Cabecera La Mirada Fotográfica

Cabecera La Mirada Fotográfica

martes, 23 de octubre de 2012

Ed Ross



A mediados del siglo XIX el grabador y escultor inglés Frederick Scott Archer publicó un estudio sobre la piroxilina en la revista The Chemist. Probablemente en aquel momento no era consciente de lo que sus investigaciones supondrían para una disciplina que había comenzado apenas unas décadas atrás, la Fotografía.

Los estudios de Scott Archer estaban encaminados a facilitar su trabajo de manera que pudiera realizar fotografías de sus diseños de grabado, pero en el proceso descubrió lo que sería considerado como el antecesor de la película fotográfica, es decir la técnica del Colodión Húmedo o Placa Humeda. Aunque algunos atribuyen este invento a Gustave Le Grey, fue Scott quien primero lo dio a conocer. Este sistema era mucho más rápido que el Daguerrotipo y además tenía la ventaja de que la exposición era mucho más corta, apenas unos segundos, lo cual abarataba los costes.


Durante años este procedimiento se generalizó y se impuso tanto sobre el Daguerrotipo como sobre el Calotipo, técnicas que se habían venido utilizando con anterioridad. Incluso cuando en la década de 1880 su uso empezó a ser desplazado por la aparición de la instantánea de placas secas de vidrio al gelatino-bromuro, el Colodión siguió usándose durante muchos años en los talleres de artes gráficas.

Ed Ross es un abogado norteamericano que conoció esta técnica a través de un tutorial del artista californiano Eric Mertens. Interesado como estaba en la fotografía decidió aprender todo lo que pudiera sobre el proceso para lo cual utilizó el libro de Mark Osterman, “The Wet Plate Process, A Working Guide”, e inmediatamente comenzó a poner en práctica lo aprendido.

Aunque tradicionalmente se han venido utilizando dos procedimientos de placa húmeda, el Ambrotipo, que utiliza como base el vidrio, y el Ferrotipo, basado en el metal, Ross decidió utilizar este último, no sólo porque resulta más económico de producir sino que además ofrece una mayor resistencia o durabilidad.

El resultado de su trabajo ha sido una colección de paisajes y retratos, a la manera de las antiguas postales pero rezumantes de sensualidad, ya que las modelos de Ross suelen ser hermosas mujeres de miradas lánguidas o desafiantes, envueltas en un aura de sofisticación. Mientras que los paisajes, serenos y desprovistos de todo lo superfluo,  nos recuerdan las imágenes de algunos de los pioneros de este tipo de fotografía.







http://edrossphotography.com/

domingo, 14 de octubre de 2012

Jonathan Critchley



Jonathan Chritchley nació en Londres pero a la edad de 14 años su familia se trasladó a Lymington, en el extremo sur de New Forest. Esta decisión marcó la vida y la trayectoria de Jonathan. La ciudad de Lymington es famosa por su dedicación a los deportes de vela y está rodeada de belleza natural, antiguos bosques, brezales, parques naturales, rodean la ciudad, también la isla de Wight está situada enfrente de Lymington y se puede llegar a ella en ferry. Para una mente artística como la de Jonathan Chritchley es como vivir en el paraiso.

Desde muy pequeño a Jonathan le encantaba dibujar y plasmaba sobre papel imagenes de lo que veía a su alrededor realizadas a lapiz o carboncillo. También era un entusiasta de los comics y durante un tiempo pensó que sería a eso a lo que dedicaría su vida. Sin embargo acabó estudiando fotografía en la Escuela de Arte del Reino Unido y realizando prácticas con varios fotógrafos, eso lo cambió todo. 

Ya desde niño había aprendido a mirar por el visor de una cámara ya que su padre que era un gran aficionado a la fotografía le dejaba jugar con alguna de sus viejas cámaras y aunque éstas no tubieran película, le permitieron aprender a ver el mundo de una manera diferente.

Su aficción a navegar, al mar y la influencia de autores como David Parker, las marinas de Beken of Cowes, o el director de cine Luc Beson, con su película "The Big Blu", rodada en sus primeros diez minutos en blanco y negro, han conducido a Chritchely hacia el trabajo que realiza. 

Todas las obras de Jonathan están realizadas en blanco y negro y cuando en alguna ocasión le han preguntado porqué, el autor responde: " Me siento atraído por la simplicidad del blanco y negro, el modo en que se reduce un paisaje a formas elementales y tonos, la forma en que puede cambiar completamente la manera en que uno ve un objeto o lugar, la forma en que se altera la percepción de la realidad, lo que añade un cierto misterio para el paisaje, haciendo incluso que el más familiar de los objetos parezca de algún modo desconocido y de alguna manera más especial, más romántico incluso."

Y desde luego no le falta razón porque sin duda sus obras resultan idílicas y llenas de romanticismo y belleza. Creo que éste es uno de esos casos en los que podría decirse que menos es más, ya que en su propia simplicidad reside el encanto de las fotografías de este autor. 

Desde el año 1998 Jonathan Critchely reside en el sur de Francia pero viaja por todo el mundo buscando las mejores localizaciones marinas para la realización de su obra y también para los talleres que imparte a través de la empresa OCEAN, así que ya sabes si te interesa este tipo de fotografía y quieres aprender de una uténtico maestro seguro que puedes ponerte en contacto con él a través de su página web.







http://www.jonathanchritchley.net/

martes, 2 de octubre de 2012

Petrina Hicks



Petrina Hicks es una fotógrafa australiana que en apenas ocho años ha conseguido hacerse un hueco en algunas de las mejores colecciones de arte de su país y exhibir sus trabajos por gran parte del mundo, incluidas España, Alemania o Estados Unidos. 

Celosa de su intimidad apenas existen datos biográficos, aunque si sabemos que empezó a trabajar en el mundo de la publicidad  y que fue precisamente su paso por esta labor la que la llevo a evolucionar hasta su actual forma de concebir la fotografía. 

La idea de crear un falso sentido de la perfección usando los trucos aprendidos en el oficio, con el objetivo de seducir o evocar el deseo de los consumidores por lograr un objeto que en apariencia les hará sentir mejor o más bellos pero que sin embargo al final del día no habrá cambiado en nada sus vidas, es algo que obsesiona a la fotógrafa. 

 Petrina siempre busca imágenes perfectas en el exterior, agradablemente estéticas y limpias, que sin embargo al inspeccionarlas de una manera más cercana revelan una cierta ambigüedad relacionada con la satisfacción o insatisfacción que produce el consumismo y el vacío al que se ven avocados aquellos que se dejan seducir por las imágenes publicitarias. 

Petrina Hicks utiliza los objetos, los animales y las personas de un modo simbólico. En sus imágenes de adolescentes, trata de captar la ambigüedad de la juventud, pero los representa de tal forma que bien podrían ser esculturas, asi en cierto modo su obra transciende la frontera del retrato. 

En cualquier caso su trabajo nos hace sentir extrañas sensaciones y sus imágenes vanguardistas, basadas en la perfección de los objetos llevada al límite, provoca en el espectador un sentimiento de intriga e incluso, tal vez, de vacío, tal como busca la autora.

 






http://www.petrinahicks.com/

martes, 11 de septiembre de 2012

Steve McCurry



Tengo varios buenos amigos que llevan tiempo pidiéndome que publique algo sobre Steve McCurry y aunque debo decir que probablemente éste haya sido uno de los primeros fotógrafos que me hicieron amar la fotografía confieso que me he estado resistiendo. Es muy simple, ¿qué voy a contar de Steve McCurry que no se sepa? Y sobre todo ¿qué mostraros de su trabajo que no hayáis visto ya?

Finalmente, decidí echar un vistazo a su página web, que siempre había funcionado bastante mal, y me he encontrado con la sorpresa de que ha sufrido un cambio bastante radical; al menos ahora se pueden visualizar las imágenes sin que se te quede colgada cada dos por tres, lo cual es todo un lujo ya que hay mucho que ver. Además se puede complementar con el blog que continuamente actualiza y en el que se pueden encontrar trabajos bastante recientes. 


Steve McCurry se hizo mundialmente conocido a raíz de la fotografía realizada a una joven afgana, Sharbat Gula, que fue portada de National Geographic en 1985. El retrato que llego a convertirse en un icono en aquella década muestra la mirada penetrante, profunda y tal vez incluso desconcertada de una joven pashtún que se había visto obligada a huir de su país rumbo a Pakistán y que McCurry encontró en un campo de refugiados. 

McCurry que se había licenciado en cinematografía e historia por la Universidad de Pensilvania comenzó su andadura profesional en varios periódicos locales, hasta que en 1979 realiza su primer viaje a la India ya como fotógrafo independiente. Sin duda este país le dejo una profunda huella ya que fueron muchas las veces que ha vuelto a él y muchas las imágenes que allí ha realizado. El primer trabajo que yo conocí de Steve McCurry fue “Monzón” algo que según declaraciones del propio autor supuso todo un reto debido sobre todo a los rápidos cambios de luz que las tormentas producen y que obligan al fotógrafo a tomar decisiones apremiantes. 

Otro de los países que han marcado el trabajo de McCurry ha sido sin duda Afganistán, en donde fue testigo de la ocupación soviética en 1979 y también de los sucesivos horrores por lo que a lo largo de las siguientes décadas ha pasado este territorio. Las situaciones de guerra o desastre han formado siempre parte del trabajo realizado por este reportero, que sitúa su trabajo en la frontera entre el fotoperiodismo y la fotografía de viajes. Los conflictos en la antigua Yugoslavia o en Líbano, Irak o Camboya entre otros, forman parte del extenso dossier del fotógrafo. 

Asiduo en publicaciones como National Geographic desde hace más de 20 años, y miembro de la agencia Magnum desde 1990, ha recibido infinidad de premios, entre ellos el World Press Photo en dos ocasiones (1985 y 1992), y el premio Lucie de fotoperiodismo en el 2003. También desde el año 2005 es miembro de honor de la Royal Photographic Society de Gran Bretaña.

El fotoeditor Bruno Ceschel dice de él: “McCurry perfeccionó un oficio que tenía sus raíces en la tradición del reportaje humanista y, al mismo tiempo, estaba marcado por una aguda conciencia de la luz y el color en la línea de un pictorialismo contemporáneo.” Y desde luego creo que es una buena descripción del trabajo de este fotógrafo, quién durante muchos años trabajó con película positiva Kodachrome de la que obtuvo unos vívidos y vibrantes colores que aportaron una singularidad única a sus imágenes. 

Como siempre que me es posible os dejo enlaces tanto a su página web como a su blog para que podáis disfrutar de su trabajo y al mismo tiempo, en mi selección de imágenes para esta entrada, he procurado mostraros algunas de sus fotografías menos conocidas pero igualmente impactantes.
 








http://stevemccurry.com/galleries

http://stevemccurry.wordpress.com/

viernes, 24 de agosto de 2012

Leonard Freed




A lo largo de la corta historia de la fotografía las distintas personas que han desarrollado este arte han destacado por distintos motivos;  unos lo han hecho por la belleza de sus imágenes, otros por su habilidad para poner un producto de relieve, o por la precisión al captar un momento decisivo, etc. A mi los que más me interesan son los narradores de historias, los que con una o varias instantáneas son capaces de contarnos lo que está ocurriendo en un lugar y un momento determinados. Del mismo modo que un escritor crea su obra con palabras, un fotógrafo lo hace con imágenes y ambos son capaces de transmitirnos fuertes sentimientos. 

Leonard Freed fue sin duda uno de esos fotógrafos. Nacido en Nueva York, en el distrito de Brooklyn en 1929, comenzó a sentir interés por la fotografía a raíz de un viaje realizado a Holanda cuando tenía 24 años. Aunque en un principio había pensado dirigir sus pasos hacía el mundo de la pintura le basto apretar el obturador por primera vez para quedarse totalmente enganchado de una nueva forma de ver el mundo a través del objetivo de la cámara. Antes de regresar a los Estados Unidos viajó por varios países de Europa y África realizando fotografías y afianzando su vocación. Ya de vuelta asistió a la New School y estudió con Alexey Brodovitch, el director de arte de Harper 's Bazaar. En 1958 se trasladó a Amsterdam para fotografiar a la comunidad judía y comprender mejor sus raíces ya que sus padres eran descendientes de inmigrantes judíos de la Europa del este (Bielorrusia). 

En 1967, Cornell Capa seleccionó a Freed, que ya llevaba seis años trabajando como freelance y había conseguido vender tres de sus obras al Museum of Modern Art (MOMA),  como uno de los 5 fotógrafos a participar en su exhibición Concerned Photography.

Sin duda uno de sus trabajos más importantes fue el seguimiento que realizó del Movimiento por los Derechos Civiles Américanos. La fotografía que hizo del reverendo Martín Luther King al regreso de éste a los Estados Unidos tras recibir el Nóbel de la Paz en Suecia en el año 1964, y el posterior viaje que Leonard Freed hizo junto al líder, en su marcha  desde Alabama a Washington, fueron la base de su despegue como reportero gráfico reconocido y de su posterior libro publicado en 1968, Black in White Americ, en el que el autor recoge imágenes de una sociedad segregada racialmente y arraigada en un país en el que los afroamericanos luchan por conseguir la igualdad como ciudadanos de una nación que los considera inferiores. La mayoría de las fotografías fueron hechas en Harlem y los estados más profundos del sur.

En 1972 Freed se unió a la Agencia Magnum como miembro de pleno derecho y un año después regresó a Israel para cubrir la guerra de Yom Kippur. También estuvo destacado como reportero en el periodo de reconstrucción de la postguerra alemana y durante la revolución rumana.

Otro de sus trabajos más conocido es el realizado entre los años 1972 a 1979 sobre el New York City Police Department, en el que recoge el trabajo de la policía metropolitana de Nueva York y que fue publicado en 1980 con el título de Police Work. Este proyecto fue inicialmente concebido como reprobación a la violencia y persecución ejercida hacia los jóvenes manifestantes contra la guerra, pero a medida que iba creciendo, Leonard fue cambiando su punto de vista hacia un retrato más intimista de unos hombres generalmente de clase media, mal pagados y a veces acosados, que tratan de alimentar a sus familias. Imágenes como la de una mujer policía jugando con un grupo de niños en Harlem nos muestran la capacidad del autor para fotografiar sujetos con humanidad y compasión.

Leonard Freed murió en el norte del Estado de Nueva York el 29 de noviembre del 2006, tras una larga lucha contra el cáncer de próstata que padecía, pero tras él dejo una extensa obra en la que se incluyen además de los reportajes publicados en Life, Look, Paris-Match, Die Zeit, Der Spiegel, Stern, The Sunday Times Magazine of London, Libération y Fortune, al menos una docena de libros y cuatro películas realizadas para las televisiones de Japón, Holanda y Bélgica.

Freed era un observador agudo y perspicaz con una visión tremendamente crítica pero a la vez era capaz de captar con el mejor sentido del humor,  momentos de la vida cotidiana no carentes de una cierta dosis de censura. Estos últimos se pueden ver en las fotografías realizadas en desfiles de moda, fiestas de oficina e incluso en las bodas de Little Italy o las calles del Greenwich Village. 

Desgraciadamente no existe una página web de este autor pero podéis ver un magnífico audiovisual con sus obras en el sitio de Magnum.








http://inmotion.magnumphotos.com/essay/tribute