como a empezar a consolidar un estilo propio. El libro "Testigos del Tiempo", está basado en esos viajes, en los que a través de los elementos luminosos de su fotografía se hacen presentes los horizontes, los elementos de la tierra y también el tiempo, tanto el pasado como el presente y el que aún está por llegar.

Sin embargo este no fue el primer libro publicado por la autora. Con anterioridad, en 1985, alentada por el entusiasmo y el apoyo editorial del pintor Francisco Toledo, había publicado su primer libro, "Magia del Juego Eterno", y en 1987 publicó "Bestiarium", una colección de imágenes basadas en la creencia de que los hombres venimos al mundo con un animal hermano, una criatura doble, un gemelo en el bosque. La suerte del recién nacido estará ligada toda su vida con la buena bestia o la mala fiera que le corresponda.

Otro de los trabajos recurrentes de Flor Garduño ha sido el del cuerpo de la mujer. Sus desnudos femeninos, dotados de una luz especial, están casi siempre en perfecta comunión con la naturaleza, que a la vez los arropa y los define.

Flor Garduño ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas y su obra se encuentra en las colecciones de algunos de los museos más importantes del mundo; el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el de Israel, el Art Institute of Chicago y el Museo de Arte Fuji de Tokio, son algunos de ellos.







http://www.florgarduno.com/presentation_02.html

lunes, 1 de abril de 2013

Paco Elvira




Hoy es un día triste para el gremio de la fotografía en nuestro país. Siempre que cae un compañero lo es. A veces nos encontramos en los periódicos o en la televisión con noticias que nos dicen que algún fotoreportero ha sido herido o ha fallecido cuando cubría algún conflicto armado en algún país extraño al de su origen o su hogar y eso nos entristece, nos llena de rabia y de dolor. 

Esta vez no ha habido balas de por medio, un fortuito y desgraciado accidente se ha llevado a uno de los más reputados fotoperiodistas españoles. Y no es que no hubiera tentado veces a la parca porque Paco Elvira había sido testigo de primera mano en algunos de los acontecimientos más importantes de las últimas décadas. El alzamiento popular en Portugal, la guerra de los Balcanes o el conflicto de Irlanda del Norte fueron algunos de los hechos que presenció y de los que informó en su periplo como reportero. 

También estuvo presente y fotografió la lucha universitaria en los últimos años del franquismo y los problemas sociales que acuciaron a los mineros o a los jornaleros andaluces durante la época de la transición. Sus reportajes para el periódico El Mundo o la revista Interviú, abarcaron temas como el del envenenamiento por aceite de colza, la reconversión industrial o el conflicto de ETA. 

Fue editor gráfico del diario Récord y de la revista Públic, y la publicación Photography Year Book ha pubicado en varias ocasiones sus fotos entre las mejores del año. Ralizó numerosas exposiciones fotográficas tanto individuales como colectivas. En la actualidad, algunas de sus obras están expuestasn el IVAM y en el MNAC. También publicó numerosos libros de fotografía y había sido galardonado con el premio Fotopress.

Actualmente estaba trabajando en un nuevo libro de fotografías sobre rincones emblemáticos de Barcelona. Para ello contaba con la participación de otros fotoperiodistas reconocidos como Xavier Miserachs o Pepe Encinas. Se cree que precisamente se hallaba buscando localizaciones para sus fotos en el paraje del Garraf, cuando se produjo el mortal accidente. 

Todos los que en algún momento tuvimos algún tipo de contacto con él, personal o profesional, sentimos la perdida de Paco Elvira, a quienes sus amigos calificaban como una persona de extraordinaria bondad.







martes, 19 de marzo de 2013

Alex Ten Napel



Es indudable que el retrato es una de las disciplinas más atractiva y agradecida  dentro del universo fotográfico, pero también es una de las más comprometidas. Hacer un retrato no consiste únicamente en capturar el semblante físico de una persona. El fotógrafo debe además poder mostrar el interior de esa persona, su carácter, su personalidad, su estado de ánimo. 

Si además el retrato pertenece a una serie, debe de guardar cierta uniformidad de manera que el espectador pueda identificar el motivo en cada una de las imágenes. A lo largo de la historia de la fotografía ha habido muchos autores que han sabido cumplir estos requisitos a la perfección, desde Julia Margaret Cameron o Gustav Le Gray en sus inicios, hasta Pierre Gonnord en la actualidad, numerosos fotógrafos han dejado su huella en este campo.

Alex Ten Napel es un fotógrafo holandes que ha decidido volcar toda su creatividad en este género. Nacido en Alkmaar en 1958, curso estudios en la Escuela Superior de Fotografía de La Haya y es miembro de la GKF Photographers Association. 

Aunque empezó a plubicar sus imágenes en periódicos y revistas, tanto holandesas como de fuera de sus fronteras, desde el año 1996,  fué a raiz de la exibición de sus "Waterportraits" en el festival de EPSON PHOTO, en la ciudad de Naarden en el 2005 y más tarde en Paris Photo, cuando le llego el reconocimiento de sus trabajo. Esta serie, que muestra a niños, sólos o con sus padres, supuestamente sumergidos en el agua tuvo un gran éxito y fue mostrada en diferentes países desde Nueva York a Moscú, además de 
publicarse en Le Monde, Zoom y otras revistas internacionales. 

En sus trabajos posteriores Napel ha continuado realizando sus retratos con la misma estética que tan buen resultado le diera con los "Waterportraits". Por regla general son retratos sencillos de estudio, realizados sobre un fondo neutro, casi siempre en primer plano o con plano medio, iluminados frontalmente, en los que realmente lo que destaca es el protagonista. Y es que Alex Ten Napel consigue que sus modelos den lo mejor de si mismos, no importa si se trata de niños, adolescentes o jovenes graduados. 

Sin embargo, en mi opinión, su mejor trabajo hasta el momento es el único que ha hecho fuera del estudio. Consiste en una serie de retratos realizados en una residencia de ancianos de Amsterdam a pacientes con la enfermedad de Alzheimer. Los retratos de estos hombres y mujeres han dado lugar a una galería de imágenes en las que las emociones están a flor de piel para el espectador. Sin pretender escenas desoladoras como han hecho otros autores, ni enfatizar rasgos, Napel ha captado el rostro del olvido de una manera sencilla y natural, algo que los que hemos vivido de cerca la enfermedad entendemos muy bien. Os recomiendo que echéis un vistazo a su web.







http://www.alextennapel.nl/