martes, 25 de julio de 2017

GABRIELE BASILICO. ENTROPÍA Y ESPACIO URBANO


MUSEO ICO
C/ Zorrilla, 3  MADRID
Hasta el 10 de Septiembre de 2017 




La Fábrica edita Gabriele Basílico. Entropía y espacio urbano, una retrospectiva de la obra del fotógrafo milanés a través de 150 imágenes tomadas en ciudades como Milán, París, Berlín, Beirut, Rio de Janeiro o Madrid.
                                                                            
Este libro acompaña a la exposición homónima que el Museo ICO acoge dentro de la Sección Oficial de PHotoESPAÑA 2017, que ofrece una completa retrospectiva de uno de los autores que mejor supo captar la esencia de los paisajes urbanos.

En Física, la entropía es una magnitud que indica el grado de desequilibrio y caos de un sistema y hace mención a un desorden existente dentro de ese sistema y supone, además, que de ese desorden puede surgir un nuevo sistema de equilibrio u homogeneidad. Este concepto, como a Basilico, ha llamado la atención de muchos teóricos del arte, ya que habla de una cierta tendencia al equilibrio a partir del caos. La intención de la muestra es aplicar este concepto al estudio de la obra de Basilico y su evolución, desde sus primeros estudios formales de las fachadas de fábricas milanesas a la aceptación de la complejidad de los sistemas urbanos de las metrópolis modernas.



Entropía y espacio urbano explora la evolución estilística y conceptual de Basilico a lo largo de su carrera, desde la mirada romántica de sus inicios, en la que persigue un orden visual en el aparente caos de las metrópolis posmodernas, hasta sus trabajos de madurez, siempre con la arquitectura en el punto de mira. El título hace referencia a esa evolución conceptual de Basilico a lo largo de su carrera e intenta mostrar el cambio operado en ella.

El libro cuenta con cinco secciones de fotografías y tres textos: una introducción de Giovanna Calvenzi, viuda de Basílico; un ensayo del comisario de la exposición, Ramón Esparza, y una entrevista al arquitecto milanés Stefano Boeri –con el que Basilico colaboró en diversas ocasiones– realizada por Emilia Giorgi.

La serie Milán, retratos de fábricas fue la primera dedicada por Basilico a la arquitectura. Como señaló el propio autor: «Por primera vez “he visto” las calles y con ellas, las fachadas de las fábricas siluetearse de forma nítida contra un cielo inesperadamente azul, gracias al cual la visión cotidiana de las formas se volvía insólita».

En Puertos marítimos, Basilico reflexiona sobre la relación del mar y la ciudad con imágenes tomadas en ciudades marítimas de Francia.

En 1991, Basílico viajó a Beirut, invitado por la escritora libanesa Dominique Eddé, junto a Raymond Depardon, Robert Frank, Josef Koudelka y Fouad Elkoury, para documentar el centro de la ciudad tras veinte años de guerra. En este proyecto, Basílico desarrolla al máximo uno de sus principales temas fotográficos: la idea de la pérdida, el sentimiento romántico de la ruina. Esta aproximación emocional al territorio desaparecerá en el proyecto Secciones del paisaje italiano, que presentó junto al arquitecto Stefano Boeri en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 1997.

A partir de este proyecto, la mirada de Basilico cambia radicalmente. Sustituye la visión del viajero romántico por la del viajero moderno, y su búsqueda estética se centra en la articulación de una nueva mirada que le lleva a centrarse en la ciudad. Esta nueva visión se trasluce en las imágenes de la última sección del libro, titulada En otras ciudades, que incluye imágenes tomadas en Milán, Madrid, París, Berlín, Estambul o Rio de Janeiro. Son trabajos que muestran ciudades actuales, lugares discontinuos que avanzan, retroceden y dan saltos dejando espacios yermos en medio, desde la personal perspectiva de Gabriele Basilico.
 

Gabriele Basilico nació en 1944 en Milán, ciudad en la que falleció en 2013. Comenzó a fotografiar paisajes urbanos a principios de los setenta, tras graduarse en la Facultad de Arquitectura. Su primer proyecto, Milano, ritratti di fabbriche (1978-80), mostraba la zona industrial milanesa. Tras presentar en 1983 su primera exposición importante, participó en 1984 y 1985 en la Misión Fotográfica DATAR. Siguiendo la tradición de hacer fotos con un tomavistas, viajó por la costa francesa de Nord-Pas-de-Calais para captar imágenes de puertos, ciudades marítimas y costas. En 1990 obtuvo en París el Grand Prix International du Mois de la Photo [Gran Premio Internacional del Mes de la Foto]. En 1991 participó, junto a un grupo de fotógrafos internacionales, en la misión fotográfica que se organizó en la ciudad de Beirut al finalizar la guerra.

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